Circuito Chipsport de Aventura

sábado, 15 de junio de 2002

Tras la Desert Cup en 2001, me encontré falto de dinero y con nula motivación para hacer carreras "normales". A mi salvación vino un nuevo circuito de carreras que se creó el año anterior, algo novedoso en España. Tan novedoso y adelantado a su tiempo que duró otro año más, tres en total... ahora estoy seguro de que tendría bastante éxito, pero hablo de los años 2000-2001-2002, cuando esto de las ultramaratones era una rareza y la gente casi ni había salido del asfalto, y aún quedaba la fase montañera intermedia.

El circuito tenía cuatro buenos eventos:

1. 'Marathon Blanco': Tramascastilla de Tena (Huesca), 30km sobre nieve.
2. 'Marathon de Monegros': Sariñena (Huesca), 126km.
3. 'Marathon de los Pantanos': Vitoria (Álava), 53km.
4. 'Marathon Mar y Montaña': Benicássim (Castellón), 53km.

Y se desarrollaba en unos cinco meses, con lo que había que estar fuerte para aguantarlas todas. El premio era una carrera con muy buena pinta, la 'Desert Marathon', una prueba organizada en el Akakus, en el sur de Libia, de cinco maratones en cuatro días. Ni pensé en este premio al principio porque no me sentía capacitado para tanto, y, ni siquiera, me planteé en un principio hacer todas las pruebas.

La primera me vino bien a nivel personal, me fui unos días antes por la zona, dormí un par de días de vivac (a finales de enero en Huesca) y estuve por ahí viendo mundo, tranquilo y solo, algo que me apetecía. Y ese buen día de carreras me planté sin saber qué me esperaba. Jamás había corrido en nieve, bueno, algunas zancadas todos hemos dado, pero no una carrera entera (o casi) sobre una pista de esquí de fondo levemente compactada. Se tuvo que acortar ligeramente el recorrido por las condiciones meteorológicas y se quedó en unos 30km. La cosa la verdad es que salió muy bien, fui segundo y me dio motivación y ganas para plantearme seguir el circuito, y me relajó, me puso un nuevo objetivo. No iba a por puesto, pero siempre satisface hacerlo bien.

Pero me motivé tanto que acabé por lesionarme y no pude asistir a la siguiente prueba, la de Benicássim, con lo que se me complicaba todo si quería optar para la general. En un auténtico golpe de buena suerte, la prueba tuvo que ser pospuesta el viernes anterior por condiciones climatológicas adversas y recomendación de Protección Civil, con lo que podía recuperarme para la siguiente, que en principio era la de Monegros, unos soberanos 120km.

En un auténtico golpe de mala suerte, me hice el esguince de tobillo más fuerte que he tenido en mi vida (y he tenido muchos), incluyendo visita a hospital y muletas. Fue por un puto agujero en el asfalto, al bajar de una acera, que no vi. Era el martes antes de la carrera. Cuando me intentaron enyesar les dije que no, que no podía ser porque tenía que competir el fin de semana... Cuando planté el pie en el suelo al día siguiente vi las estrellas, y por primera vez en mi vida, justifiqué a aquellos que alguna vez han usado una muleta por un esguince. Por la tarde ya podía apoyar el pie. Al día siguiente me molestaba, pero poco más, y pude correr 30'. El viernes el fisio me hizo un vendaje funcional en el tobillo, rodé 20' y nos fuimos a Monegros.

Pues sí, allá que nos fuimos. Era la segunda prueba más larga que iba a hacer en mi vida... y encima estaba mal medida, porque eran 126km, al menos. Monegros es conocido en el mundo deportivo por una marcha-competición de esa misma distancia que congrega a más de 1000 'bikers' cada año. Nosotros salíamos muchas horas antes para 'coger ventaja' y que no nos tuvieran que esperar demasiado, aunque el plazo de 24h para ver meta era fijo. Con muchísimo respeto empezamos, yo a ritmo muy tranquilo, en un pequeño grupo a ritmo decente y sin grandes prisas, aunque un serio competidor ya se fue desde el principio dispuesto a ir a por todas. Mi primer problema vino al cruzar un río, decidí quitarme las zapatillas y luego ponerme unos calcetines limpios y secos, total, perdería un minuto, pero llevaría casi toda la carrera (al acabar se volvía a cruzar el dichoso río) los pies secos, una gran diferencia a jugártela a la 'ruleta rusa' de los pies empapados. Llegué, me quité mis zapatillas, me las colgué del cuello, crucé... y se desató el nudo y se me cayeron las zapatillas y casi casi las pierdo corriente abajo. Con lo que al final perdí el tiempo de quitarme y ponerme las zapatillas, de cambiarme los calcetines, y encima tenía las zapatillas empapadas. Debí perder en la operación más de cuatro minutos, porque llevaba los Injinji, que por esas épocas ya pensaba que eran los mejores del mercado pero que hay que reconocer que tardas más en ponértelos. Vamos, que me salió bien la jugada...

Tuve que ponerme a correr en serio para recuperar esos minutos, pero a la vez conservando porque me quedaba muchísimo por delante. Fue sin duda una de las mejores carreras de mi vida, y recuerdo llegar a la primera maratón realmente bien, algo que nunca he conseguido entender, cómo se pueden correr 42km sin acabar molido. Y, de hecho, en el 50 estaba todavía realmente entero. A esas alturas ya me coloqué sólidamente segundo, y me lancé a intentar alcanzar al líder. Me quedé solo y luchando contra un fortísimo viento propio de la zona, y finalmente le alcancé hacia el km86... pero él me debía estar esperando o casi, porque al salir del siguiente avituallamiento me destrozó en menos de dos kilómetros y empezó mi calvario, que me hundió en mis profundos abismos. Hacía ya un rato que me pasaban las bicis, al principio los 'pros' a tope, y poco a poco gente de ambiciones más modestas. Mucha gente saludaba y animaba, algo que realmente se agradece cuando vas sufriendo mucho y recuerdo perfectamente cómo uno se dio la vuelta y me dijo 'sois la hostia', un auténtico halago en esos momentos y que me impresionó. No es que me diese fuerzas que ya no tenía, pero me encantó, y si lo recuerdo muchos años después conociendo mi pobre memoria, es que me impactó sobremanera.

Arrastrado y casi dando tumbos crucé de nuevo el río, ya de noche, y encaré los últimos kilómetros en un estado bastante lamentable. Finalmente pude ser segundo, en un esfuerzo enrome, pero que me ponía en primer lugar de la general provisional y me animaba muchísimo, porque las otras dos carreras creo que me venían muy bien. Ningún problema con el tobillo, por cierto, y sólo tres días antes lo veía imposible. 14h 15', el sábado, esguince fortísimo el martes por la noche. Que alguien me lo explique.

Poco después de Monegros ya estaba entrenando bien, y tan bien que la segunda semana ya sobrepasé los 120km en esa semana... lo que poco después me supuso una lesión. Me la jugué para ir a Vitoria, la tercer prueba del circuito, porque sabía que iba lesionado. Apliqué un pequeño truco, y es que al hacer ligero fresco, utilicé unas mallas largas para que no se me viese el vendaje funcional que llevaba en la rodilla, y, ni que decir tiene, no le dije nada a nadie. Había venido más gente, alguna buena, como Javier Medrano, un gran ultramaratoniano de la 'antigua escuela', de aquellos que dieron muchísima guerra en la Marathon des Sables con el equipo Corricolari-Adidas. La prueba discurría por una zona de un pantano, realmente bonita, boscosa y amena, incluso 'flotábamos' por encima del agua sobre una pasarela de madera de 200 o 300m de longitud, algo curioso porque las tablas de madera flectaban sobremanera con las zancadas e ibas pensando a ver qué pasaría si alguna cascaba. Me noté fuerte y cuando iba en cuarta posición con posibilidad de quedar segundo, alcanzando a Medrano, y con mi rival para la general en séptima... nos perdimos. Nos juntamos del segundo al quinto y no sabíamos por donde se iba, no supe reaccionar bien y tiré por la carretera para llegar a meta. confiaba en que se anulase, se diese por válida la clasificación hasta ese punto o que hubiese alguna otra decisión que me beneficiaria. Pero ni el primero ni otros por detrás se perdieron, con lo que fui-fuimos descalificados, algo lógico, pero que es una gran putada tras tanto esfuerzo (45km) y con la siguiente prueba una semana después. El problema vino de un cruce que no habíamos visto, y como tenemos la fea costumbre de seguir al de delante, pues nos perdimos varios. Incluso el organizador, Juan Carlos Nájera, nos llevó a ver dónde nos habíamos equivocado. Total, que de poder quedar segundo a 'DNF' dista mucho; y mi principal rival de séptimo a tercero, también. Me ponía segundo en la general y ya no sólo dependía de mí. Fatal. Y encima lesionado.

Sólo una semana después nos volvíamos a ver las caras en Benicássim, Castellón, para otros 53km. Ya no oculté mi vendaje, no había nada que ocultar ya. Sólo una semana era muy poco y más si estás medio lesionado. Además no me valía con ganar, tenía que meter a alguien entre mi rival y yo. Pero había que intentarlo, ¿no? Pues claro. En la dura subida inicial se hizo un grupo rápidamente, con los mejores corredores del circuito y con algunos que se nos añadían. Me tenía que andar con mucho ojo de que no se me pegase mi rival durante la carrera y no pudiese descolgarlo. Pero me sentí bien, me apliqué en algunos sectores y mi tocayo Sergio Pérez Matey y yo nos escapamos un buen rato. En una dura subida pude correr y él no, me escapé y enfilé a meta, para lo que me quedaban aún bastante kilómetros. Tras tenerlo todo hecho, y a muy pocos kilómetros de meta, me desmotivé a lo bestia, como muy pocas veces en la vida, me hundió esta larga temporada, algunos temas personales, y los clásicos kilómetros finales que tan largos se suelen hacer. Me arrastré, lo sufrí, y con muchas ganas de que todo acabase, llegué a meta, en primera posición, ganando además la clasificación general.

Fue una gran experiencia, en lo deportivo y en lo personal. Como bien dijo Juan Carlos Nájera, organizador y experto biker que ha hecho cosas bastantes duras e interesantes, había un buen nivel deportivo y un excelente nivel humano.

Increíblemente, no me avisaron de que habían adelantado la entrega de premios y me la perdí...

Mucho tiempo después, a una semana de cumplir mi "sueño" de correr una carrera internacional sin pagar, y de habérmela ganado con mi sudor y esfuerzo, la prueba con la que llevaba soñando unos meses se suspendió, dejándome hundido como pocas veces, con la bolsa a medio hacer, con un excelente momento de forma, y con un ánimo de querer hacerlo muy bien.

No sé si por no haber corrido esa prueba me ha lastrado en algo (autoconfianza, confianza en organizadores -especialmente italianos-, perder una buena oportunidad de proyectarme...), pero sí que me dejó clavada una espina con Libia. Aunque "las espinas existen para ser sacadas algún día"...

Un año después el mismo organizador trasladó la prueba a Argelia (Djanet). También se suspendió y me volvió a dejar en tierra.
s

+: Extremsport

Desde Petra

jueves, 8 de noviembre de 2001

Aquí estamos, chavalines.

(Perdón por no poner acentos, pero es esta parte del mundo no los conocen; y por las enies de "conio")(Este puto ordenador tiene el botón de power donde en el mío se borra, con lo que ya he dejado dos ordenadores apagados y ahí se han quedado; esta un payo comprobando los cables porque algo va mal... y he sido yo y mis zarpitas)

Pues eso, que hemos llegado, que no es poco. Ha sido enorme en todos los sentidos, de los paisajes a la dureza del terreno. Para que os hagáis una idea, los 104 primeros kilómetros eran todos de arena (como de playa, que note hundes hasta el tobillo, pero casi); y "Machito Perdiz" se ha clavado los 80 primeros corriendo "a machete". No me preguntéis cómo, porque no lo sé. En serio que no me creo que se pueda correr tanta distancia sobre ese terreno. El km 104 era el final del desierto, por cierto, acojonante, porque no es sólo arena en plan Sâhara, sino que cada 500m hay unas formaciones rocosas altas (unos 400m a ojo) y con unas formas alucinantes (a ver si salen fotitos). Algo bonito ha sido que estábamos perdidos del mundo, y no hay nadie haciendo turismo, algo realmente difícil en estos lares. La gente de por aquí está jodida por lo del turismo, porque es la mayor fuente de ingresos; por cierto, ningún problema de polla de atentados y la gente de putísima madre, y como muchos hablan inglés, pues cojonudo.

En el km 40 empecé a tener serios problemas, y en unos diez kilómetros, me empezó a doler mucho una rodilla, me molestó mucho la espalda y perdí dos lentillas. Lo de la rodilla, puede ser por la arena, por el peso, o por las dos cosas; lo de la espalda, no lo comprendo, porque la tengo currada, he entrenado un mes con ella y he hecho salidas de cuatro días con más peso; y lo de las lentillas... pues eso, había que redondear el sector.

El 104 era el final del desierto, como decía, y llegue a las 0215h, habiendo salido a las 0830h; son muchas horas (no se cuántas y no voy a calcularlo, que no tengo a mano una calculadora); estaba muy cansado, la rodilla me dolía muchísimo, la espalda también y hacía mucho frío; venían montañas y altitud (1500m que está bien) y decidí parar. Descansé mal, me dormí y me desperté al amanecer, pero no pasaba nada. Uno de los mejores recuerdos que me llevo a casa es correr por el desierto de noche y solo; estuve unas siete horas (anochece a las 1730h) perdido del mundo con la única luz de la Luna y de las balizas cada medio kilómetro. De verdad que alucinante. Luego empezaba la montaña, un terreno muy parecido a las imágenes que se pueden ver de Afganistán, montañas peladas (o si no, plantan piedras). Durísimo, piedras, subebaja durísimo, y con una que llevábamos ya encima de cuidado. Encima me junté con el colega mejicano y me llevó un montón de horas "a machete", porque iba un pelo más rápido que yo, y casi acaba conmigo. Luego nos vino una subida infinita, y casi morimos; de poder coger a siete tíos, pasamos a que nos enganchara uno; nos tuvimos que sentar en una piedra, cabeza gacha... muertos de verdad (por la noche, en el hotel, el colega me dijo que él se había quedado dormido en esos instantes de descanso). Sigo sin saber cómo, después de esto, se puede seguir, y nos quedaban muchas horas.

Y se nos volvió a hacer de noche llegando a Petra. El que diseñó el puto recorrido debía de ser el puto diablo. Cuando llevas 160km, te meten una bajada muy técnica y larga de piedras (y de noche, para nosotros), subidas largas y el final con 570 escalones de bajada y un kilómetro de infinito cañón. Nos encontramos a un inglés, apodado por mí 'GPS', que no encontraba la senda, se la encontramos nosotros y ahora que acabo de hablar con él me ha dicho que se echó a dormir dos horas porque no encontraba el lugar por el que se cogían los escalones; pedazo de lince, el payo....

Y el final apoteósico. En el km 165 reventé (manda huevos), no veía ni por donde iba. Me tomé unos cacharros y me senté en una piedra. Y de repente, en cuanto me siento, veo tres lucecitas... y una polla me iban a pasar a mi. Había una zona difícil de encontrar y se nos echaron encima, y una piba (que estuvo liderando la clasificación femenina hasta que cascó en el 104; había hecho yo muchos kms con ella) se me pega al culo... a correr... a estas alturas. Nos bajamos los 570 escalones a toda la hostia del mundo, de noche, y mi frontal que se le iba la pila (veía amarillo, cuando veía, y ni por asomo iba a ponerme a cambiar las pilas). Los escalones eran irregulares y alguna vez había caídas de varios metros, por lo que había que andarse con cuidadito. Total que bajamos jugándonosla y llegamos al cañón ("siq" en árabe); la hija puta a 20m y yo corriendo como poseído por las drogas. El puto cañón, que era infinito, se me hizo eterno y la puta francesa fea y chepuda todo el rato metiéndome presión (y yo al mejicano, que iba delante). Total que por fin vemos meta (35 horas...), me confundo por donde se entra... y me gana la guarra. Se me quedó una cara de gilipollas que no veas. Cago en su puta calavera. Me hubiese gustado llegar al atardecer a Petra por la gama de rojos de la piedra; pero por la noche nos marcaron los escalones y el cañón con candiles, y era muy bonito, solos, corriendo entre paredes de cien metros de alto, a veces de cuatro de ancho, y con esa luz y nuestro frontal. (Por cierto, que en las clasificaciones, las diferencias no coinciden, llegamos los tres en un minuto. Pero me la suda.)

Estoy muy contento, y ahora ya en la lejanía, veo que le he echado huevos y sé que esto ya empieza a estar al alcance de poca gente. Según el mejicano que ha corrido la Marathon des Sables (270km, desierto, Marruecos, siete días, etapas de unos 25-30km y una de 80, el summum en el atletismo extremo), esa es comercial, para los medios de comunicación y el aperitivo de esta... No sé, pero esta es la repolla. Y preciosa. Estamos en un hotel de alucinar, y me he pegado un desayuno de realucinar.

El que le cuente esto a mis padres, muere: en la habitación me dio un pequeño jamacuco y me fui al suelo, con buena hostia con una mesa de por medio. Me quedé inconsciente unos segundos, para susto del mejicano, compañero de habitación. Se me ha hinchado el labio y me he abierto la ceja, pero no ha necesitado puntos. Con un poco de suerte para el sábado ni se me nota. Es que después del palizón vas bajo de todo, la presión arterial, el azúcar, que te relajas, y eso, que se me piró. También me pasó en la ducha y apenas fui capaz de cenar. Pero he podido dormir algo a pesar de lo que me duele la rodilla, y estoy más o menos bien. Se nos ve a la legua a los que somos participantes y los que son de la organización o periodistas: los que parece que nos han dado por culo con un condón de ortigas, son los que han corrido.

Y nada más, que tenemos unos días de asueto (las ventajas de correr "rápido") y que el sábado vuelvo, no sé cuándo, no me acuerdo. Casi mejor que el sábado salimos de marcha, pero sin continuarla el domingo, y como mucho una botella por persona. Joder, no puedo ni con mi alma. Me duele todo. Hasta las cejas... Coño, yo creo que ni haciendo motocross con los ojos vendados y el acelerador bloqueado a tope tendría tantas lesiones y tantas leches. Tendríais que ver los gepetos de la peña que llega... que se jodan.

Pues eso, que me las piro a cojear por aquí un poco. No creo que vuelva a mandar nada ni leer, porque no he venido aquí a ver putos ordenadores.

Nos vemos.
Cuidarse.
Bye.
s

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Desert Cup - Slide

miércoles, 7 de noviembre de 2001


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Desert Cup - Vídeos

martes, 6 de noviembre de 2001

Aunque no se corresponden con la edición que yo corrí, estos vídeos creo que reflejan bastante bien el tipo de prueba donde me estrené en esto del ultramaratón bruto.

Edición 2002, tres partes. El sentido era inverso al que yo hice, saliendo de Petra y acabando en Wadi Rum, creo que ligeramente más suave. Y personalmente prefiero acabar en Petra.

Y de la primera edición, la del año 2000.

+: YouTube - canal 'ser13gio'

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Addenda - Desert Cup 2001

domingo, 4 de noviembre de 2001

Como casi siempre, la primera vez se recuerda con cariño. Ahora sé la "locura" que cometí, pero entonces era joven e inconsciente... Ahora creo que se puede obtener información con más facilidad, es relativamente sencillo conocer a alguien que ha hecho algo parecido para pedir consejo, ¡tenemos internet! Qué había de esto en 2001. Pues, en mi caso, nada. Salto mortal con tirabuzones y sin mirar si había agua o no.

Cómo me dio por la Desert Cup. ¿Por qué no la clásica Marathon des Sables? Pues no sé, en parte por un pequeño reportaje que sacaron en su día en Eurosport y que me dejó impresionado. Pero me sentía humano e incapaz de hacer cosas así, eso no era lo mío. Pero bueno, había hecho 100km, es sólo dos terceras partes más, ¿no? No, macho, no. Son cuatro maratones consecutivas, y todavía está por ver cuándo acabas completamente fresco de la primera, cuándo centrado pero no machacado la segunda, y cuándo te arrastras a partir de la tercera. Yo siempre hago la típica comparación con la distancia maratón: el primer cuarto tienes que estar mirando los edificios, las montañas, relajado, a tu ritmo, pero un poco descentrado; la media la tienes que pasar entrado en carrera, centrado, en tus tiempos previstos, pero poquito más que cansado; las vacas flacas llegan rozando el tercer cuarto, por donde debe andar al famoso "muro"; y, el final, pues como buenamente puedas, si tienes fuerzas bien, y si no las tienes, pues te jodes y te arrastras. Compárese esto con correr 168km. ¿Quién tiene los santos cojones de correr 84km e ir moderadamente fresco? Yo no, desde luego. ¿Entonces cómo te planteas esto? ¿O cómo me lo planteé yo en su día? Y yo qué coño sé. Si has hecho alguna distancia por encima de maratón, 100km en mi caso, se puede decir que "estás preparado", pero tienes que tener unas considerables cantidades de fe en ti y en alguna deidad, porque si no es impensable e irracional planteártelo, de verdad. Pero nadie ha destacado la inteligencia en mí, así que apaga el cerebro un segundo y di 'sí', y una vez que lo has dicho, no te vas a retractar.

¿Cómo entrené para esto? Con pobres conocimientos, sin nadie que me aconsejase, con mucha motivación, y haciendo alguna "locura", como la semana más dura que he hecho en mi vida: tres sesiones diarias de una hora, unos 36km, a las 0900h, a las 1600h y a las 0300h, con lo que pretendí desorientar a mi cuerpo, y lo conseguí, claro. Además, para endurecerlo un poco más, lo empecé un poco malo, y me llevó algún día recuperarme, y cuando empezaba a recuperarme ya estaba doblado del entrenamiento en sí.

Recuerdo que hice entrenos muy duros, madrugando mucho para ganarme unos pocos dineros y costearme la carrera. Trabajé en Leroy&Merlin, a 50km de casa, me tenía que levantar a las 0515h, mucho tren, mucha hambre que pasé, y aterrizaba en casa a eso de las 1600h, justo para irme a entrenar sin comer. Desde luego que estaba motivado.

Recuerdo como si fuera ayer cuando hablé con el representante de la carrera en España y me dijo que la prueba costaría 300.000 pesetas. Se me vino el mundo encima porque no me esperaba tanto; al final me tuvieron que dejar dinero mis santos padres, porque ya estaba metido hasta las cejas en la dichosa Desert Cup.

También recuerdo como si fuera ayer cuando unos bastardos estrellaron unos aviones contra las torres gemelas y yo lo primero que pensé es que me había quedado sin carrera. Pero no, se mantuvo (olé por Patrick), pero eso mismo, o, mejor dicho, lo que vino después -la invasión de Iraq- han hecho que se celebrase sólo un año más. Una gran pérdida.

Entrené con fe, con muchas ganas, conseguí reunir el dinero y me fui. Sufrí como casi nunca en mi vida, me encontré bien, me arrastré muchísimo, pasé un frío atroz por la noche, tuve que parar a dormir, me destrocé en una puta subida completamente reventado. Viví lo que no había vivido en toda mi vida deportiva anterior. Y por eso sigo en ello. Y por eso me he gastado tantísimo dinero en carreras de estas.

Si no lo has probado, piénsatelo antes de hacerlo, no vaya a ser que te infectes; y si ya lo has hecho, seguro que has afirmado más de una vez en los anteriores párrafos.

Recuerdos maravillosos. Recuerdos durísimos. Recuerdos maravillosos.
2-1.
s

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