Rock and Ice Ultra live!: the end

martes, 31 de marzo de 2009

Es increíble lo rápido que pasa todo, y eso que me han ayudado a retrasarlo. Pero ya estoy en casa. Cansado, no muy delgado, pero muy motivado y algo apenado de no seguir viviendo mi sueño. Porque mi Celsius, mi "tontería" de mes ha tocado a su fin. Con todo lo duro que ha sido, con los numerosos sinsabores, con los pobres resultados deportivos, con todo lo malo, por supuesto que hace ya bastante que lo echo de menos.

Esta mañana -para mí- amanecí tarde en mi Day Inn de Chicago, me fui a rodar un ratillo y poco más. En el aeropuerto O'Hare estaba Sebastián Álvaro el director de Al Filo de lo Imposible, no le he dicho nada porque parece que venía de un viaje de placer, no de ninguna de su equipo, si no si le pregunto de dónde venía. Curiosa coincidencia. Él me ha calado un poco por la chaqueta Buff que no es normal que digamos y es algo de su mundillo también. Ocho horas de vuelo, una hora esperando maletas y vuelta al mundo real.

Con horror y espanto a partes iguales, al empezar a deshacer la maleta he comprobado que me quedaba chorizo, ¡y yo zampando hamburguesas! Triste final.

Me apetece descansar y vaguear, pero qué bien se vive de pirata por el mundo, haciendo lo que te gusta y en buena compañía. El sábado ya estábamos sacándole humo a internet, buscando nuevos eventos... si es que nos juntamos el hambre con las ganas de comer...

Muchas gracias por el seguimiento y los muchos comentarios que iré contestando poco a poco. Este año, por primera vez con el blog, ha sido una experiencia distinta el contarlo y el leer reacciones, me ha dado mucho curro -y lo que me queda- pero también muy buenas satisfacciones. Gracias.
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Rock and Ice Ultra live!: mierda de Air Canada

lunes, 30 de marzo de 2009

Vamos a despacharnos a gusto.

Pasamos un día tranquilo en Yellowknife tras la carrera, estuvimos mamoneando por el pueblo, fuimos a la fiesta de entrega de premios (sin castaña ni nada, aquí racionan el alcohol demasiado), y dormimos en casa de una tía cuatro horillas. A levantarse a las 0500h, avión a Edmonton. Hotel en Edmonton, vagueo diverso, un paseillo, un poco de gimnasio -la primera vez en la vida que hago elíptica y esas mariconadas-, me llama la F1, y al final me acuesto a las 0200h para levantarnos a las 0400h. En tres días duermo siete horas. Hasta aquí bien.

Avioncillo. Retrasos. Sale del aeropuerto, se para por la pista, y flipad: se le ha fundido una bombilla, y para repararlo tienen que pedir autorización a Brasil dado que el avión es brasileiro. ¿Cómo? Dos horas de cola para que nos reubiquen, y más de ocho horas después de levantarme me dicen que sólo se hacen cargo de mi vuelo a Chicago, que el Chicago-Madrid que voy a perder es mi problema. Al parecer es porque los pillé por tramos, no de una vez. Tras discusiones varias y cagarme en su puta madre, no poder hablar con Iberia por teléfono, dar mil vueltas y jurarme que no volveré a coger un vuelo de Air Canada, me encuentro a un alma caritativa -el que ha quedado segundo en la carrera, un chaval muy majo-, que me deja llamar por su teléfono ya que ni eso se han dignado a dejarme los bastardos de Air Canada. Tras veinte minutos al aparato, tengo que hacer noche en Chicago, pagar 200$ por el cambio de billete y pillarme yo el hotel. Y llegar a casa un martes por la mañana cuando salí un sábado de madrugada. Acojonante cómo pasan las compañías. Quizá tengan razón en que sólo son responsables de lo que has contratado con ellos si has comprado los billetes por tramos, pero me sigo cagando en sus muertos por dejados, getas y estafadores; ellos me han hecho perder dos vuelos y un día, no yo, que llevo desde las 0430 en el aeropuerto y ha salido el vuelo doce horas después. Lo dicho, que me cago en su puta madre. La misma compañía a la que ahora dedico estas líneas antes le han metido a Antonio 100$ por los esquíes -él se queda diez días de vacaciones por ahí-.

En el aeropuerto de Chicago he podido pillar un sitio barato a quince minutos en coche del aeropuerto; es el típico motel de carretera de las películas, con su McDonald's enfrente que ahora asaltaré porque ni he comido ni apenas he desayunado y son las 2100h. Al final llegaré tísico a casa más por el viaje que por hacer 225km con el trineo a -27ºC. Del cagarse. No me ha gustado este final... bueno, esperemos que sí se acabe en unas cuantas horas...
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Rock and Ice Ultra live!: Etapa 6: el mejor final

sábado, 28 de marzo de 2009

Último día. Me daba rabia estar pasándolo tan mal porque quizá me iba a llevar una imagen mala de la carrera; bueno, no de la carrera, si no de mi carrera, porque al fin y al cabo nos guiamos por sensaciones y si éstas no son buenas, quizá no las distingamos de la parte objetiva, del lugar, de la gente, etc. En mi caso, demasiados dolores me habían hecho perder la competición en sí, pero no la experiencia deportiva y personal que estaba suponiendo todo esto, pero deseaba que fuera mejor.

Y lo fue. Porque la sexta etapa fue, junto con la primera, la mejor. Y posiblemente superior porque venía de unos unos días malos y con cierto desánimo a ratos.

Por enésima vez salí tarde, esta vez ni bastones olvidados ni nada, oí el 'ten seconds' y veía que no llegaba: 'más se perdió en Cuba y volvieron cantando'. Otra vez, salgo corriendo, despacito, a mi rollo y olvidándome de todo. Como salgo el último -bueno, el italiano Pietro es aún más perezoso que yo-, me olvido de Didier, Erick y los demás, a mi aire, a ver qué tal, y veremos cómo me salen estos últimos 40 kilómetros. Dependía sobremanera de las sensaciones con el tibial.

Corriendo la primera hora, pronto nos empezó el factor viento; habíamos salido a unos -24ºC, que no está mal, pero que sin viento es muy soportable. Pero una vez arrancada la 'brisa marina' nos dejó otra vez helados. Algún problema de manos, pero como lo reconocí pronto, empecé rápido a mover los dedos y no fue a más. Nos habían prometido algo de bosque, llevábamos como unos 80km seguidos de lagos, monótono, plano y de nieve blanda, pero hasta que el 'cálido' bosque llegase estuvimos un buen rato soportando viento y frío. Y cuando llegamos al bosque, era de cinco minutos. ¡Vamos hombre!

El resto de la etapa fue una bonita sucesión de lagos y bosques, cada vez más motivado, subiendo un poco la temperatura y con fuerte viento en contra a veces. Las "contracciones" del tibial llegaron a las 3h30', como bien me dijo el médico inglés que me pasó unos paracetamoles; aguanté siete toques serios, y antes de que fuese a más, me tomé la segunda dosis del día. Mano de santo. Es lo bueno de no tomarse mierda, ya lo he dicho alguna vez, que te funcionan de maravilla cuando las necesitas. De hecho, cuando vi que llevaba ya 3h45' me sorprendió porque iba muy entero -lento, nieve blanda, viento en contra, pulka... pero entero-. Recuerdo la buena sensación de ir canturreando el 'Always look at the bright side of life' ('Siempre mira el lado positivo de la vida') de La Vida de Brian; tras casi cinco horas, si tienes moral para eso, es que vas bien y muy posiblemente no se te tuerza. Sólo tuve un momento en el que me sentí cansado, en ocho horas, con lo que puedo decir que fue una etapa fantástica, incluso un inhóspito lago con viento en contra, con la nieve volando, solo, con un poco de fresco, pero luchando contra los elementos con ganas y motivación. Nada me dolía mucho, aunque tenía mil y una molestias, pero me sentía bien, tranquilo y con ganas de acabar.

Lagos y bosques más adelante, bajamos al Great Slave Lake, el lago más grande de la zona, el que baña Yellowknife. Dándonos un respiro el viento, nos sopló un vendaval a favor, con lo que incluso íbamos ayudados por primera vez en la carrera. Muy lentamente fui reconociendo el paisaje, la pista del tercer día, un pequeño promontorio en la lejanía, los 'rascacielos' de la ciudad, etc. Y sí, llegó el momento de divisar nuestro campamento. Y sí, llegó el momento de coger una bandera que nos tenía preparado el organizador y cruzar la meta.

Los últimos metros, mientras esperaba a los dos médicos ingleses, gente de puta madre con los que estuve mucho de la etapa, aunque nunca íbamos juntos, fueron de reflexión, de qué sabía sobre el frío hace una semana, qué ilusiones tenía entonces, por cuánto he pasado, qué recordaré durante años y años. Para mí raramente cruzar una meta es sinónimo de alegría, suele ser de liberación, de mandarlo a la mierda; la alegría o la satisfacción se te aparecen un tiempo antes, en mi caso mediada la quinta etapa, cuando vi que aunque me quedaban más de 50km, era bastante probable que yo finalizara la Rock and Ice Ultra 2009. Tuve muchas dudas que supongo que apreciaré con el tiempo y que quizá me hagan un pelín más fuerte. Ahora tengo unos recuerdos imborrables que sé lo que me han costado. También tengo un 'diamante' alucinante, posiblemente el detalle que me han dado en una carrera más bonito de mi vida. Quien quiera otro 'pedrusco', que no se acojone por este relato, se puede, créeme, no somos de ninguna otra pasta. Ten el valor de inscribirte -¡ya están abiertas las inscripciones!-, prepárate bien, y disfruta del reto.s

Rock and Ice Ultra live!: Etapa 5: como Richard Clayderman

viernes, 27 de marzo de 2009

Siempre digo que hay que competir y sufrir solo cuando hay cronometro de por medio; el resto del tiempo hay que comer bien, descansar adecuadamente y vivir el momento en buena compañía si puede ser. Todo esto lo tenia, los días pasados lo habían demostrado, pero en este cuarto campamento, no se el porque, pero las estufas no iban muy bien... o es que hacíia mucho frío fuera. Ambas, posiblemente. Me tuve que cambiar de tienda porque veía que no pegaba ojo. Me aceptaron unos ingleses -vamos, que si no no duermen ellos tampoco- y empezó a refrescar de verdad. No se a que temperatura llegaríamos por la noche pero a -32C fácilmente... porque a las 0900h arrancamos con -28ºC. Así se empiezan las carreras . ¡Jodó!

El frío es malo, pero el viento es lo que de verdad te mata. En media hora teníamos un 'wind chill factor' -factor viento- que nos dejo helados, y no me extrañaría que llegásemos de sensación térmica a -35ºC mediada la etapa, porque es que íbamos a peor, en vez de mejorar. Poco a poco calentábamos en carrera, sin problemas en el cuerpo, pero pasadas las dos horas las manos se me helaron. Supongo que en parte por esto y en parte porque los ibuprofenos me van muy bien porque los uso muy poco, el tibial izquierdo apenas me daba guerra. Y bueno, que no llevaba raquetas y eso me ayudaba a no pasarlo tan mal. Eso si, con nieve blanda, vas como un pato, de lado a lado y hundiéndote mucho mientras otros corredores me pasaban por encima. Otra vez Erick me alcanzó, pasó y machacó: otra vez me intente ir con el, le aguante un rato y no pude hacer mas. Estimo que un quince o un veinte por ciento mas de esfuerzo hacia sin raquetas, o lo que es lo mismo, esforzarte 'a lo tonto' y que encima te soben el morro.

Pero mis problemas de manos iban a mas, llegando, tras unas tres horas a ser preocupante. Tocaba más el piano que Richard Clayderman para intentar entrar en calor, pero ni a palos. Me iba prometiendo pararme y ponerme otros calentadores en las manos, pero no veía el momento. Me fui bloqueando y bloqueando deje de bracear para protegerme las manos del viento y poder moverlas mejor. Agonicé mucho y sabía que tampoco los calentadores hacen milagros. Bastante confundido, tras cuatro horas de carrera, decidí pararme junto a una moto de nieve de la organización y una orugas del refugio donde dormiríamos esa noche, porque prefiero parar cerca de alguien. Me tire unos buenos minutos abriendo la bolsa, cogiendo los calentadores, poniéndolos en las manoplas... para que me diga el tipo que estaba a cuatro kilómetros de meta. Ni que decir tiene que la competición había pasado a segundo plano, solo no quería joderme los dedos, porque si me sacan de carrera en la quinta etapa con todo lo que había pasado me da algo. No me lo quería permitir, porque no se me pasa por la cabeza repetir (digo yo...). En este mismo control me dijeron que tenia la nariz un poco congelada, que si me iba a más (¿y cómo iba a saberlo?) que me pusiese la manos encima, que con eso se recupera rápido. No fue a más, sólo me ha quedado una leve costrita y ni se nota con la nariz colorada que tengo del sol.

Esta vez teníamos un refugio para dormir, comodidades y comida preparada, con lo que estaba salvado al verme que las manos no tenían marcas raras. Quinta etapa, de nuevo, demasiado sufrida, otra vez, deseando acabar. Que duro se me estaba haciendo, y casi no lo estaba disfrutando. Me daba pena llevarme una impresión así de la carrera, pero si quería llegar a meta tenia que sufrir mucho.

Muy descansados, bien comidos, tras un precioso amanecer, y durmiendo tranquilamente, Scott, el organizador, nos despertó por si queríamos ver la aurora boreal. A-co-jo-nan-te. No se que hora era, daba lo mismo, quería verla. Y no me decepciono. No lo voy a describir porque no se, simplemente fue muy impresionante y es algo que no olvidare fácilmente. También por ella he venido aquí. Creo que las fotos de Sleepmonster hablan por sí solas, espero conseguir alguna de buena calidad para futuroa artículos de revistas, porque son un escándalo. Muy bonito, muy recomendable, y a tratar de segir durmiendo otro rato.
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Rock and Ice Ultra live!: Etapa 4: agonicemos un poco

Cuarta etapa. Sangre y más sangre.

Durmiendo en el campamento base, nos habíamos alimentado a conciencia, descansado algo mejor, y preparado para la segunda mitad, a priori más solitaria -nos quedábamos sólo los de la carrera larga- y más fácil, porque tenía dos primeras etapas de menos distancia, 29 y 24km, ¿un paseo?

Hay que estar preparado para casi todo en estas carreras, porque en cuanto menos te lo esperas, se te tuerce algo y se convierte un día tranquilo en un infierno. Y eso fue lo que me pasó en esta cuarta etapa. 29km no suenan a demasiado si vienes de tres días en la distancia maratón, pero bueno, que tampoco es un paseo. Despacio como iba, calculaba unas seis horas, ritmo lamentable, pero no había para mucho más. Pero las seis horas se convirtieron en una auténtica calamidad a ratos. Hago lo que puedo por no ser muy exagerado y por no dar la falsa impresión de que en lo que yo estoy es lo más duro que ha hecho hombre alguno, pero es que a veces las hipérboles parece que se te quedan cortas ante días como éste.

Salí bien, corriendo, animado y esperando recuperar algo en estos dos días "menores". Y competir algo y defender mi puesto. Pero tras una hora corriendo muy despacito, me alcanzó un misil llamado Erick Basset que me arrastró casi otra hora, yo luchando por no descolgarme y haciéndolo mil y una veces, recuperando otras tantas. De esos ritmos que son sólo un poquito más altos que el tuyo, pero que te va sacando los ojos; y encima el muy capullo se pone a canturrear, ¡todavía le clavo el bastón en la espalda! Sufrí como un animal para seguir un ritmo que no era el mío porque sabía que forzado iría más rápido, pero me destrozó. Así de sencillo. Hacía la goma con la mirada poseída por el 'Feljpulken', la marca de su trineo, obsesionado, cogiendo referencias; cuando no leía la marca estaba a menos de 40cm y era el sitio bueno, pero cuando me abría metro y medio, estaba muerto. Una hora sufriendo no parece tanto, pero me dobló. Cuando me descolgó, por supuesto, se me perdió en el horizonte, pero traté de seguir a un ritmo bueno. Pero no, el tibial hacía ya un buen rato que me estaba doliendo muchísimo e iba cojeando ostensiblemente, y eso que llevaba bastones, que los metí a última hora y no sé qué habría hecho sin ellos.

Tengo recuerdos algo confusos de lo que paso en la hora siguiente porque iba ciego. Sí recuerdo que cuatro o cinco veces estuve a punto de desarmarme; sollozaba un poco, no rompía a llorar, pero sacaba alguna fuerza de no sé dónde, y seguía. A puntito de quedarme bloqueado por el dolor, tengo muy presente que la primera vez fue cuando me empezó a doler la mano izquierda, que sumado al tibial ya me hartó; las otras, apenas las recuerdo. La mano me molesta de los bastones, no estoy acostumbrado a ellos y tengo una pequeña tendinitis que mañana se me pasará, pero 40 horas haciendo un gesto al que no estás acostumbrado, tiene estas consecuencias; no ha sido nada y ni he sentido dolor, pero cuando estás centrado en un pie, vas cojeando, con fresco, desmoralizado, y de repente te duele otra cosa más, te cruje.

Lo que realmente me frustraba no era que me quedasen tres horas, que ya está bien agonizando; es que me quedaban tres horas y dos días, y eso sí me preocupaba. Una vez leí una cita que me marcó, y que para que yo recuerde tuvo que hacerlo: 'Hay algo peor que lo peor, y es el miedo a lo peor'. En efecto, tenía en esos momentos miedo a sufrir más, a que me doliese otra vez el tibial tanto, a que se me convirtiesen las dos etapas que restaban en dos asquerosos infiernos. Una cosa es sufrir, y otra lo que hice ese día; para mí, sufrí demasiado unos ratos, y la línea que separa el 'mucho' del 'demasiado' no deberíamos franquearla nunca en una competición, te haces daño, detestas lo que tienes entre manos, y te deja secuelas. Intuí que iba a necesitar meses de descanso activo para recuperar las ganas por estas carreras y sus padecimientos.

Tanto esfuerzo venía en parte porque iba sin raquetas, la nieve estaba blanda y estaba derrochando energías; pero cuando me las puse me di cuenta de que con ellas no aguantaba el dolor, y me las tuve que volver a quitar: entre ir más lento y minarme la moral de dolores, me quedo con lo primero.

Creo que estaría así una hora y media, mal, pero recuperándome algo a base de ir más lento, quitarme las raquetas y buscar pensamientos positivos bien dentro; hasta que me giré y vi la inconfundible silueta de Didier LeMauff. Me salió del alma un 'Joder con el puto Didier de los cojones', dicho con todo el cariño. Lo último que quería era competir ese día, y venía con el punto de mira en mi culo. Me enganchó, y nada, a seguirle, que uno no es de piedra y no puede dejar escapar a un rival así como así. Otra vez los ojos colgando. Nos relevamos un par de veces cada uno, y forzado, pero juntos, llegamos al final de la cuarta etapa. En el momento pensé que había sido el momento clave de dolor y sufrimiento, que le había dado la vuelta a la carrera, y que a partir de ahí, aunque me quedaban muchas horas por delante, intuía que a peor no podía ir.

La etapa había sido muy dura desde el punto de vista psicológico porque fue entera en lago, nieve blanda, y en una única recta. 30km así, sin más referencia, sin cambiar nada, todo lago, todo recta, cabeza gacha, pensamientos monótonos. Preocupante si tu moral se arrastra a ratos por el hielo.
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Off-Topic: ¡F1 2009!

Larga sequía.

Ahora mismo comienzan los entrenamientos libres del GP de Australia. ¡Sííííííí!

Y así se despidió la cadena inglesa ITV de las retransmisiones de la Formula 1 tras más de una década, sin ñoñerías, con humor, con la colaboración de pilotos y con buena música (de aquí salió, Livan).

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Rock and Ice Ultra live!: Etapa 3: a medias

martes, 24 de marzo de 2009

La carrera se divide en dos grandes bloques, y superar la tercer etapa era más de la mitad. Lo sabíamos todos. Ya me tomé un antiinflamatorio antes de salir porque sabía que la rodilla estaba queriéndome aguar el día, pero no sabía que en menos de dos horas me tendría que tomar un segundo porque el tendón del tibial anterior izquierdo quería su parte de protagonimos. Aunque salí bien, corriendo durante unos 7km, rápidamente me hundió el dolor. Es increíble cómo te va haciendo efecto túnel, como los pilotos de caza con las fuerzas Gs, que van perdiendo visión hasta que se queda en un punto y luego se desvanecen. El dolor nos absorbe, desvía nuestra atención de cualquier otra cosa y nos va apagando neuronas. Cuando lo podemos mitigar un poco es como si se hiciese de día, podemos levantar la mirada del suelo y nos planteamos estrategia, orientación o comida. Hasta llegar a ese momento, me vi como alma en pena arrastrando el puto trineo sufriendo como un perro. Pero también llegó ese momento de poder volver a la realidad, esa que no es sólo dolor y sufrimiento. Podía correr a tramos, pero me desespera andar tanto, soy atleta no andarín, y me quema un poco la sangre. Pero con tanto peso y la maldita nieve magnética poco podía hacer. En el primer control me quité las raquetas, de nuevo con ayuda porque no era capaz de hacerlo solo, y durante buenos tramos de nieve blandísimo me arrepentí, aunque en otros iba mejor; lo hice sobre todo por los tibiales, aunque me ralnetizaba y me agotaba también a ratos.

De nuevo, desesperantemente lento, sufriendo lo mío y arrastrando a ratos la "pata palo" esta que tengo gracias a mis cachondos tendones. En el tercer control me pilló Didier, y dale, pero pudo conmigo con facilidad. Durísimo una vez más, me sobó el morro esta vez y se me fue yedo poco a poco, a pesar de mis luchas internas. Atardeciento, a seis kilómetros de meta, entramos en una anchísima pista -50m al menos- de uso local; se veía a veces el hielo limpio, lleno de grietas y daba algo de reparo, pero bueno, si todos van tan tranquilos no deberíamos inquetarnos nosotros, ¿no? Pues un poco sí, que somos ignorantes de esto.

Tras ocho horas y media llegamos al lugar de la salida, con nuestras comodidades y con el sabor de haber hecho un 60% de la carrera. Tampoco me gusta demasiado estar aquí porque creo que me estoy relajando demasiado. Quedan dos días suaves, de unas 6h, y un tercero de unas ocho. He cenado como un animal, pasta, chorizo, una filete de caribú... Con la tontería de escribir también me voy a ir tarde a dormir, aunque escuchando a otro "caribú" inglés que ronca como un cenutrio creo que poco voy a dormir. O eso o le meto un escobazo que acabo de ver, para que sufra mi madre que sufra la suya, que se suele decir.

Resumen final: increíbles palizas día tras día, lugar impresionante, estamos vivos. Sorprendentemente lo peor no es el frío, ni de lejos, al final es lo de siempre, apretar y apretar.

Voy cuarto, pero Didier me tiene a 1h15', eso no es nada como tengo los tibiales; Antonio va tercero, muy lejos de los dos primeros. Ambos creo que nos conformamos, y mucho con nuestros puestos, viendo la gente que está cayendo.

Fotos y más crónicas, en Sleepmonsters.
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P.D.: mil gracias por los mensajes.

Rock and Ice Ultra live!: Etapa 2: hola, soy tu rodilla

No dormí demasiado bien, pero estaba preparado para el segundo asalto. A las 0900h, clavadas, como todos los días, se daría la salida. Cinco minutos antes rompí una pieza de la raqueta, ¡alarma!, y me tuvieron que ayudar con un alicate a ponérmela; significaba que no podría ponérmelas otra vez por mí mismo. De nuevo salí unos segundos tarde porque se me olvidaron los bastones. Sin problema.

Desde que di los primeros pasos me empezó a doler la rodilla izquierda; espero calentarla y que mejorase. No, claro. Con unos dolores muy serios, a la hora me tuve que tomar un antiinflamatorio; detesto cualquiera de estas mierdas, pero sólo en competición y para dolores puntuales los justifico. Media hora después se me pasó un poco, no se me quitó del todo, pero era soportable. Fui un buen rato con Didier y Gerard Verdenet, al que conozco de la Jungle Marathon de 2004. Nos quedamos Didier y yo poco después y me hizo el tramo CP1-CP2, yo a un palmo, comiéndole el culo y sufriendo lo mío; detesto ir así, iba con el gancho, y me hizo ese sector. Me salvó que me mantuviesen vivo, porque iba con dolores de rodilla y de tibiales y la nieve era aún más blanda que el día anterior. Los paisajes eran increíbles, pero doliéndote todo y forzado apenas tenía algún rato. Sólo corría para recuperarle metros a Didier, y encima en el CP2 paró menos de dos minutos: ¡hombre de Dios, deja respirar a la gente! Con el gancho. Sin embargo, saliendo del CP2 le adelanté y le dejé un poco. Lentísimo como iba, suponía que estaba en crisis, empecé a disfrutar con el entorno algo más y puse ritmo conejito de Duracell, sin pensar en más ni en menos que en avanzar. En demasiadas ocasiones tenía que usar recursos de casa, unas cuantas personas, unas sonrisas, unos abrazos, y no me gustaba porque era el segundo día que lo hacía y eso hay que utilizarlo sólo en crisis. Estaría en la segunda, supongo. No me podía creer que la nieve siempre fuese blanda, así no podía avanzar nada, con una velocidad irrisoria, y sufriendo mucho. En el CP3, con un geneorísimo esfuerzo, enfilé parando menos de dos minutos a meta, pero no sé lo que pararía Didier, porque poco después me cazó. Apretándonos el uno al otro, estuvimos desde aquí a meta reventados, creo que luchando contra nosotros mismos y soñando conj ver las tiendas a lo lejos. Más de dos horas y media después las vimos a lo lejos. Tras nueve horas del día anterior y nueve y media de este, la cantidad de esfuerzo que estaba dejándome por el camino a veces me preocupaban. Unos 90km en las piernas, los tendones de los tibiales anteriores doliéndome, pero aún motivado... una vez llegado a meta.

Este campamento era con tiendas tipi, las de los indios americanos, y Antonio tuvo la buena idea de meterse en una con dos tías que hacían la prueba de tres días, en la que no tiene que cargar con trineo; les llevan la bolsa y supuso que nos dieron algo de comida. Desde que llegué, a eso de las 1930h creo hasta las 2130h que nos acostamos, no paré de comer. Bien, eso es bueno. Todo a secar, un poco justos de sitio, pero en paz a resguardo del frío.

Me impresiona el nivel de entrega de estos dos primeros días, y suponía que el tercero sería parecido. Al menos este día no hizo apenas frío, no creo que mucho menos de -20ºC, completamente soleado, y paisajes espectaculares aunque nos vamos acostumbrando.

Dos de seis, pero dos de los más duros. Ya a estas alturas me empezaba a plantear si es la carrera más dura de mi vida, si es la carrera por etapas más dura que hay, si no sé qué más. Muy muy duro. Detesto la manida palabra 'extremo', pero es sinónima a la Rock & Ice Ultra, al menos en mis condiciones, de cansancio, poca fuerza y estado de la nieve. Sufriendo muchísimo pero disfrutando también momentos excelentes.
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Rock and Ice Ultra live!: Etapa 1: directos al congelador

Para empezar, qué mejor que un día frío para que no haya aclimatación posible excepto a lo bruto. Amaneció el primer día nublado, bastante ventoso y en contra, claro, con lo que o nos centrábamos rápido o no había adaptación posible.

Con la ropa que tenía pensado del día anterior, la cual me despertaba algunas dudas, salimos a las 0900h. Bueno, salieron, una vez más me pilló la salida a contrapie, poniéndome el arnés y saliendo el último. Sin problemas, queda un mundo. Desde el principio trato de centrarme en mí, olvidándome de competición alguna, probando si el material era el correcto y relajado. Relajado dentro de lo que es tirar de un trineo de al menos 15kp, dobladísimo, y con viento de lado. Pronto, en unos tres o cuatro kilómetros me paré a quitarme las raquetas porque consideraba que iba mejor sin ella y porque se me empezaban a cargar los tibiales... y me quedaban 220km... Me las quité y con tranquilidad seguí, todo corriendo por ahora.

El avance era extraordinariamente lento, calculaba que no más de 5km/h, y eso corriendo y haciendo esfuerzo; me centré en un ritmo tranquilo y sin acalorarme para no sudar; no me pegaba calentón alguno y si había que andar en cortos tramos, lo hacía. Aún así, estaba corriendo un 95% del tiempo. La nieve estaba blanda y se avanzaba a un ritmo lamentable, pero pronto coincidí con dos fuertes corredores, Francesco Galanzino -italiano, creo que ha hecho los 4Deserts- y Didier LeMauff, viejo conocido mío porque el año pasado tuvimos un pique durísimo en la Libyan y nos destrozamos el uno al otro. Sin embargo, Didier se quedó muy rápido, algo que me sorprendió muchísimo, y no le vi con soltura; poco después yo me quedé de Francesco, que corría realmente rápido. En 2h48' llegamos al primer control, yo empezaba a ir cansadillo de coco, pero muy bien de cuerpo, de hecho, iba nuevo. En cuanto giramos a la derecho -km10- el viento nos pegó de cara y así lo haría hasta meta. El terreno era cada vez más blando, costaba muchísimo mover el trineo, y era desesperante ver lo lento que iba; realmente debíamos ir todos igual de doblados, pero el resto, como se puede imaginar, me la trae al pairo, yo iba tronchado y temía lesionarme cadera o espalda tal era el esfuerzo. El terreno, nieve aparte, es o lagos helados -con nieve, no sobre hielo-, o bosques -sendero, muy bacheado, poco desnivel-. Cuando iba por el lago deseabas que llegase el bosque, con los tirones atrás-adelante que pegaba el trineo en el bosque, estabas deseando volver a los lagos. Ahora no, ahora sé que es muchísimo peor el lago, y el 80% o más de la carrera está siendo en este terreno, durísimo. Con los días estoy intentándolo asimilar al desierto, y teniendo en cuenta cómo está la nieve, mi trineo y no otro, y mi carga de peso, es muchísimo -pero muchísimo- más duro que cargar con 12kp en desierto corriendo por arena, increíble el esfuerzo que me está costando ir a 5km/h, tengo poco cuerpo, no lo he entrenado, pero me troncha.

Al entrar en un lago empezó la tempestad, nevada muy fuerte -nevó todo el día, pero aquí se puso muy seria la cosa-, fuerte viento, mucho frío y terreno aún más blando. Decidí pararme a ponerme las raquetas. Me han dejado unas de las que ya hablaré largo y tendido en futuros artículos de material y no conseguía engancharla a la cubrezapatilla. Un intento, dos, tres, mierda; cuatro, cinco, más mierda; me lo pienso medio segundo, me quito un guante e intento ajustarlas a mano desnuda; sé de mi "héroe", Mike Horn, que lo hizo camino del Polo Norte y en menos de dos minutos se le congelaron los dedos, lo siguiente fue volar a Suiza a que le "limasen las uñas"; asumí el riesgo y me di unas tres tentativas; en mucho menos de dos minutos lo conseguí; en cuanto me puse el guante supe que estaba en problemas; y serios. Me jodí las manos en dos minutos con el increíble frío que hacía, salí a correr y me preocupé porque iba a más. Curiosamente me dolía más la izquierda, la que no me había destapado, pero ambas me dolían mucho. Iba con calentadores en las manoplas, pero el dolor era muy intenso. Temí una retirada por el fallo de gañán que no quería cometer. Movía los dedos como una taquígrafa pero no se recuperaban. Algo que he aprendido aquí es que esto es como la vela, hacen un cambio de velas o una ceñida y media hora después saben si les ha ido bien o no. Más de media hora después empecé a recuperar los dedos, excepto uno, que lo tenía como un osito de gominola. Corría y corría para seguir generando calor y en el control de paso más o menos los di por recuperados, sobre todo al vérmelos y no ver color extraño. En ese control estaba Antonio, me sorprendió mucho porque pensé que estaría mucho más adelante, pero no, los tiempos en condiciones parecidas son similares, en esquís o a pie/raquetas. Descubrí con asombro que ése era el tercer control, no el segundo, y me animó una barbaridad; además nos dieron galletas y pude haberme comido 50, aunque me quedé por educación en tres. Otros calentadores en las manoplas, un poco de valor, y a por los últimos 14km hasta meta. Salí pletórico, puse el modo 'Pursue' ('Persecución') como Kitt, y a competir. Alcancé en menos de una hora a nuestro compañero de habitación galés y a dos -tío y tía- del equipo La Sportiva. Quien no lo conozca, 'La Sportiva Running Team' es el mejor equipo de Estados Unidos de carreras de montaña, con profesionales y semiprofesionales, como Karl Meltzer, conocido en este blog por su Appalachian Trail. Saboreé adelantarles y me acerqué lo suficiente para que me leyesen el nombre en el dorsal; quiero suponer que alguno en la Libyan se regodeó adelantándome sabiendo que fui segundo en 2008. Me supo bien adelantarles pero reventé poco después y me obsesioné con la meta. Mi imbécil costumbre de mirar al horizonte buscando controles o metas me deshizo una vez más, es un error que cometo demasiadas veces. Y me destrocé, envuelto en una ventisca y un frío impresionantes. Tantas horas llevábamos en marcha que a partir de las 1530-1600h empieza a atardecer y cae la temperatura. Llegamos a eso de las 1800h con bastante frío en el cuerpo pero en movimiento, lo que nos salvaba. Horas después supimos que la temperatura más el factor del viento hizo que el tema se situase en -33ºC, increíble, con razón pasábamos frío al final. Acabé un poco tostado, pero sólo al final. Buenas sensaciones en general, pero muy muy lento, y los dos días siguientes serían igual.

El campamento era genial, en unas 'dome' de a más de 6000€ la unidad de Mountain Hardware; muy cómodas, con calefacción y con posibilidad de secar todo. A comer lo que tocaba y a dormir a eso de las 2130h.
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Rock and Ice Ultra live!: pruebas finales

viernes, 20 de marzo de 2009

Ayer hicimos muchas compras de última hora, preparamos bastantes cosas y salimos a entrenar algo. Hoy ha sido el día de las verificaciones (algún problemilla menor), me han acabado de dejar todo el material y más o menos tenía claro qué iba a llevar hasta que hoy ha bajado algo la temperatura, situándose la mínima a -30ºC, que se nota bastante el cambio. Me ha hecho dudar y llevaré aún más peso.
El trineo es una de las curiosidades que probé ayer y hoy; tira bastante y me hace ir lentísimo, llevas el cuerpo adelantado y encima me carga bastante los tibiales anteriores, con los cuales empiezo a tener problemas, voy a pasar las de Caín con ellos, seguro, pero bueno, intentaremos aguantar el dolor. Pega muchos tirones, desliza bien si hay hielo, pero como ayer estuvo todo el día nevando un poco, ha hecho que el terreno esté muy lento y cuesta aún más tirar de él. La zona de lago aún es llevadera si vas por 'pista', pero campo a través es realmente duro y me parece que el primer día al menos será entero con raquetas, lo que te hace ir aún más lento. Hoy veía velocidades medias de 6km/h...corriendo, esas son muchas horas para los 45-50km kilómetros que tenemos los tres primeros días. Tela lo que se me viene encima.

El frío empezaba a ser soportable con máximas de -15ºC y mínimas de -25ºC, tenía pensada la ropa y tampoco era para tanto bien abrigado; pero como he dicho, hoy han bajado y ya veremos si con la ropa que tengo pensado aguanto.

Otra preocupación son los campamentos, que van a ser muy fríos, duermes sobre nieve, son tiendas tipi y vienes cansado y con la ropa mojada, lo que aisla muy poco y te hace perder mucho calor. Sé que la clave estará ahí, en aguantar el día y, casi más importante, recuperar la ropa -y el cuerpo- para el día siguiente. Cada vez pienso más que la cosa va a estar muy muy seria y me empieza a preocupar. Aeróbicamente el primer día me sentí de maravilla; ayer, que hice una hora, ya me recordaron los tibiales que están ahí, que no me voy a olvidar de ellos. Y luego están la cantidad de horas que va a haber que echarle, vamos a estar de sol a sol. O por lo menos yo, bastante cargado, con un trineo bastante grande y que roza bastante, y con la nieve tan blanda. Veremos, pero preocupado estoy, eso seguro. He tenido momentos de 'qué-coño-hago-aquí', de casi arrepentirme y de que las dos pruebas seguidas no me hacen ningún bien, pero bueno, que lo hecho hecho está y que a sufrir toca, que es muy bonito ver las cosas en la tele pero que hay que currárselas para luego sentirte orgulloso de lo hecho.

Hace un rato nos han estado acojonando un rato con la supervivencia -hacen bien-, esta noche probaré el nuevo saco que me han prestado y a eso de las 0700h arriba para hacer un nuevo chequeo de material y salir a las 0900h con unos -25/-30ºC. El principio va a ser brutal, seguro.

Me he olvidado absolutamente de la competición en sí, porque hay gente de mucho nivel, con muy buen material y que conocen el entorno. Yo vengo cansado, medio lesionado y no aguanto el frío apenas. Voy a intentar llegar, no voy a competir, no me siento en condiciones por los tibiales -como poco- y no quiero montarme películas en la cabeza, voy a salir muy muy tranquilo para tratar de correr el máximo de tiempo posible y no pasar tanto frío, sobre todo las primeras horas. La otra clave es no mojar mucho la ropa y/o poder secarla, que me preocupa mucho porque llevo todo el día con sensación de frío en los pies y ahora sí tenemos suelo de madera y dormimos elevados, no sobre la nieve. Veremos.

Carreras aparte, muy buen rollo por aquí, ambiente muy sano y estamos pasándolo muy bien, todo el día de coña. Como siempre, con corredores y organizadores -si ésta es una organización pequeña-, el trato es excelente y seguro que será una buena experiencia... cuando acabemos...

Lo dicho, preocupado y viendo la que se me viene encima. No recuerdo tampoco ninguna carrera en la que saliese tranquilo, porque sólo me planteo carreras que me pongan al límite. Pero esta vez supongo que es muy diferente por el medio, del que desconozco casi todo, a pesar de lo aprendido en estos tres últimos días. Va a estar muy serio, acojonadito estoy.

A ello y veremos cómo salen estos tres primeros días, los más duros con diferencia.
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Rock and Ice Ultra live!: aprendiendo

jueves, 19 de marzo de 2009

Hey, 'gags'.

Estamos vivos. Una vez mas, Movistar nos deja colgados y no podemos ni llamar para decir que estamos bien. Menos mal que nos hemos buscado un interneses para poder conectar con el mundo. Agarrados que somos, en vez de un cibercafé, biblioteca publica, y como los chavales no deben de ir a clase vaya usted a saber porque, nos ha tocado esperar un buen rato mientras los muy desgraciados chatean con el que esta enfrente o juega al póker. Y ni poniéndote al lado y metiendo presión se sienten aludidos.

El vuelo Edmonton-Yellowknife, unas dos horas todo norte, es de los mas bonitos que he hecho, porque iba a baja altura y eran cientos de kilómetros de bosques y taiga, ríos congelados y laguitos en los que el agua precisamente no se veía.

Según el "simpático" comandante del aparato, a nuestra llegada a Yellowknife nos esperaba un agradable día a -24ºC. Bastardillo. Buen hostiazo al bajarnos de avión, aunque al menos soleado, que no es que caliente aquí el sol una mierda, pero al menos nos lo creemos.

Ya instalados en el alojamiento, una especie de de cabañitas que utilizan para que residan los trabajadores en las prospecciones mineras, nos vinimos al pueblo de compras. Hay una buena tienda de montaña donde nos gastamos unos dolares en cosas que nos faltan. Por la tarde nos fuimos a rodar 40 minutillos con poca ropa a ver como iba el tema. El día estaba muy bueno, unos -15ºC y corriendo, pasados veinte minutos, ninguna sensación de calor. Una de las claves es no sudar para que no se te congele luego, que lo hará, tarde o temprano, y para hacerlo tienes que ir justo de ropa y con fresco al principio. Fue bastante bien y nos dio ánimos, porque al menos a -15ºC se va muy bien y sin ningún problema.

Cuando empieza a atardecer, larguísimo, por cierto, la temperatura fue bajando y volviendo de cenar ya hacia una rasca importante, que unido a que no había sol, nos daba la impresión de ser mas fresca, cuando "solo" era de -21ººC. Hay que tener cuidado porque en menos de cinco minutos con guantes finos o en zapatillas te coges un pequeño dolor que te dura una hora, y de lo que mas justo voy, de calzado, me da un poco de respeto. Cuando me dejen el calzado bueno espero que iré mejor. Otro problema es la cara y la nariz, se queda fría con facilidad, pero si te tapas la nariz con el Buff se te empañan las gafas; me he comprado una crema que se supone protege del frío, pero lo mas importante es generar calor moviéndole, sobre todo si corres, pero en 8h que son casi las tres primeras etapas, veremos cuanto aguantamos corriendo con el trineo.

Dado que no hay mucho que hacer por la noche, nos hemos pasado casi doce horas plegando, algo que yo he agradecido bastante porque llevaba mas de dos días durmiendo lo justo, no como el ceporro de Antonio que duerme como un cabrón. Las "tiendas" están bien calefactadas, pero aun así se nos han congelado un poco los cacharros de la cocina, con lo que calor no hace precisamente. Por ahora aguantamos bien pero en las tiendas tipi donde dormiremos en carrera sera bastante peor.

He estado tuneando antes el trineo porque no me iba bien y después de comer lo probare con un poco de peso a ver que tal desliza. Hay autenticas autopistas sobre el lago y ahí vas de lujo, pero en el bosque, bacheado y con desniveles, supongo que costara bastante mas moverlo; luego lo comprobare. Veremos también si aguanta kilómetros, porque le he tenido que hacer unos apaños con bridas y los tres primeros días son de 'a 50km' por jornada casi.

Supongo que ya habrán llegado la mayoría de corredores, antes estábamos solo tres -un galés- y estamos muy espaciosos, pero cuando se metan siete mas vamos a estar como piojos.

Por ahora todo bien, aprendiendo mucho a comportarse con frío, y tratando de no empezar a meter la pata.

Poco más. Cuando tenga correo meteré unas fotillos para veáis el espectáculo de sitio donde estamos, impresiona; para empatizar, abrid el congelador, poneos enfrente en bolas y así os imaginais lo que esto.
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Rock and Ice Ultra live!: aeropuerto de Edmonton

miércoles, 18 de marzo de 2009

Ni que decir tiene ya estamos de movidas en aeropuertos.

En Barajas nos hicieron hacer dos bolsas de una para que se ajuste a los 23kp máximos que se pueden llevar, dos bolsas de ese peso en el caso americano. Tras 8h en las que sobé algo (Antonio es el típico cabrón que se duerme de pie, qué envidia), en Chicago, tras más de tres horas nos dicen que hay overbooking y que en vez de pasar por Las Vegas, nos mandan dos horas más tarde a Edmonton directamente, con cena y hotel. Triunfo, nosotros tan contentos.

Lo malo es que los esquíes-material de construcción-equipo de medición de Antonio se fue a Las Vegas, pero confiábamos en que fuese durante la noche a Edmonton. Gente muy amable estos yankees y de buen rollo. Total, que tras unas seis horas en Chicago, avioncito a Edmonton, unas cuatro horas. Yo ya estaba entrando en barrena porque iba muy cansado y no me pude dormir. Al llegar a Edmonton, lógicamente, las cosas no podían salir tan bien. Tras hora y media buscando a quien nos iba a reservar el hotel, está todo lleno y nos tenemos que ir a más de una hora de Edmonton para tener plaza de hotel, con lo que al final nos quedamos en el aeropuerto, donde ahora mismo estamos y en unos magníficos asientos plegamos unas cuatro horas la oreja.

Hemos salido a la calle a ver cómo estaba el fresco y no me ha impresionado; debemos estar a unos -15ºC. Pero claro, dos horas más de avión al norte va a estar más potente.

No le ha llegado a Antonio su "equipo de medición" y se está poniendo de mala hostia, con razón. Salimos rumbo Yellowknife en hora y media y se empieza a desesperar porque ya le supone, como muy poco, perder un día de ir probando material. Lo mío está todo y su ropa también la tenemos, pero sin esquíes está parado, y lo malo es que no conseguimos que nadie nos aclare nada. Bueno, ya tenemos una cosa clara: los esquíes y las botas no han llegado a Edmonton. Mal vamos, pero esperemos que en los tres días que tenemos allí, en Yellowknife, aparezcan. El tema de los viajes es un mundo aparte, joder.

Eso sí, me lo estoy pasando de lujo con Antonio, contándonos batallitas de carreras, de coña todo el día y conociendo más su mundo de los raids.

Previo Rock and Ice Ultra

martes, 17 de marzo de 2009

Pues ya estamos en faena. No hay mucho que contar que no sepáis ya.

La recuperación ha sido lenta y tortuosa; quizá no me debería de quejar mucho, porque creo que no he recuperado mal del todo, sobre todo sabiendo cómo están los otros dos miembros del "triunvirato líbico". Los tibiales sé que me darán problemas, me juego el pescuezo, y bastantes. Y lo de la 'sinusitis' también, entre el viaje y los cambios de presión, y la desorganización fuera de casa, veremos cómo acaba el tema.

La parte buena es que me encuentro más animado, tengo ganas de ir y experimentar aquello. Ya dije que me había inspirado un vídeo y hoy mismo he estado viendo unas fotos que me han animado más. Tengo ganas, limitaciones aparte, de vivir por allí unos días, de preparar -espero que concienzudamente- el material y ver si acierto o no. Lo que más pena me daría es abandonar a la primera por algún fallo gordo. El italiano que conocí en la Libyan -ganador de la Trans 555+, más de 600km non-stop- que abandonó en la primera etapa me dijo que al mínimo fallo estás fuera, no hay dos oportunidades, y supongo que me entristecería fallar en algo que desconoces o que has hecho mal y volverte a casa casi sin haberlo catado.

Quizá le estoy prestando demasiada importancia al frío, que lo merece, y descuido la paliza de kilómetros; me creo que eso se hace a la pata coja y los tres primeros días son de ocho horas cada uno, algo para lo que no sé si estoy preparado ahora, con lo que quizá debería de centrarme también en este tema porque me creo que si soporto el frío ya está todo hecho.

Llevo leyendo un tiempo de la zona y de Canadá y cuanto más lo hago más me gusta. Sólo con imaginármelo ya quiero estar allí. Iremos por esas 'autopistas' que se hacen sobre lagos helados para que los camiones de suministros puedan acercarse a las minas de oro y diamantes; espero que veamos la aurora boreal y escuchemos lobos a lo lejos; cruzaremos muchos tramos pantanosos en verano y que ahora están todos helados, ¡caminaremos sobre las aguas! Pasaremos mucho frío y nos acordaremos de esta fantástica semana de manga corta y solecito. Pase lo que pase, estoy convencido de que será una buena experiencia. Sólo con la fiesta post-carrera -en la que aguaremos nuestras penas o celebraremos nuestros éxitos- ya va a ser un buen recuerdo, seguro.

Voy con un pájaro que se llama Antonio de la Rosa. Entre otras cosas, hasta hace muy poco, era el único español deca-ironman (38km nadando, 1800km en bici, 420km a pie, juo juo); curtido en las más duras pruebas de aventura del mundo y con resultados muy muy destacados, por ejemplo, el que esto escribe tiene bastantes reportajes grabados con él como artista. Él va con esquíes, y sólo la que vamos a tener que liar para que no tenga que pagar por ser material deportivo, va a estar cachondo de contar luego. Para que os hagáis una idea, los ha metido en un tubo de PVC de obra y va a decir que es material de construcción. (Y lo mío, que no se queda corto, llevo una bolsa que superará ampliamente los 30kp de peso, y si llevas más de 23 lo tienes que dividir en dos, algo que intentaré no hacer.) El caso es que tiene pinta de ser buen tipo y seguro que lo pasamos bien, vamos al mismo rollo, fajarnos pero divertirnos, y supongo que nos saldrán unas cuantas historietas para recordar.

Lo de hoy ha sido de traca. Increíble susto el que nos hemos pegado. Me llama Antonio y me dice si sé si hay que tener visado para entrar en los Estados Unidos. Ojos como platos. ¡Ni había caído! Yo pensando en Canadá y pasamos por Chicago y Las Vegas. Hostias. Entro en la web del Ministerio de Exteriores y dice que hay que solicitar un 'no-visado' con 72 horas de antelación. La temblera de piernas que me ha entrado ha sido de órdago. Hago los trámites del ESTA, datos y más datos (no, no soy terrorista; no, no trafico con drogas; ¿el Espidifen es considerado droga?, ¿no? pues entonces no; no, no colaboré con los nazis en la Segunda Guerra Mundial; no, no me quiero quedar allí; no, no he secuestrado a ningún hijo de padre estadounidense; literal, ¿eh?, no exagero nada, incluido lo de los nazis), y el trámite se hace solo, pensábamos que se validaba manualmente o así, lo que llevaría unas horas... y nos vamos mañana por la mañana. Me veía rogándole a un borrego de un policía de inmigración que somos buenos y que íbamos de paso con nuestro material de construcción y el ataúd. Si ha empezado así, este viaje indudablemente pinta bien.

Tenéis el link a la derecha, con su logo, y ahí seguirá, o aquí. Espero escribir aquí cuando pueda. Hoy mismo nos han mandado el mapa con la primera mitad de la carrera. Lo azul es agua que ahora será hielo; bueno, todo estará blanco excepto los troncos de los árboles. Sólo de ver este mapa ya me he motivado.

Esta aventura empezó bien hace mucho tiempo, cuando el organizador se puso en contacto conmigo; siguió bien, porque me dio todas las facilidades del mundo, me deja material (no llevo saco de dormir, ni pulka, ni raquetas, ni cubrebotas... ni... ¿cómo coño llevo más de 30kp sin todo esto?); me decidí gracias al vídeo ya comentado y a que Raidlight me apoyó con un poco de material imprescindible; y espero que tenga un final magnífico. Exactamente todo empezó un 26 de agosto de 2007, imaginad si llevo tiempo detrás de esto, dándole vueltas, queriendo hacerlo pero viendo que era imposible, que si era mucha pasta, que si no me gusta el frío, que si será mucho hacerla cansado tras la Libyan, que si tengo pupita.

Los sueños sólo dejarán de serlo cuando te pongas en marcha.
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Libyan Challenge - Media: L'Equipe Mag

El sábado salió un artículo en la revista semanal de L'Equipe, L'Equipe Mag, sobre la Libyan Challenge. La pude comprar y tengo un curioso recuerdo. En francés, evidentemente.

+: Issuu - L'Equipe Mag

Libyan Challenge - Media: Adventure Life

lunes, 16 de marzo de 2009

Con el bonito leitmotiv 'Suéñalo, planéalo, realízalo', se presenta esta amena web. Aventuras, técnica, viajes, productos relacionados, etc.

Y noticia de un servidor, con logos bien visibles, links y demás.


+: AdventureLife - Noticia

Libyan Challenge - Media: Radio Ser Aranda

Otra más. Esta vez, radio. Emisora local, cuarto de hora, donde tienes tiempo de explicarte más o menos bien. Estuvo bien.

+: Goear - Radio Ser Aranda Libyan Challenge

Libyan Challenge - Media: 'Furacán do Ribeiro'

Otra entrada en un blog. 'Furacán do Ribeiro'. Seguro que ha aprendido algo nuevo al consultar sobre Anders Celsius -lo mismo me pasó a mí-. Recomendable lectura.


+: Blog Furacán - Rock you like a hurricane

Semana 19: ¡última de descanso!

domingo, 15 de marzo de 2009

Esperando las nieves. Quiero pensar que el invierno tan duro
que pasamos me ayudará en Canadá, ¿no?

L: Automasaje/est+1500m Natación/Automasaje/D(10x4)
M: est+45'cc+est+A/L /D(10x4)/Automasaje
X: est+45'cc+est+A/L
J: 1500m Natación/D(10x4)
V: 55' MTB/Fisioterapia
S: 1h15' MTB+est+A/L
D: 2h MTB+est+A/L /D(10x4)

[Leyenda]

Semana - Temporada
18,72 - Kilómetros totales - 1.746,30
555 - Desnivel positivo - 22.817
6.843 - Kcal consumidas - 157.976
91,74 - Kilómetros bici - 756,03
3 - Días dominadas - 63
4 - Días abdominales/lumbares - 72
3.000 - Metros natación - 24.500

Ya dije que mis pilares fundamentales (ganar peso, tibiales y 'sinusitis') eran la base de mi recuperación. El peso lo encaminé rápidamente aunque no recupero del todo, supongo que será relativamente normal. Los tibiales van por el buen camino aunque sé que me darán problemas porque el terreno será irregular, son muchos kilómetros y los llevo al límite, sin dolor ahora, pero que en un rato de carrera me van a molestar, seguro.

Y lo peor, la 'sinusitis'. En cuanto dejé los vahos de Sinus, en un día, ya me habían vuelto los dolores de cabeza muy localizados. Como no quería tomarme antibióticos sin estar moderadamente seguro de que hacía lo correcto, y sin tiempo para pruebas serias por el cauce habitual, de nuevo, de urgencias al hospital. Radiografía de la cabezota y, sorpresa, no tengo sinusitis. Me deja medio preocupado, medio aliviado. Porque si no era eso, ¿por qué me mejoró con los antibióticos? ¿Fue placebo? En cuanto empiezo a limpiarme los sinus con agua y sal marina cinco veces al día, mejoro de nuevo, aunque es un tanto irregular. Poco después me detecto molestias bajo la nariz, hacia el maxilar superior y en los laterales. Donde están los sinus y donde se acumula la infección de la sinusitis. Un par de días antes ya había ido al dentista pensando que pudiera ser una infección o una caries, negativo. Bastante confundido, sigo pensando que es una sinusitis o algo que se le parece, porque con el tiempo encuentro una relación directa entre esa molestia en la zona de los sinus y el dolor de cabeza. Me requiere mucho tiempo lo de la limpieza con la sal marina y no es práctico para Canadá a -30ºC. Me encantaría poder quitarme esto para que no me distraiga de lo más importante, el frío y pensar mucho para no cometer un error tonto. Conocí a un italiano en Libia que la había 'hecho' (abandonó el primer día... ¡un tío que ha ganado la Trans 555+, +600km non-stop en Malí!) y me dijo que al mínimo problema o error estás fuera. Quiero ir pensando que estoy en carrera y que debo cuidarme, no en narices, sinus y memeces de esas. Me llevaré ampollas de suero, a ver si me vale, si no se me congelan, si me hace algo, etc. Hilando, pienso que el aire seco del Sâhara me pudo mejorar los sinus y por eso se me quitó, no tanto por el antibiótico, ¿o sí? Confundido, no me tomaré antibiótico ni me llevaré, me cuidaré lo que pueda y veremos qué pasa.

Martes y miércoles corro y sigo con el pulso alto, aunque las sensaciones no son malas si obvio ese dato. Y, por último, disfruto como un niño pequeño tres días seguidos de mountain bike, a degüello los tres días, bastante más rápido y fuerte de lo esperado, ¡en manga corta! y disfrutando como hacía mucho que no lo hacía. Me olvido de pulsos -no lo llevo- y disfruto del calorcito, las bajadas a machete (cada vez que llego abajo pienso que tengo que andarme con ojo a ver si me voy a calzar una hostia y me rompo algo, pero se me olvida rápido...) y pedaleando realmente duro. Me encanta.

El jueves por la tarde empiezo a hacer la bolsa con calma y asusta todo lo que llevaré: esa bolsa tiene que llevar un coche delante con lucecitas y un 'Convoi Exceptionnel' en letras fosforitas. No levanto yo eso del suelo ni jarto drogas. Paso bastante de pensar en la carrera, muy ocupado escribiendo artículos y mandando mails sobre la Libyan, y se me ha pasado el tiempo de descanso sin darme cuenta. No tengo ni repajolera idea de adonde voy, no estoy recuperado y la carrera me han dicho que es durísima. Pensándolo en frío, esta temporada es una puñetera locura. Pensando en positivo, estoy mejor -en parte- y más animado que para la Libyan. Pensando en... mierda para mí, en dos días, de camino y ya veremos cómo resolvemos los problemas.
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Semana 18: sinus, tibiales y antidieta

Tríada. A recuperar a saco que pronto viene 'Paco con las rebajas'.

L: 1h15' MTB+est
M: 1h Rodillos+est+A/L /D(10x4)
X: 1h Rodillos+est+A/L /D(10x4)/Fisioterapia
J: 1h Rodillos+est+A/L /D(10x4)/Automasaje
V: 1500m Natación/Automasaje
S: est+45' cc+est+A/L /D(10x4)/Automasaje
D: est+50'cc+est+A/L /D(10x4)/Automasaje

[Leyenda]


Semana - Temporada
17,40 - Kilómetros totales - 1.727,58
574 - Desnivel positivo - 22.762
4.464 - Kcal consumidas - 151.133
85,00 - Kilómetros bici - 664,29
5 - Días dominadas - 60
5 - Días abdominales/lumbares - 68
1.500 - Metros natación - 21.000

El escaso tiempo de recuperación lo he centrado en tres pilares fundamentales: ganar peso, descontracturar tibiales anteriores y sus tendones, y recuperarme de la sinusitis.

Me sorprendió mucho el lunes verme con sólo 60,2kp, cuando la carrera había acabado el miércoles anterior por la noche (¿cuánto pesaría en meta?) y había comido bastante bien excepto al final, ya un poco harto de pollo, cous cous y camello. Pero al menos durante una semana sabía que iba a tener hambre y me dispuse a no cortarme un pelo -nunca lo hago- y a que no se me pasasen comidas, meriendas ni nada. Progresión: 60,2 - 60,7 - 61,1 - 61,7 - 61,7 - 62,3 - 62,8kp. Sigo por debajo de los pesos de la temporada pero recupero bien y no me preocupa demasiado al ver que evoluciono.

Los tibiales están tensísimos y con los tendones inflamados. Me doy caña, me pongo agujas, me doy cremas, muchos automasajes, de todo. Lo que necesitan, sobre todo, es descanso, y se lo doy. Empiezo con bici, pero rápidamente el tiempo me manda a los aburridos rodillos, pero no corro hasta el fin de semana, lo que tiene impacto y les hace pupa. Recuperan muy lentamente, pero lo hacen, y para el fin de semana los tengo muy al límite, pero corro con cuidado y sin problemas.

Lo de la sinusitis me preocupa más, porque con frío, que se congela todo y con dolor de cabeza me siento ya débil antes de ir. Hacia el miércoles me vuelven los dolores de cabeza tras acabar con los antibióticos que me tomé en Libia. Pruebo con vahos de sinus, tres veces al día a partir del jueves, y lo haré, como dice el prospecto, cinco días consecutivos. Como un reloj, lo cumplo y para el fin de semana noto clara mejoría, de mejor humor y con sensaciones decentes corriendo. Creo que voy por el buen camino porque ya sé lo que tengo y puedo ya atacarlo mejor.

Sólo me preocupa bastante el pulso el fin de semana, cuando corro. Voy bien de ritmo -me la pela-, con los cuádriceps muy justitos, con pinchazos 'espasmódicos' ahora-aquí-ahora-allá (sóleo, fascia plantar, etc.), pero me siento mejor de lo esperado. Sin embargo, los pulsos se me van mucho y no me gusta. No tengo fiebre, controlo ritmo y sensaciones, pero el pulso es claramente alto. No lo achaco al cansancio de la Libyan, algo hay. Intento no preocuparme, pero estoy 10ppm por encima, que es bastante. No me gusta ni un pelo.
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Semana 17: Libyan Challenge 2009

Trío calavera. Por encima de paisajes, dureza y tonterías de sinus,
mi Libyan Challenge 2009 se resume en personas.

L: 25'cc
M: Libyan Challenge
X: Libyan Challenge
J: est
V: 20' cc
S: 20' cc
D: est

[Leyenda]


Semana - Temporada
219,94 - Kilómetros totales - 1.710,18
2.000 - Desnivel positivo - 22.188
18.937 - Kcal consumidas - 146.669
0 - Kilómetros bici - 579,29
0 - Días dominadas - 55
0 - Días abdominales/lumbares - 63
0 - Metros natación - 19.500

Creo que ya he sido los suficientemente extenso en posts anteriores sobre la Libyan como para no alargarme más: previo apocalíptico, post-previo, día anterior, primer día, larga noche, segundo día y tonteo variado post-mortem.

Sólo añadir que me recuperé bastante peor que el año pasado, cuando el tercer día hice 50' por dunas, y aquí sólo 20. Aeróbicamente estaba muy bien pero los tendones de los tibiales anteriores me machacaban bastante y no quería forzarlos. Ritmo ridículo, claro, sólo quería activar la circulación.

Excelente experiencia personal, gente fantástica, increíble recuerdo para el resto de mi vida.
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