Trans 333 - Marrakech, Ouarzazate, Mhamid

domingo 29 de noviembre de 2009

Salir de casa es ya una pequeña aventura, y cuando metes aviones de por medio, casi seguro que algo pasas. Como era de esperar en Ryan Air no me pasaron el bolsón que llevaba, y según su báscula pesaba 25kp, algo que no me creo porque jamás he conseguido que pesase eso y en otras ocasiones casi ni la podía levantar del suelo. Pasé parte de la carga a la maleta de mano... pero al intentar entrar en el avión con ella no cumplía la dimensiones máximas por mucho, así que a facturarla también, 35€ menos en el bolsillo pero mucho menos de los 20€/kp que me pedían en facturación.

Vuelo corto, taxi sin problemas (!), hotel correcto, no me funciona el móvil, vamos a ver Marrakech. Al poco de salir me empiezo a encontrar cansado, y unas tres horas después, con el hotel a la vista, casi me siento malo. No sabía qué era, pero tras quedarme dormido en el hotel un rato supe que era sólo cansancio (había amanecido a las 0300h).

Por la tarde otra buena vuelta por Marrakech y su interesante y caótico zoco; para mi decepción me desoriento (yo no me pierdo, me desoriento levemente...) al salir de las murallas, y me pego una pateada de casi cuatro horas al final. Ceno algo, me voy a dormir pronto, y el viernes empieza la aventura con el resto del grupo.

A madrugar, taxi a una agencia, autobús al aeropuerto y a esperar. Empiezo a socializarme con un italiano, esperamos más de tres horas, y aparece el grueso de la expedición. Poco después llega Juan Carlos, el hispanofrancés, y un rato después tomamos rumbo Ouarzazate.

Marrakech está rodeado por varios de sus flancos por cadenas montañosas, y una de ellas la tenemos que subir por una pestosa carretera de un trillón de curvas aproximadamente; no recuerdo cuándo fue la última vez que me mareé, pero aquí lo hice un rato. Buenas vistas, paradas demasiado frecuentes, comida en un puerto a casi 2200m, y más carretera. Aunque no creo que haya ni 250km a Ouarzazate, dudo que sacásemos una media de 50km/h sin contar paradas. Con lo que llegamos pasadas las 1600h a la localidad donde tradicionalmente finaliza la clásica Marathon des Sables. Nos da tiempo a dar una buena vuelta por la kasbah (ciudadela, digamos), a desorientarnos otro poco y a cenar. Antes de ésta conocemos a un inglés que ha participado en todas las ediciones de la 333 y nos acojona sobremanera con las historias de fallos organizativos y problemas que ha visto y vivido en una década; incluso en uno que le afectó a él le pegó un puñetazo en la boca al organizador. Nos vamos a la habitación muy intranquilos, la verdad, no hemos venido a jugarnos nada, y aunque siempre pueden pasar cosas, algunas de las historias que nos cuentan son deplorables y dan ganas de volverse a casa. Afortunadamente para cenar tenemos la compañía de un americano muy cachondo que es el contrapunto del inglés y nos hace olvidarnos un poco de las penurias que nos esperan.

Mi otra preocupación son los tibiales. El día del largo pateo en Marrakech acabé con ellos molestos y me paso el día con cierta incomodidad que me preocupa. Sé que voy a tener problemas ahí, seguro, pero ya salir dolorido es distinto. Tres días después de esa pateada, me siguen molestando y sé que saldré con más dudas aún, por si los 350km, el organizador kamikaze y mis rodillas no fueran bastante.

Segundo día de autobús, duermo algo mal y camino a Mhamid. Serán otros 250km como mucho, pero el ritmo vuelve a ser lentísimo. Otra cadena montañosa (creo que esta es el Atlas y la anterior la Antiatlas), y al empezar a descender pronto vemos importantes palmerales e incluso un buen río: es el Draa, el río más largo de Marruecos… si contamos con que la mayoría de su recorrido es subterráneo. Pero al inicio enriquece la tierra, da para cultivos y para miles y miles de palmeras en las que abundan los dátiles. Zona francamente bonita, muchos pueblos, ameno… excepto las decenas de ovejas sacrificadas y que vemos al borde de la carretera cómo despiezan (se calcula que ese día sacrifican unos cinco millones de ovejitas en todo el país).

Poco a poco nos vamos acercando a nuestro destino, primero comemos en Zagora (que conozco del Dakar), luego subimos otra pequeña cadena montañosa y al otro lado ya divisamos lo que será nuestro terreno de juego los próximos días.

Mhamid se encuentra también junto al Draa –ya invisible- y un bonito palmeral nos recibe. Pero también arena –según el organizador no hay casi en la carrera, la debieron de poner ayer por la noche…-, posibilidad de que haga viento, y cierta preocupación que va en aumento. Justo al llegar al fantástico hotel, primera sorpresa: todas las bolsas que queremos dejar en los controles deben estar preparadas en menos de dos horas. Aunque ya las tenemos hechas de casa, nos lleva ese tiempo repasarlas… para que al final lleven más de un día al sol con el choricito ‘fraguándose’…

Último día de preparativos, briefings de varios tipos, nuevos puntos GPS a añadir y otros a borrar, una hora de rodaje por arena y piedras, y por fin me siento algo descansado y de mejor humor. Me empieza a apetecer meterme una buena paliza.

Como siempre, lo mejor, la compañía; importantes currículos deportivos –el que no ha hecho Badwater tres veces, ha acabado la Trans 555+ cuatro-, unas cuantas amistades de Libia, pero gente agradable y con la que da gusto compartir unos cuantos días de tu vida.

Poco más. Dorsal 18. Nada de calor, bastante fresco nocturno, noches de más de trece horas, se ha levantado viento y a ratos no se ve casi el cielo. Dudo que haya seguimiento por internet. Muchísima calma las primeras decenas de horas… y a partir de ahí, terra incognita; en parte es a lo que he venido, a saber qué hay más allá del kilómetro 200, de la segunda noche, de las 40, 50 ó 60 horas. Y a saber un poco más qué hay por aquí dentro. A por ello.

s

Trans 333 - Cronología

miércoles 25 de noviembre de 2009

Primera semana de marzo 2008: finalizada la Libyan Challenge unos colegas italianos me preguntan qué haré la próxima vez, si lo siguiente puede ser la Trans 333; ‘no, eso no es para mí, mucho andar, muy largo, eso es insano’. Conocía la prueba desde hacía varios años, tengo bastantes conocidos que la han hecho.

Abril 2009: cierto individuo empieza a barrenarme a base de mails, ¿la hacemos? Demasiada tela que cortar…

Mayo 2009-Julio 2009: tos; me planteaba hacer otra prueba, pero la tos brutal de cierto día de mayo me para en seco. Me preocupa y hago descanso activo. Se puede considerar como una cierta pretemporada, hacía poco a pie (50-70km/semana), algo de bici corto (1h-1h30’) y poco más, para mantener. Bastantes pruebas de todo tipo para determinar qué tengo. Contracturas en la espalda, mucha desmotivación, lentísima mejoría…

En pleno proceso nos enteramos de que la Trans 333 se hará en Marruecos; cambia cada dos años más o menos, y quizá sea el destino más accesible y menos atractivo de su ya casi década de historia. Tiempo después veo dónde será y hay sitio para la aventura y para salirse de lo cómodo también en Marruecos... apenas encuentro información de la zona.

29 de julio de 2009: hiperreactividad bronquial: confirmado que no me debería parar y ante la mejoría de los dos últimos meses, me planteo qué hacer; la 333 la veo muy lejana, quizá esperarme a la Libyan Challenge 2010, dudo.

03 de agosto de 2009: empieza la temporada. Me fijo un objetivo alternativo, fuera de competición alguna, La Ruta de la Lana. Empiezo a entrenar con ganas, tengo dos meses como mucho de tiempo si quisiera hacer la 333 después, pero por ahora me fijo fechas a finales de septiembre o principios de octubre.

Semana I: 91km: mejoría de tos, me encuentro bien y meto caña; salto importante desde semanas anteriores.

Semana II: 105km: dos días de 2h y uno de casi 2h30’; rozo el sobreentrenamiento, adelgazo, saturado y agotado. Me cuesta bastante, evoluciono demasiado rápido.

Semana III: 102km: un día de montaña duro, uno de cuestas, 2h… Trato de reforzar cuádriceps. De nuevo síntomas de agotamiento.

Semana IV: 90km: regeneración, incluyendo cuestas y día de 2h. Bastante cansado.

Semana V: 123km: sin querer me sale una maratón de montaña. Molestias en rodillas, agotado al final de la semana.

Semana VI: 116km: sobreentrenado, calenturas, recuperando mal…

Semana VII: 145km: semana en montaña, dura, otra maratón (esta vez buscada), ritmos muy lentos, asimilo relativamente bien.

Semana VIII: 43km: relajo, La Ruta de la Lana la tengo ya encima, sé que voy muy corto de kilómetros, pero me quiero probar aún así.

La Ruta de la Lana: desde el jueves arranco a razón de 47km diarios, bastante duros los primeros días, luego me voy adaptando.

La Ruta de la Lana bis: cansado, acumulando, duro y exigente. Dos semanas de casi 200km; una semana de 350km…

Semana XI: 64km: regeneración, ritmos lentos, acabo con una sesión de 2h, me encuentro bastante bien. Empiezo a pensar seriamente en la Trans 333 visto La Ruta y que recupero bien.

Semana XII: 135km: incluyo un test fundamental, Somosierra 42K, otra maratón al saco. Llevo entrenadas once maratones, incluyendo La Ruta de la Lana. Me animo. El domingo decido que sí quiero correr la Trans 333.

26 de octubre de 2009: envío un mail a la organización preguntado si aún se puede…

27 de octubre de 2009: hablo por teléfono con Alain Gestin, el organizador: se puede.

28 de octubre de 2009: pago.

Semana XIII: 74km: tras la dura semana anterior corto un poco en previsión de un último entrenamiento muy largo. Cansado.

Semana XIV: 140km: incluyo El 8 de Somosierra, el entrenamiento más largo de mi vida, 83km, +3200m de desnivel, más de 11h. Acabo tocado de rodillas pero satisfecho. El resto de la semana me la tomo suave.

10 de noviembre de 2009: hago público el objetivo; pese a las dudas de muchos, se confirma que facebook vale para algo aparte de para perder el tiempo: conozco a otro español, Juan Carlos Pradas, residente en Francia, que va a la carrera; desde entonces cruzamos no menos de 78 mails al día; dado que tenemos un nivel parecido (o posiblemente él ande más que yo) y un currículo muy importante; haremos bastante carrera juntos, o al menos así lo planeamos.

Semana XV: 68km: tocado de rodillas pero evolucionando a mejor, me corto de entrenar largo, prefiero recuperar las rodillas aunque me cabrea no poder hacer mucho más. Se acerca la fecha de descansar de verdad, ruedo increíblemente lento, con pulsos bajos, el ritmo lo marcan las articulaciones. El jueves me pongo malo, ¿intoxicación por haber comida algo en mal estado? Empiezan los preparativos, y el estrés asociado. Desmotivado.

Compro billete; tengo que pasar un día en Marrakech para estar antes de que lleguen desde Francia el grueso de la expedición. Me sale caro (145€) pero lo he comprado muy cerca de la fecha de vuelo; sólo 15kp de peso y llevo bastones que no se pliegan… previsibles problemas.

Semana XVI: definitivamente me lo tengo que tomar con calma, voy cortando entrenos, las rodillas van mejorando pero ya no hay tiempo para más; descanso más de lo que quisiera pero tengo que salir a ser posible sin molestias. Muchísimos preparativos y bastante estrés, cosas que no llegan, listas que siguen creciendo, bolsas y más bolsas, temperaturas frías, carencias de entrenamiento, rodillas caprichosas, tiempos de paso, puntos en GPS… es sin duda la carrera con más logística que he hecho en mi vida. Bastante desmotivado, aunque a finales de semana empiezo a disfrutar.

22 de noviembre de 2009: reservo hotel; check-in del vuelo…

23 de noviembre de 2009: una buena previsión de France Méteo nos revela que las temperaturas bajan a partir del lunes, la máxima será de 19ºC y la mínima de 5ºC con viento. Irte al desierto a pasar frío…

25 de noviembre de 2009: masaje previo.

26 de noviembre de 2009, 0625h: comienza la aventura

30 de noviembre de 2009, 0800h: empieza la Trans 333 2009, posible seguimiento a través de AltecSport, Extreme-runner y/o elatleta.com.
s

Trans 333 - Preparativos...

martes 24 de noviembre de 2009

Trans 333 - Previo: decisiones, preparativos y nervios

lunes 23 de noviembre de 2009

A veces no sé porqué decido hacer una competición u otra. Con el tiempo me he dado cuenta de que lo hago por dos factores, el reto deportivo y el viaje (me he dado cuenta después, no era algo racionalizado y premeditado). No sé porqué nos atraen unos ecosistemas o países, quizá un día vimos un reportaje del flipado de National Geographic, o por una foto inspiradora, pero todos tenemos lugares en la cabeza a los que tenemos que ir antes de que nos metan en la caja; y si un día descubres que hay una competición, casi seguro que te viene como anillo al dedo.

En otras ocasiones pesa más el reto deportivo, enfrentarte a lo desconocido, superar tus límites, y siempre en un entorno que te haga interesarte la experiencia, porque el asfalto es y será siempre para los coches y motos, es un artificio, y correr no.

Estos meses pasados he estado dándole vueltas a hacer una competición que supera con mucho lo que he hecho hasta la fecha; me atraía y disuadía a partes iguales. Necesitaba alguna “luz” que me orientase hacia alguno de los dos extremos. Las fases que debes pasar para que participes en una carrera son muchas y variadas, pero yo lo resumo en una evolución de ‘pensar mucho’. Cuando ves en las noticias, periódicos o internet más información de ese país, vete mirando la fecha de caducidad del pasaporte; si te salen de una manera natural expresiones del tipo ‘si fuera yo haría…’ o ‘en el caso de que vaya…’, casi seguro que vas; y si tras mucho negarlo tu entorno –que te conoce mejor que tú- te dice que vas a ir, vas.

Pero claro, sabes que tienes algo interesante entre manos y que a la par te va a costar un esfuerzo inmenso, ¿cómo te logras convencer? Una parte de ti va venciendo a la otra (‘si este puede yo también’), le vas dedicando pensamientos más serios y razonados (‘si salgo despacio y como bien puedo llegar a mitad de carrera entero’) y finalmente algún hecho desencadenante te pone allí. En mi caso, en esta ocasión, fue nadar 1500m sin saber si estaba en el agua o fuera de ella, pensando continuamente en cómo plantearme la competición. Acabando el entreno me reconocí que sí, que tenía que ir, que lo empezaba a desear de verdad, que lo tenía dentro.

Y empieza la vorágine. Contacta con organizador, paga religiosamente los miles de euros que cueste la dichosa carrerita, empieza a definir material, comienza a estudiar la zona, realiza cálculos aproximados de kilocalorías o tiempos de paso; es decir, entrar en carrera.

La fase previa me resulta muy entretenida aunque a veces me ha causado cierta ansiedad porque nunca ves que avances en los entrenamientos o preparativos y se te echa el tiempo encima; siempre surgen molestias que te recomiendan suavizar la preparación, y a la vez sabes que tienes que apretarte bien para ir en mejor forma física; cuanto más conoces la zona, más dudas te surgen de material; cuanto más horas le dedicas a Google Earth, más te das cuenta de que vas a hacer algo intenso muy alejado de las bellas fotos que encuentras por Flickr o de esas apasionantes aventuras en todo terreno que ves en YouTube. Pero no te equivoques, si has elegido hacerlo a la manera dura, la experiencia ni se le parecerá, y de ahí los nervios de los días previos: sabes que vas a hacer algo casi único en tu vida y que tocar el límite es muy doloroso. Pero apasionante.

En esta ocasión nos han mandado unos 30 waypoints (puntos de paso) para unos 350km; y con eso pretenden que nos orientemos. A la vez la logística se complica mucho porque podemos dejar algo de comida y ropa en quince lugares, pero ¿cómo calcular dónde te caerá la segunda o la tercera noche para dejar la ropa de abrigo? Lo que has pedido por internet parece que no quiere llegar justo cuando más lo necesitas, y cuando por fin el repartidor llama es para entregarte un galán de noche en vez del saco de dormir de 400g que ansías. Todo esto aderezado con molestias de rodillas, entrenamientos desmotivados, y horas y horas de maldormir dándole vueltas a cómo conseguir el peso ideal de la mochila sin pasar hambre ni frío.

Quiero irme ya.
s

© Sergio Fernández/Adventure Life

Artículo Original: Adventure Life

Inspiraciones: Surf B/N

domingo 22 de noviembre de 2009

+: Jack Brull

Inspiraciones: Breitiling Orbiter 3

Vídeo: YouTube - canal 'repairwatches'

Las 'huellas' de Patagonia

viernes 20 de noviembre de 2009

Patagonia es una de las marcas más comprometidas del sector 'outdoor' del mundo. Una de las muestras de ello son sus 'Footprint Chronicles', algo así como el seguimiento de sus huellas, desde el punto de vista ecológico. Nosotros lo vemos en un mini-site en el que encontramos abundante información sobre la forma de hacer las cosas por parte de los 'patagónicos'.

Me resulta especialmente curioso cómo podemos ver el proceso de elaboración de cada prenda, por cuántos lugares del mundo viaja antes de llegar a nuestra casa, y cuánto 'desgaste' supone cada fase. Es una técnica "peligrosa" de venta porque consiste en decir la verdad, destacando lo bueno y lo malo de cada producto.

Por ejemplo, si seguimos la 'Down Sweater' (chaqueta fina de pluma) te dice desde el lado negativo que para impermeabilizar las cremalleras usan PFOA (ácido perfluoroctánico) que si le echáis un vistazo a las webs apocalípticas veréis que es más malo que la peste bubónica. Pues en Patagonia lo reconocen, lo saben y creen que eso lo deben mejorar. Y nosotros, consumidores, lo sabemos porque lo leemos aquí, si no, ignorancia plena.

De la misma prenda podemos seguir su viaje 'willyfoggiano' por el mundo. Se diseña en California; las plumas vienen de Hungría; otras fibras de California y Japón; se cose en China; y se manda a Nevada (States) al centro de distribución.

En datos, la prenda recorre 33.000km; se consume una energía de 34MJ en fabricación y transporte (equivalente a un fluoresecente de 18W encendido 24h al día durante 22 días); se emiten 3kp de CO2 a la atmósfera; y se generan 142g de residuos. Asusten o no los datos, los sabemos y nos podrían ayudar a decidir en un futuro si esta transparencia se extendiese por otros fabricantes.

Muy interesante.

+: Patagonia - 'Footprint Chronicles'

Plantillas moldeables Sole

jueves 19 de noviembre de 2009

Desconozco qué opinará un podólogo al respecto de las plantillas moldeables Sole, pero no creo que peligre su trabajo porque evidentemente no van a sustituir unas buenas plantillas ortopédicas si las necesitas. Pero sí que hay margen para hacer el calzado más cómodo, más personalizado a nuestros pies, porque al fin y al cabo las marcas de zapatillas usan modelos estándar de pies fruto de sus estudios y de unas variables estadísticas considerando que cubren la mayor parte de la población con esos modelos.

Pero entre unas ortopédicas y las que llevan las propias zapatillas, la marca inglesa Sole ha encontrado su pequeño filón. O no tan pequeño porque el calzado Haglöfs, por ejemplo, llevará próximamente plantillas Sole incorporadas.

Para personalizarlas a tu gusto o simplemente las usas y ellas se van haciendo a tu pie; o bien las metes en el horno precalentado a 90ºC durante un par de minutos y luego las metes en la zapatillas, y de pie y quietecito te aguantas otro par de minutos. Y voilá, plantillas 'tunning'.

Todo esto aparte de que se supone -según ellos- que reducen las presión en los pies, los llevarás más descansados, menor riesgo de lesiones y durezas, etc.

Supongo que no pasará mucho tiempo para que veamos en nuestros pies zapatillas que se adapten a nosotros por calor, como ya ocurre con algunas de bici, aunque es evidente que unas zapatillas para correr son infinitamente más complejas.

+: Sole

Off-Topic: Gaitas de Gore

miércoles 18 de noviembre de 2009

Si eres medianamente curioso, a lo largo de los años te habrás enterado de algunos usos del Gore-Tex, desde trajes para astronautas a material médico para sustituir tendones.

Pero es que también desarrollan artículos para arquitectura textil, 'cristales' para edificación, cuerdas de guitarra, filtros para aspiradores, fundas para cables de bici... y lo más increíble, gaitas, española, escocesa, para diestros o zurdos, tallas S, M y L; y la base del material es Gore-Tex. Según parece es más higiénica y elimina el vapor de la respiración al ser del transpirable Gore-Tex. El forro interior de Gore-Tex cuesta aquí 109€.

Lo que da de sí internet y el tiempo libre...

Por cierto, ¿te has preguntado alguna vez lo que cuesta una gaita?

+: The Canmore Pipe Bag, Obradoiro de Gaitas Seivane

Varillas de tiendas de bambú

martes 17 de noviembre de 2009

¿Por qué no?
Más ligero que el aluminio, flexibles y resistente. Y verde, tan de moda ahora. Aún está en fase de prototipo, y si todo va bien -nadie lanza una noticia así si no está medianamente seguro de que será así- a finales de 2009 se venderá. Es idea de Nemo, una marca desconocida por aquí, pero con buenas ideas.

+: Nemo

Blog Widget by LinkWithin

ShareThis