Behobia/San Sebastián 2013, déjà vu

miércoles, 13 de noviembre de 2013

(Antes de escribir chorradas, vaya por delante el pésame a la gente cercana a la corredora que falleció; sin duda deja frío, realmente triste que ocurran accidentes de este tipo; ninguna carrera, ningún deporte, nada, merecen la pena si hay algo como la vida en juego, pero ocurren cosas, a veces desgraciadas; varias personas más fueron hospitalizadas, alguna sigue allí, que se recupere pronto)

 En 1998 un servidor era un medioatleta que intentaba correr rápido, y estaba presto por estas fechas a correr mi tercera (y última) maratón de asfalto. Para prepararla, uno de los mejores test era hacer la ya por entonces mítica Behobia/San Sebastián, prueba que ha seguido creciendo desde entonces para convertirse en una de las fechas más destacadas del calendario español. Quince años después no queda ni rastro de velocidad en mi cuerpo, más o menos desde esas fechas no hago ni una serie, y entre medias he hecho unas cuantas ultras que me han dejado la zancada en una farsa, pero por casualidades de la vida me volvía a reencontrar con la Behobia.

No entrené con especificidad, por tiempo y ganas, un par de entrenos al dente de 1h20'-1h30' para intuir el ritmo; me salieron a 4'30" y 4'25"/km de media, y haciendo la cuenta de la vieja, 10-15" más rápido por la diferencia campo vs asfalto -aunque no es precisamente llana- y 10-15" más por el "factor dorsal". Lo más preocupante era el pulso, demasiado bajo, sencillamente no tenía ritmo, ni fuerza ni zancada, no iba más. No esperaba gran cosa, no podía esperarlo, pero pensar que 15 años antes había hecho sub 1h13', a 3'38" de media, era una pequeña losa moral, no me apasionaba saber cuánto había perdido en estos años. Pero tampoco iba con demasiadas pretensiones.

Puñales en los ojos

Dos días un poco cansado, última noche hasta las 02h00 haciendo el memo y a las 07h00 arriba. "Puñales en los ojos" fue la expresión más repetida la primera hora, tratando de desperezar a dos cuerpos que no querían abandonar el calor de las sábanas. La moral estaba tirando a baja, se anunciaba lluvia, vientos de 40 km/h y ráfagas de 70. Odio la lluvia. Al menos la temperatura se presentaba suave, 14-15ºC. Con salida a las 10h01 permitía un desayuno importante, así que no escatimé, por comer que no quede.

Para el que le resulte práctico, hotel Leku Eder, zona muy bonita (Monte Igeldo), no barato (los alojamientos ese fin de semana son de precios altos, haciendo caja), gente muy amable, desayuno tempranero para corredores, taxi 12 € hasta la estación de tren, y rumbo en el Topo (cercanías) a Behobia. Recordaba perfectamente la sensación del tren, la humedad interior, los cristales empañados, es curioso qué detalles recuerdas; también recordaba el olor a ungüentos, Reflex y bálsamo de tigre, afortunadamente esta vez no era así, algo hemos avanzado en este tiempo. Llegada a Behobia -justo la frontera con Francia-, lanzadera desde la estación, y miles de personas por allí. Tremendo. Llevo casi tres años sin competir, pero sin esta masa de gente ni sé, gente, correteando, meando, estirando, ¡por todos lados! Me sentía extraño, ajeno a todo esto.

Íbamos tres colegas del Raidlight Team (David, Alejandro, yo), más un cuarto (Luis) con el que no conseguimos coincidir, todos con la misma salida (por razones de millardos de personas, ¡30.000!, hay diferentes oleadas). En un alarde de iluminación, alguien dijo que porqué no íbamos a soltar lastre, en unos baños rebosantes de materia marrón. Las arcadas y el sufrimiento extremo por no echar el desayuno fueron lo pero del día, sin duda. A 3' de salir hubo que saltar la valla para una meadilla de última hora... competir es competir, hay cosas que no cambian. No lo recuerdo pero seguro que en el '98 calenté y estiré, cero de ambos en 2013, madre mía qué globerazo.

E.T.

Salen los buenos (500), y un minuto después los siguientes "buenos", y en unos metros un payo está intentando coger un gorro (o algo así) desde la acera, y mete justo la mano cuando paso yo, casi me traba las piernas el amigo. Iba perdidísimo, pendiente de no tropezar, sin saber qué ritmo debía llevar y rodeado de gente por todos lados. Se me van los dos colegas e intento no hacer tonterías y convertir un día de deporte en un infierno, así que pienso en que es 2013, que los tiempos de zancada amplia han pasado y no volverán, y en que debo regular e intentar buscar sensaciones. Empiezo a oír pitidos, ¿kilómetro uno?, miro y 3'54", coñe, aquí la peña va que vuela, y no he perdido nada en la salida, cosa que me gusta, es lo bueno de salir delante, se sale fuerte siempre. Siguientes puntos de globerismo: uno, primera rotonda, la peña pega unos atroches de cuidado y como leí en algún sitio que eso está mal, yo por el asfalto, para lo cual me quedé solo con un tipo al cual tuve que parar porque casi me tira también, cruces de la muerte después, muchos nervios, la peña va tronadísima; y dos, como llevo tres horas sin beber, en el primer avituallamiento pillo agua, ¡vasos!, a toda leche, lo engancho y me echo más de la mitad por el hombro. Madre mía qué desubicado estoy. Eso sí, vaya flipada, cómo pasan los kilómetros, el primero que veo es el 3 y ni me he enterado, ¡mola!


No había mirado el perfil, pero recordaba una subida, como un puerto de montaña; en realidad son dos, y menos mal que lo pregunté antes de salir, porque me hizo ir con el freno un poco echado. El primero, hacia el 6-7, recordaba el Tourmalet de 1998, y ahora lo veo como una suavísima subida que con unas pocas fuerzas subías en un momento (¡no había ni que andar!). ¿Esta era la subida que recordaba como durísima? Quince años, eso, y la historia de entrenamientos y carreras que hay en medio. Que nadie se fíe del perfil, hay multitud de toboganes que como se te atraviesen vas muy jodido. No fue mi caso, iba bien, a lo que podía, con cierta cautela, pero bien vivo. Me sorprendía el silencio, nadie hablaba, un cementerio, todos a por tiempo; iba rodeado de gente muy centrada en lo que hacía, tiempos razonablemente rápidos y peña muy picada, ritmos constantes, gente motivada. Pero en silencio, sólo se oían pisadas, bufidos, y algún que otro estertor, me llamó la atención. Seguían pasando los kilómetros, recuerdo el 10 en 40'40" más o menos, me sorprendía lo rápido que pasaban, no iba sufriendo (evidentemente, si no no se me harían tan cortos), pero empezaba a madurar.

Otra de las globeradas eran los avituallamientos, aparte de peligrosísimos por los cruces que hace la peña (la organización debería de poner a ambos lados), iba como un tonto a por el vaso a toda velocidad (se entiende, la mía), ponía uno en la mira, y zas, a por él; aprendí en el segundo avituallamiento que tenía que vaciar medio vaso, doblaba un extremo y a beber... una mierda es lo que bebía. Qué desperdicio. Dudo que bebiese 15 cl en toda la carrera, menos mal que eran solo 20K.

Entrando en Lezo, otro clásico que también recordaba vívidamente de mi otra participación: unos señores, en silencio y pacíficamente, mostrando carteles de fotos en blanco y negro de gente despreciable. Es el único pero al mejor público del mundo, porque es increíble cómo anima la gente y la cantidad de ella que hay, hacen sentirte mucho más bueno de lo que eres y convierte una simple carrera en algo mucho más especial, es una de las razones por las que este evento es de lo mejor, porque el público, la ciudad, el entorno la han adoptado como suya, esto no tiene precio.

Poco después del grupo antes mencionado, me fijo en un tipo con una sudadera roja, capucha calada, me mira, cruzamos una mirada, y me quedo pensativo, a este tipo le conozco de algo; me giro, veo el logo de Wild Wolf en la espalda, ¡joder, Javier Gómez Noya! Un campeón del mundo de triatlón, como un espectador más, viendo a unos paquetillos, pasando el rato. Por razones de seguridad un Cristiano Ronaldo o un Fernando Alonso no podrían hacer lo mismo nunca, pero dudo que tampoco lo hiciesen. Un curioso souvenir.


Crisis, renacimiento y apreturas varias

Hacia el 14-15 iba en crisis, se me empezaban a acumular los kilómetros a ritmo sostenido y alto (para mí), y aún veía la meta un poco lejos. Para rematar, otro colega, aquel que no conseguimos encontrar en la estación (Luis), me alcanza y deja con suma facilidad. A nadie le mola ser el cuarto de cuatro... pero alguien tiene que serlo. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Iba con cautela porque hacia el 16 llegaba la segunda subida, la encaro bien, voy muy fácil comparado con mi entorno y recupero puestos. Sin hacer una puñetera cuesta en varias decenas de meses se confirma que la gente de asfalto sube bastante mal. Casi le recorto 30" al que me había repasado, con lo que motivo lo mío. Km 16, 17, es el momento. Si no te juegas "medalla", para hacer tiempo debes hacer cambios lejanos y largos, no un esprint. A 3 km de meta aprieto, poco a poco, me siento fácil aunque varias veces dudo de que ese ritmo sea posible mantener. Alcanzo a Luis, le paso con relativa facilidad, pero empiezo a estar cercano a la zona roja, pego auténticas pasadas a gente que va con la sirena encendida, alguno con sirena, intermitentes y algo más, pero por instantes siento que voy pasadísimo. Giro final, llegamos a La Concha, entra el megavendaval que me mueve de lado, literalmente, algo nada deseado a esas alturas y "velocidades terminales", y aunque al final hemos tenido muchísima suerte con el tiempo -cero lluvia, viento pero soportable, nada de frío-, no sienta bien ese hostiazo con las fuerzas tan justas. De repente, atisbando meta por ahí lejos, veo a Alejandro a tres metros de mí, ¡madre!, al cuello. Con dorsal no hay amigos, nunca he corrido controlando, ni como entrenamiento, si me pincho un dorsal voy a lo que puedo, y aunque en esta no morí en ningún momento, di bastante de lo que tenía. Pero si algo tengo claro, es que a los amigos, ni agua, en carrera no, con lo que como un cabrón que tantos años de deporte me han enseñado ser, palmadita en el culo y alguna soplapollez del estilo "venga, que estoy aquí, nos vemos en meta", y hachazo. Ganar a los colegas mola, pero esto era una pequeña humillación, ¡mola más!


Pero como el orgullo de nacimiento no me tocó todo a mí, el susodicho Alejandro, tras la sorpresa inicial sale embalado a por un servidor, me alcanza y empareja. Cuando le pregunto que si acaba ahí donde un cronómetro y me dice que "700 metros", se me cae el mundo al suelo, a este ritmo no hago 700 m ni jarto EPO. Momentos de duda, pero el gancho lo llevábamos los dos. Gancho, ancla, paracaídas, o todo, porque aunque íbamos a tope a veces los segundos parecen minutos. Le abro un pequeño hueco de tres metrillos, me giro varias veces para controlar distancias, me importa un pimiento que me pasen 50 por el otro lado, voy con mirada túnel, sólo me preocupa un tipo, y le consigo mantener a raya hasta el final. Me quedaba un cambio suicida final, que no hizo falta, pero no había más. Descojonado de risa por dentro, por la forma tan mezquina y sorpresiva de ganar a Alejandro, entro a meta. Me lo he pasado pipa, de eso se trata. Un segundo después, Alejandro, instantes después Luis, y un minuto más tarde, David. ¿Pero cuándo le he pasado? Pues a kilómetro y algo de meta. Mira que es difícil que ninguno de los dos nos hubiéramos visto, pero así ocurrió, hubiese sido posiblemente ruin al adelantarle, incluso a pesar de que iba lesionado. Así es uno.

El postre fue divertido, pero el recuerdo general es mejor: saber correr con cierta inteligencia, aceptar limitaciones, no petar, saber adaptarme, correr bastante constante, y al final a 4'00"/km clavado (3'58" por el GPS), las cuentas de la lechera no fueron tan malas. Sin dolores, sin sufrir realmente, manteniendo técnica. Es satisfactorio que las cosas salgan como preveías, incluso cuando la nube de incertidumbre era enorme.

No puedo dejar de recomendar la Behobia (para trailers también), hacerle una vista a la bella Donosti, comer como si lo fueran a prohibir, y pasar unos días amenos de deporte y colegas.

Añado track para quien le puede ser de utilidad, es justo el límite para conseguir dorsal morado, el segundo mejor.
s
+: Behobia/San Sebastián
Fotos: Luis Peralta, David Diego
Track: Garmin Connect - 'ser13gio'

17 comentarios:

robertin dijo...

Sin lugar a dudas disfrutaste...luego ya se pronunciarán otros de tu versión.
La Behovia, sin lugar a dudas, la carrera más emocionante en ruta de la península....

Mr. Burns dijo...

Enhorabuena, perder 20"/km en 15 años no está mal. Con esa regresión dentro de unos 35-40 años serás un: "joder con el abuelo cabrón este, que hace la Behobia en 1h40'"

Lo de intentar vaciar el bajo vientre en un baño portatil donde se concentran 30.000 personas...es un fallo de novato. Demasiado tiempo perdido en la soledad del Baikal o del desierto y se te han olvidado las nociones básicas de supervivencia en multitudes.

Yo también he disfrutado de la fiesta de la Behobia, aunque un poquito mas atrás y un poquito mas lento. Un saludo para los tres y gracias por dejarme probar tu chaqueta Vertical el viernes por la mañana, en la feria del corredor.

Nacho

ser13gio dijo...

Je je, las otras versiones no valen, sólo la mía. Cuando me soben el morro ya veremos. Es una gran carrera, sí.

Mr., sí, si en otros 15 años pierdo otros 22"/km firmo ya. Pero no, esto de la velocidad es exponencial, sobre todo cuando no le haces ni puñetero caso ni te apetece demasiado; mola correr rápido, pero si las sensaciones te devuelven eso, cuando te esfuerzas y ves que vas parado es horroroso. Por motivos de lesiones, ya intento siempre hacer algo de fartlek, para cambiar estímulos, pero series, cero.

Sin duda fallo memorable, y si llego a echar la pota en mi camiseta blanca ni te cuento. Me encontré muy desubicado, en muchas cosas, avituallamientos, ritmos, curiosa experiencia.

El caso es pasárselo bien, cada uno al plan que quiera.

De nada, es lo mínimo.

Por cierto, si ya Oihana ganó el año pasado, este año otro corredor que pisa bastante el monte -aunque su origen es el atletismo-, Just Sociats, fue cuarto, pedazo de máquina.

Saludos,
s

Halfon Hernandez dijo...

Desde luego no lo has hecho nada mal el 1º de cuatro está perfecto, parce que el trail no te ha quitado la chispa.

De las poquísimas carreras masificadas que merece la pena hacer!!!.

C.A.Francoli dijo...

Felicidades por la carrera y gran crónica!! Yo he ido varias veces al Leku Eder, hotel muy bonito, sobretodo si el balcón te da al acantilado. Acostumbrado a la soledad de la montaña, te debiste notar raro entre tanta gente no??

josemaherranz dijo...

Joder ya quisiera mas de uno, de los que hacen series ,hacer ese tiempo!!!.
El asfalto y el trail, es como la carretera y la btt, la montaña llega al alma , pero sacar el animal de la jaula, el sabor a sangre en la garganta y las batallitas posteriores son una gozada

mapatxe dijo...

¿pequeña humillacion?.......... pero si has humillado al mundo minimalista!!!......je,je,je

DavidP dijo...

Pues me alegro de tu retorno al asfalto, jeje.
Se te ve incluso grácil en la zancada.....

Carrerón, sin duda, la Behobia. Yo estuve hace dos años, con un tiempo fabuloso y quedé encantado.

Me alegro que "corras" de nuevo.
Saludos.

DavidP.

ser13gio dijo...

Halfon, sí, me ha quitado mucha chispa, pero bueno, el cuerpo algo recuerda. Un par de entrenamientos alegres y arreando, se nota bastante. Merece la pena, lo sabía, y me lo he confirmado.

C.A., buena gente, muy bonito hotel, una pena que para coronar el Igeldo ¡haya que pagar! Nos quedamos flipados en un corto rodajillo. Muy raro, sí, desubicado en varias cosas, pero bueno, es lo que hay, digamos que "no es mi deporte". Pero me lo pasé bien, sin duda.

Josema, yo no despierto ningún animal, pero sí soy algo competitivo, los últimos 3-4 kms fueron divertidos, la gente iba madura y yo conservaba algo. Cierto es que si vas a por tiempo de verdad no puedes ir tan bien, tienes que salir agresivo y es cuando escupes sangre, y aunque se pueda aún disfrutar, ya es otro rollo, ir ciego perdido es duro, y muchas veces encima no compensa porque no haces los tiempos que querías.

Mapatxe, je je, son con las zapas con las que corro últimamente, no me apeteció cambiar, y sin ningún problema, oye.

DavidP, hasta el 2028 no vuelvo otra vez, je je. Mola, sin duda, gran evento. Ya me he vuelto a mis campos solitarios, ya pasó, ya pasó.

Saludos,
s

Daniel Hernando Calleja dijo...

Buena cronica, Sergio, buena cronica. Menudos tiempos que te has marcado!!! El dorsal es el dorsal. El que fueras guardando algo es inevitable en el corredor de ultras, te convierte en 'prudente'. Por lo menos eso me pasa a mi y por eso si llegas al final de carrera conmigo soy muy mal cliente, si se me permite el argot ciclista.

El que te sintieras desubicado en la multitud despues de Baikal y similares.... yo creo que es normal, no? Jejeje. Yo no hago esos retos solitarios ni por asomo y tambien me agobian ya estas multitudes. Será que me hago viejo, pero prefiero carreras pequeñas donde poder buscar un sitio cercano para el ultimo apreton sin problemas, si se da diera el caso.

Enhorabuena por la carrera y por el finde divertido que pasasteis.

Alejandro dijo...

Has pasado de luchar codo con codo con Marco Olmo en una Transvulcania a ganarme en la linea de meta de Behobia por 1 segundo......has subido el listón de tus hazañas deportivas Sergio.
Quiero la revancha!

KERGUELEN dijo...

Buena crónica!

Te veo volviendo una temporada al asfalto asfaltero, jejeje....

Por cierto, buena zancada también. La trabajaste en su momento o te viene de natural?

Yo también estuve, y por ahí nos debimos ver. La Behobia gran carrera, pero Donostia gran ciudad y mejor gastronomía.

ser13gio dijo...

El "efecto dorsal" en mi caso ayuda bastante, porque entrenando soy bastante más vulnerable, en carrera un pelín menos. Sí, fui algo prudente, pero tampoco quería serlo en exceso, que si no tendrás un cambio final devastador pero harás un tiempo malo, hay que arriesgar un poco, pero como iba sin referencias válidas, muy a ojo, pues se nota. Lo de la desubicación es por todo, lesión, Baikal, ritmos altos, gente que se cruza a lo loco, de verdad que me veía como las películas de Paco Martínez Soria cuando el hombre de campo va a la ciudad, y es que era un poco eso.

Alejandro, sabes que no hay ni habrá revancha, no pasa nada, hay que vivir con ello, ya se te pasará. ¿Te estás comparando con Marco? Ejem.

Kerguelen, no, seguro, de hecho hubo quien me intentó picar para una maratón y ya te digo que no, ni de coña, porque me conozco e iría a por tiempo, y eso es sufrir mucho. Esta, al fin y al cabo, es un rato, si petas en dos patadas estás en meta, una maratón es larga. Antes hago un 10000, porque aunque sufres lo suyo, acabas pronto. Hice técnica, pero no tanta, creo que en parte es natural. Aunque mi técnica actual es deplorable con tantos kilómetros a ritmo muy lento, pero ya hace tiempo me mosqueé conmigo mismo porque empezaba a acercarme peligrosamente a 6'/km de trote cochinero, eso no puede ser, y junto con la lesión, decidí hacer fartlek, que me viene muy bien para el tendón (y el ego), para ofrecerle diferentes estímulos.

Volviendo andando por la Concha mirando al Igeldo, la vista de espaldas es espectacular. Es que es bonita de cojones. Los surferos pillando olas, la playa, edificios con mucha clase, el paseo marítimo, tiene mucho encanto. Los que somos de secano llevamos mal el tiempo del norte, pero puestos a sacrificarse, que fuera en un lugar así. Y qué maja la gente.

Saludos,
s

Korrecaminos dijo...

Está claro que a pesar del mogollón de gente y las apreturas previas disfrutaste plenamente de la carrera.

Envidia sana me das.

Un saludo.

erre que erre, corre que corre. dijo...

jejejeje como que el primero de cuatro. Todavía no se ha enterado este chiquillo (Halfon) que te quité la serigrafia del Team y que luego te llevé hasta Alejandro para despues dejarte ganar? Tu siempre con tus versiones torticeras.
jajajaja mas que el fin de semana, cuando nos hemos reido y mucho a sido después.
En la foto de meta podreis ver a quien le dieron la medalla.http://errequeerreentrenos.blogspot.com.es/2013/11/la-behobia-de-este-ano-2013.html

ser13gio dijo...

Disfruté, sí, de todo, buenos días. Entre tanta mierda (no me refiero al apretón previo, je je) está bien disfrutar.

Erre, ¿enmierdando? ¿Te vuelvo a poner el ejemplo del Tour de Perico? Me quitaste las pegatas, sí, pero luego las recogí rumbo a meta. Nos lo hemos pasado bien, que es de lo que se trata, esto es un hobby, ¿no?
s

erre que erre, corre que corre. dijo...

Eso es lo malo...que no nos pagan por hacer el alimoche. Eso ya sería la rehostia.

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