Crónica de una tendinosis aquílea (4): perpetuando el error

jueves, 24 de enero de 2013


A estas alturas ya había ido al dentista, paso indispensable cuando estás lesionado. Aunque muchos dentistas (y fisos) no lo sepan, hay una relación causal entre problemas en los dientes y lesiones deportivas. Una tendinitis, lo creas o no, puede tener su origen en la boca.

Consejo #4: visita al dentista. Existen ciertas probabilidades de que una lesión provenga de una caries  o similar. Aparte de que lo debiéramos hacer de una forma regular -por ejemplo, antes de empezar la temporada- si estás tocado seriamente intenta descartar esta causa.


Día 91. 29/11/2010. Salgo muy tarde, sin comer, sin grandes ganas, con alguna molestia, pero voy mejor de lo esperado y no se me hace especialmente pesado; está claro que estoy 'dentro' del entrenamiento, me gusta.

Aumento dos estiramientos más de sóleos (mañana y tarde, cuatro en total) y añado electroestimulador sóleos-gemelos (26) que me deja bien; y pesas de quáds y dominadas. Todo mejor de lo esperado.


Cuando entreno duro y voy con el gancho, necesito concentración sí o sí. Es lo que llamo "entrar", en este caso en el entrenamiento, me tengo que centrar, voy justo, pero me gusta también, porque me siento "útil", vuelvo a ser corredor, siento que me aprieto, y aunque no me guste penar ni que me duela nada, sé que al menos ya estoy entrenando en serio y sé que llegará la buena forma y este trabajo habrá servido de algo. Es un estado psicológico, no tanto físico, que viene después, apretarte tendrá sus beneficios en un futuro, por ahora es lo que debes hacer, y exige concentración y empezar a cuidar detalles.

Encadeno tres días de media -alguna semana cuatro o cinco- seguidos corriendo, van saliendo algunos rodajes de 2h, 2h'30... 3h35' sobre nieve. La cosa se pone seria, la forma va saliendo, mantengo las molestias del Aquiles a raya, pero cada semana es evolucionar, y así por mucho que estiro voy con el gancho, no va a más, pero sé que algo hay. No es que lo ignore del todo, pero el esfuerzo del entrenamiento hace que le dé más importancia a este que a aquel. Va acompañando, cuando subo el entrenamiento se queja, pasan unos días y se adapta, y vuelvo a subir. Va a remolque, pero va. Estiro lo que puedo y esto me ayuda, pero no hago más.


Día 110. 18/12/2010. Salgo muy tarde (...se me olvidan las mallas y me tengo que volver), pero controlando, ritmo tratando de que no llegase a 120ppm, nada fácil; controlo, comiendo, trotando muy muy suave, a 10km/h de media hasta las 2h, todo pista, (...) Al tran tran, despacito pero siempre corriendo, se me hace de noche, no enciendo frontal, voy tocadito pero no muerto, muscularmente sólo los cuádriceps piden descansar, y llego con relativas reservas -no muchas, lo sé- pero satisfecho con todo. Buen entreno. 5h49'56"

Para esto entreno. 50km de montaña, acabando por la noche, bastante bien, el Aquiles me respeta, estoy cogiendo bastante la forma. Esto empieza a funcionar de verdad, para esto valen entrenar.

Día 123. 31/12/2010. De pena, reventado. Me levanto hecho una mierda, cansadísimo y no me recupero durante la mañana. Salgo agotado, sensaciones penosas al empezar, y lentísimo. Luego un poco mejor, pero nada del otro mundo. No sé si mañana haré el entreno largo, huele a que no. Después fisio, molestias. Caca de día. 1h42'57"

Día 148. 25/01/2011. (...) 11h37'33"

85,73km de monte. Muy buenas sensaciones. El entrenamiento más largo de mi vida, y acabo entero, muy cansado, pero entero. Me alegro. Es el último entreno realmente duro de la temporada, a partir de aquí bajo, poco a poco, pero ya no evoluciono.

Día 173. 19/02/2011. La Libyan se cancela. Decepción brutal. Hundido. Me voy a Saint-Genest a aprovechar la semana, ruedo un rato con Benoit, casi ni veo por dónde voy al final, ritmo vivo para mi gusto. Increíblemente decepcionado. Una mierda inmensa. Otra vez, es increíble. Pero ha pasado, me ha vuelto a pasar.


Sólo yo sé lo que había entrenado, lo que me había esforzado, y en el mismo aeropuerto Charle de Gaulle de París nos comunican que la situación se está poniendo fea en Libia, que mejor no viajar. Tanto esfuerzo, ¡dos años seguidos pasa algo!, todo para nada. Porque estoy hundido, no le veo salida a la temporada. El año pasado al final sí pude hacer cosas chulas y quedé contento, pero en ese momento no veía salida.

Tanto estirar, hielo, abrasarme la piel, cremitas, tantos cuidados... y tanto riesgo como el que corrí empezando una temporada lesionado, para nada. Asumí un riesgo enorme, ni la valoré en su momento, simplemente seguí el calendario que tenía que seguir, no pensé las consecuencias adecuadamente, y mucho después sé que lo hubiese hecho otra vez igual, porque abandonar objetivos siempre me ha dolido mucho, demasiado, no lo acepto, y me resulta traumático, me marca. De nuevo, sólo a base de esfuerzo y cabezonería hago las cosas como para abandonarlas. Aunque en octubre, ni en noviembre, ni casi en diciembre había dado el 'sí, quiero' a la Libyan, por dentro sabía que sí, que ese era el objetivo, que por ese objetivo me estaba esforzando tanto y que por ese objetivo me estaba jugando la salud. Cuando asumes un riesgo tienes que ser consecuente con lo que has hecho, de nada sirve quejarse después. Posiblemente en la misma situación cien veces hubiese repetido y hubiese empezado la temporada lesionado. Una vez has pasado una lesión larga deberías replantearte muy mucho tus motivaciones y sueños, escuchar bien dentro y decidir, porque si de una lesión larga no salen todos, de dos ya son minoría, mejor no tentar la suerte y aplazar un objetivo el tiempo que se necesite. Porque es eso, no te comas la cabeza, nadie te presiona para hacer nada, eres tú quien lo hace, casi siempre es solo aplazarlo, no es más, no le des más importancia de la que tiene, es solo deporte y solo una carrera, aunque sea la de tu vida, no lo merece, ya irás otro año.

Estoy casi seguro que no me hubiese dolido el Aquiles en Libia, ni apenas molestado. Estoy convencido. Me hubiese quedado satisfecho con el esfuerzo y muy contento con la experiencia. Pero no. Completamente desanimado, vagando por Francia, posiblemente por la importante decepción, me puse malo. A la vez conseguí un dorsal para la Transgrancanaria a última hora gracias a contactos. Recuperé ilusión, al menos puedo hacer algo y aprovechar la forma.


Día 187. 05/03/2011. Transgrancanaria.


Creo que fueron dos los motivos por los que la carrera fue un completo desastre. Uno, por pornerme malo la semana anterior, fruto del desánimo de haber perdido la Libyan. Y dos, una tonta caída que me contracturó un cuadríceps. Cierto es que estaba entrenado para otra carrera, terreno y esfuerzo, pero no es excusa, debería haber ido mejor. Fue un total y absoluto desastre, pené muchísimas horas, me costó un gran esfuerzo llegar a meta, pero llegué. Nunca he abandonado en una ultra y no tengo pensado hacerlo, llegará el día, posiblemente, pero mientras tanto me dejo lo que me tenga que dejar, como en esta Transgrancanaria. Fue bastante humillante, la verdad, creo que valgo más que esto, no sólo en lo deportivo, sino en que creo que no merecía arrastrarme tanto para esta prueba, dura, sin duda, pero no tanto. Lo pasé mal, muy mal, llegué tocado, repté por las calles vestido de "romano" hasta llegar al hotel (menos mal que era carnaval...) y me desanimó mucho. No es que espere que las cosas siempre tengan que salir bien, pero no esto.


Curiosamente del Aquiles ni me acuerdo, nada, increíble. ¿Será la solución meterse una paliza de "ypicomilhoras"? Tarda una semana en molestarme de nuevo, alucinado. Pero vuelve, claro, no se iba a pasar así como así. Dos semanas después de la carrera ya hago 2h25' sin problema. Otra semana más tarde y hago tres días seguidos de 3h en montaña, porque me he buscado cómo quitarme la espina: Tenerife Bluetrail.


Día 229. 16/04/2011. Tenerife Bluetrail.


Animado, con ganas, y sin aparentes problemas graves, hago una carrera decente, petando al final como casi siempre y por hambre, también como casi siempre, pero más o menos me defiendo. Y ninguna molestia del Aquiles, alucino de nuevo. No es que haya hecho la más grandiosa carrera de mi vida, pero bueno, me he defendido más o menos decentemente y paso otros buenos días en las Islas Canarias, que tantas veces (cuatro en diez meses) he visitado últimamente. Fantástico trato, grandes carreras, naturaleza envidiable, ambiente fantástico. Me reconforta...



Pero sé que la temporada ha llegado a su fin. Las sensaciones son agridulces, cruzar esa meta tenía mucho más significado del clásico alivio de haber "vencido" a la carrera y las circunstancias. Era un punto y aparte de mi vida deportiva. Y no sabía si un punto final. Porque aunque estuve muy tentado de hacer la Transvulcania tuve que ser estricto conmigo, porque si alargo, ¿por qué no alargar a otra más? ¿y pasada esta, por qué no a otra más? Tenía que darle la vuelta a esta situación algún día y ese día fue cuando crucé la línea de meta en La Orotava. Lo sabía, en parte me apenó cruzarla, y se abría ante mí un mundo de dudas y pensamientos grises, porque me conozco y sé que no soy buen paciente, sobre todo eso, paciente. Sabía que tenía el tendón tocado, y todo el que corra sabe que los Aquiles, aparte de sagrados, son el fin deportivo de más de uno y de dos corredores, y no hay razón por la que no me pudiera ocurrir a mí también. Pasar bajo ese arco de meta azul era reconfortante por el objetivo logrado y triste porque se abría un panorama incierto. Y doloroso, no en el sentido de dolor físico, sino porque sabes que las vas a pasar canutas, entiéndase, es deporte, no te va la vida en ello, pero parte de tu existencia es esto, no es para estar delgado ni para sentir el aire de la mañana en tu cara, es un estilo de vida a partir de que te implica hasta lo más profundo, es el tipo de vida que tú has elegido, de lo poquito que podemos elegir. 229 días después, llegaba el momento de tomar las riendas de la recuperación, hasta entonces sólo había puesto parches. No solo no había puesto remedio eficaz, sino que había perpetuado en el error, entrenando más de medio año para empeorarlo todo.

Consejo #5: algún día tienes que cambiar el chip, fíjatelo, el que sea, y aparte de habértelo reconocido, si has perpetuado el error y has seguido entrenando, un día deberás decirte "a partir de hoy empiezo la recuperación". Dejas de ser deportista a pasar al estado paciente.

Consejo #6: tatúate que no volverás a entrenar en serio hasta estar recuperado. Pero tienes que creerlo de verdad, no engañarte, y de ser transparente contigo depende recaer y padecer mucho mucho más, porque si hay algo peor que una lesión (y lo hay), es recaer. No te lo permita. Te fijaste un día desde el que pasaste a ser paciente, respétalo, el tiempo que sea, no vuelvas antes de tiempo.
s

8 comentarios:

robertin dijo...

La voz de tu conciencia...
De todo se aprende...pero tras algo de esto, muchas veces por desgracia , se vuelve a caer.
Gracias por compartirlo.

davidiego dijo...

Espero que te hayas tatuado tus enseñanzas.
Y ahora, mucha fuerza en tus próximos objetivos!

cabesc dijo...

Flojo!

ilusión dijo...

No es el fin. La historia de tu vida continúa Incluso en lo deportivo..

Anónimo dijo...

No sabes con la atención que estoy siguiendo tu historia...estoy escribiendo ña parecida en primera persona...

ser13gio dijo...

Ojalá y a alguien les sirvan estas parrafadas, a mí en parte también analizar de nuevo los errores cometidos para intentar no caer en ellos de nuevo.

Saludos,
s

spanjaard dijo...

Psicoanálisis. Juntémonos a cocinar y a llorar, s13.

spj

ser13gio dijo...

Con lo duros que somos y lo que nos quejamos cuando se tuercen las cosas...
s

Related Posts with Thumbnails