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Mis Murallas del Alto Duero

viernes, 29 de julio de 2022

Tu valía deportiva llega hasta tu factor limitante más bajo.

En bici reencontré un muro importante en Montañas Vacías, "reencontré" porque no era algo nuevo, y tras dos años quería volver a intentar algo de bikepacking, ir en bici mola, vas lo suficientemente despacio para apreciar el entorno, lo suficientemente rápido para avanzar mucho al día y es lo suficientemente duro para ser motivador. Esta vez sería una ruta que encontré por casualidad por internet, más corta e iría solo, menos animado pero me permitía hacer las cosas a mi manera. Sin más pretensión que probar si he aprendido algo en dos años y si puedo seguir planteándome cosas en el futuro sobre la bici. 

Mi preparación fue ligeramente mejor, con algunos días largos y tratando de cuidarme el culo porque intuía que me iba a dar guerra pero no sabía cuánta. Tuve algo de suerte con el tiempo porque aunque pillé calor no fue excesivo y debía tener cuidado con el frío la primera noche. El diferencial de temperaturas sería de 30 ºC y es algo a tener en cuenta. Fui en régimen de vivac y con la mitad de la comida, tratando de ir ligero y ágil. Pero con bastantes dudas. Me siento cómodo con la bici, es parte de mis quehaceres deportivos semanales, pero siempre hago corto y rápido, no quería llevarme otra decepción pero las importantes dudas me hacían pensar que era una realidad probable.

Tan probable que tras sólo 25 km de ruta ya estaba molesto y no sabía qué había hecho mal, porque esa es una distancia normalita a diario y no acabo como estaba en ese momento. Molesto y muy desconcertado me paré para aplicar las primeras medidas. Crema que llevaba muy a mano a conveniencia y idea feliz que cambió el rumbo de la ruta: endurecer la suspensión trasera. Tiene su porqué. Con unos diez kilos extra en la parte trasera (bolsa y mochila) con la suspensión muy blanda quizá iba algo comprimida y 'chopper', hundida de atrás, eso hace que te roces de otra manera y que te resientas. Cambiado esto y con muchos mimos en forma de crema (probando una nueva, Muc-Off, me gustó el tacto, buena elección, no necesariamente mejor que la Assos) aplicada varias veces al día y una recuperadora un par de veces al acabar, mantuve la piel sana, libre de heridas y bacterias y sólo algo más allá de molesto, pero siempre tolerable. Y, sobre todo, recuperando de un día para el otro porque esa es la clave de las etapas.

La ruta, por el nombre se intuye, discurre cerca del río Duero, por zonas que fueron hace unos siglos la línea divisoria entre dos "Españas", dos visiones, dos mundos, la musulmana y la cristiana. Se suele resumir en religiones pero en realidad, como siempre, es poder, posesiones y dinero. Me encanta que la gente trace rutas por donde conoce, las comparta, se curre 'roadbooks', las difunda y sean gratis. No todo es una comunidad, región, provincia, junta o cabildo poniendo pasta para que una empresa privada haga el trabajo, existe margen para iniciativas sin ánimo de lucro, con la única voluntad de sus creadores y unos pocos recursos gratuitos que ofrecen algunas webs. Y nada más. Porque el altruismo a este nivel campechano es una riqueza y es de agradecer que se siga compartiendo conocimiento, tiempo y energías sin esperar nada a cambio. Ojalá nunca se pierda.

Elegí la ruta porque intuía que la zona era muy deshabitada (cosa que me encanta... si no tienes problemas), y en mi caso la adapté en el punto de salida y llegada, con lo que Almazán sería mi punto medio y la alargaría unos 30 km. Ya la cosa se iba a 330 km, más de 100 al día que me había autoimpuesto como límite para tener margen. Hay que contar que vas cargado, lo que ralentiza, no comes ni descansas como debes, y el desnivel, no mucho en este caso pero todo te hace ir más lento, nunca más rápido.

Cada vez me gustan menos los preparativos, no preparar en sí que me gusta prever qué puede pasar, llevar lo justo, pero no las dudas, las puñeteras dudas, que cuando no son pequeñas me atormentan ligeramente. Tengo bastantes malos recuerdos de otras aventuras y me costó un buen esfuerzo no mandarlo todo a la mierda. Me encanta alejarme de lo conocido, salir de una puta vez de casa y que pase lo que tenga que pasar, perder de vista todo y mirar sólo hacia adelante. Una vez has salido ya no hay dudas sólo incertidumbres, ya no hay problemas sólo soluciones y ya no hay que pensar demasiado, sólo actuar. Y echaba esto de menos.


La ruta la había visto de refilón, pero muy de refilón, sólo miré dónde dormir el primer día porque justo donde me pillaban los ciento y algo era una zona de cañones técnica y aparentemente difícil, con lo que ese fue el objetivo del día, pasar este cañón. Pero para llegar ahí tuve que cruzar zonas absolutamente inhóspitas del bonito sur soriano, donde la distancia entre pueblos es de docenas de kilómetros y cuando llegas a él no tienen prácticamente nada, la iglesia, el frontón, una fuente con suerte, y nadie o casi nadie en las calles. Y un incierto futuro. Me encantó esa zona, ver a lo lejos el yacimiento de Tiermes (donde me he "prometido" volver con calma) y afrontar esa zona de cañón que no era tan fiero como lo pintaban y aunque lento y con zonas de bajarse, me resultó divertido, porque como casi siempre, voy con mentalidad trialera: poner pies en el suelo lo menos posible. El oasis del cañón, lento y revirado me llevó su tiempo pero a la salida me encontré con un sitio ideal para acampar, 112 km después, muy bien de fuerzas, a buena hora y que consideré era el lugar ideal para parar. O eso creía. Porque pasé una de las peores noches que he pasado por ahí fuera, con un frío tremendo, sin apenas pegar ojo, levantándome con escarcha en la zona de los pies y con todo mojado por la humedad. Que un 1 de julio escarche, no me jodas. Me esperaba fresco pero no esto. Cierto que estaba a 1200 m de altitud, que la previsión eran 5 ºC, pero vaya nochecita, infernal y me quedo corto. Un par de horas para tratar de secar todo, salida algo tardía por ello y a por la segunda etapa.


Había leído que Arenillas era un oasis en el desierto de la despoblación, tuve una agradable charla con un local y poco más adelante por fin tuve cobertura para poder comunicar que todo iba bien, porque sí, había buenas zonas de sombra y lo único que hay es el clásico Movistar que funciona en extensas áreas más como un servicio público necesario que como una empresa privada (nada es gratis en este mundo y recibe por ello su paguina). Más adelante el bonito pueblo de Rello que tiene un increíble potencial turístico... si no estuviera en medio de ninguna parte y si estuviera más cerca del gobierno regional, una carretera o "algo" que evite su aislamiento. Poco después me subí a una atalaya musulmana absolutamente en medio de ninguna parte y cuando estaba a dos pisos del suelo comprobé que la escalera se movía con lo que no me dio mucha seguridad. Por supuestos seguí subiendo hasta arriba del todo. Me encantó el pueblo de Bordecorex y el entorno donde estaba enclavado. 



Y por fin Almazán, donde me di el homenaje de comer sentado, avituallarme con dos bocatas para la cena y pude descansar a la sombra. Era la mitad de la ruta.

La salida fue horrenda, una mezcla de calor, intentos de digerir la comida, largas pistas y molestias varias. Dos o tres horas de penalidades. Al pasar este bache y ver que avanzaba a buen ritmo me fui planteando pequeños hitos cada vez más ambiciosos y con los días tan largos de principios de verano el límite realmente son tus fuerzas. Las tuve y cuando recogí el agua de la noche y me recomendó otro local dónde parar supe que el día había sido bueno, buen recuerdo de Gormaz y su espectacular muralla, de la tontuna de cerrar fuentes en algunas plazas, de la subida de Quintanas de Gormaz (a cero, de pies digo) y de los 132 km que me pude cascar. Cuando encontré dónde iba a dormir daba palmas con las orejas, en un meandro de un pequeño riachuelo donde poderme lavar yo y la ropa, donde dormir en su arena blandita, con una temperatura cálida y de buen humor. Y para colmo dos enormes bocatas de jamón serrano (el único que existe, rechaza imitaciones "inglesas") y chorizo esperándome. Respeto las ideologías de cada uno pero qué grandísima decisión es a veces no dejarse influenciar por algunos cantos de sirena y meterse el rico embutido cárnico que comemos por estas latitudes con las papilas gustativas deseando recibir un chute de sabor. Cuán inmenso placer.


Si apenas pegué ojo la primera noche en la segunda me desquité, profundo e increíblemente reparador sueño, creo que merecido tras casi 250 km durmiendo horas y cuarto a lo sumo. Tocaba descansar y me levanté nuevo, de buen humor y con ganas de acabar la ruta. Tres días es una distancia muy manejable, el primer día es el de la novedad, el segundo el de ya estar perfectamente metido en faena, y el tercero huele a meta y da lo mismo todo. Al poco de arrancar llegué a la bonita localidad de El Burgo de Osma, me dejé un pie en unas piedras que aún me arrepiento no haberle dado un segundo intento, intuía que iba a discurrir la etapa cerca del Duero y más o menos así fue, caminos y carreteras locales muy llanas, rápidas, para avanzar bien, hasta que se me soltó el cable del cambio y unos diez kilómetros más adelante paré a apretarlo para disponer de marchas de nuevo, pero da una idea de lo llano que era si no tuve que parar de inmediato. Fue cerca de San Esteban de Gormaz, donde había una bonita iglesia románica que preferí visitar antes que el castillo. Románico a cascoporro, qué estilo más sobrio y qué bien han pasado los siglos por él. 


A partir de aquí te adentras en una zona solitaria, arbolada a ratos, en la margen izquierda del Duero y de nuevo muy aislada. Poco después dejé la ruta a la altura del espectacular monasterio de La Vid, donde aproveché para comprarme un helado en un restaurante al lado del monasterio como último descanso, y seguí mi ruta junto al río. Una posibilidad es alargar la ruta hasta donde se pone el Sol siguiendo el Duero, básicamente hasta donde quieras, pues bastante bien marcado y mantenido llega hasta la frontera con Portugal. Allá cada uno.

Cansado pero satisfecho puse punto final a una ruta que me resultó lo suficientemente exigente para dejarme tranquilo una temporada, me demostró que con el culo sano y sin la tripa vacía puedo hacer muchos kilómetros en bici, y que con un poco que te animes a salir la recompensa supera con creces las dudas y el esfuerzo.
s

+: Murallas del Alto Duero, Wikiloc

Mis Montañas Vacías

domingo, 13 de septiembre de 2020

Con ciertas apreturas y ajustando calendarios, cuatro mamarrachos (David, José, Juan y un servidor) se disponían a hacer una ruta en mountain bike por una de las zonas más despobladas de Europa, de ahí lo ajustado de su nombre, Montañas Vacías. La ruta, de unos 700 km y muchos miles de metros de desnivel, discurre por las provincias de Teruel, Guadalajara y Cuenca. No saldría como pensábamos.

Teruel existe, y los "segundos" que nos llevó cruzarla, parece bastante bonita. Es un pedín de ciudad y acercándome a ella en coche comprendí las reivindicaciones políticas que se piden, francamente mal conectada con el resto del país excepto con la capital de la comunidad y el sureste, desde casi cualquier otro punto pilla "lejos y mal", y en parte esa es la "reivindicación" de la ruta y el motivo por el que estuviéramos allí, porque queríamos estar lejos de todo y todos, y no era necesario que fuera en este coñazo de año 2020 de distancias sociales y confinamientos, pero desde luego que era El Año, zonas con menos densidad de población que Laponia, mucha distancia entre localidades y muchas montañas que recorrer, una zona completamente nueva para mí y de la que ya guardo un gran recuerdo. Qué bonita es España, joder. 

Por mi parte, justo de entrenamiento, sobre todo de días largos, iba con cautela, tratando de llevar el resto de cosas lo mejor posible y confiando en la tan manida "memoria" que es cierto que siempre está ahí pero de la que hacemos un uso a veces excesivo. Traté de preparar el material lo mejor que pude consciente de que en la bici (y viajando) la cantidad de variables se incrementa respecto a lo de poner un pie delante del otro, un cambio de sillín el último mes, tocando altura de sillín, cambio de cadena o reponer líquido en ruedas era lo que consideré necesario, sabiendo que tengo una buena bici que conozco bien y que no me da problemas. Las bolsas eran novedad, opté por (posiblemente) las mejores, Apidura, es un elemento clave porque no sólo por los movimientos indeseados o tener que hacer ajustes o ñapas en marcha, sino porque una tortura puede suponer perfectamente tener que abandonar.

Forma física aparte mi otra preocupación era el culo, he tenido tradicionalmente problemas de culo, es mi mayor factor limitante en bici y no he dado con la solución. Debería de invertir más en culotes (pero, hostia, qué caros son) pero como mis salidas normales son cortas me pilló algo el toro, me compré un culote a última hora pero en la talla no acerté, pero aún así lo usaría para el primer día, el más corto, y llevaría dos más de repuesto. Tres culotes y una camiseta, esta es la importancia del culo en la bici.

Día 1: Teruel-refugio de la Portera

Vengas de donde vengas, tienes unas horas de transporte, descargar, últimos preparativos y salir. Mediodía, con la fresca. En plena ola de calor vi 45 ºC en la bici y muchas horas por encima de 40 ºC, no lo sentí especialmente intenso porque ya venía del julio más duro por calor que recuerdo, sudando mucho pero con energías. Rápido nos dimos cuenta de que cada kilómetro iba a ser luchado, rampas muy serias, calor, ritmo vivo y continuidad. Los cuatro sabemos de qué va esto, uno de los miembros tiene claramente más nivel y se nos va pero el resto nos aplicamos con ganas, porque vamos bastante ágiles y porque las cuestas así lo exigen. Especialmente el tramo Albarracín-Bronchales tenía unas subidas de aúpa, de llevar todo metido y con fuerzas, dándolo todo y muy justo para no tener que empujar, y repito, sabemos de qué va esto, tenemos cierta técnica en la bici e íbamos frescos, aunque a cambio íbamos cargados, lo que aparte de que la gravedad es una losa importante, si no llevas el peso bien distribuido puede alentar a caballitos indeseados, no era mi caso, porque la bolsa delantera con el saco de dormir equilibraba el peso.


Aunque no habíamos hablado de etapas ni sitios donde dormir, intentaríamos hacerlo en refugios o vivac si el tiempo acompañaba (iba a ser que sí) pero no llevábamos tienda, es decir, no podíamos pasar una noche lloviendo al raso. Dormir fuera -o plantearlo así- implica saco, aislante y alguna cosa más. Dada las distancias entre algunos pueblos (dos tramos de 70 km), lo pequeños que son algunos de éstos y las horas a las que quizá cruces añadían la variable de la comida, llevábamos un par de comidas -liofilizados en mi caso- por si no podíamos cenar algún día. Creo que el peso que llevaba era de 17 kilos, no excesivo pero en subida se nota, dos coronas más altas en zonas empinadas, pero con lo bien que ruedan las 29" y con cadena nueva y bien engrasada rodaba bien la bici, sin problema.

Por la mentalidad de los miembros del "grupo" y por cómo íbamos, apenas íbamos juntos, cosa curiosa aunque nos veíamos casi siempre íbamos solos, se nota que somos gente de fondo acostumbrados a entrenar solos; alguno comentó que íbamos de carreras, no diría que tanto, pero íbamos a buen ritmo y era exigente, pero si queríamos avanzar lo que pensábamos y no eternizarnos había que ir así. El primer día conseguimos llegar al refugio destino con las ultimísimas luces, día exigente por las pendientes de las subidas, los 90 km y el calor. 

A 1800 m de altitud te esperas frío, y de ahí que el refugio sería una necesidad. He dicho que estábamos en ola de calor, y a las 02h00 harto del calor, me salí a vivaquear fuera porque era insoportable estar dentro. Con lo que ya penaba un poco para el día siguiente en cuanto a descanso.

Día 2: refugio de la Portela-Zaorejas

Desayunar, recoger, cuatro personas, bolsas a presión, sacos, cargadores, mierdas mil lleva su tiempo, y yo soy especialmente lento por las mañanas. Cuando salimos ya hacía calor, coronamos lo poco que quedaba de puerto y bajada veloz hasta el nacimiento del Tajo, como todos los nacimientos de ríos, modestos y acogedores, parece mentira que este hilillo sea lo que es en Porto.

La etapa era rápida, la más rápida del recorrido, aunque no faltaban +2000 m, y durante muchas horas por el Alto Tajo: espectacular. Al principio el río iba y venía, pero cuando ya se estabilizó, el bonito recorrido que hace, encajonado muchas veces entre altas paredes, su transparencia y el bosque alrededor es sencillamente alucinante, porque hacía un calor importante y porque sabes dónde estás, pero eso pasa por Canadá perfectamente, muy muy recomendable. En cierto momento nos paramos a darnos un chapuzón (temperatura canadiense la del agua también, joooder) y me percaté de que el culo empezaba a dar síntomas de molestias. El primer día el culote se me recogía, no fui mal pero entre el calor y ese culote ya esa noche me di ración doble de cremitas-a-ver-si-obran-el-milagro (que no lo obraron). Empapados continuamente por el calor, una zona tan poco aireada como la entrepierna, sentado sobre una superficie dura y mis problemas recurrentes no son una buena combinación.



Los culos en bici sufren principalmente por tres razones: la dureza de los sillines (los glúteos mayores -tejidos blandos- quedan aprisionados entre dos duros, pelvis y sillín, aún más duro que aquél), la vida microbiana de una zona con calor y humedad y poca ventilación (la badana ventila lo justo) y, finalmente, rozaduras, en mi caso nunca he tenido grandes problemas de esto usando buenos culotes y cremas. En mis cuatro lejanas experiencias de carreras de 24 horas, durísimas todas ellas, sufrí de las tres pero especialmente de la segunda. Pero al final son "sólo" 24 horas, muy largas pero como una ultra a pie, lo das todo, te mueres 87 veces, pero se acaba "pronto". En las etapas, muy diferentes a los esfuerzos non-stop, a veces te permiten errores, tienes que ser más constante y tienes también mucho tiempo para pensar y cometer o solucionar problemas, pero también un margen limitado de maniobra porque cada día castigas las mismas partes de tu cuerpo.

De este segundo día recuerdo también la subida de Checa a Chequilla, por asfalto, "cuatro cuestas" en palabras de un mascasopas que la conocía. La madre que nos ha parido. Qué subida, dándolo todo, con todo metido (32-50, pero cargado), todo recto, larguísima en tiempo, rozando la agonía. Cuatro de cuestas. Hijo de la gran puta.


150 km después, una placita de Zaorejas veía a cuatro energúmenos despelotarse, lavarse de aquella manera en una fuente y poner la ropa a secar (bastante lamentable todo) y ya me di cuenta de que tenía un problema serio. Todo iba razonablemente bien, me sentía con fuerzas, estaba comiendo como un animal, todo el material iba perfecto, yo iba bien de cabeza pero tenía un serio problema de culo, otras dosis de cremas y a dormir, otra noche de mierda, y mira que me molan los vivacs, pero a duras penas pegué ojo. Aquí ya le di unas cuantas vueltas al tema del culo y cómo amanecería.


Día 3: Zaorejas-Cuenca

En cuanto me senté en el sillín supe que la cosa tenía muy mala pinta. A los dos kilómetros me paré y me puse un segundo culote encima del que ya llevaba. Apenas me podía sentar, con posturas raras, levantándome, y sabiendo lo que me quedaba. Dos culotes no cambió la cosa, no era el músculo, la presión sobre el sillín, tampoco era tema bacteriano, era rozadura. Cuando nos paramos en un pueblo a rellenar bidones yo aproveché para echarme una crema antibiótica y cicatrizante (Blastoestimulina). El estudio del dolor y tratar de objetivarlo es esquivo para la medicina pues depende de la tolerancia individual, sensibilidad de la zona, cantidad de terminaciones nerviosas y muchos otros parámetros. En esos momentos el intensísimo dolor lo calibraría de 8/10 al menos, siendo 5 muerte pero sobre todo fue la clara muestra de cuál era la situación, mi cuerpo me dijo que me dejara de engañar. Todos tenemos recuerdo de momentos de dolor físico difícilmente soportable, buenas hostias, dedos inoperativos con frío, heridas que se te pegan a ropa, lesiones con dolores muy agudos, cada uno tiene su repertorio a pocos que lleves unas décadas de deportes aeróbicos, son parte inevitable de éstos. Aquí serían dos o tres minutos, pero el dolor entraba en zona roja, sin duda. Pero eso no era lo peor, lo peor es que no iba a ningún lado así, que estaba lejísimos de meta y que no iba a mejorar. Dos heridas abiertas, que es lo que lo que tenía, tardan muchos días en cerrar y más en una piel no especialmente fuerte y que iba a levantarme en cuanto apoyara en la misma zona. Sopesé muchas posibilidades, pero era consciente de que ya se me había acabado la ruta. Los 40 km que hice ese tercer día fueron invisibles para mí y sólo recuerdo dolor, no iba a eso y no se trataba de hacerlo a cualquier precio. Me molestó especialmente porque todo iba bien, de hecho mejor de lo esperado en cuanto a rendimiento físico, material, bici, bolsas, todo iba perfecto, esperando al problema, que vendría, una petada, una lluvia, un sitio cerrado donde pensabas abastecerte, algo iba a pasar, pero hasta el momento todo funcionaba, sin fallos, razonablemente perfecto, pero con que una sola cosa no lo vaya, estás muerto. Fue exactamente esto lo que pasó, apostamos fuerte, íbamos a por nota y sé que iba a ser bastante duro, puede haber problemas, torcerse cosas, estábamos abiertos a que pudieran surgir, llevábamos herramientas, ropa de fresco y lluvia, comida, nunca íbamos sin agua, sabemos de qué va esto, y los cuatro tenemos la cabeza bien amueblada, el que no ha hecho Tor de Geants, ha hecho 1000 km a pie en el Sâhara o se ha metido cientos de miles de kilómetros en bici. Era la semana de desconexión de este año tonto, llevaba el móvil apagado, ni modo avión ni hostias, por eso me jodió especialmente tomar la decisión correcta, muy a mi pesar.

Beteta fue el lugar. Un pueblo en un alto, que subí para inmediatamente bajar. Las posibilidades no eran fáciles, que me vinieran a buscar no me apetecía, tenía que esperar a las 06h00 del día siguiente para un autobús, Teruel estaba lejísimos, así que decidí ir a Cuenca... 80 km de propina, y no precisamente de bajada, pasar la noche y coger el primer tren que me llevase a algún lado. Una despedida rápida de unos buenos compañeros de fatigas, dolorido, con la cabeza gacha pero sabiendo que hacía lo correcto enfilé rumbo a Cuenca con el culo que daba para algún chiste. Mirando a Cuenca, ya lo hago yo. Tuve unas cuantas horas para meditar que quizá era el último bikepacking, no voy a esto, y en ocasiones el "yo puedo con todo" no es suficiente, aunque sé que tomé la decisión adecuada porque esto no era una molestia, podía acabar en una infección muy seria y paso de heroicidades de garrafón, me pegué una soberana hostia contra un muro del que no veo fácil solución, más y mejores culotes (a, al menos, 250 €/unidad, su puta madre), épocas menos calurosas, vaselina en una zona y crema antibacteriana en la otra... durante bastante tiempo cierro esta puerta.

80 km, con un buen calorazo pero motivado porque en una consulta rápida descubrí que un tren me venía bien y no tenía que hacer noche en la ciudad, no se hicieron tan largos, aunque fuese una meta no deseada, tenía una meta ya. Pues no. Me fui a la estación de tren que no era, así que 10 km de regalo... Y había descarrilado un tren días antes con lo que salimos con casi dos horas de retraso. Pero ya estaba en ese modo zen-sudapollismo de esos en los que aguantas lo que te echen, era cuestión de unas horas.

Esa misma noche, otro miembro del equipo lo dejó, con suerte para el cuarto porque se le rompieron sus alforjas y pudieron intercambiar. El tercero duró un día más y tomó atajo a Teruel, trayéndome de paso mi coche que estaba allí desde hacía cuatro días. Y no, el cuarto hombre, el más fuerte, tampoco completó la totalidad del recorrido, hasta las pelotas de subir y solo, cogió un acorte final y se volvió a casa. Vaya panorama. 

En 7-10 días sin bici confiaba en que las heridas hubieran cerrado, más o menos así fue, pero un mes después aún tenía algunas molestias. También un mes después por primera vez consulté el mapa para ver si podía completar la ruta algún día, pero salida y final están lejísimos, no lo veo. Aunque tengo serias dudas de si algún día me pego una paliza maja cómo reaccionará esa piel, hasta que no lo pruebe no lo sabré. Este año será difícil porque ya hay que seleccionar bien los días y que te pillen justo cuando deben, colegios, confinamientos, meteo... aunque me gustaría escaparme un fin de semana no para resarcirme sino para tomarme un poco de tiempo para mí. La bici es el mejor medio de transporte para viajar, lo suficientemente rápido para avanzar en el mapa, con la posibilidad de cargar algo de peso que si llevas buen material es suficiente, y lo suficientemente lento para disfrutar el entorno. La zona es espectacular y merece una visita, no recomendaría gravel para esta ruta, me parece bastante criminal, pero si le das a la bici, recomiendo esta buena ruta que un día alguien quiso compartir, sin esperar nada a cambio y sin querer monetizarlo, y que aunque yo haya rascado poco más que la superficie, me ha encantado. 

Otra experiencia más en el zurrón, un buen lugar, una excelente compañía. Podía haber salido mejor pero que me quiten lo bailado.


+: Montañas Vacías

Off-Topic: 'Via Ferrata on a Mountain Bike'

domingo, 3 de febrero de 2019



+: YouTube - 'Kilian Bron'

Off-Topic: Matt Jones

jueves, 14 de diciembre de 2017



+: YouTube - 'Red Bull'

Unibike 2016

sábado, 24 de septiembre de 2016

Me ha parecido algo más floja que otras ediciones en cuanto a novedades,también por la ausencia de alguna gran marca, pero a los que nos gustan las bicis es una cita de peregrinaje obligatoria por más razones que cuatro hierros mal soldados. Las eléctricas siguen subiendo; las fat casi desaparecidas, que fueron lo más trendy hace un par de años; la carretera toma el liderazgo en cuanto a diseño, quién te ha visto y quién te ve; dónde están mis Cannondale, con otras ausencias notables como Orbea, Giant, Mérida; sosísimas Trek; no hay que apretar tanto a las marcas (aviso a los salones); buena salud del sector en general; eléctricas v2, aunque parezca que no despegan creo que buena parte del futuro pasa por ahí; y en definitiva, siempre cosas interesantes, claro.

La bici más espectacular, esta Specialized decorada por un buen artista. Nunca pensé que el ciclismo se convertiría en un deporte/actividad de diseñadores, pijos adinerados y meapilas varios. Tampoco que se llegase a semejantes niveles de buen gusto y agresividad. El giro que ha dado la carretera en la última década es impresionante y le ha sentado muy bien. Algún día se lo tendrían que agradecer al mountain bike y el triatlón, sin ellos seguirían con bicis de racores y cambios en el cuadro.

Siempre hay un sitio en nuestro corazoncito ingenieril para el CNC.

Formas de exponer. Esto sólo puede ir dirigido a un público concreto. Brompton.

Radicales combinaciones de colores se veían de vez en cuando. Mira que el rosa y el azul a priori se pueden llevar a hostias, pero esta combinación es bastante cañera, en el límite del horterismo pero me gusta.

Bici de bronce. Por allí andaba Coloma. En algún sitio más solo que la una, y cuando había firma de autógrafos, importantes colas para conseguir uno. Curioso lo del hombre blanco.

'Lefty' en carretera. Bonita y espectacular es, sin duda. Ni que decir tiene que alguno te niega el saludo. Huelga decir que la mitad -tirando por lo bajo- de las bicis de carretera llevaban discos de freno, la UCI haciendo otro ridículo más. Les quitan las venas y la farmacología y viven en la edad de piedra.

Otra forma chula de exponer. Fox al estilo G.I.Joe.

No sé qué significa BMC, difícilmente puede hacerse un logo bonito con eso. Pero al menos el diseñador de este año jugó con los colores y el buen gusto. Son bicis, no coches, se puede arriesgar más. Y en el caso de la amarilla, se puede ver a leguas, lo que siempre es interesante para los conductores apollardados.
Ingenieros jugándose el bigote. Y jefes confiando en ellos. Tubo de sillín sólo por un lado en una bici que va a soportar hostias como panes. Chapeau, bonito, diferente, mantenimiento accesible y seguro que fiable (Specialized, no santo de mi devoción, pero muy buenos en lo suyo).

+: Unibike

Madrid-Lisboa, a darle un poco a la bici

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Este finde, si la cosa no se tuerce, estaré en Las Rozas, localidad a las afueras de Madrid, para disputar la Powerade Ion Madrid-Lisboa de mountain bike. Pero tranquilos, en equipos de cuatro. Aun así son 770 km, tocamos a unos cuantos.

Tras Islandia, necesitaba descansar... pero tenía en mente que iba a hacer esta carrera de bicis. Aun así, varias semanas muy tranquilo, corriendo, nadando y haciendo bici, todo muy suave, hasta que empiezas a sentir el aliento en el cogote y toca el apretón final. Se me echó el tiempo encima y mi forma era deplorable a menos de un mes vista. Ya estamos con las prisas, habrá que entrenar un poco.

Igual que con los exámenes, no hay nada como un poco de presión para activarte. Tampoco me iba a morir entrenando, pero la pena era haber perdido tooooooda la forma islandesa, porque aunque no montes en bici, como estés en forma corriendo, tienes eso ganado. Aparte de que haya montado algo en bici en el pasado y que lo siga haciendo a ritmo tranquilo casi todas las semanas del año, el hándicap eran las tiradas largas, que no frecuento. Para entonarme hice una de 80 km de carretera, no muy allá. Luego una de 106, muy penosa. Y se encendieron las alarmas. Una más de 85 km de mountain bike (cuarto y único día en dos meses) y finalmente una de 123 de carretera, donde por fin me encontré bien, a mi nivel y con mi ritmillo, pero bien. Nada mejor que un buen entrenamiento para coger algo de motivación y cierta seguridad.

Porque se necesita de ambas. Las Madrid-Lisboa, como puede uno imaginarse, es una carrera que une las dos capitales de las península ibérica, mayoritariamente por caminos, y en relevos (esta edición es la primera en la que hay categoría 'solo', no sé si alguno llegará a meta por los ajustados tiempos de paso), con unos 770 km y 9000 metros de desnivel positivo. Acudo en la modalidad más fácil (equipo de cuatro) y sin grandes pretensiones más que pasármelo bien, que es de lo que se trata. Posiblemente haga la primera noche y un segundo relevo el sábado, veremos si hay tercero, según vaya evolucionando la carrera. Cada relevo es de 70-100 km, lo que no está nada mal para llegar medio tostado. Y en tanto kilómetros habrá imprevistos, los cuales tienes que ir subsanando en carrera. No me extrañaría que cambiáramos los planes iniciales, o que surjan averías de algún tipo. En cada sección tienes que valerte por ti mismo y los relevos sólo pueden hacerse en los puntos indicados, con lo que se abre el abanico de posibles problemas, petadas y demás. Estoy pensando hacer una porra y todo. Ni que decir tiene que es non-stop, y esperemos que la noche no se atraviese. No está marcada y se hace con GPS. Para el domingo tenemos que estar en la capital portuguesa. Veremos.
s

P.D: ayer inundaciones en Lisboa. Primer aviso.

+: Powerade Ion Madrid-Lisboa

Unibike 2014

domingo, 21 de septiembre de 2014

Contaba en 2012 que las bicis eran tan estúpidas como para crear dos ferias en el mismo fin de semana a escasos kilómetros. Obviamente, duró poco. Unibike es la feria de referencia en España de bicis y sectores asociados, en un digno marco (Ifema, el mejor lugar que tenemos en este país para hacer ferias; de deudas y trapicheos hablamos otro día) y con buen apoyo del sector. El resultado creo que es más que digno, con la dimensión e importancia que merece una feria nacional y que no creo que debiera meterse en otras cosas. Siempre hay ausencias, pero esta vez creo que poco destacadas, con lo que para los que nos gustan las bicis, ha sido un disfrute la visita a la feria, saludando a viejos colegas, preguntando y toqueteando. Destaco lo que me gusta.

Las bici de tri son siempre espectaculares, había unas cuantas flipantes. Por ejemplo, esta BH.

La batería mejor integrada del salón, buen trabajo. BH. Las eléctricas algún día despegarán... pero está tardando mucho.

"Americanada" que tenían bastantes marcas. ¿De verdad hay mercado para esto? Me gustaría probar una para opinar. Molar molan.

Bicis BMW... by BH. Al lado el nuevo Active Tourer.

Premio (by me) al mejor stand: Fox.

Rocky Mountain siempre muestran bicis con estilo.

Dirección-potencia-tubo superior espectaculares en esta Mondraker Podium. Con la horquilla más bonita en mucho tiempo, la Rock Shox RS-1, invertida, espectacular. 1300 € te separan de ella (de la horquilla, no de la bici, jo jo).

Preciosas bielas y platos, algo que tradicionalmente ha cuidado Cannondale desde hace décadas.

De las bastantes bicis de carretera que llevaban frenos de disco, los más bonitos son los SRAM.

Precioso maillot Sugoi.

Casi todas las grandes marcas cuidan las gamas femeninas, como esta bonita Scott, o la gama completa -más bien una marca propia- Liv de Giant.

Motor eléctrico ¡Yamaha! Parece un motor "de verdad", acojonante de guapo.

Fan declarado desde hace décadas de Troy Lee, el creador de las aerografías en cascos de moto. Un pedazo de artista que ha ido creciendo en muchos otros sectores. Ojalá un día pueda tener algo pintado por Troy.

Gama Giro que recuerda mucho a Arc'teryx. Véase chaqueta y zapatillas. Cycling is the new golf.

Casco Giro con viserilla, como si llevases gorra. Gracioso.

Toqueteando el nuevo Shimano XTR eléctrico. Mola... ¿pero de verdad aporta algo? ¿Y si de una santa vez le damos la vuelta a las decimonónicas transmisiones? Me cansa sobremanera el 3x10, 2x11, 1x11... a ver quién se atreve, si SRAM o Shimano, pero es un sistema agotado hace muchos años, necesita replantearse, sea con buje integrado, Pinion o cualquiera de los muchos sistemas que hay, pero necesitan el empujón de una de las dos grandes.

Bonita Canyon, buje Alfine, correa Hayes, preciosa estética. A un precio rompedor, 1400 €.

Curioso casco plegable. Una excusa menos para los tontainas que tumbaron una ley de seguridad vial por memeces.

Espectacular pulsera Gamin Vivosmart. Alucinante la pantalla, manejo y demás. No estaba expuesta y pronto saldrá a la venta.

Espectacular horquilla de carbono. Rompedora y original. Lauf. Hecha en Islandia. Rareza.

Cuando despeguen en España las eléctricas -en otros mercado ya lo han hecho, claro-, alguien ya será líder. Bosch estaba presente en muchas bicis con un kit completo que ofrece a los fabricantes.

La Horquilla: Rock Shox RS-1. Espectacular.
+: Unibike

Off-Topic: Chris Akrigg

sábado, 5 de octubre de 2013



+: Vimeo - 'Chris Akrigg'

Inspiraciones: Mongolia Bike Challenge

jueves, 27 de diciembre de 2012



+: YouTube - 'OrbeaCycles'
Vía: Marathon Biker

Off-Topic: Festibike 2012

lunes, 17 de septiembre de 2012

Como cada año, visita al mundo ciclista a ver las novedades. No demasiadas, aunque el sector no esté en la crisis de la mayoría del resto de sectores, se nota que hay menos dinero en la gente, con lo que las innovaciones van lentas. Aún así, las bicis de mucho más de 6000€ florecen como setas. En montaña me gustaron la Ibis y la Moots de titanio, con la gama KTM siempre bonita (y zona de la dirección de una de ella espectacular); en carretera me llamó la atención una Look con unos llamativos colores de guerra; me gustó, en el capítulo de urbanas, la horquilla SR Suntour perfectamente integrada para este tipo de bicis. El stand más curioso, el de Commençal, íntegramente en cartón.

Este sector tiene estupideces de tal magnitud como organizar una feria de bicis en otro punto a escasos kilómetros de otra ya establecida en las mismas fechas: la competitividad llevada al extremo. Sin duda, en dos o tres años una de las dos debería desaparecer por resultar incompatible.


+: Festibike

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