0-Fuji-0 (2): subida

jueves, 24 de septiembre de 2026

0-Fuji-0 (1): ruta y cómo

0-Fuji-0 (2): subida

0-Fuji-0 (y 3): bajada


Necesitaba recuperar el tremendo jet lag agravado por el coño de hora que tienen allí: en verano amanece a las 04h00, anochece a las 19h00 (¡en verano!). España tiene la hora mal, claramente, pero Japón no anda mucho mejor. Es decir, no son siete horas de diferencia, son al menos nueve. Teniendo en cuenta que unos días antes estaba cinco horas para el otro lado llegué ciertamente sonado del cambio horario. Aunque esto no sería la peor. Tampoco las cinco horas de retraso que ahora estoy peleando con la compañía aérea (que sí, que monté en un A380 pero que más de cinco horas como que no).

No sabía que Japón era tan caluroso. Y húmedo. Pero mucho mucho de ambos. Tuvimos la gran fortuna de pillar una de las peores olas de calor con más ingresos en hospitales por golpe de calor que se recuerda. Yupi. Y pasa tú cienes de horas en la calle de turismo. El desgaste fue serio. La verdad es que no llevo bien la humedad y allí era brutal, y me hizo dudar bastante no de que fuera capaz yo de hacerlo, sino de que fuera posible en esas condiciones.

Cuando nos movimos a una zona más cercana a Fuji, península de Izu, me lo planteé de nuevo, o lo hacía ya o no lo hacía. Un buen día decidí que sí, el viernes que viene, 24 de julio, para evitar el fin de semana que quizá tuviera más gente. Ja. Ese buen día era un miércoles, cuando pensé que era martes, así que deprisa y corriendo alquilé un coche, hicimos un último día de turismo y fijé la hora. De aquella manera lo de fijar. Quería hacer lo más posible del primer tramo, de ciudad, carretera y asfalto, de noche para (intentar) llegar con las primeras luces a la parte de montaña y así dejarme todo el margen posible de día. Sin siquiera hacer someros cálculos podría ir justo de horas diurnas así que cuanto antes saliera mejor. Pero con esa hora de amanecer hay que madrugar muuuucho. Tanto como la medianoche. Qué locura. Qué necesidad.

Preparativos (realmente había venido de España con la mochila ya casi preparada en caso de que corriera en Fuji) y tratando de descansar lo más posible no fui capaz de irme a dormir antes de las 21h30 y tardaría más de media hora en conseguir dormirme porque ciertas personajas estaban dando vueltas (/por culo). Aún así considero un hito haber sido capaz de dormir a esas horas y haber descansando razonablemente bien esas dos horas. Con qué poco me conformo.

Día D, hora H

Con dos horas de sueño te levantas sonado sí o sí. Desayuné lo que pillé, preparativos finales a la velocidad de una tortuga y a por el coche. Estaba a una hora de la ciudad de Fuji (no sé si ellos lo consideran ciudad o pueblo pero éstos son tan tan extensos que todo el país es casi una ciudad), no por los kilómetros sino porque es lentísimo conducir en Japón. Les sacamos bastante en carreteras, es todo lento, peajes mil, casi todas las carreteras de un único sentido, y se conduce muy pausadamente, esto es lo único bueno. Y encima era el segundo día que conducía por el lado contrario, lo cual tiene su aquel (saludo a ese retrovisor que se plegó un día que no voy a decir cuál por si esto lo leen los del seguro: primera vez que contrato un seguro, primera vez que lo utilizo).

Exasperadamente lento llegué al destino. "El destino" mejor dicho, porque no tenía claro desde dónde salir y por qué orificio de mi cuerpo me iba a meter el coche, lo que no me daba mucha tranquilidad. La noche antes vi un pequeño cementerio donde la foto satelital indicaba que había coches aparcados. No coincidía con los tracks que iba a seguir con lo que me tendría que inventar ese tramo a ojo.

Por fin llegué allí, noche cerradísima, veo el sitio y pienso que quizá lo pueda dejar, pero cuando me lo estoy pensando llega un coche y le pregunto, en mi japonés que era parecido al inglés del colega. Era un pescador (¿realmente es necesario ir a pescar a las dos de la mañana, por diosito bendito?) y me indicó un sitio mejor donde dejarlo. Tenía que dejarlo casi un día y sólo imaginar volver al coche y que no estuviera en un país donde comunicarse no es sencillo, no sabes dónde puede estar el depósito de vehículos si se lo lleva una grúa o cómo siquiera hacer el trámite para que te lo devuelvan, no era muy tranquilizador. Pero bueno, no hemos venido a pensar, hemos venido a correr.

Cojo mochila, ato zapatillas, busco un sitio donde llegar al mar, una pequeña rampa para meter barcos en el agua y ya está. Estoy aquí, voy a intentarlo. Creo que no lo volvería hacer en las condiciones en las que lo hice pero eso no lo sabía en ese momento. Cargué track, llevaba mapa descargado, me acerqué al agua. Botón de Inicio. Vamos.

21 km para cansarse

Como dije, los primeros 21 km de ida son para cansarse, los de vuelta supongo que para arrepentirse. Fuera del track en estos kilómetros iniciales por el lugar de salida tendría que hacer varios kilómetros a sentimiento por carreteras, polígonos industriales y ciudad, a sentimiento, forma fina de decir a puñetero ojo. Ayudado por el mapa del reloj que obviamente no es milagroso y no distingue una propieda privada de una pública, por ejemplo. Fui razonablemente directo pero hice de más comparado con el track: sin problema, me da lo mismo con lo que tengo que por delante. Lo que me parecieron refinerías, empresas de tratamiento de pescado, naves industriales; bastante silencio, noche cerrada, apenas un coche por aquí y allá, ni una persona. Primera acera de ciudad, correr un tanto pesado. Desde que salí noté que la mochila pesaba en exceso, ese peso que te hace bajar el culo y arrastrar (aún más) los pies. El motivo era cuatro soft flasks y una bolsa de hidratación pequeña, 3,6 litros de agua, lo que en peso sumando el continente son 4 kg sólo en líquidos. Y aún así sabía que era justísimo para un esfuerzo de ¿quince horas? con calor y humedad. Salí a la asombrosa temperatura de 30 ºC a las 02h30, con una humedad altísima. Suponía que subiría al mismo ritmo al que iría subiendo la temperatura cuando amaneciera y que la humedad en altitud debería de bajar. La vuelta podría ser un drama porque se produciría el fenómeno contrario.

La ciudad tras un buen rato dio paso a casas bajas más dispersas, periferia, y finalmente carreteras pequeñas. Pasé por numerosos supermercados, la mayoría de horario 24 horas, donde los más numerosos y mejores son Family Mart, seguido de 7-Eleven (que si no me equivoco ya la empresa y marca son propiedad japonesa, la que fuera la licenciataria en el mercado nipón) y Lawson's. Por el cómo quería hacerlo los pasé de largo. Iba también economizando mucha agua y energía. En un muy mesurado cálculo nutricional llevaba el equivalente a dos soft flask con doble carga de hidratos y unos tres o cuatro geles. No sé si llegaba a 1000 kcal para un esfuerzo de ¿quince horas? Ejem.

Bella vista de la aproximación al monte Fuji donde se puede apreciar la tonalidad de la vegetación en contraste con el oscuro marrón volcánico de la ladera de la montaña.

Pasado un rato noté que un soft flask perdía agua. Iba tan empapado de la salvaje humedad que no me percaté hasta que casi se me había vaciado la mitad. Además era el de potingue con lo que pasé el resto del día con medio pantalón, pierna y camiseta pegajoso y acartonado. Aparte de que de calorías no iba sobrado tampoco lo hacía de agua y había perdido una sexta parte aproximadamente. Empezamos bien.

Curiosamente adelanté a dos tipos que intuí que iban a hacer lo mismo pero andando, iban sin ninguna luz, en total oscuridad, por el mínimo arcén (derecho, el que toca allí), en total silencio. En una carretera local con fuertes rampas se me fue haciendo de día. Iba tarde, salí tarde, debería de hacerse de día ya casi entrando en el bosque y me quedaba. No me preocupó. Prácticamente todo corriendo, alejado de la civilización, fui acercándome al momento en el que abandonaría el asfalto. En un cartel vi que la altitud eran 950 m, lo cual me sorprendió porque en mi muy meticulosa preparación pensé que este tramo de 21 km de asfalto sólo se ascendían 500 metros. Pues mejor. Desde luego los buenos rampones así me lo hicieron sospechar pero en ningún momento miré tiempo, distancia o desnivel, ni un solo segundo me preocupé de eso. 

Pequeña alegría: cuando pensé que el tramo de asfalto subiría 500 m descubro que llevo 950. Bien por mi ignorancia.

Gun trap

En la única bajada de todo la subida, ¿150 metros quizá?, ¿bajando 15 metros con suerte?, relajé piernas, se acercaba el momento de salir del asfalto, por una carretera que creo que accede a la base del Fuji para los turistas normales, pero con nulo tráfico. Y llegó el momento, adiós carretera, ya estaba harto, pero había ido todo bien, tocaba el monte. 90º a la derecha. Y hay un cartel en perfecto japonés; bueno, tenía un poco en inglés. Danger - Do Not Enter. A ver, no seamos talibanes, Do Not Enter se puede interpretar de muchas maneras, "no se recomienda", "no deberías", "yo que tú no entraría", "quizá no deberías entrar" o "prohibido entrar". Usando el comodín del guiri y el del "ya que estamos aquí" se pueden hacer muchas cosas, y si me metí en propiedades privadas varias veces en el país de los Winchester y las recortadas, esta gente que es muy pacífica no creo que sea un problema. Pero lo de Danger me generaba alguna duda más. Y lo de Gun Trap aún mucho más.

Danger Do Not Enter - Gun Trap. Traducido desde la comodidad de casa.


Saco el móvil, apunto al cartel, le doy a que traduzca y no funciona. Vaya. Caramba. Córcholis. Quizá no haya buena cobertura, cruzo la carretera, cielo más despejado, el caso es que sí parece que hay cobertura. Joder, no va. No pasa nada, tengo el japonés descargado para usar sin internet. Me cago en sus muertos, no funciona. Me siento en una piedra. Qué puede ser. En mi pobre inglés Gun Trap es una trampa con armas, puede ser para espantar animales, para cazarlos, para confinarlos en una zona o hacer un control poblacional. Pero lo preocupante es que es automático, sin intervención humana y habla de armas. Que no seré yo quien se fíe precisamente de cazadores pero al menos son humanos, pero que una célula fotoeléctrica active un arma o lo que sea es otro nivel. Era preocupante. Cuán preocupante. No lo sabía. Sigo intentando traducir lo que está en japonés, intento meter los caracteres a mano, no funciona nada. Me cago en su santísima puta madre, ¿me tiene que fallar ahora cuando tengo necesidad real de una traducción? Me planteo darme la vuelta. 

Escribo a un amigo que no sé qué cojones hace despierto, no sé ni qué hora es en Españita y me da lo mismo. Se lo toma a coña. Le digo que no, que me traduzca literalmente para saber si la señal aplica o ha caducado, porque venía una fecha. No me saca de dudas con lo que me queda claro que no debo cruzar. He visto ya varios carteles para osos y si son armas para osos no son pequeñas porque a un oso no lo matas con un petardo precisamente. Japón tiene muchos osos y en algunos lugares está la cosa desmadrada, la gente no puede hacer montaña, se suspenden carreras, llegan a las casas y ha habido ataques. En un país tan densamente poblado es un problema muy serio porque eso es que han cogido confianza. Nunca me planteé ignorar la señal con lo que aquí se acababa todo.

Hacer una maratón de asfalto, porque me tocaban 21 km de vuelta, con el rabo entre las piernas me jodía, pero seguro no iba a cruzar por ahí. Miré en Google si podía distinguir un camino cerca pero la densidad del bosque lo impedía. La foto aérea era completamente inútil y no había cerca ningún camino de entidad para verse en la versión mapa, no en la foto. Por casi un azar, gracias a quien le compete, estrenaba en retos un nuevo reloj, Suunto Vertical o algo así. No lo manejaba demasiado porque llevaba usándolo un par de semanas pero sí descargué los mapas (obviamente llevaba mi antiguo Fénix 5 en la mochila, la batería no me duraría ni de coña, también es cierto). Y me puse a ver posibles opciones. Justo del mismo punto del que salía el sendero del track y donde estaba el cartel salía otro sendero apenas visible que se cortaba poco más allá. De perdidos al río. Veo ahora que había perdido media hora en todo este proceso, nada comparado con darme la vuelta.

En rojo, sendero aproximado por donde tenía que ir; en azul por donde fui, también conocido, por lo que sea, como Sendero de perdidos al río.

Tiré por ese mínimo sendero, apenas visible hasta un pequeño altar. Y ya. Pero con el mapa podía ir surfeando otro poco más, campo a través. Tenía un riesgo la cosa: fuera de caminos no habría carteles ya, como es obvio, es decir, si entraba en la zona prohibida de las trampas con armas automáticas estaba jodido. Pero sin escorarme a la derecha quizá podría llegar a un camino que veía al norte. Fui literalmente inventándome el camino, intuí un apenas perceptible sendero ¿de una moto de enduro?, avancé con los sentidos muy alerta y llegué a una pista. No volví a ver carteles amenazantes y no sé ni sabré si me metí en zona peligrosa, creo que no, pero fue intensito el tema.

Bosque

Ya más tranquilo por no ser tiroteado me adentré en un bosque denso, bonito, húmedo. También era la zona donde podría encontrar osos y no llevaba cascabel, olvido-dejadez mía, con lo que seguía muy alerta. Los osos no suelen atacar pero lo primero es saber si hay por tu zona, cuántos y qué hacer. Encontré una interesante web donde se reportan avistamientos de osos, densidad de los mismos, cuáles son, qué hacer para evitar un encuentro y cómo defenderse en caso de que la cosa se complique. Ya digo que no llevé cascabel, tampoco espray, y sólo se me ocurrió ponerme música para ir haciendo un poco de ruido, porque uno de los problemas es asustar al bicho que es una de las principales razones por las que te puede atacar. Así pasé las siguientes horas (y las de vuelta), escuchando temazos, Pearl Jam, Iván Ferreiro, Radiohead, Muse, Sia, Silverchair, Bush, Mariana's Trench, System of a Down y muchos más.
Altarcito budista. Digo yo.

Pasado un buen rato oculté un soft lleno y el que estaba perdiendo al que le quedaba poco de potingue para recoger a la vuelta. Aligeré algo de peso pero me dejaba sin menos agua en caso de necesidad. Un serio problema es que sin esperar necesariamente depender de arroyos pero pensando usarlos para beber o bajar temperatura no encontré ni uno, pero ni uno, ni un charco, barro, nada, absolutamente nada. Absolutamente cero unidades de gotas de agua. Y me sorprende, porque aquí hay nieve en la cima hasta anteayer, de hecho vi un pequeño nevero aún, cuando deshiele tiene que haber mucha mucha agua, pero entiendo que el terreno lo filtra todo al ser volcánico. Quizá pudiendo usar arroyos habría ido la cosa un poco mejor pero cero patatero.

De vez en cuando se ve algún vestigio humano. Ojo a la cara de cabreo que gasta el colega. Otro que esperaba algún riachuelo en el que refrescarse y no lo encontró.

El largo camino del bosque era enrevesado, a veces no se veía bien, nada transitado, con muchos troncos caídos, muy lento y que se ponía más y más empinado. Había unas cintas rosas en los árboles que se veía muy bien pero a veces estaban caídas, no fue un problema la orientación pero había que estar atento. Por supuesto muy húmedo y algo caluroso pero no excesivamente. Quizá por la falta de calor no era consciente de lo mucho que estaba sudando, que era debido a la humedad. Seguía economizando agua y comida de una forma extrema.


Ejemplo de sendero de Caperucita para subir al Fuji.

Da la casualidad de que justo cuando escondía los soft flasks vi las únicas personas en todo este tramo, acababan de parar el coche e iban a dar un paseo y justo cuando acababa este sendero varias horas después vi a la única persona que parecía iba a algo más que un paseo. Eso son tres horas de absoluta soledad más otras tantas a la vuelta donde no vi absolutamente a nadie. Sumo otras cuatro horas de asfalto donde no vi tampoco a ningún ser humano. No me preocupa ir solo, puede preocupar algo que pase algo en un lugar donde no pasa nadie pero hay que pensar en positivo, ¿no? Se hizo durillo el sendero porque cada vez se ponía más pendiente, hasta unos límites que mis zapatillas casi no agarraban, pero se hizo sin gran problema. Y, de repente, al salir de unos arbustos, veo ¿la cima? o al menos una construcción muy muy arriba, estaba casi en el sendero de subida normal y se acababa la soledad. Veo ahora que llevaba 6h40'.

¿Primera vista de la cima? Puede ser. Estaba aún muuuy lejos. Empezaba a estar cansado pero, recuerda amiguito, todo puede ir a peor.

Justo a 30 metros de coger el camino normal de ascensión veo un bulto negro, eran una polainas. Hacía cinco minutos que había visto a la única persona en este tramo y quizá fueran suyas. Eran unas polainas Salomon, y me las cogí. Llevaba yo unas porque sé que el terreno volcánico puede ser muy arenoso y molesto, no es el primer volcán que subo.

Tras la noche y asfalto, más de tres horas, media hora tratando de decidir qué hacer con mi vida, otras tres horas de bosque, se acaba totalmente la vegetación, pasando de un verde casi fosforescente a un bonito marrón oscuro, de ir completamente solo a estar literalmente rodeado de cientos y cientos de personas. De no ver una construcción y casi signo humano en horas a una refugio de montaña. Un shock importante.

El camino normal de ascensión por esta cara empieza algo antes, hay un paso por el que creo que se cobra una tasa desde este año o el pasado, pero como yo entré "a las bravas" en la ascensión no pagué. No tengo problema, más inquietud me generaría que hubiera cupo limitado pero creo que no es el caso. El caso es que no podía pagarlo porque no pasé por la puerta normal.

"Asustado" como estaba de ver a gente me salté el primer refugio sin miramientos, empezaba la subida de verdad, no me había encontrado especialmente fuerte pero ahora es donde se iba a poner la cosa seria.

La subida de verdad

Algo menos de 1500 metros de subida muy directa, en unos cinco kilómetros, de terreno arenoso, mucha roca volcánica, numerosos refugios donde descansar o avituallarse, un final intenso y exigente de mi larga subida; no es cuestión de compararse pero la gente llevaría quizá 20 minutos de marcha y yo ya iba en la séptima hora. Desde el primer paso en este tramo final, la subida al Fuji propiamente dicha, me di cuenta de que algo pasaba, no iba, no iba nada. Llevo ya un buen esfuerzo, vale, la pendiente es fuerte, ooookay, pero he avanzado 100 metros y ya voy justo, algo pasa. Aún no sé qué pasó pero sí sé que ese no era yo y que fue uno de los peores rendimientos de mi vida deportiva.

Agonicé durante más de tres horas en este tramo, donde no podía con mi alma, me vacié una barbaridad para un ritmo absolutamente lamentable. Apenas pensaba, apenas hacía otra cosa que poner un pie delante del otro con desesperante lentitud, totalmente vacío de energía. Llegué a sentir ligero mareo, llegué a tener que parar cada 100 metros teniendo que apoyarme en los bastones como esas imágenes del Everest donde la peña literalmente respira profusamente para salvar su vida. Yo estaba en esos momentos a poco más de 3000 metros, no 8000. Qué cojones me pasaba. Ya digo que no lo sé pero tengo alguna idea.

Aún un poquito de verde. Pronto desaparecería y sería todo arena y piedra volcánica. Vistas hacia el océano Pacífico donde se aprecian claramente las islas del archipiélago de Hawaii y si pones los ojos así puedes llegar a ver el puente colgante de San Francisco.

La altitud. A ver, 3700 metros están bien, pero hace muchos años corrí una maratón a 4500 sin ningún problema aunque sé que no tengo esa edad. A 2500 subo con frecuencia y voy cantando y bailando. A 3000 debería ir sobradísimo, puedo entender a 3700 ir algo apretado pero no así, tan tan tan mal.

No sé si comí dos geles en toda la subida. Diez horas. A ver, iba algo justito de hidratos y kilocalorías, lo sé, pero no sé si para semejante petada. Me despollo de los de 90 g de hidratos a la hora, ja ja ja, qué graciosos. O 60, o 30. O 12 gramos/hora. Sí, lo hice mal, mucho, pero aún así la petada es progresiva. A ver, que me llevo una galleta María por hora en montaña. Sobre pasar hambre y petar por ello pocos me dan lecciones. ¡Y orgulloso que estoy!

Temperatura y humedad. No sentía calor, sólo las primeras horas en las llanuras, digamos. Lo mismo se puede decir de la humedad, mucho menos que de turismo o correteando por Tokio donde era impresionante lo pronto que sudaba y en qué cantidad (para 30 putos minutos). Es casi imposible beber para recuperar eso. Pero aunque ahora veo algún vídeo donde se ve la camiseta empapada tras varias horas de esfuerzo, es evidente que estaba sudando mucho más de lo que era consciente. Hacía mucho más calor y humedad de lo que me imaginaba. Eché un vistazo rápido a una previsión el día anterior y decía que 5 ºC en la cima (¡a 3700 metros, tú!), pero la realidad es que no haría menos de 20 cuando llegué. Es decir, siempre hizo calorcete. Me parece increíble que pueda hacer esa temperatura en una altitud tan importante, si haces las cuentan al revés a nivel del mar debería de hacer 60 ºC usando inversamente la regla de 0,9 ºC por cada 100 metros ascendidos.

Ya me jodería estar ahí abajo cuando estamos subiendo. Sendero tipo camino de la cima del Fuji, arena, pedruscos y fuerte pendiente. También muchas muchas almas en pena.

Y de lo anterior, deshidratación. Y aquí es donde me cuadra más la cosa. En algunos momentos me sentí seco, ya digo que iba ahorrando al máximo porque sabía que estaba muy muy cerca de mi límite —casi del "límite humano"—, hacer semejante esfuerzo en esas condiciones con 3,6 litros (y perdiendo casi un soft) es ir muy muy al límite. Si le sumas el calor de las primeras horas sobre todo, la altitud y sobre todo la humedad me cuadra que el problema fuera una deshidratación muy severa. He comentado algo de ligero mareo y creo que me cuadra más por deshidratación que por altitud. 

Y aquí viene el problema. ¿Se podía hacer esto en estas condiciones? Es decir, ¿se puede hacer semejante esfuerzo y ruta, en esas condiciones de humedad y temperatura en autosuficiencia sin una tráiler de agua? Digo si se puede, no si yo puedo hacerlo. Porque si lo pienso no fallé por medio litro, el soft flask que se me pinchó. No, es que para rendir razonablemente hubiera necesitado diez litros más de agua, yo, que soy un puto camello. Y sólo para beber, nada de echarse encima para bajar temperatura. He corrido una maratón entrenando con 100 ml, sospecho que apretando los riñones podría, en condiciones óptimas, hacer 100 km con un litro de agua, pero aquí estaba muy muy lejos de poder rendir con el agua que llevaba, era imposible para mí, muy muy difícil para el ser humano. Parafraseando a Neil Armstrong.

Estoy razonablemente convencido de que fue una deshidratación lo que me hizo ir tan tan lento, es cierto que ni tenía muchas opciones, en un mundo ideal podría haber escondido botellas, haber tenido asistencia, ¡haberlo hecho en otra época del año!, no tomar una nutrición que creo que me deshidrata, ¡haber comprado puta agua en los refugios!, no sé, son muchas cosas. Pero me empeñé, cabezón que es uno, de que la autosuficiencia era la única forma que podía en ese momento, en ese lugar, en esas condiciones. Era así o no podía ser de otra manera. Y lo pagué. Lo pagué con uno de los peores rendimientos de mi vida, y ya peino canas, que ponerlo tan arriba en la lista de petadas hasta a mí me sorprende. No considero que estuve en riesgo real de algo mayor pero soy consciente de que quizá no jugué con fuego pero sin con una cerilla en una gasolinera.

El día estaba nublado al final del bosque, pero cuando crucé las nubes perdiéndome espectaculares vistas, todo fue Sol y más Sol; el terreno es bonito, personalmente me encantan los volcanes; es duro, muchos escalones, que me sientan como el culo; había mucha gente que en la subida me ralentizaron algo y conseguí dejar a cero el contador de ser adelantado, y pasé a muchísima gente; fue un esfuerzo extraordinario que posiblemente tuvo momentos de un poco de riesgo por la incertidumbre. Pero llegué. No estoy demasiado orgulloso. Ni siquiera subí a un minipico que hay ligerísimamente más alto, ya me la sudaba todo. Llegué echando los higadillos. 

El selfi de la vergüenza. A ver, que sí llegué arriba pero dando mucha pena.

Ahora veo que estuve casi media hora en la cima. Viendo a almas en pena subir, sentado, poniéndome las polainas para la bajada. Muy muy desanimado y sin comprender la situación. Un chaval local se me puso a hablar, estuvimos un rato charlando, muy majete, cuando le dije que venía de la costa flipó. Tendría unos 15-16 años, no es que sea una proeza subir 1500 metros coronando a 3700 pero casi flipaba yo más. Ahí fui cuando miré el reloj y vi que me había llevado diez horas. Madre del amor hermoso. Cuándo voy a acabar esto. No eché ni el cálculo de la hora pero era tardísimo ya. Nunca me hubiera imaginado tardar tanto. Y quizá lo peor no había llegado, aunque lo desconocía. Hice pereza, vi un helicóptero hacer una pasada a baja altura, creo que iban a por alguien, y con poca gana me dispuse a bajar.
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0-Fuji-0 (1): ruta y cómo

viernes, 18 de septiembre de 2026

0-Fuji-0 (1): ruta y cómo

0-Fuji-0 (2): subida

0-Fuji-0 (y 3): bajada


Iba a titularlo cómo y por qué. Pero cómo que por qué. ¿Qué quieres decir con por qué? ¿Que por qué me dio un día por subir un precioso volcán, cima de un país y la montaña más estética del mundo? No perderé el tiempo respondiendo preguntas estúpidas.

Llevo desde hace muchos años queriendo ir a Japón, tenía cosas que hacer por allí pero una lesión, tres operaciones, una pandemia, una larga postpandemia en un país un poco neurótico, irme a otro lado (Nuevo México) por la inoperancia nipona, la falta de un empujoncito, no encontrar la suficiente motivación y no sé qué más me iban retrasando. Retrasando bastantes años.

El pasado 21 de enero el bueno de DC Rainmaker publicó una reseña sobre Suunto Routeplanner, una web gratis, sin registro y muy fácil de usar donde puedes planificar rutas. Merece la pena la web, échale un vistazo. Probando la web descubrí, por simular una ruta al azar, que subir a la cima del Fuji desde el nivel del mar no era imposible y es que me sorprendió que estaba bastante cerca de la costa, lo desconocía. Y se me quedó rondando.

Que por qué desde la costa, por qué hay que hacerlo todo, ir y volver desde el nivel del mar. No sé qué parte de que no voy a responder preguntas estúpidas no se ha entendido. Porque es mucho mejor. Pero mucho mucho mejor. Nivel del mar-cima-vuelta. Qué más hay que decir.

En alguna búsqueda que hice cayó en mis manos un track, este: la gente de bien cuelga los tracks o rutas en webs abiertas, no en aplicaciones cerradas. Va por ti, Strava, va por ti red social de flipaos y kudos de retarders. De hecho tienes todo mi aprecio si lo cuelgas en Wikiloc y me cago en tus muertos si lo haces en Strava, no te digo si lo pones en privado, para qué lo cuelgas entonces, desgraciado. Que me distraigo en mi bilis. A lo que voy, 76 km. Desde hace milenios no hago distancias tan largas. Y el desnivel no es poca cosa, que no está lejos de un 4000.

Pasó el tiempo. Leía cosas de Japón, llevo varios años empapándome poco a poco pero sin obsesionarme, porque me conozco. Un día busqué precios. Tres personas, 3600 € los vuelos o así, hostia. Mucha pasta. Y luego lo que te gastes allí que será un pastizal serio (nota: Japón es mucho más barato que España yendo bastante cutrillo). Una de las decisiones era ir a la carrera de Fuji o a mi rollo; a la primera me iría solo, correría alguna distancia, no subiría al Fuji (mucha nieve y bastante frío) pero sería más barato todo y habría menos turismo, auténtica lacra menos yo, claro. La otra era ir en verano y a ciertas chavalas les iba a gustar la experiencia. Y considero que enriquecer. Con casi 14 y 16 años creo que es una edad muy oportuna para algo así.

Puse una alerta en Google Flights, me llegaban emails diarios, 3700, 4000, 4500 €. Buenooooo. Se fue, qué le vamos a hacer, eso que me ahorro. Paralelamente entrenaba sin saber para qué pero me sentía bien entrenando algo más y no tenía ningún objetivo. Un buen día Google Flights me dejó picueto: 3000 €, tres personas, ida y vuelta, Etihad, escala en Abu Dhabi. Por supuesto la guerra en el vecino Irán estaba en los mejorcito. No eran sólo los 3000 € sino que bajaban de casi 4500, un sesgo de comparación de manual. Y además era en dólares, con lo que algo menos era por el cambio de moneda.

"Ya la hemos liado". Y ahora qué hago.

Me lo pensé una noche, entré al día siguiente confiando que hubieran cambiado los precios y no lo habían hecho. Mierda. Venga. Las fechas eran malas, pleno verano, pero si quería que mis hijas vieran mundo sólo podía ser en verano porque para una semana en mayo o cuando fuera no iba a ir. Aparte de ver el país, algún museo de coches y motos y demás, quería correr. Sabía qué, y no era el Fuji. Pero el sugerente Fuji seguía rondándome. Esa distancia y desnivel estaban/están un poco cerca de mi límite, o eso creía, y más teniendo en cuenta en el plan que tenía. Compré billetes.

Otro buen día busqué algo más sobre la ruta para decidirme si subir al Fuji, encontré la del FKT, bastante útil. Más adelante tuve que pedir que me buscaran algún track, concretamente el de Tyler Andrews, que lo tiene en Strava y hay que buscarlo en su día concreto. Llevaba un tiempo con una página de tracks con dos abiertos viendo las diferencias y le eché un par de ratos a Google Maps porque tenía dudas en una zona. Tyler hacía todo asfalto en el primer tercio y el otro tenía una parte de monte pero dudosa, el resto eran básicamente igual excepto una importante diferencia a la que volveré pronto.

Zona que me quitaba el sueño. El cortafuegos horizontal es por una línea de alta tensión (visto allí a ojo me pareció impracticable), en morado el track que me originaba dudas y en verde el de la carrera Mt.Fuji 100

Cuando me salió el viaje a Canadá contado hace un tiempo sabía que quería correr allí ya que iba y que se ajustaba mucho en tiempos a Japón. Los dos viajes eran largos e intensos, un mes fuera de España en total, mes y medio de casa, cambios horarios serios, intuía que meteorologías muy diferentes (no tanto al final). Y quería correr en todos lados porque aún soy corredor. En mi cabeza parecía posible pero estaba cerca del imposible apretar todo en tan poco tiempo con demandas físicas importantes más lo que implica viajar (y comer, dormir, vivir) lejos de casa, el de la meteorología, las mil cosas que pueden afectar.

La ruta

La ruta tiene tres tramos: un largo tramo de aproximación por asfalto, un tramo intermedio sobre el que tenía dudas y la subida en sí, perfectamente marcada, con refugios y demás parafernalia.

Dos tracks, azul original, rojo de Tyler Andrews. Verde, primer tramo, para cansarte, asfalto en dos localidades principales (Fuji y Fujinomiya), luego carreteras locales; en amarillo el tramo intermedio, denso bosque, sendero razonablemente visible, pero con las dudas mencionadas más abajo de Kaburaki; en azul claro la subida normal, la que hace todo el mundo, en azul, la legal, en rojo la de Tyler Andrews que actualmente (07/2026) no se puede hacer, está prohibida. Como se verá más adelante, salí de otro punto, me uní al azul y rojo, seguí el rojo en el asfalto, cogí el amarillo y subí y bajé legalmente por el azul.

La primera parte es para cansarte, salir de varias ciudades unidas y luego carreteras que entendía con poco tráfico. Los dos tracks que usé como base tenían importantes diferencias pero es básicamente coger una carretera u otra y me gustó más el trazado de Andrews.

Primer tramo urbano y de carretera para cansarse, en azul el track en el que todos nos basamos, en rojo el de Tyler Andrews más directo y fácil de seguir (creo).

En cierto momento te metes en un sendero que alguien ha dicho que se puede ir y enlazas con la subida de verdad pasado el punto inicial, desde el que todo el mundo empieza. El tramo intermedio era el que me generaba dudas, especialmente cuando alguien local que conoce la zona muy bien porque trazó el recorrido original de la Ultra-Trail Mount Fuji te dice que tiene dudas. Esta persona era Tsuyoshi Kaburaki, héroe nacional.

"I'm not sure about this zone", Tsuyoshi Kaburaki, gran conocedor de la zona haciendo una recomendación a uno que pasaba por allí y le preguntó.

La parte final presentaba las dudas de si era demasiado ya llegando cansado, la altitud y cómo sería. Ni siquiera sabía si a esas alturas del año había nieve o sería muy frío (ni lo uno ni lo otro). Muchas dudas y poca búsqueda de información.

Comentaba más arriba que había una diferencia fundamental en dos tracks en los que me inspiré, el original es el que enlazo de Wikiloc y el resto, Tyler Andrews incluido, nos hemos basado en él. Esa diferencia es que se puede subir y bajar a saco, directo, o hacer amplios zigzags. Tyler tenía una mezcla de ambos. Me adelanto a los acontecimientos: no, no se pueden hacer esos zigzags, está prohibido y claramente visible. ¿Estaban esas señales cuando Tyler Andrews hizo su subida? No lo sé y no he querido preguntar con lo que no me voy a pronunciar, pero soy perfectamente consciente que hay gente que para batir récords se limpia el culo con todo. Tengo mi opinión que, a riesgo de envenenarme con el mordisco que me estoy dando en la lengua, me callo.

En azul la subida legal, en rojo la de Andrews usando en tramos una pista de servicio prohibida para excursionistas, corredores y todo bicho bípedo.

Tras pensármelo bastante y comprobar lo poco útil que son las fotos aéreas en bosques densos (y los alrededores del Fuji son bosques muy muy densos) me decanté por la primera parte del track de Andrews y el resto del primero, porque Andrews se había basado en él claro. No hace falta decir que no iba a echar un vistazo previo, ¿no? Como casi siempre, a vista, llegar, hacerlo (si es posible) y para casa, sin probaturas ni leches.

Y me quedaba otra cosa por decidir, de dónde salir, yendo solo, sin posibilidad de transporte público por las horas indecentes, sin poderse aparcar casi en ningún lado... bueno, ya lo decidiría el día antes si eso. Aunque conocía a alguien en Japón no quería depender de nadie ni molestar. Quien me acompañaba en el viaje no tenía carnet de conducir y no sabía desde dónde salir. Me explico. En Japón está prohibido aparcar en la calle, es obligatorio demostrar que tienes una plaza de aparcamiento para comprarte un coche y no había conducido en Japón (ni aparcado). Y esto era un problema para salir porque lo hacía desde la civilización. Importante problema pero lo dicho, ya vería el día antes.

El cómo

Cómo hacer una ruta de no menos de quince horas, con un importante desnivel y altitud, sin asistencia excepto en caso de emergencia extrema, y desconociéndolo todo de la ruta y un país. Sobre todo cómo hacerlo si quieres hacer una ruta que sólo tiene una "tercera parte" común con la gente normal es ir bastante a pecho descubierto. Tuve la mala idea de planteármelo en autosuficiencia, es decir, no depender de nadie ni de nada. 

Hay tres formas básicamente de hacer las cosas: asistido, gente que te sigue y avitualla, más lo que encuentres por el camino; autoasistido, comprando cosas que necesites; y en autonomía o autosuficiencia, depender exclusivamente de lo que llevas encima más si hay agua en arroyos o fuentes. Ésta es la forma que más me gusta y es, con mucha diferencia, la más arriesgada y comprometida. Por supuesto es la que más me gusta por ser completamente autónomo y dependiente de mí.

Entrenando tuve tres problemas. Dos deshidrataciones salvajes, que aún me cuesta entender y que nunca jamás me habían pasado. Me explico. Por donde corro no hay agua, ni fuentes ni paso por pueblos, es lo normal en mí. Siempre entreno solo y nunca he tenido problemas de agua, aunque no suelo hacer montaña en verano. En unos 45 km con +2500 m me deshidraté a lo bestia, ritmo increíblemente lento y torcedura de tobillo con rotura casi total de un ligamento. Un par de semanas después hice un día de +3000 m donde también me deshidraté; en realidad yo siempre digo -3000 porque a la montaña voy a entrenar las bajadas, mis piernas lo necesitan bajando pero no demasiado en subida. Mi lema: las subidas cansan, las bajadas duelen. Me dejaron preocupado y aún no sé qué pasó pero lo achaco a unos polvitos de carbohidratos que llevaba al doble de concentración, pero que incluso bebiendo bastante aparte, me deshidratan.

Corrí Canadá, considero que competí bien, las patas necesitaba recuperarlas a la velocidad del rayo, ¡incluso me di un masaje! (hacía años que no me daba uno) y hala, de viaje de nuevo. 

Cargué los tracks en el GPS, llevé el material que consideraba necesario y dejé completamente abierto la posibilidad de hacer el Fuji o no. Muy muy abierto. Casi nadie cercano lo sabía porque total para qué. La forma de hacerlo me preocupaba porque sé que es comprometida y no había plan B en algo así. Pero tampoco era ninguna obligación, así que a decidir sobre la marcha, según fuera yendo el viaje.

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+: Wikiloc - 'Fuji Sea-to-Summit-to-Sea', Fastest Known Time - Mt. Fuji

Previo del UTMB 2026, sin usar IA

lunes, 24 de agosto de 2026

Un año más estamos a las puertas de la carrera más importante del año del trail y que en mayor o menor medida todos esperamos (otra cosa es el no-circuito, ese es otro cantar muy diferente). Este año sí, el pasado lo fue claramente Canfranc, con el nivel deportivo más alto de la historia de este deporte, creo que no equivocarme. No desmerece a los ganadores en Chamonix de la distancia larga de 2025 pero sí impactó bastante en OCC y CCC (y viceversa, saludos Francesco). Como siempre, se presentan interesantes y, como viene ocurriendo en los últimos años, la femenina de la larga vuelve a ser, en opinión de este aporreador de teclados, la más competida.

Ellas

Siempre va a haber ausencias, y la de Katie Schide es muy importante, para mí la atleta del presente-futuro más destacada, con un currículo impresionante y que, lesiones mediante, debe seguir agrandando. Por supuesto su ausencia no desmerecerá a las que participan ni quien gane.

Schide aparte, la carrera creo que es la de mayor nivel femenino que se recuerda. Por galones, Courtney Dauwalter sería la principal favorita, sus resultados este año tampoco desmerecen (ganadora en Chianti pa na, segunda en Cocodona, ante un meteorito que ganó la absoluta) pero pesan no haber hecho Western y sobre todo las dudas del décimo del año pasado, una demostración de generosidad, sí, pero competitivamente, un fracaso. Ni que decir tiene que su rendimiento en UTMB ante rivales tan formidables es una de las claves de la carrera, ¿la enterramos o puede ganar todavía? No me acabo de decantar, con un histórico de apenas dos carreras este año, una sin gran nivel, la otra fuera de su zona conocida, no nos son útiles. Confío en que le quede cuerda aunque lo lógico es pensar que su rendimiento está bajando y con la subida general del nivel implicaría que cada vez le sería más difícil ganar en las carreras más competidas. En unos días, la respuesta.

La vencedora del año pasado, Ruth Croft, vuelve a UTMB. No es muy normal esto, y da una idea de que este deporte sigue siendo atípico: la mayoría de las veces los ganadores se saltan la siguiente edición y es muy normal correr en años alternos, algo inimaginable en otros deportes. Western aparte, es una corredora a la que le falta aún palmarés para acercarse a las dos anteriormente mencionadas lo que no quita que se haya coronado en la más importante. Con una temporada digamos que tranquila, sin grandes carreras ni enfrentamientos da a entender que se ha preparado UTMB a conciencia. Debería de ser la gran favorita aunque ya digo que alejarse de grandes carreras con grandes rivales durante un año no pone las cosas a cero pero no da una idea real de sus posibilidades, más allá de su gran calidad ya demostrada. Sólo ella sabe lo que se achuchó el año pasado pero se la vio con un control absoluto.

Blandine L'Hirondel es campeona de Francia, de Europa, del Mundo, de Reunión, OCC, Transvulcania, podio en UTMB. Pero le falta la victoria. No gana una francesa desde Chaverot, hace justo una década. El impulso que supondría para su carrera, su marca, el bonus que le caería serían mayúsculos y lo tiene todo para hacerlo. En contra tiene correr en casa y que el peso de Francia está sobre sus hombros, exagerando un poco; pero es cierto que es la única con posibilidades reales de ganar e incluso de ser top 10. Es arriesgada pero es mi apuesta, total, no me juego nada.

Fuzhao Xiang es una de las grandes esperanzas chinas, a los que les faltan un gran resultado en UTMB para consolidar lo que muchos pensamos desde hace muchos años: les queda un telediario para ser el país con mejores corredores del mundo. Sin ese gran resultado en la carrera larga (ya los tienen en OCC y CCC) creo que el público general aún está por descubrir lo buenos que son. Una cosa a mejorar son las extraordinariamente cargadas temporadas que se gastan, en 2024 catorce carreras (seis de 70 o más kilómetros), en 2025 quince (cuatro), en 2026 sólo cuatro pero dos de 100 y 160 km. Con dos podios en Western y un cuarto en UTMB es candidata a la victoria, sin duda, pero necesita tener un día perfecto en Chamonix, que parece que aún no ha conseguido tener. Porque para ganar a las mencionadas sin ser dios(a) en vida lo necesitas. Se me acaba la lista de posibles ganadoras reales. Reales porque lo digo yo pero intento justificar.

Abby Hall, ¿con dos podios en CCC y victoria en Western no es suficiente tarjeta de presentación? En 2024 fue 31ª y en 2025 abandonó. Con posibilidades en un futuro pero no aún con las cuatro anteriores. Riley Brady, ¿con 817 puntos ITRA, segunda en Western, ganando en Black Canyon y Javelina tampoco? Ha corrido una vez en su vida fuera de los Estados Unidos, la CCC, y abandonó, los rankings no lo son todo. Más posibilidades posiblemente tenga Anna Carlsson, cuarta el año pasado y con amplia experiencia en distancias largas pero como se verá con la siguiente, llegar a ganar supone dar un mordisco al crono importante. Lucy Bartholomew tiene dos top 10 en Chamonix, excelentes resultados, pero el año pasado a dos horas, que son bastantes. Sunmaya Budha es potencial ganadora en el futuro, segunda en Canfranc, ganadora en Ciudad del Cabo o Hong Kong 100 y sobre todo con poca experiencia aún pero con margen de progresión lo tiene casi todo para rendir y este año debería de ser de coger experiencia si la presión y su entorno se lo permiten. Mucho más experimentada en terreno y algo en la distancia es Martina Valmassoi, victorias en MIUT Madeira y Andorra 100, ya le ha dado una vuelta al monte blanco y un top 5 o incluso un podio no serían una sorpresa pero creo que sí más. Diría que no lo ha dado todo aún en distancias largas pero no siempre la progresión es ascendente. 

¿Cuán peligrosa es una tipa que gana la absoluta de una carrera de 400 km y es tercera mujer en una rápida de 100 sobre unos muy duros y competidos 170 km? A pesar de que en la primera estuviera Courtney y la segunda también, diría que tiene opciones de hacer algo grande pero yo recomendaría desde la comodidad de mi sofá que sea paciente, que haga 70 km al trantrán (entiéndase) y luego a ver. En una categoría donde hay menos densidad y las diferencias son mayores puede ser dilapidar las posibilidades de podio pero a cambio irás recuperando y llegas a meta porque vas dando dentelladas a cada una que adelantas. Si es algo conservadora tenemos favorita para 2027. Hablo de Rachel Entrekin.

Tengo curiosidad con Fiona Pascal, hermana de Beth, top 5 en UTMB y Western, alejada de los caminos por lesiones y algo más y que ahora veo que vuelve a competir. ¿Es Fiona tan buena como Beth? Comparación con mala leche pero ya tiene un quinto en Western, sólo uno por detrás de la hermana, familia con buenos genes. Eszter Csillag, húngara con domicilio en Hong Kong, es una buena corredora bastante desconocida en Europa, ganadora en Buffalo Stampede, 13ª en UTMB 2024, dos podios en Western, quinta en Transgrancanaria, muy experimentada en la distancia y en rendir fuera de casa, cualidad poco desdeñable (esto va por los yanquis). Otro ojo hay que poner sobre Henriette Albon, brillante doble vencedora de Transgrancanaria pero que por fechas y por faltarle una maratón puede no ser siempre una referencia válida para UTMB; confirma que corre mucho pero no tiene ninguna carrera por encima de la Trans. Si es inteligente debería de ser conservadora, ir con una libreta para tomar notas y sí o sí, meteorito mediante, darle la vuelta completa. Otra china de calidad, que si se toma unas cuantas tilas antes de salir puede hacerlo bien, es Lin Chen, victoria en Chongli y cuarta en UTMB 2024.

¿Y qué mandamos para allá? Tengo la impresión de que Aroa Sío y Claudia Tremps tienen perfiles muy diferentes, resultados razonablemente comparables pero diría que para una carrera tan dura la, quizá, mayor calidad de Claudia no compensa la que, creo, cabeza mejor amueblada de Aroa. Top 10 es realista e incluso hasta top 5 son resultados que se pueden dar, en condiciones buenas. Ojalá tengan ese buen día, no es necesario que sea excepcional, y lleguen a un resultado merecido, son perfiles de gente trabajadora y sin fanfarria que ni que decir tiene prefiero a otros. Las dos únicas españolas en el top 60, por cierto.

Unos pocos nombres más: Jazmine Lowther, Anna Li, Mélanie Delasoie y Manon Gras.

Ellos

La más que previsible no participación de Kilian Jornet le baja un buen puñado de unidades de hype al asunto. Aunque iRunFar dice que corre Kim Walmsley, el bueno de Jim no aparece en el listado, me da que se da de baja pero se espera a ver la previsión meteorológica, y si llueve, que corra Rita. En efecto, ambos son baja.

Haber ganado UTMB y hacer lo mismo en Western, que es extraordinariamente difícil para un europeo, son sus mejores resultados. Suficientes razones para ser el favorito, si ha recuperado bien de Western. Las opciones de Vincent Bouillard han crecido con el DNS de Kilian y Jim.

Ben Dhiman es un corredor, creo, relativamente poco conocido para su calidad. Fue segundo el año pasado, ganó MIUT y Lavaredo en 2025, segundo en SaintéLyon, y aún así creo que no ha dado ese paso mediático. Quizá por vivir en los Pirineos franceses, donde no está la tontería, llamémole así, alpina, ni en los Estados Unidos donde la maquinaria mediática yanqui ensalza a sus héroes para, la mayoría, estrellarse a este lado del charco. Por todo esto y sobre todo por su calidad, es mi favorito.

Con chorrocientos puntos ITRA Caleb Olson debería de estar como uno de los principales favoritos. Lo está, para mí también, si y sólo si, es inteligente. No debe ser tonto pero hay que demostrarlo en carrera cuando salgan como locos por ahí. En Western arriesgó pero era su terreno, en Transgrancanaria iba de tapadillo pero apenas tiene dos top 20 en la CCC. Y Nike aprieta, seguro. Me sorprendería que acabara en el podio y posiblemente sea el mejor atleta puro de todos.

El excelente segundo de Baptiste Chassagne en UTMB 2024 y la victoria en el Campeonato Francés de Ultras (Grand Raid de Reunión) en 2025 son sólidos argumentos para ponerle entre los favoritos pero su relativa poca experiencia en la distancia (tres veces) y cierta falta de consistencia pueden hacer pensar que sea hombre de un día, perfectamente preparado y en las condiciones ideales es capaz de rendir mucho, un Tom Evans francés, pero me produce cierta desconfianza, no sé explicar el porqué. Quizá porque se prodigue poco fuera de casa o porque no siempre se presenta a las carreras de más nivel, pero correr está claro que corre.

Hannes Namberger ha ganado tres veces Lavaredo, más Eiger o Ciudad del Cabo, podio en Trans, cuarto en UTMB. Podría ser un podio pero no diría que está en la contienda para ganar, le falta un minipunto. Dos más le pueden faltar a Chris Myers, le falta calle (viajar, probarse en más terrenos), de excelente calidad atlética y con una excelente victoria en Mt.Fuji 100 este año pero primera participación en el circo chamoniano, lo cual en ocasiones impresiona y atenaza demasiado para una primera vez. Como digo de alguna por ahí arriba, yo iría a acabar, no en 43 horas, claro, pero sí a darle la vuelta, ver lo mucho que se corre ahí, que esto es un Mundial de ultras en años pares y que hay que ser humilde.

Me gusta mucho la pareja británica con más posibilidades, Jon Albon, corredor excelente pero que su doble victoria en Gran Canaria no nos haga perder de vista que tiene una única tentativa a la distancia larga de Chamonix, saldada con abandono. Tiene una victoria en OCC y un segundo en CCC, referencias de su calidad moderadamente válidas en mi opinión para los 170. Josh Wade puede que tenga algo menos de calidad (y marketing) pero tiene ya un podio en Cham. Sin victorias fuera de su país los focos deberían de estar en otro lado y eso puede ser una ventaja. Lejos de Evans el año pasado, que no está este, y sólo a cuarto de hora de Dhiman dan una idea de que arriesgando y teniendo un gran día, Bouillard mediante, una victoria no es una locura y es el perfil de tipo que creo que sí puede arriesgar.

Un último nombre que destaco es el del ecuatoriano afincado en España Joaquín López, podio en 2024, ganador de Fuji 2025 y sacrificando UTMB por el Mundial de Canfranc, más el segundo de Snowdonia este año. Un argumento más: viene de los raids, si la carrera es dura, esta gente es otra cosa. 

Otros nombres a seguir pueden ser Rod Farvard, Arthur Joyeux-Bouillon, Andreas Reiterer, Germain Grangier, Guomin Deng, Beñat Marmisolle, Paul Cornut-Chauvinc, Antoine Charvolin y Jiansheng Shen. (¡Cuántos franceses!)

Desde aquí mandamos a una tropa interesante que creo que alguno puede optar a un top 10, pero como vengo repitiendo desde hace años, no estamos entre los mejores de ultras en este periodo. Lionel Cristian Manole, Abel Carretero, Borja Fernández y Manuel Anguita son los mejores españoles inscritos tras la baja de Kilian y a buen seguro que lo harán lo mejor que sepan.

Ambas carreras son excelentes, diría que claramente con más densidad en el percentil superior y con mejores corredoras que en el caso masculino, y las dos ausencias de la carrera masculina puede que la hagan más abierta pero sin duda ha perdido lustre.

CCC

Cualquier año de estos voy a pasar olímpicamente de esta carrera, cada vez con menos interés... si no fuera por la participación. Para los espectadores vale para llegar cansado a la salida del UTMB, que los comentaristas se queden afónicos y rellenar horas de streaming, como los previos de las retransmisiones deportivas, dos horas antes ya te están contando mierdas insulsas con el único fin de alargar el tiempo en pantalla y, por encima de todo, meter más publicidad. La CCC el día del UTMB es una castaña pilonga, la gente pegándose una pechada a correr para que salga la UTMB y parezca que se ha neutralizado la hermana pobre porque de repente tiene el don de la transparencia. Desgraciadamente tiene buen nivel, de aquí que sea tratada por este servidor vuestro, nivel que es mayor que casi todas las del calendario, pero no deja de ser un entrante, sobroso pero un entrante. Y como muchos corredores tienen que estar sí o sí en alguna carrera de la semana, pues es una opción para los menos rápidos pero que no quieren hacer TDS (esta sí, en un cuarto plano de atención).

La gran estrella entre las mujeres es, sin duda, Jennifer Lichter, ganadora dos veces de la maratón de Transgrancanaria, salta a las ultras, y boom, gana en Black Canyon (siendo corredora de maratón no es tan disparatado por ser una carrera muy rápida) y reboom, Western States, que esos 60 kilómetros adicionales ya se suelen pegar para los de distancias más cortas. Sin ninguna de las dudas va a tentar Chamonix, aparte de para contentar a su nuevo patrocinador, para preparar el asalto a UTMB en el futuro. La sudafricana Toni McCann vuelve a Chamonix tras ganar en 2024 y abandonar en 2025; lesionada una buena temporada, sólo ha vuelto recientemente ganando en dos pruebas, MaxiRace y una maratón, en la primera sin grandes rivales. De gran calidad habrá que ver cuán bien llega a Cham. Lingjie Chi podría ser más rival para Lichter, pero que como casi todos los chinos llega cargada de carreras (once lleva en 2026), tercera en Hong Kong 100, su resultado con más nivel internacional, y 18ª en CCC 2025. No debería cebarse en ritmos y seguir aprendiendo en Chamonix, que es otro rollo de lo que posiblemente ella esté acostumbrada pero díselo tú a alguien que sale por segunda vez de su país. Yngvild Kaspersen sería otra importante rival pero me parece algo inconstante por lo que sea. Otras mujeres en las que fijarse para puestos de honor pueden ser Veronika Leng (ganadora en Hong Kong 100 en enero), Caitlin Fielder (cuarta en Western) o Yuri Yoshizumi.

Entre los hombres será interesante ver a los norteamericanos Hans Troyer (nuevo chico maravilla) y Adam Peterman (tercero en 2024) contra un Benjamin Roubiol (con relativa poca experiencia en la distancia, pero segundo en Canfranc y un lejano 14º en CCC 2022), un Cristian Minoggio (acabo de descubrir un interesante dato: no tiene ni un solo abandono —en ITRA— desde 2013, kudos, Cris, tienes un nuevo fan), Guangfu Meng, Peter Frano, Nadir Maguet (primer experiencia en 100 km), Li Duo, Miguel Arsénio, Eli Hemming y Thomas Cardin, entre un gran plantel que ya quisieran el 95 % de las carreras del mundo.

Ambas carreras interesantes, una pena que sea sistemáticamente ninguneada por la organización. Con lo que bien que estaría el miércoles para darles un día de parabienes a los ganadores y para que más de medio viernes descansasen voluntarios.

OCC

Desde que Golden sólo tiene una maratón y skyrunning volvió a su sitio, el calendario de maratones de alto nivel no es muy prolífico. World Trail Majors tiene las suyas pero pasan algo desapercibidas en otros eventos, me sorprende que nadie les dé más valor cuando es una distancia maja, suficientemente dura, que llena con facilidad (=€), que los mejores pueden hacer a mansalva (entiéndase) y que creo que podría tener más presencia en el calendario de aquellas carreras que no sean un puro show televisivo hechas para vender derechos a las mismas.

Entre las mujeres, je je, esta es fácil, ¿no? Tove Alexandersson, si no se escoña y no pega un reventón que provoque un alud, tiene el nombre en la copa. En principio, claro. Judith Wyder, segunda el año pasado, sería una de sus principales rivales, Maude Mathys (esa nota a pie de página de iRunFar siempre, muy bien hecho, por ese pasado gris oscuro) y, primeras menciones, a posibles ganadoras españolas sin meteorito mediante: Sara Alonso, Malen Osa y María La Chica. De más a menos resultados ya conseguidos, de más a menos presión mediática, de más a menos que se podría esperar de ellas. Creo que lo de María en el Europeo fue un sorpresón, en un deporte de pocas casualidades; lo de Malen parece un ascenso constante, de cimientos sólidos y que creo que no ha tocado techo; y Sara ha demostrado ya mucho pero le falta un podio (¿y puede ser una victoria?) en Chamonix (ETC "no me vale"). Ojalá estén delante, alguna en el podio y quién sabe si en lo más alto pero opciones reales hay de tres excelentes corredoras, de lo mejor del mundo, y no caigo en el patriotismo de andar por casa.

Buen nivel entre los hombres, el tipo del donde-pongo-el-ojo-pongo-la-bala, el francés Frédéric Tranchand (campeón de Europa y del mundo); el suizo Rémi Bonnet (entiéndase lo que digo: me parece un poco-bastante sobrevalorado, a pesar de todo lo que ha conseguido es conocido también por alterar sismógrafos); el tridente italiano, Francesco Puppi (el único corredor tan rápido de piernas como de dedos), Daniel Patis y Luca del Piero; el sueco Petter Engdahl, no se me entienda mal, pero apuntaba a grandísimas cosas pero parece que no ha llegado a dar un pequeño escalón necesario; el británico Robbie Simpson, excelente atleta; y por nuestra parte creo que hay opciones reales con Antonio Martínez y Andreu Blanes (nota: que nadie llegue al sprint con él, 2'37" en el último mil de un 10 k...) y quizá en menor medida con Alain Santamaría. Otros tres españoles con posibilidades reales de grandes cosas. 

Como siempre, grandes carreras, de gran nivel y que volverán a encumbrar a unos pocos que pasarán al Olimpo de este deporte. Igual que soy muy crítico con cómo UTMB hace otras cosas (pisar carreras, joder todo lo jodible, vamos), la de Chamonix es y seguirá siendo la carrera más valorada por todos, sólo el Mundial le ha hecho buena sombra, algo de agradecer por ser un campeonato real, pero no debería doler a nadie reconocer que UTMB se ha ganado también a pulso su lugar. Disfrutaremos, comentaremos privadamente, nos descojonaremos con indudable mala leche (pero sin malicia real) de aquellos que tienen mesa reservada en Chamonix el viernes por la noche, y volveremos a ver un buen espectáculo.

Ausencias, errores y cagadas mayúsculas son responsabilidad del que pasa por ahí enfrente, no mías.

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Mi Quebec Mega Trail 50

miércoles, 15 de julio de 2026

En el segundo minirrodaje en Montreal, subido a una atalaya desde donde se divisaba la ciudad a los pies, me dije, joder, qué suerte estar aquí. Detesto la palabra, nada es suerte. Puede ser azar, casualidad, coincidencias. Pero la suerte no existe. Es la perfecta expresión de la ignorancia: una moneda no cae cara o cruz por suerte, cae por física. Yo no estaba en Canadá por suerte, pero las circunstancias me habían llevado allí en un viaje no planificado poco antes. Afortunadamente me pilló entrenado para nada, y pude inscribirme y correr la QMT50. Obviamente, como en todo previo de una carrera, desde el parque desde donde veía Montreal estaba algo preocupado, nada del otro mundo, lo que viene a ser la incertidumbre, y hacía repaso de la temporada. Cero competiciones, unas maratones planas, un par de montaña, un día de desnivel fuerte y dos deshidrataciones preocupantes. Un ligamento del pie casi completamente roto y desconfianza en tobillos. 


Brevemente. No me apetece mirar el desarrollo de la temporada, lo llamo así como si tuviera entrenamientos estipulados y objetivos, cuando básicamente no ha sido así. Sin dorsales a la vista desde hace año y algo me propuse correr más el pasado y este año lo he mantenido. Con los muchos altibajos que toda temporada tiene he de decir que ha sido una de las más satisfactorias en mucho tiempo, y no sé a qué achacarlo realmente. La echo flores a las zapatillas (Hoka Stinson 7) a las que me hice como un guante (pero que tardé casi dos meses en hacerlo) que me han mantenido el cuerpo sano; a unas series semanales, que creo que me han mantenido también sano; a posibles objetivos que se me hacían lejanos pero posibles; y a la rutina de automasajes, siempre en el filo, pero que he mantenido a raya de molestias, dolores y penurias varias del correr.

Los dorsales son buenos para centrarse pero me dan pereza, planificar con tiempo, ponerte al servicio de algo durante meses. Estoy bien entrenando sin más y quizá plantearme alguna cosa mía. Pero luego es cierto que si las cosas salen bien disfruto los dorsales y sigo teniendo cierto gen competitivo aunque tengo muy claro que mi rival soy yo y sólo me preocupo de cómo me siento.

Una buena compañía, un país que visitaba por segunda pero en circunstancias muy diferentes, un viaje "corto" para ser un buen salto, todo bien, todo fluido. Montreal no me pareció nada del otro mundo, tampoco hubo tiempo de explorar demasiado: quizá demasiado cerca de la malísima influencia de los Estados Unidos con un porcentaje europeo. Para urbanismo, calidad de vida y para hacer turismo, nada como Europa.  

Quebec es otra cosa, mucho más europea-francesa y algo yanqui. Mucho más amable, caminable, bonita y reconocible para los de este lado del mundo. Buen nivel de vida y destino muy agradable de turismo en verano, no quiero imaginar esta ciudad en invierno con la latitud que tiene (en realidad no es la latitud, como pasa tantas otras veces, compruebo ahora que es la de Burdeos, son muchos factores más). Cuando ves señales de caminos prohibidos para motos de nieve, chacho, aquí debe rascar un huevo. Así que sí, en veranito.


Nuestro destino final no era Quebec sino algo más al norte. La mítica Mont-Sainte-Anne. A 40' o así, al lado. Mítica porque lo digo yo, claro, que ha visto muchas veces la Copa del Mundo de mountain bike correrse allí. Y un buen día, sin bici entre las piernas (casi mejor), estás allí. La vida da vueltas curiosas y algunas de ellas te llevan a lugares insospechados.

Nunca hubiera imaginado el calor, bastante serio, y no vengo precisamente de Groenladia, aunque sí podría haber previsto la humedad (sitio con agua por todos los lados+calor potente=humedad salvaje), tanto como para preocuparme porque no llevo bien la humedad, es la única condición meteorológica que "no puedo entrenar" y que considero que me va mal por naturaleza. Pero es lo que había. 

Los días previos me surgieron algunas preocupaciones, a saber: ligamento del pie, humedad, zapatillas, qué hago yo aquí, no sé si estoy lo suficientemente entrenado, qué necesidad tengo de hacer esto. 50 km son una cosa ya seria por mucho que haya quien haga más o yo lo haya hecho en el pasado. Pasado tan lejano que es como si lo hubiera hecho otra persona. Con una casa a temperaturas gélidas por la total inoperancia de las gentes que manejaban el aire acondicionado me surgió otra preocupación, ponerme malo. Añádase que ningún día de la semana dormí ni seis horas, el reloj me ponía una guadaña al despertar, no sé muy bien a qué se refería. 

Salida y Mestachibo, torpe, lento pero fresco

Hubo una buena dosis de azar o el organizador se apiadó de nosotros: contrató unas nubes y bajó la temperatura y con ello la humedad. A kilómetro y medio del punto de encuentro pensaba ir andando pero casualmente "un coche que pasaba por allí" me acercó. Un poco de espera por llegar demasiado pronto (lo normal en mí, ejem) y en uno de esos autobuses escolares amarillos de las pelis, a la salida, que distaba diez minutos escasos. Me hubiera echado una siesta tranquilamente pero me pareció un poco indecente tirarme en el suelo. Hablé con el director de carrera, me senté y vegeté. Temperatura ligerísimamente fresca pero agradable y dejando el tiempo pasar.

Mi dorsal decía segunda ola pero pedí permiso para salir en la primera, lo cual puedes hacer si quieres, para llegar antes y poder ponerme a trabajar lo antes posible, que tenía faena. Los cabezazos que di en el ordenador a altas horas de la noche atestiguan que hice ambas cosas pero apuré las fuerzas. La primera ola tenia de tiempo "límite" estimado de 6h30', ahora veo que exactamente 29 hombres lo hicieron. Debimos salir 150 como poco, diría que más, así que muchos estábamos ahí de relleno. Pero sabiendo que no era mi sitio me situé tranquilamente en el medio del pelotón (tenía que grabar un vídeo en la salida) y me dejé caer en los primeros kilómetros sin pega.

Pistas anchas, suaves, sin pendientes, un poco de carretera y de repente a un sendero. El famoso Mestachibo. El puto Mestachibo. Con las patas calientes y la gente estirada entras en un sendero de a uno en una bajada técnica, bueno, no es para tanto. La carrera tiene una calificación de 4/5 en tecnicidad, me avisaron a un par de días de ir que ojito, pero claro, en mi soberbia europea pensé que qué sabrán estos canadienses de senderos técnicos. Saben saben, claro que saben. En realidad no fui tan sobrado pero sabiendo que mis zapatillas no destacan por el agarre tuve dudas si cambiar pero era demasiado tarde. Pronto descubrí que si no un error fue un importante hándicap. Porque joder con el puto Mestachibo y la madre que lo ha parido. 

El sendero de marras discurre paralelo a un río caudaloso (que allí será un riachuelo), con sus rápidos y sus pedrolos como coches de grande. Lo remontas, cero desnivel, excepto que a veces el sendero sube y baja abruptamente, muy vertical, sobre pedrolos, con miles de raíces, y donde cuesta desplazarse. Al día siguiente tenía los antebrazos cargados porque me iba agarrando a todo. Y aún así iba lento, desesperadamente lento. Pasado un tiempo me reconocí que sí, que era un sendero técnico, que alguien con soltura aquí me mete una minutada. Soy lento en estos tramos, bastante lento, tampoco es que me pasara gente a manadas, pero era lento, quería ir seguro. No es un sendero de matarte por caída fuerte pero sí de tener que pagarle al señor dentista 5000 € como primer plazo del arreglo dental. No quería caerme y traté de ser lo más rápido posible sin caerme. Lo cual conseguí. No caerme, no digo ir rápido que no lo fui. Pero había zonas jodidillas, no extremas pero sí muy lentas. Tengo un kilómetro en 15' con 29 metros de subida. Lento, técnico pero con todos los dientes.

Cuando de repente había unos cientos de metros corribles hacía correr a los que antes estaba frenando hasta que en un cruce oigo una voz que me dice que por ahí no es. Cuando me doy la vuelta alucino los avisos de "por aquí no", "te has equivocado", "melón, para", "¿eres tonto o te lo haces?". Estaba clarísimo, error mío. A la salida de este sendero fui yo quien di el aviso a otro apollardado y equilibramos el karma.

En otro punto cruzamos el río en un puente colgante para volver a cruzarlo otra vez unos pocos metros más adelante por otro. Al ver el primero saqué el móvil para recordar el momento pero como me iban achuchando no lo guardé y me lo dejé en la mano. El puente, de esos tibetanos, que mejor no saber quién lo ha anclado al suelo o cómo se revisa, era estrecho, se movía algo y el móvil y la mano los tenía mojados, con riesgo de que cayera al río. No sólo eso, sino que a mitad de camino debería de llevar a Lancaster y su caballería detrás porque eso se empezó a mover de la hostia. Mejor dicho DE LA HOSTIA. Me tuve que parar literalmente porque una de las pisadas iba a ser en el sólido aire. Eso y el móvil resbalándose de la mano. Historias para no dormir. Sorprendentemente el móvil no se cayó, crucé ambos puentes sin provocar un rescate alguno y se pueden meter los puentecitos por donde amargan los pepinos. No sé si ha quedado claro que eso se movía DE LA PUTA HOSTIA.


Se me hizo bola y largo el dichoso sendero, pero todo llega a su fin y al divisar una espectacular cascada supe que se acababa. A dios gracias. Algún centenar de escalones después, un kilómetro o así corriendo, y en la base de la estación de esquí, reconvertido en parque de atracciones de mountain bikers tarados, con las piernas frescas. Porque lo bueno de apenas poder correr e ir con el culo apretado es que el resto de músculos van sobrados. Era el kilómetro 17 y tocaba subir.


2xMSA

MSA, acrónimo del montecito Mont-Sainte-Anne, de santa Ana sin poner morritos, es una tachuela para los estándares de montañas un poco serias, pero me sorprendieron las primeras rampas, era por bosque, por la senda más directa que debe haber ahí, porque era dura de narices, nada raro pero me esperaba subir por una pista de esquí, se ve que había mirado el recorrido de aquella manera. 

Al salir a la pista, ya cerca de la cima, me sorprendió lo poco que anda esta gente porque yo, auténtico incompetente andando que me gana hasta mi hija pequeña, era el más rápido del lugar. Oh yeah. Iba tan sobrado que hasta hice una segunda y última foto y encima recuperando tiempo.


(Dos veces en este corto tramo vi a gente consultando el móvil, mandado guasaps —o SMS por ser francófonos, que viven un poco retrasados—, comprando criptoestafas o lo que fuera, ¿qué carajo estás haciendo escribiendo con el móvil en carrera?)

Coronado y avituallado, a bajar, no era una fuerte pendiente ni era larga pero tenía la inseguridad del tobillo. En mi penúltimo día de montaña, cieguísimo de esfuerzo y sobre todo de una deshidratación severa, creo que se me movió una piedra, se me fue el tobillo y me calcé una hostia. Atendiendo a las quejas de cierta personajilla fui al fisio para descubrir que tenía un ligamento unido por hilitos exagerando sólo un poco. Hala, a cascarla. Al empezar a bajar por primera vez MSA iba inseguro aunque la bajada no tenía nada para un aguerrido bajador (loles) como quien esto escribe. Me defendí. 

La segunda subida a MSA es más corta, menos vertical y dura un telediario, a partir de aquí "todo bajada" y corrible, al menos eso parecía. 25 km a meta son muchos para correrlos todos. Puedo decir que corrí el 99 %, fuerte, con ganas, motivado y sin bajones y es de lo más orgulloso que estoy. Terreno variado, todo bosque, casi todo en sendero, a veces sencillo, muchas veces billones de raíces (me quedo corto, trillones), y donde si hay patas te mueves bien y puedes meter minutadas comparado con quien ande.

Al coronar la segunda subida me quedé flipado con las vistas, una bajada ancha pero de sendero por la vegetación, unas vistas infinitas, de quitar el hipo.

A meta correteando como si me persiguiera un oso

Pasado un buen rato me pareció ver a alguien reconocible, llevaba el dorsal para atrás y lo confirmé, le di un cachete en el culo dándole un buen susto. Un británico residente en Italia, Robbie Britton, iba dolorido y aquejado de una caída, estaba haciendo la larga (135 km) y su final eran mis 50. Andando, me contó sus penas, estuve un buen rato con él pero el cuerpo me pedía guerra, él estaba bien e iba a llegar a meta. Muy experimentado, muy buen corredor (270 km en 24 horas), con muchas carreras largas en su haber, estaba decepcionado porque esperaba algo más pero iba a llegar, meteorito mediante. Pasado un rato me despedí y tiré, minutos bien invertidos de charleta. 

Seguí motivado, corriendo todo, recortando a gente, nadie me pasaba, sólo tenía que estar muy concentrado en no tropezar, porque los trillones (¿he dicho trillones? mejor cuatrillones) de raíces podían amargarme el día y soy experto en revolcarme en sitios estúpidos. Buen humor, sin visos de petar, bebiendo y comiendo (muy poco), alegre, cruzamos un río por debajo de la rodilla y hasta no me molestó mojarme.


Último avituallamiento, no esnafrarme y lo tenía. Comí bastante sandía en los aviuallamientos, muy pocas calorías, dos barritas mías, me reservé los dos geles que llevaba para el futuro, un soft de potingue concentrado y bebí y me mojé mucho. Creo que una de las claves fue ir siempre empapado, eso disminuyó mi calor corporal y me hizo rendir con estabilidad. 

Más adelante dos ríos, en un par de pasos casi me meto hasta la cadera, un tropezón a dos míseros kilómetros de meta que milagrosamente salvé y de repente "Sergio". ¿Cómo? ¡El puto Robbie venía con la guindilla (dos rivales) y me pedía paso! ¿Cómo, qué, cuándo? Un tío que lleva 85 km más que yo, que iba andando con buenas heridas, al que dejé atrás hace 15 km ¿me viene echando largas? Pasa pasa. Vaya si pasó. Madre mía, qué arrancada de pegatinas. Ni verlo. La diferencia entre ser bueno y un paquete. En fin, yo a lo mío, qué remedio. De hecho me había pasado y repasado con un tío varias veces y ya me picó la curiosidad y era otro de 135. Joder lo fuerte que está la peña. A ver, que iban en el top 10 (Robbie hizo 11º en Fuji este año), pero recuperarme tiempo me pareció sencillamente marciano. No por mí, sino por cómo se rehizo, se puso a correr todo, fue más rápido que yo y que se siguiera moviendo con agilidad en esos senderos, que no eran técnicos pero eran un poco pestosos por las raíces. La gente buena es la hostia.

Oliendo meta hice un cambio largo, dejé al compañero de la QMT135, alcancé a un pobre que no pudo hacer nada y sin prisas pero con un par de miradas atrás por si acaso, disfruté los últimos metros. Con las pocas competiciones que he hecho bien en mi vida —y no hablo de puesto, hablo de competir bien, no petar, no hacer idioteces, no fallar estrepitosamente— llevaba una sonrisa en la cara. Fue un buen día en la montaña.

7h30', tiempo "mediocre" para distancia y desnivel (51 km, +2100/-2300 m) pero sabiendo que palmas mínimo una hora (palmo palmo, yo, a otros no les afectará tanto) en el sendero inicial está mejor. En muchos kilómetros de la segunda mitad fui mirando y cuando tenía que andar unos metros me salía el mil a 7'30", sin ningún metro andado 6-6'30" que con unas cuantas horas encima me pareció muy bien. No me caí, no peté, ni tuve apariciones marianas, disfruté, me encantó la gente, el buen rollo, ambiente supersano y guay. Sólo me decepcioné que vi demasiados geles (pocos en número) y los trocitos de la apertura, recogí bastantes, y Robbie iba haciendo lo mismo, pero es algo a mejorar y esto no es culpa de nadie excepto de nosotros, los corredores.

Encantado de la vida en meta en vez de medalla te daban una copa de cristal, lo cual es un detalle curioso, brindamos los que llegamos en tiempos parecidos y pa casa que hay que trabajar. El kilómetro y medio de la mañana en coche lo hubiera cambiado por el de ahora pero no pudo ser. Y cuando una alma caritativa se paró para decirme que me llevaba estaba a 300 metros con lo que para qué le voy a mojar la tapicería.

Qué buena experiencia, qué buen rato pasado, qué carrera más guapa. Qué ambientazo en meta, los de las bicis a su rollo, los del correr al suyo, día de familias pasando un buen día al solete. Creo que somos los europeos bastante egocéntricos pensando que organizamos lo mejor de lo mejor, y lo hacemos, pero por ahí fuera hay joyas que merecen mucho ser catadas. Aprovechando unas vacaciones, un viaje chulo de amigos, como sea, cosas así merecen mucho la pena, conocer cómo corren en otros sitios, paladear el trail de otro continente, disfrutar de horas de senderos y 100 % bosque es una experiencia que recordarás mucho tiempo. Air Transat, compañía de bajo coste, ayuda a hacerlo un poco más asequible. Una gran experiencia, un recuerdo que perdurará una buena temporada. Cosas a recordar cuando estás penando en entrenamientos insulsos.

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+: Quebec Mega Trail, Wikiloc

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