Jugando a ser dios

viernes, 21 de enero de 2011

Hace un rato [lo escribí el 11 de enero] he leído que Alberto León se había suicidado. Alberto fue un corredor de mountain bike de los noventa, reconvertido, supuestamente, a camello, enfermero de todo a cien y chico para todo de alguien muy por encima. Un peón, vamos.

La noticia me ha impactado porque compartimos carreras allá por el ’93, ’94 o ’95, años de la explosión del mountain bike en España. Era buen corredor, sin ser nada excepcional, uno de los pioneros, y como tal supo aprovecharse de la situación, formando parte de uno de los mejores equipos que ese deporte ha tenido. Había dinero, buenas carreras, atención, todo era de color de rosa. Yo, que provenía del atletismo, nunca llegué a comprender del todo la figura del médico, inexistente en lo del correr a nivel aficionado, sustituyendo a la del entrenador. Tiempo después se empezaban a escuchar comentarios desagradables sobre la parte oculta y oscura del mountain bike, y fue uno de las razones para que dejase de montar en bici.

Era de mi edad, tenía descendencia, y estaba involucrado en la Operación Galgo. Siempre he pensado que el suicidio es una actitud cobarde, es otra forma de resolver los problemas; especialmente patética me parece para los que han estado en lo más alto de la ola y no se quieren bajar. Desconozco si este es el caso, pero debió de sentirse acorralado y tomó esa decisión. ¿Qué pensaría cuando iba a hacerlo? ¿En la madre de quién se cagaría? En el momento en que leí la noticia sentí también pena, porque al final es una vida que se va, fruto de un sistema corrupto, una personalidad posiblemente débil que ha sido utilizada para los fines de otros. No verá crecer a sus hijos, no disfrutará ni padecerá los años que le quedaban, tanto por vivir, tanto por sentir, tanto por hacer. Me gustaría saber qué se les ha pasado por la cabeza a otros de los encausados en la Operación. Dudo que un par de ellos le hayan dedicado más que algunos segundos de pensamientos dispersos, pero en su grandeza y ambición quizá hayan pasado página rápidamente. Otro Jiménez, otro Pantani, no eran lo suficientemente fuertes. En su soberbia no creo que estén mucho más lejos que Napoleón Bonaparte, "¿qué son un millón de hombres comparados con uno como yo?". Sólo soldados, los generales nunca caen en batalla.

Hace años un amigo en una conversación informal dejó caer que el deporte estaba sobrevalorado. Desde entonces me he dado cuenta de lo cierto de esa afirmación y de qué engañados estamos. El deporte no es más que un reflejo de una sociedad enferma, aburrida y atontada, y aunque cumple su fin en la mayoría de los casos, otra parte es para un mero agilipollamiento general. No hablo sólo del show de “persiguebalones” que es siempre el foco de las iras de los que no lo practicamos, es buena parte del deporte profesional, esos que “iluminan el país”, una mentira sostenida por los que se cuelgan las medallas sin más esfuerzo que taparse los oídos y mirar a otro lado.

Un compañero de equipo de Alberto era Jesús Manzano, que “cantó” y de qué manera en la Operación Puerto. Él, alejado de ahora del deporte y denostado por sus antiguos compañeros de profesión, nos abrió los ojos de lo que de verdad es el deporte profesional, y no sólo el ciclismo. ¿Qué habrá pensado Jesús al conocer la noticia de su excolega de la bici? Dudo que duerma del todo tranquilo con la vida de mentira y autoengaño que llevó durante años, pero está vivo, repudiado por algunos, pero vivo. Tampoco le veo como un héroe, desconozco las razones de su monumental “pateleta”, no sé si se dejó engatusar por unos euros o una venganza, pero esta mañana él se ha despertado, ha ido a currar, ha comido, se ha lavado los dientes, ha hablado por teléfono, ha visto los niños ir al cole mientras él podaba unos árboles, verá un rato la mierda de la tele y se irá a la cama. Le engañaron como a tantos otros, es, ha sido y será parte del sistema que todos hemos creado, no creo que sea un modelo a seguir precisamente, pero entre llamada y llamada de los vergonzantes medios de comunicación deportivos que tenemos en este país, podrá respirar y pensar lo triste y mezquino que es el mundo del deporte de alto nivel. Y qué héroes de barro tenemos. Y qué hay detrás de ellos.

Hace muchas décadas que algunos se encontraron en la tesitura de abrir los ojos del todo o cerrarlos para siempre. Individualmente, cada uno puede tomar esa decisión y proyectarla. Decidimos cada día con nuestras acciones e inacciones. Algunos no queremos más mierda, y deseamos que el deporte profesional ocupe su lugar en la sociedad, no merece más.
s

© Sergio Fernández/Adventure Life

Artículo Original: Adventure Life

14 comentarios:

Dani dijo...

Bueno, pues habrá que seguir deseándolo (deporte - salud - no dopping), aunque creo que todos tenemos el "pero" en mente preparado para salir al terminar la frase. Sin embargo a mí me interesa mucho más el deporte de la gente como tú y como tantos otros que pululáis por aquí, y que realmente motiváis y aportáis valores a los que no viven de ésto, sino que tan solo pretenden disfrutar unas cuantas horas a la semana.

Y respecto a ponerse la soga en el cuello... No sería capaz nunca de suicidarme, tengo demasiadas cosas que hacer en esta vida, y me asombra el estado en el que puede llegar a estar alguien para terminar así.

Nacho Cembellín dijo...

Excelente post Sergio, excelente.

Atalanta dijo...

Sobrevalorado. Exactamente, ése el problema. Ya sabes mi opinión al respecto pero a la vista de los últimos acontecimientos, me reafirmo. No entiendo por qué se le da tanta importancia, tanto eco a los logros de los deportistas. Somos culpables todos. Al final van a conseguir que no siga absolutamente nada. El pobre chaval, una vícima. Imagino que habrás visto alguna de las conversaciones recogidas en el sumario que publica El País. Un verdadero sumidero. Gran post.

Furacán dijo...

Amén.

fahersan dijo...

Buena reflexión Sergio. El deporte que yo entiendo no necesita todo eso, es algo personal, son experiencias, son personas, son amigos, ... Pero entiendo que hay otro nivel y como yo no he tocado nunca podio no lo conozco, afortunadamente.

Antonio Arias dijo...

Muy buen post Sergio, atrevido y directo.
Suerte con la Libyan

ser13gio dijo...

Fue escrito de sopetón, bastante cabreado con el mundo y sin pensarlo demasiado; supongo que como son cosas que tengo bastante claras me salió rápido.

Dani, yo tampoco me imagino qué le tiene que pasar a una persona por la mente para hacer algo así. En este caso concreto, como mucho pisas cárcel, te pones a currar en lo que sea y "solucionado", no era más. Pero no, no supo salir del pozo. Esta parte me apena, y aunque la vida le había dado una segunda oportunidad (estaba en la Operación Puerto), no la supo aprovechar. Pero es demasiado fuerte el desenlace como para "echarle la culpa".

Gracias Nacho, Antonio y Furacán.

Atalanta, no soy tan "radical" como tú, me sigue gustando el deporte profesional, y no hay que tacharlo todo de lo mismo, pero entre dinero, tonterías de niñatos y dopaje desde luego que va bien servido de mierda.

Fahersan, desde luego que nos pilla de lejos, y los que tenemos -se supone- valores deportivos alucinamos, pero es que es otro mundo del que hablaba, ni se parece al nuestro, con sus cosas buenas y malas.

Saludos,
s

Fer dijo...

Estoy contigo.
la sociedad ha llevado el deporte profesional a un punto absurdo. No hay más que ver los sueldos que manejan los de la "élite". Dan asco muchas cosas.

Gracias por expresarlo tan bien.

ser13gio dijo...

En general respeto el deporte profesional y no todo el mundo lo pervierte, por supuesto. El otro día me encontré con Pablo Villalobos y es un tipo de lo más normal y espero que haga las cosas como debe. Ese es el deporte pro que me gusta, ni héroes ni tontunas; merecen ganar dinero porque son soporte publicitario de marcas o 'inspiradores' de países, pero ya está, lo disfrutamos todos, deben ser respetados, pero no encumbrados. Y ellos deberían "devolver" lo mismo.
s

Vicente Bárcenas dijo...

El dia que me enteré de la muerte de Alberto León, me vinieron a la memoria aquellos años que nombras del Team Coronas, las colaboraciones continuadas en Bike, y aquellas Marin radicales y cañeras, y con las que Alberto hacía verdaderas filigranas. La verdad sentí una gran pena por ese final.
En cuanto al deporte en general confieso renegar continuamente del futbol que nos meten hasta en la sopa, y que tanto dinero genera a su alrededor.
En cuanto al dopaje, está claro que es el reflejo de una sociedad necesitada continuamente de heroes, de personas que nos saquen de la "caca" diaria, y que en algunos espíritus débiles, o demasiado avariciosos, conduce por un camino necesariamente equivocado.
Me ha agradado leer tu artículo.
Gracias. Saludos.

*Miss Pegasus* dijo...

Genial entrada. ¡Chapó!
Me llevo algunas frases a la cama para meditarlas antes de dormir.
¡Buena semana!

ser13gio dijo...

Creo que pensamos lo mismo, Vicente.

Gracias, Miss.

Saludos,
s

Pedro dijo...

Comentando solo la parte del suicidio, lo cierto es que me da pena, demasiado castigo.

ser13gio dijo...

Cierto. Hablándolo con un colega decíamos que como mucho pisas algo de cárcel (eso si no quieres cantar) y ya estaba, ya buscaría algo al salir. Pero se le juntaron varias cosas supongo y tiró por ahí. Es una pena que una vida se vaya por esta mierda, sí, pero es lo que tienen las malas compañías.
s

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