¿Es el streaming la solución?

lunes, 20 de agosto de 2018

Hace poco la Marathon du Mont-Blanc fue cubierta íntegramente por streaming y compartida en Facebook Live. Fue razonablemente comentado, e incluso Desnivel hizo una noticia de ello, interesante pues era la primera vez que se hacía algo así. Las cursivas vienen, lógicamente, de que iETB la hizo de Zegama hace muchos años, Transvulcania lleva haciéndolo hace tiempo también... y qué decir del UTMB, que lleva la de dios. ¿Pasada de frenada? Para mí, sí, me recuerda a cuanto "inventaron los controles antidopaje". La originalidad es que se hizo con imágenes "incrustadas" en plena acción. Conocemos el suelo que pisamos, no es importante al final, pero el estilo es el mismo. Porque quien hizo la retransmisión fue el patrocinador, no la carrera en sí. Y esto me gusta menos.

Puedo entender echar una mano a una organización en marketing y comunicación, pues la mayoría andan justitas siendo benévolo,  pero de ahí a gestionar la retransmisión íntegramente, va un mundo, o a contratar a los corredores elite que van a participar en tu carrera, otro mundo. Si sigo me salgo del Sistema Solar. Creo que las marcas -todas- pueden ayudar al deporte, a las carreras que patrocinan, a los corredores que lucen sus colores, pero sin perder la perspectiva de que son sólo una engranaje más de la maquinaria: en ninguna máquina existe un engranaje maestro que suple los demás, porque si fuera así sobrarían, nadie pone piezas de más. Me sorprendió en su día la ruptura de Salomon con Skyrunning, cuando hasta cierto punto era su "división organizativa", luego presentaron las Golden Series de carreras "monomarca" y una de las estrellas es este maratón por contar con ese especial seguimiento. Desde hace años lo llamo el modelo Red Bull: controlar -en ocasiones "inventar"el deporte- en todas sus facetas, organizativa, difusión, comunicación, contratación de participantes y hasta taquilla si la hubiere. Saltos de acantilados, FMX, Air Race, Rampage, etc. etc. etc., todos con el mismo patrón, y en deportes donde se encuentran a organizaciones fuertes o rivales a su altura, a veces se los comen (Motocross americano, comido por Monster) o no les dejan ser el niño malcriado que si no es con sus reglas no juegan (Formula 1).

No se me entienda como una crítica, creo que es descriptivo, que si una marca controla quién corre/es invitado a una carrera, controla qué medios invita, controla qué comunicación se hace, realiza por ella misma el streaming... pues lo de monomarca se me queda corto y es cuando se me hace bola, me da lo mismo que sea Salomon, Hoka o si Nike entra con la millonada por delante: para el deporte no es bueno. Le pese a quien le pese, me gusta más el modelo UTMB, ellos con su dinerito se pagan su streaming, tienen a patrocinadores como partners, éstos tiene toda la pinta de que no mean fuera del tiesto, el elite que quiera tiene las facilidades que tiene independientemente de la marca que luzca (o eso parece) y al final el evento es grande porque tiene a los corredores que quieren hacerla, porque es una prueba con personalidad propia y porque ha sido gestionada por ella misma.



Dicho esto, el streaming fue interesante, con momentos bonitos y de una calidad correcta-buena, teniendo en cuenta en el difícil medio donde se desarrolla. Las GoPro democratizaron la creación de vídeos de acción, pero el salto profesional en directo son los estabilizadores de imagen y las redes móviles 4G, esta es para mí la verdadera novedad de este streaming, no seguir el modelo de televisión de toda la vida como sí hacen UTMB. Con una inversión razonable se puede obtener un producto más que bueno, y la limitación actual es la cobertura móvil, que no suele ser la mejor en la montaña para enviar vídeos de calidad, por lo que o pones aviones repetidores u otras formas de crear una red ad hoc. Aquí es cuando se complica, encarece y deja de ser democrático. Porque sólo quien tenga grandes recursos podrá hacerlo, y carreras con grandes recursos hay una y gracias, si no tiene que "vender el alma al diablo".

Semanas después hicieron el streaming de Sierre-Zinal, los recursos fueron parecidos, la calidad también, se retransmitió tanto por el Facebook de Salomon (473k seguidores, 1850 interacciones) como por el de Kilian (787k, 3350), con lo que a falta de Pikes, que no la he visto, creo que se pueden sacar algunas conclusiones:

  • la calidad en buenos ratos -"horas"- es tirando a regulera, equivalente a un 480p, con unas molestas rayas horizontales o píxeles como puños, esto es especialmente visible en zonas de árboles, creo no equivocarme que es porque la señal tiene más dificultades en recibirse;
  • las cámaras durante "horas" en el Monte Blanco filmaron culos, y hombre, si son modelos internacionales, pero son hombres sudorosos que no llevan ni mallas (para contentar al público femenino, digo), no es el mejor plano, es tirando a coñazo y ves al último del grupo;
  • en algunos momentos se les ve por delante, lo que puede ser molesto para el corredor, sólo ves al primero del grupo y creo que quien filma no va viendo lo que está grabando, no se abusa de ojos de pez, con lo que es fácil que se les corte la cabeza o en curvas cerradas o escalones el corredor se salga de plano;
  • en algunos momentos de Sierre-Zinal se les ve de lado, que es un plano más agraciado (excepto si corren feo), más natural... pero requiere un 'double track' o una pista;
  • por la enorme complejidad de filmar algo así en un entorno tan complejo la realización es tirando a estática, planos muy largos, poca acción;
  • todas las cámaras deben llevar estabilizador, algunas de casco no llevan y se nota a la legua;
  • los comentaristas tienen que poner de su parte, detesto los narradores de televisión que vienen de la radio, las locazas (saludos, Lobato) y demás, pero o le pones un poco de sangre o a base de datos técnicos aburres a las cabras; les den más de un micrófono, por favor;
  • hay un plano largo de Mont-Blanc de helicóptero espectacular, uno corto pero muy majo -creo que de dron- en Sierre, el primero tiene el problema del coste (y el puto ruido que mete un helicóptero) y que depende del tiempo, y el segundo que le dura la batería un santiamén y para directos aún no están muy desarrollados (pero sí en diferidos, por ejemplo la Volvo Ocean Race o el World Rally Championship hacen uso extensivo de drone y los planos son increíbles). 
¿Veremos un futuro en el que sea norma que las carreras se retransmitan por streaming? No lo creo, a corto y medio plazo. Por qué. Vamos allá:

  1. Aunque lo desconozco, la elección de la Marathon du Mont-Blanc y Sierre-Zinal es de todo menos casual. La distancia tiene que ser razonable compacta (y aun así 5 h en el caso francés son infumables si no eres muy friqui), a ninguna televisión le va a interesar (con lo que tenemos YouTube o Facebook, bien, pero en sus manos estamos) y rápidas para ver acción, con lo que se reduce la cantidad de pruebas potencialmente retransmitibles. Olvídate de ultras. ¿Se quedará en un modelo muy concreto de carrera, muy Red Bull, todo a los pies de la tele/móvil?
  2. Greg Vollet decía precisamente que el olimpismo podría llevar al trail a ser un deporte enlatado por mor de la televisión, y estoy de acuerdo: pues con el streaming tienes algo parecido, quizá se reduzca a cresteos, pistas de esquí, zonas altas de paisaje alpino y cero vida y pistas anchas. Todo terreno tiene su encanto, pero a mí las zonas donde no veo un árbol me aburren, y ambas pruebas -y Pikes- tiene bastante de esto, no se ha hecho un recorrido diseñado para la retransmisión, sino que se han escogido estas carrera por estas características: lo mismo me da que me da lo mismo. Creo que sería imposible retransmitir Western States con sus densos bosques o Zegama por su tiempo impredecible tirando a mierder, pero estas carreras alpinas peladas sí dan opción. La verdad, amigo Greg, si hay que forzar de esta manera para hacer una retransmisión, pues quizá estemos haciendo un pan con unas hostias, no será a vueltas, no serán circuitos hechos ex profeso como el último europeo de mountain bike en Glasgow, pero no creo que la imagen del trail deba ser tampoco el de correr por unas pistas de esquí (no hay paisaje más triste en verano que éste), cresteos pelados y pistacas.
  3. Hay una dificultad casi insalvable: los planos de culo o de cara, en un sendero (arbolado) no hay otra, y son un puñetero coñazo si son un poco largos, nos los tragamos los friquis y listo. Pero es que el trail es esto, no es un un show demasiado atractivo para la tele, si estás en una carrera como Zegama o UTMB y hay muchos corredores buenos, juntos y gente gritando, puede molar ser espectador, pero si no es tirando a aburrido para el común de los mortales, hay que reconocerlo.
  4. Se requiere de tramos de pista y double track para hacer otros planos, ver a la gente de lado y usar bicis, que si no los cámaras pesiguiendo lo liderando a estos galgos la van a diñar y necesitas a mucha gente filmando. Toda carrera tiene pistas, pero ambas pruebas tienen larguísimos tramos muy muy corribles, muy fácil de seguir con bici y hacer una buena kilometrada con un solo cámara. El recorrido no se va a hacer para ser filmado pero se escoge con estas características, porque además una filmación "terrestre" es invariable respecto a las condiciones del tiempo atmosférico.
  5. La verdad, ambos recorridos me han parecido un truño y aunque no son de mi cuerda, se me han quitado las ganas. Quizá esto es lo más sorprendente. O no. Se han escogido carreras de correr mucho, donde haya más acción y se ande poco, pero es que la kilometrada de pista del Mont Blanc al principio o los muchos tramos anchos de Sierre me han dejado tirando a fresco. Y los tramos alpinos trilladísimos por el turismo o peor deporte con el medio natural (esquí de pista) tampoco son santo de mi devoción. Curiosamente en mí -repito, en mí- me han quitado las ganas. ¿Con cuántas carreras podría pasar esto?
Aplaudo la iniciativa, tiene un ingente trabajo detrás, estamos en los primeros estadios del streaming de este deporte, si hay interés y pecunia se mejorará, y nada de lo que digo aquí no se lo han planteado en Annecy años ha. Pienso en alto, no más. Pero me quedan algunas dudas. Algunos deportes saben que nunca serán retransmisibles por televisión en directo, nunca, pueden hacerlo en tramos concretos, o directamente acudes a programas resúmenes y ahora a las ágiles redes sociales para los momentos más destacados, aún es pronto para saber si el trail puede adoptar este formato o hay que forzarlo o seleccionarlo en demasía acabando en un modelo enlatado por selección. No lo sé.

Pero hoy me quedo con el modelo vídeo-del-copón-hecho-por-gente-muy-profesional, y la misma carrera que me dejó frío (pero en versión más larga, que da pie a más sitios chulos) y excelentemente contada me devuelven las ganas de correr por esos lugares, porque este documental, da lo mismo que entiendas algo o no, tiene unos planos increíbles, de ver con babero.

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Por qué Xavier Thevenard debió ganar Hardrock

lunes, 23 de julio de 2018

Breve resumen para el que no ha estado atento este fin de semana: Xavier Thevenard fue descalificado de Hardrock 100 por recibir ayuda en un punto no designado para ello cuando contaba con una amplia ventaja que le que le haría permitido muy posiblemente besar la mítica roca en primer puesto. Más o menos este es el resumen rápido. Pero el razonamiento no es tan simple y quizá se le pueda dar alguna vuelta.

Lo primero, el reglamento no es tan claro como nos hacen creer, pues dice "may be disqualified", que en inglés se podría traducir como "debería de" (recuérdese que deber de implica conjetura, posibilidad, deber, obligación) y quizá por ese "debería de" se tardaron horas en comunicar a Xavier Thevenard que estaba fuera de carrera, se lo pensaron demasiado porque el reglamento no estaba claro y porque era una situación delicada.



Dentro del reglamento permitía cierta maniobra y  la decisión tomada es la más rigurosa. ¿Estaba justificada? 

Sin orden de importancia:

En ningún momento el corredor ha negado que recibiera la asistencia -actualización: parece que sí, con intérprete incluido, habrá que ver la situación, cansado, de repente te vienen con historias cuando tú estás en carrera-, con lo que empezamos por un pequeño atenuante, se tiene en cuenta en toda la justicia ordinaria, también en la deportiva.


Además la asistencia se recibió antes de un avituallamiento, es decir, que no estaba tratando de salvar un error cometido en éste, con lo que la falta de intencionalidad debería de haber sido otro atenuante a considerar. Actualización: me pasan un interesante enlace de un diario local, el avituallamiento ilegal fue después de otro, con lo que sin desmontar toda la falta de intencionalidad, se acerca más al despiste chorra, al ir apollardado, porque me sigue pareciendo difícil con un pacer al lado que puedes cargar con agua y hielos como si fuera un sherpa (el punto era el más caluroso, donde el año pasado se descolgó quizá por esta razón).

Tercero, el corredor sabemos que es francés y aunque no le exime de conocer el reglamento ni la cultura deportiva, además de no contar con los crew que llevan otros por razones obvias, creo es otro pequeño factor a tener en cuenta, como por ejemplo se tuvo cuando Kilian tuvo aquel problema en la Speedgoat años ha: Karl posiblemente lo tuvo en cuenta, aparte de otros factores.

Cuarto, por si la intencionalidad no ha quedado clara con recibir la asistencia antes del avituallamiento, se hizo a la vista de todo el mundo, en una carretera: nadie en este mundo hubiera hecho eso si de verdad vas de listo tratando de saltarte las normas.

Quinto, aunque suene extraño para alguna mentalidad americana, correr fuera tiene muchos más gastos, implica mucho más de lo que ellos se imaginan, más incertidumbre, más problemas potenciales... sólo hay que ver lo perdidos que están los yankees cuando corren el UTMB. Se puede ser algo más comprensivo teniendo en cuenta todo lo anterior, no hablo de hacer la vista gorda.

Sexto, estoy absolutamente convencido de que si hubiese sido otro corredor europeo o uno americano no se lo hubiese sancionado de esa manera. Y no hablo de nacionalismos sino de que cuando alguien le pones cara es mucho más difícil criticarle o sancionarle, es por esto que mi opinión, por ejemplo, un periodista no debería ser amigo de un político al que quizá un día tenga que crucificar. El too big to fall también funciona en Estados Unidos, por cierto.

Séptimo, me da que se ha intentado lavar la imagen por escándalos pasados de una lotería que no podían hacer acorde con la ley federal o profesionales cuyas cartas estaban más marcadas que las barajas de Las Vegas y en mi opinión han conseguido el efecto contrario: ser más papistas que el Papa produce rechazo.

Octavo, no implicaba seguridad en carrera ni riesgo para nadie, incluido el corredor, por supuesto que todos los corredores deben seguir el reglamento porque para eso se ponen un dorsal, y es por esto que los reglamentos serios tienen bien delimitado qué supone una descalificación, por ejemplo la ausencia del segundo frontal del UTMB implica una sanción y la del primero otra, que se lo pregunten a Toñete Krupicka; o a Remigio Huamán en Ultrapirineu por la ausencia de una chaqueta impermeable; o cuando se hace la vista gorda con los corredores americanos por doblar el dorsal cuando corren en Europa.

En resumen, sin una norma absolutamente clara, la dirección de carrera tenía diversas opciones, todas válidas siempre que fueran justas, proporcionadas y coherentes. Justas porque se deben aplicar de acuerdo al reglamento con la interpretación adecuada a los hechos y circunstancias. Proporcionadas porque tienen que ser acordes al "delito" cometido. Y coherentes porque ni que decir tiene que abre un escenario en el que la rigurosidad deberá ser consecuente para con todos los corredores en todas las circunstancias.

En general, soy partidario de los reglamentos claros y específicos pero sin una clara concisión, porque esa falta de concreción hará que los directores de carrera tengan margen de maniobra para penalizar o no de una siempre de una forma justa, proporcionada y coherente. Por ejemplo, me parece absurdo que un reglamento tenga que especificar que una chaqueta impermeable tenga que ser de la talla de la persona que la deba utilizar, alguien que lleva una chaqueta que no es de su talla directamente debería aplicársele la sanción estipulada no por encontrarse en una laguna legal sino por ser demasiado estúpido para correr una carrera de montaña y y poner en peligro su vida, la de los servicios de emergencia y otros corredores. Pero para dejar cierto margen en el reglamento o que no ocupe más que las Páginas Amarillas necesitas unos jueces o una dirección de carrera que sepan valorar las circunstancias, castigar cuando se deba, y sabiendo que cada decisión, y dado que todos tenemos muy buena memoria, sienta un precedente del tipo de la jurisprudencia legal.

Dadas las circunstancias, la gravedad de los hechos y los atenuantes, en mi opinión la dirección de carrera se excedió en la sanción a Xavier demostrando además una total falta de empatía. A algunos les sobrepasa el hype.
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Los Campeonatos del Mundo de Trail del futuro

miércoles, 13 de junio de 2018

En un medio francés, escondido entre varias otras cosas, tenemos una clave de cómo serán los Campeonatos del Mundo de Trail del futuro, casi pasa desapercibido, son apenas tres líneas, pero para mí tienen miga: los mundiales volverán a ser bienales y con dos distancias, corta y larga. Francia, Portugal, Italia, España y de nuevo Portugal han sido el experimento de hacer mundiales, primero anuales, y luego alternando la corta y la larga distancia.


¿Qué ha motivado a volver a la periodicidad cada dos años? Lo desconozco, pero creo que un campeonato algo más espacio permite varias cosas:

una, los campeonatos adquieren más relevancia, pueden trabajar con más tiempo;
dos, se puede cobrar un canon más alto dado que serán campeonatos más importantes;
tres, los agraciados con becas podrán cobrar las becas más tiempo;
cuatro, habrá menos competencia con otras carreras del calendario (Transvulcania este año, por ejemplo, Zegama el que viene... aunque estas polémicas sólo pasa en España, claro);
cinco, se adecua mejor a la cadencia del atletismo, bianual también;
sexto, se desestacionaliza con los Juegos Olímpicos porque será en años impares;
séptimo, el caramelo es más goloso para carreras con más solera y relevancia en el calendario (o "mal situadas", muy al principio del año), lo que le dará más credibilidad al campeonato;
octavo, los campeonatos nacionales tendrán todas las ventajas anteriormente mencionadas;
noveno, más fácil de cubrir por medios, de mover gente por federaciones, de buscar patrocinadores, etc.;
décimo, me lo quedo para mí.

¿Qué cambios implica? La IAU y la ITRA han gestionado los campeonatos de los últimos años, unos por ser el "brazo largo" de la IAAF; otros por ser el "brazo sucio", desde el mundial de Annecy. Hay un tercer brazo, WMRA -World Mountain Running Association- que estaba en tierra de nadie. Y el cuarto debió de ser skyrunning, pero desde que se mostraron hostiles en aquella reunión primigenia de la aún no concebida ITRA en Courmayer en 2012 (a partir 1h15'), se autoeliminaron (a pesar de que tiempo después intentaron entrar en la Federación Italiana de Atletismo, pero esa es otra historia). IAU cada vez pinta menos, ITRA es trail running, WMRA reclama su atención, hay dos distancias. Blanco y en botella, ¿no? Lo normal sería que la ITRA se hiciera con el control de la parte larga y WMRA quizá con la corta.

¿De dónde viene la idea? Mientras en este país nos desangramos en estúpidas peleas intestinas, otros siguen ordenando este deporte. ¿Quiénes? Francia sobre todo, pero no los únicos. Porque sí, los campeonatos franceses llevan varios años con este formato, corta y larga y concentrados en un único lugar en el mismo fin de semana, ¡qué casualidad, oye! Pero no solo. La Spain Ultra Cup el año pasado se alió con la RFEA y también tiene distancia más corta, M, aparte de la L. ¿Casualidad? No, claro.

Sin haber preguntado nunca, algunas carreras de prestigio han estado aguantándose las ganas de ser campeonatos del mundo, dejando quemar etapas, mientras otras aprovechaban la oportunidad en ágiles movimientos de organizadores y políticos locales (Penyagolosa entra en el UTWT y es Mundial, a la vez, con lo que puede tener un retorno de inversión mucho más alto que la prueba de Italia de la que no sabemos nada -ni sabremos- porque era un plan anual y punto, con poca perspectiva).

¿Dónde habrá futuros mundiales? Mi apuesta: Transgrancanaria (con Campeonato de España en Penyagolosa). Otras apuestas: Lavaredo, Templiers, Reunión, ¿UTMB algún día? (OCC y un recorrido creado ex profeso), Madeira, la que tenga presupuesto del UTWT (¿Istria?), pero pronto deberá cambiar de continente, China-Asia es un must y Estados Unidos cuando dejen de estar tan empanados, no lo veo a medio plazo.
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Chartreuse Trail Festival (y 3): Maratour

jueves, 7 de junio de 2018

Cené forzado, dormí mal y casi no me entra el desayuno. Tres visitas al señor Roca -Monsieur Pierre aquí-, las piernas algo cansadas de ayer (recuerdo, +4h, -2300 m) y malestar general. Bien, oye. Y sin embargo nunca me planteé no correr ni hacer otra distancia que la maratón. Por qué. Porque no tengo pensado volver a correr esta carrera (como ninguna otra, no suelo repetir) y porque me gusta acabar lo que empiezo.

Intuyo que pueden ser bastantes horas en la montaña dadas mis sensaciones y ánimo en general. Así que esta vez sí salgo con mochila (con dos chaquetas impermeables, una de 100 gramos, para qué voy a andarme con cortavientos y gilipolleces), móvil grande para tener música y por si pasa algo, un paquete de kleenex vista cómo va la mañana y auriculares desde el principio. Como sigo estando a 20 m de la salida, aparezco a menos de cinco minutos, con poca moral y peores sensaciones, creo que no va a ser un buen día. Me enchufo la música e intento evadirme de los malos pensamientos. En estos momentos sólo se me ocurre no comer al menos hasta el primer avituallamiento a ver si vaciando se me asienta la tripa y me entra comida. No me apetece una mierda estar en una línea de salida en estas condiciones pero vamos a hacer lo que toca, hay que estar a las duras y las maduras.

A los pocos segundos de correr siento que la tripa va mejor, los tres o cuatro primeros kilómetros son de asfalto, más o menos llanos y me vienen muy bien para asentarme. No creo que pasaran 300 metros cuando ya se me habían olvidado los males, iba cauto, pero me iba centrando en lo que es una carrera, no en males. No tuve ninguna molestia ni tuve que hacer ningún 'pit stop', nada, olvidado: a veces las sorpresas son positivas.


Acabado el asfalto -porque es tal cual, final abrupto, hay un paredón enfrente y acaba la carretera a sus pies-, un poco de pista ya picando para arriba y luego sendero, que pica aún más. Se combinan subidas de andar, de correr justito, un par de cruces de arroyos, y rampón. En los primeros 8 km subes cerca de 1000 m, sin embargo no es demasiado duro, corrible con dificultad a ratos y pensando en lo que queda no se me hizo largo, iba con sensaciones majas, motivado y centrado. Coronado un pequeño collado, una bajada y un llaneo por sendero con algo de técnica. En 9 km, primer avituallamiento y cerca del desnivel mencionado estábamos en 1h10' un grupito como de 25 a cada cual con el culo más pelado. Me impresionó que la gente paraba 10" y tiraba millas, joder, dejadme respirar un poco, que no hice nada, sólo rellené un poco de agua y cogí dos puñaditos de mierdas, pero me pasó gente para aburrir. Voy a llegar a los rescoldos, porque desde luego que esta panda de estresados va a apagar el fuego sin mi ayuda.

El siguiente tramo de aparentes subidas con algún llaneo, falso, como siempre, pero ninguna subida larga. Lo que no sabía es que tenía sorpresa: barro a espuertas. No sé cuántos kilómetros de barro pestoso y coñazo, por senderos con raíces (¡barro y raíces, excelente combinación!) y tirando a coñazo. Y encima la gente, con la guindilla en el culo, apretándome las tuercas. Joder. No sé si alguna vez lo he sentido en mi vida, pero qué puto agobio, coño, a toda castaña, sin respirar un segundo, pegando patinazos y con unas prisas como si fuéramos a las rebajas, no sé, mal. De verdad que hubo un rato de un poco de agobio, que yo no estoy para estas prisas, que me pongo un dorsal de pascuas a ramos, y cuando me lo pongo suele ser para distancias largas, donde la carrera es contra ti, vas con calma porque te queda la de dios, no estás con unos cagaprisas que no te dejan ni levantar la vista del suelo. La verdad es que como muchísimo es bosque no hay tanto que ver, pero cuando clarea o estás por encima de la línea de los árboles las vistas son espectaculares. El trazado es muy bueno, lógico, como me gusta, es una vuelta a un gran circo pasando por las cimas del lugar -en nuestro caso nos saltamos la más importante por nieve-, sin revueltas ni chorradas, sin alargamientos para llegar a la cifra X ni tonterías, de hecho esta son 40 km, que podrían ser 42 si se quisiera, pero no, no tiene ninguna lógica añadir dos kilómetros adicionales que no van a ningún lado y que están basadas en una mentira histórica.


Por supuesto de llano había hostias en vinagre, las rampas no eran largas pero tenían su aquel, nos hartamos de barro, guardaré durante años la llegada a un collado y una increíble vista lateral del Chamechaude, a todo correr como si nos persiguiera una manada de búfalos... y llegaron los fantasmas.

No sé exactamente cuándo empezó ni cuándo acabó, pero aproximadamente entre el 15 y el 20 me vino el dolor del neuroma. He tenido lesiones musculares, tendinosas, me he roto algún hueso por fatiga, se me dislocó un día un peroné por lo mismo: nada es comparable al dolor y la limitación del tejido que transmite el dolor, el puritito nervio. Llevo unos 20 meses lesionado, he probado de todo, me han infiltrado, me han operado y no hay un gran avance. Dolorido y apesadumbrado, y sin necesidad de pensarlo demasiado, supe que no he encontrado la solución y que no quiero seguir así el resto de mi vida de corredor, si hay solución la tengo que encontrar, y pasar por lo que tenga que pasar. Pero no corro más que para disfrutar, de esta forma tan rara que algunos hemos escogido, pero los padecimientos me los busco yo si quiero, no vienen asociados al simple gesto de correr. No quiero esto. Este tramo es el recuerdo y la síntesis de unos 500 días, muchos decepcionantes, el resumen de casi dos años, y lo que me queda, de una lesión que no me ha limitado para muchas cosas pero que no me acaba de dejar ser lo que quiero ser.

Al enganchar una bajada de pista -de la poca pista que hay, un 75 % debe de ser sendero- me lanzo rápido al bajarme el dolor, luego un llano por asfalto hasta un puerto de montaña y me muevo en ritmos de vértigo, para mí. Segundo (de tres, no vamos sobrados de ellos, sin pega, sabemos a lo que hemos venido) y me descalzo para relajar el pie, como un poco, relleno... y hasta el siguiente, que no sé si es en el 30 o en el 36, dos informaciones de la organización dicen las dos cosas y se me ha olvidado preguntar: la verdad, me da lo mismo, voy a llegar igual a uno o a otro, no me preocupa y nunca voy tan justo de comida o agua para ir tan crítico en los kilómetros. De nuevo a subir, algunos tramos duros, y por primera vez siento un poco de hambre, llevo tres horas y es muy raro en mí aguantar tanto sin tener un bajón, que suele ser por hambre, el porqué aún no me lo explico. Es cierto que probé unos brebajes de Tailwind que amablemente me mandaron unos días antes, los estrené el día anterior, pero hoy es cuando me doy cuenta de que nunca he ido tan constante en la energía ni he tenido sensación de hambre atroz ni bajones escandalosos. Me parece a priori excesivo achacarlo a este producto, y me temo que no voy a probar de nuevo en mucho tiempo, pero me dejó sencillamente alucinado, y si es esto, tienen a un cliente por años, porque eso de no ir de lado a lado es una novedad, algún día espero probarlo en ultras y aclararme, pero por ahora, sobresaliente.

Cuando llego en las proximidades del kilómetro 20, el final de una carretera con unas bonitas vistas, a los pies de otra de las cimas locales (Charmant Som), tras un kilometrillo de asfalto picando para arriba, diviso a lo lejos gente y sarao, entiendo que es avituallamiento pero no me confío e hice bien: no había manduca, entonces es en el 36 o así, muy cerca de meta, el tercer y último avituallamiento. Desde lejos se veía también una subida de aúpa pero como es domingo y hay mucha gente pasando el día en el monte no sé si subirá por ahí. ¡Si es la más dura, los treil runers van por ella, dalo por hecho! Coñe, que echo los higadillos. Si lo de la comida ha sido una sorpresa, en las bajadas me he defendido decentemente (para mi inutilidad), no quepo en mi asombro en cómo he subido estos dos días andando. Nunca nunca practico andar conscientemente en montaña, si lo tengo que hacer dejo este deporte, así de claro, e iba como un tiro (o estaba rodeado de patanes, porque si no no se entiende, siempre me han arrollado en subidas pateando), y nada, que iba subiendo de lujo ¡andando!, ¡yo! Pues nada, no voy a pedir perdón. Al coronar, un tramo técnico y lento de sendero pedregoso y con escalones. A la derecha caída, pero no de matarse. Bueno, sí de matarse, pero hay que desearlo. No iba mirando mucho pero de reojillo hay unos metros donde te puedes salvar, entiéndase, si vas pegando 17 tropezones son ganas de matarse como viendo una peli en Antena 3, por entregas, vas a ir con el uy uy uy hasta que ya sí, te acercas al abismo y tienes centros de metros, pero vamos, en condiciones primaverales, sin nieve o hielo, no hay riesgo para la vida ni da yuyu.


Ese tramo con mi torpeza habitual, y con el añadido de empezar a ir cansadillo (unas cuatro horas de carrera), sin embargo nadie me pilló, y había tiempo, que era un tramo larguito. Lo de siempre, ya llegaré abajo, sin mucha prisa y sin pausa, el que me pase le dejo gentilmente adelantar -y otros lo hicieron conmigo, he visto buen rollo al respecto, tenía malas referencias de los vecinos del norte-, pero no, supongo que la gente no iría demasiado católica, porque hasta bien pasada esta zona y ya en bosque y sendero más normal, con algo de barro y justo tras calzarme una dolorosa hostia (segunda del finde), me cogieron dos, que incluso no llegué a perder de vista.

Poco a poco la bajada se fue suavizando, empecé a alargar zancada y entre los árboles veía el pueblo, hay que dar un ligero rodeo, no se entra directo, pero ya iba en modo 'racing' al llegar al último avituallamiento, saludos a gente del avituallamiento que conozco, un trago de agua, cojo algo de comida, y esta vez sí, ni 20" parado y a degüello, huele a mete y voy con fuerzas. Me meriendo fácil a los dos que me habían pasado en la caída, y como pollo sin cabeza, a meta.

Los cuatro o cinco kilómetros finales son épicos, subidas de andar corriendo, bajadas fuertes y llaneo final a lo que quedaba. En una buena subida me creo el rey del mambo por hacerla toda corriendo, giro 180º y un cabrón va y la ha hecho igual, me cago en mi padre, no le dejan a uno disfrutar de su ego, pues nada, a unos pocos metros de distancia te voy a pegar un palo que me podrás ganar pero te voy a hacer echar bilis. No se resistió más, mejor para los dos. Quedar el 88º o el 89º me da lo mismo, ese final tan anormal era por y para mí, porque sabía lo que iba a venir después. El último kilómetro raspaba el 4'/km, con fuerzas y entero. 4h41' para unos 39 km y casi +2100 m. Al cruzar la meta tuve la misma sensación que cuando llegué a aquella plaza de Chalco, México, un año ha. Me tomé unos minutos solo. Porque lo que viene después, supongo, serán unos meses malos, en barbecho, tratando de poner fin a una larguísima lesión y con la incertidumbre de cuándo va acabar esto y cómo, porque nadie garantiza nada. Está claro que una vez quitado el nervio ese seguro que no es el problema nunca más, pero si es que es esa la solución, la cosa va para largo.

He corrido bien, me lo he pasado de lujo, no nos ha llovido, he conocido una nueva carrera que me ha gustado mucho, todo ha merecido la pena. Estoy contento de haber corrido aquí, una gran experiencia. Quizá dentro de unos meses aprecie el empujoncito que también esos cinco kilómetros me han dado, porque intuía desde hace mucho que no tenía solución esto, que la operación de dejar espacio para el nervio quizá para aguerridos atletas no es suficiente, y si vuelvo a ver la luz y poder correr cuando y lo que quiera al final la decisión será la correcta. Nunca estoy feliz en una meta, suelo estar satisfecho si más o menos he hecho lo que debía hacer, pero el regusto amarguillo de esta espero que me dure una temporada, con la parte dulce de los buenos momentos, el sentirme competitivo, esas subidas atizándome, escuchando mi música y haciendo lo que quería, ese final de carrera.

Muy a mi pesar, paso de nuevo a modo paciente.
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+: Chartreuse Trail Festival

Chartreuse Trail Festival (2): SkyTrail

viernes, 1 de junio de 2018

Me acuesto pronto, desayuno bien y como duermo al lado de la salida no aparezco por ella hasta cinco minutos antes. La verdad, descubrir que eran +2300 m me había trastocado un poco, por las bajadas más que las subidas, pero ya que estábamos allí lo íbamos a hacer, ¿no?

Aproximadamente un kilómetro de asfalto y sendero para calentar (a 4'27" y con alguna subidilla), no somos demasiados y no hay peleas a la entrada del sendero, se sube poquito, y en el kilómetro cuatro giramos a izquierda y encaramos un cauce seco que baja directamente de la montaña, paredón muy serio. Y es que la subida inicial (km 4-8) son 1000 m, es decir, un kilómetro vertical como el de ayer. Hablando de ayer, algo noté en las piernas, pero siendo sólo subida (y bajada muy lenta) no considero que afectase casi en nada -recuerdo, aunque son tres días no es una carrera por etapas, mucha gente hizo las tres pero no toda, y salían frescos, claro-, lo que de verdad afectaba era el soberano rampón en el que estábamos metidos. Mola descubrir nuevos sitios y no saber qué te espera, como suelo hacer, le echo un vistazo rápido al perfil y a la ortofoto y listo.

De hecho tan rápido que pensé a priori que había cinco avituallamientos y en realidad sólo hay uno, la confusión venía de que te ponía dónde recomendaban que comieses productos Isostar (colaborador de la prueba) y yo pensé que había manduca. Y no. Un avituallamiento en una carrera a ritmos medios de más de cuatro horas y quizá hasta las seis es muy poco, y el material obligatorio es minimalista (medio litro de agua, silbato, manta térmica), con lo que no demasiada gente, incluso sin temperaturas altas, puede meterse dos o tres horas con medio litro de líquido, así que a valorar cada uno.

El subidón acaba en la antecima del Grand Som, a unos 2050 metros de altitud, cerca del final hay algún paso de manos y algún punto concreto donde mejor no caerse pero no más, como vas mirándole el culo al que tienes delante no te distraes con potenciales despeñamientos. Costó como 1h15' la puta subidita, kilómetro nueve, buena pechada, un ligero cuasicresteo y para abajo, porque para sacar los -2300 m en 13 km hay que bajar varias veces y fuerte. No tengo problema en zonas técnicas, no me dan miedo, lo que no soy es rápido. Añádase que hago poca montaña y como siempre voy solo no me suelo complicar demasiado la vida (bueno, esto es matizable, claro, este año precisamente tocaba a achuchón por salida, porque con la puñetera nieve y alguna decisión errónea no recuerdo verme tantas veces cerca del hostiazo fatal en toda mi vida), y que estrenaba zapatillas. Para tratar de buscar soluciones a mi neuroma he hecho todas las probaturas del mundo, de material también, una semana antes me compré unas Altra Olympus y las estrenaba en montaña, con cierta inseguridad al principio. La primera mitad de esta primera bajada fue un desastre, nada nuevo en mí, pero causa frustración ver cómo te pasan sin remedio -y no considero que nadie me abrasase a lo bestia como en otras ocasiones- y perdiendo una minutada, había secciones de nieve en las que iba torpe (dos directamente de culo, segunda vez que lo hago en mi vida, la primera me costó un metatarso roto, Aneto 1999...), piedras con las zapatillas mojadas de las zonas de nieve, y sobre todo torpeza general. Pero como me lo sé era un poco de frustración y listo, es lo que hay. Cuando se iba suavizando y al rato de entrar en bosque me calcé una hostia maja, no veía el suelo por la vegetación y había una raíz con la que tropezar. Me hice daño en un hombro, no del golpe, sino de retener el brazo, dos semanas después aún me molesta nadando. Me descentró. Poco después estaba el avituallamiento, no paré dos minutos y me pasaron unos cuantos pero salí bastante rehecho y fresco. A subir. De aquí a meta era todo sendero, bastante vertical la mayoría y con mucha densidad arbórea, buen rampón para arriba, rampón para abajo. Considero que me fui soltando, alguno recuperé en subida, en bajada dejaba pasar para no ralentizar pero me iba mejor, y tras la bajada inicial, me sentí en carrera, en ocasiones bastante motivado recuperando tiempo en subidas y con ganas. Conocía a un colega que me era buena referencia, me caí justo detrás de él y se me había ido, y cuando le veía era un plus de apretura de culo, lo que me entretenía y motivaba, así pasé buenos ratos, centrado, sacando lo que sólo un dorsal saca de ti y con mirada de tigre a ratos. Vivo perfectamente sin dorsales, se me hace raro carreras "cortas", cuando haces una carrera larga corres contra ti y el desafío, pero lo disfruté porque me sentí competitivo -independientemente del puesto-, apretándome, siendo ambicioso a ratos, con ganas de coger a gente.


La bajada final fue un pequeño baño de realidad, algo lento, tuve una pequeña torcedura de tobillo, me molestó un poco el puto neuroma del pie y me cargué un poco los cuadríceps. Todo en cinco minutillos. Me dejó con un ligero sabor agridulce, aunque el arreón final para pasar a un par de rivales cerca de meta me gustaron. Me creo una punta de 3'40" o así.

4h07' para 26 km y no era el último. Copón. +2300 m, pero también moderadamente técnico, lento a tramos. Y ahora qué. Tengo tres posibilidades para el domingo, 12 -ni me planteo-, 23 -para lo que estaba inscrito- o 40. Pasaron algunas horas y me crucé con el organizador, le pregunté si podía cambiar de distancia, "por si acaso" me levantaba con ganas. Ni que decir tiene que era el plan que me gustaba pero no estaba seguro. Me dijo que sí. Y se abrió la oportunidad. A última hora de la tarde ya tenía decidido hacer la maratón, a ver qué pasaba, al final esto era sobre todo un test para el pie y la molestia final me había aportado indeseables dudas pero con lo que voy conociendo mi lesionado pie me dejaba intentarlo.

Cené mal, me costó mucho acabarla, puse el despertador a las 06h00 y me acosté a las 22h30 con el convencimiento de que haría la maratón.
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+: Chartreuse Trail Festival

Chartreuse Trail Festival (1): KMV

miércoles, 30 de mayo de 2018

"Anda mira, un kilómetro vertical, podíamos correrlo".

Exagerando un poco, pero no demasiado, un rato antes de la salida estaba así. De centrado no tenía ni la c, con la digestión sin hacer y encima me confundo dónde está la salida. Querría haber hecho otra carrera pero no pudo ser, y me planté en este lado de los Alpes con alguna gana pero mucha inseguridad, porque el pie lleva cinco meses dándome la lata desde que me operé y cada vez tengo más claro que no tengo la seguridad para hacer nada potente. Pero bueno, para un kilómetro vertical sí que estoy.

El centro neurálgico del fin de semana es Saint Pierre de Chartreuse, un pequeño pueblo de los Alpes que tiene conexión internacional con Lyon, tercera ciudad de Francia y bastante bien conectada, por ejemplo con Madrid (Iberia Expres, EasyJet) o Barcelona (Vueling, por ejemplo). De ahí, con mucha oferta de coches de alquiler (úsese un comparador tipo Rentalcars), te plantas en 1h15' más o menos en Saint Pierre. El pueblo es pequeñito, un buen campo base para pegarse unas carreras por la zona, pero hay otra oferta turística cerca, con Grenoble, ciudad pequeña y chula, o Lyon, con bastante que ver. También puede haber planes alternativos, como alquiler de bicis eléctricas Rossignol en el propio pueblo, gastarte los dineros en la tienda Raidlight/Vertical y otras actividades outdoor.

Total que llego cinco minutos de la salida, me noto caliente para correr pero no para competir algo intenso... y me da que me he equivocado, pero ya no puedo hacer nada. La salida son cincuenta metros, curva a izquierda con paso en fila india y rampa maja. Me coloco relativamente delante, se sale antes del 'ya', me pilla algo despistado y entre el paso estrecho y los cabrones de los bastones, voy un poco tenso, pego dos acelerones para salvaguardar mis ojos de los inventos del Diablo -putos bastones, repito-, entro al pueblo bien colocado pero presintiendo que me he pasado de rosca. Miro el GPS y veo 165 ppm. Oh yeah. Ese es mi tope tope de cuestas a morir. No pinta bien. En los 30 m de llano intento relajar, pero empiezo a notar las piernas justitas. Cuando hacía mountain bike siempre me ocurría, las salidas eran importantes, siempre salía frío (había que colocarse delante, con tiempo, y te pasabas un buen rato parado) y en 300 metros estaba vacío. Esta era la misma sensación, las piernas entran en anaeróbico, te quedas vacío y empiezas a ver pasar la vida -y los rivales- sin posibilidad de recuperar a corto plazo. Empecé a penar, sensaciones de mierda, ritmo penoso y pasándome la gente por todos lados. A pesar de que el principio lo conocía y era relativamente suave -para ser un kilómetro vertical, se entiende-, sabía que poco después vendrían las rampas buenas, porque 900 m en 3,7 km dan idea de que tiene que haber soberanos rampones.

Sin fuerza, sin ritmo, vacío, algo revuelto. Mi primer kilómetro vertical me estaba encantando, oye. 25' tardé en recuperarme. 25 de 45. Una tontá, vamos. Cuando encontré las buenas rampas no era competitivo, no era corredor ni era nada, joder qué mierda, por qué poquito me he pasado -creo- y madre mía las consecuencias. La madre de todas las rampas, sin embargo, se me dio bien, un paredón espectacular que con un poco de barro no subes, y no exagero, pasé a un par de corredores (creo que los únicos de toda la carrera) y agonicé bastante. Conocía hasta aquí y no sabía lo que quedaba... y quedaba mucho. Una zona de pradera y buena visibilidad me supusieron algo de motivación porque se empezaba a acabar aquello, al fondo se veía un pico -La Scia- pero no sabía si se subía hasta arriba arriba, miraba a ver si veía algún monigote en la distancia, pero no atinaba a distinguir alguna camiseta llamativa. Sí, claro, se subía hasta arriba del todo, nos ha jodido, un tramo vertical, con piedras de las que cada escalón te llega a la cadera, pero siendo el final no tiene más misterio que acabar como sea.


Aparte de algún pensamiento de "qué hago yo aquí" y "soy un puto fraude", las sensaciones de auténtica mierda y el decepcionante rendimiento general, estuvo curioso, no me apasionó y no me veo corriendo muchos kilómetros verticales. Me gusta subir, no se me da mal, pero no me aporta mucho esto del kilómetro vertical, la verdad, qué le vamos a hacer, pero bueno, no está mal haber probado. Pedazo de calentón encima para tener que volver a pie, porque o alguien te va a buscar o te bajas a patita, cosa que me jode porque al día siguiente tenía que hacer 23 km y +1300 m*, ahí más o menos ya estaba seguro de que sí haría la segunda "etapa", son tres días -sin contar juntos en ninguna clasificación- pero yo iría día a día y sin tener molestias en el vertical, iría a por la siguiente. En fin, un poco decepcionado no por el puesto o tiempo, eso me da lo mismo, si no por la forma tan torpe de correr. De charleta, tratando de bajar muy suave para no cargar los 'quads', pero ya está hecho.
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* Durante la cena descubrí que era un poco más, 26 km y +2300 m. ¡Jor!. Cara de gilipollas nivel dios. Claro, yo me preguntaba por qué salía a las 08h00 cuando serían unas tres horas de carrera, pero con esto de cuatro horas no bajo ni loco y más de uno y de dos se irán a cinco o seis, con lo que la hora de salida está más que justificada. Así preparo las carreras, qué caso el mío.



+: Chartreuse Trail Festival

2017...

lunes, 1 de enero de 2018

Recordaré el año ido por un neuroma y un viaje deportivo-turístico a México. Con muchos problemas cumplí el objetivo planeado, pero el precio a pagar fue alto durante la preparación y a posteriori. Porque desde finales de abril no entreno, hago deporte. Entrenar implica practicar una actividad física de una forma planificada con un objetivo específico. Y no ha sido el caso. El único objetivo serán mis Reyes Magos, pues el próximo 5 de enero me operaré del neuroma y espero, tras unas horas que no minutos de recuperación, volver a ser capaz de plantearme algún reto relativamente pronto. Porque aunque deseo más que pocas cosas en la vida vaguear tras una temporada intensa, a partir de ciertos meses empieza a crecer dentro de uno esa mezcla de mala leche, ansiaviva y ganas de apretarse las tuercas que llevo conteniendo unos meses por falta de incapacidad física, porque aunque uno es en general de poco pensar, a veces, sólo a veces, se toma las cosas en serio y no quería para mí otra temporada de dudas y dolores, y hasta que no tenga bastante claro que tengo el pie recuperado no volveré a entrenar, a pensar en grande y a tener algo sólo mío en la cabeza.

El objetivo fue, como hago desde hace décadas, más allá de lo deportivo, y no puedo estar más contento por ello, por guiar mi vida deportiva hacia estos derroteros y ver más allá de poner un pie delante del otro, no podemos encajar mejor esta visión y yo, no es casual, por supuesto. Tras mi aventura azteca no he dejado de hacer algo, un poco de esto y un poco de aquello, y me ha inquietado un poco que no me he sentido tan miserable como esperaba con tantos meses de inactividad forzada, inactividad entiéndase un máximo de 24 km corriendo ocasionalmente, bici y nadar. Lo que recientemente me ha llevado a cuestionarme si podría vivir sin retos a la vista. Creo que es la primera vez que me lo planteo.

El caso es que sí me he buscado/encontrado algún reto intermedio, un par de rutas en bici de montaña de en torno a los 200 km, una de tarde-y-mañana vivaqueando, y otra non-stop que me llevó 23 horas con un calentón considerable, con algunos minutos de vivaqueo pero esta vez no planeado. Y recientemente un 5k con dorsal -repito, ¡un 5k con dorsal!, ¡¡¡yo!!!- que me tuvo entretenido unas semanas. Hice un par de test a 3'35" -fuerte, sin morir- y 3'33"/km -a morir, muerto- para saber a cuánto salir, y confiaba en el efecto dorsal y el asfalto para bajar algo la media. Al final fue de 3'23"/km aunque no era asfalto e iba con zapatillas de montaña no ligeras. Y una tontería así me dejó la mar de satisfecho. Creo que es por volver a sentirme atleta, curiosa sensación que no esperaba volver a experimentar nunca más en mi vida.

Un año raro en lo laboral, malo en lo personal, complicado en lo deportivo, me hacen mandar el 2017 a tomar por culo con todas mis ganas y desde lo más profundo de mi corazón. No me quito la sensación agridulce, y aunque sé que todo es susceptible de empeorar, también puede mejorar.

Mis mejores deseos para el que lea esto. Vamos.
 
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