Pagar por pasar

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Hace unas semanas, un interesante artículo de Desnivel/Carreraspormontaña hizo pública una problemática con la que nos podemos encontrar establecida en un futuro, o en el presente. Lluis Capdevila describe en su texto que para organizar una carrera, algunos particulares están pidiendo el pago de dinero para transitar por sus terrenos. Casi al mismo tiempo, esta vez en la Comunidad de Madrid, se mostraba un segundo caso, prácticamente idéntico, en el que también se le pedía a la organización el abono de una cantidad de dinero por cruzar fincas privadas, si no recuerdo mal eran 2 €/corredor. No enlazo este segundo caso por ser privado (Facebook) si no me equivoco, pero da lo mismo. No es el primer deporte en el que ocurre, por cierto, ni nos debería de sorprender ni enojar, no hemos descubierto la montaña ni las competiciones que se celebran en este medio. Llevamos desde hace tiempo viendo cómo personas o personajes ajenos a este mundillo intentan lucrarse del mismo organizando competiciones, nada malo en ello si se hace dignamente, se respeta el deporte, el medio y a las personas. Ya tenemos varios casos en los que esto no se ha cumplido precisamente. Esta es otra vuelta de tuerca para que unos intenten ganar dinero a costa del trail aprovechando la situación, en ocasiones privilegiada, de fincas, y usando la legislación, que en muchas ocasiones no es especialmente clara, a su favor. A ojos de un trailer, serán los malos de la película, a extirparnos el riñón cuando les estamos dejando dinero en el pueblo o la comarca. Pero hay más ojos.

Empatizar o no empatizar, esta es la cuestión

Empatizar, a grandes rasgos, es identificarse con los demás, con su estado de ánimo o con cómo piensa. En otras palabras, ponerse en la piel del otro. Vamos a hacer el esfuerzo. Un día ves a un tipo corriendo, en bici o andando, mapa en mano; la segunda vez que te cruzas con el tipo le preguntas que qué busca y te dice que está buscando tal senda porque quieren organizar una carrera. Tu tranquilo pueblo de repente un día está invadido por gentes de la ciudad, piernas fibrosas, olor a potingues y muchos colorines. En tus tiempos mozos se corría con zapatillas, el que las tenía, y punto, y estos parece que llevan más tecnología que el trompetista ese que llegó a la Luna. Música a todo trapo, coches mal aparcados, un ir y venir, se da la salida, todos despavoridos corriendo. A las horas, de nuevo la plaza a tope, entrega de premios, y como han llegado se fueron. Al día siguiente te das un paseo por el campo, ves algún resto, pero en general está limpio. Lees noticias de la carrera, no sé cuánta gente ha corrido, a razón de 30 o 60 o 100 € por barba, y en el pueblo no han dejado nada. Hablas con el vecino, joder qué negocio se han montado estos, vienen, nos invaden, usan nuestro monte, se ganan la pasta y si te he visto no me acuerdo. Qué cojones, si han pasado por mi finca, y por la tuya. Y este camino es de uso público, pero este otro no, y este lo tengo cedido pero sólo para llegar a otras fincas y acceso de los forestales, no para que vengan unos y se lleven la pasta. Vaya listos. El año que viene o pagan o no pasan.

Este es un ejercicio de ficción, pero que puede que no ande tan lejos de la realidad. Ves pasar a mucha gente, dinero, y los que tienen el monte y lo han conservado para que lleguen los urbanitas a usarlo los fines de semana, no se llevan nada. Alguno se cabrea y otros le ven el negocio. Contando, siempre, con que las cosas se hagan bien, no se dejen desperdicios, el marcaje sea diligentemente retirado, y las relaciones con organismos locales sean correctas. Con estos dos párrafos sólo pretendo mostrar que no sólo hay trailers por el mundo, que hay mucho más y que puede que tengan razón, o no, o sí... o es su razón, y es la que les importa a ellos. Y que hay que respetarla, porque sí, porque llegamos igual de rápido que nos vamos, porque usamos sus recursos y el resto del año pasamos de sus montes, bosques o ríos, y porque algunos tienen una forma peculiar de entender la redistribución de la riqueza, pero que es tan respetable como la tuya.

En buena parte de España, por un tema cultural, la mayoría de propiedades privadas tienen un tamaño medio o pequeño; muchos montes son de titularidad pública; y buena parte de los caminos -especialmente pistas- son de uso público, sean o no de propiedad privada. Pero hay zonas con fincas del tamaño de algunos países, valladas y vigiladas, con dueños y guardas muy celosos, y miles de caminos que, o bien son privados pero se suele dejar pasar, o son de uso público pero son de paso, no para realizar actividades deportivas y menos si tienen un carácter lucrativo.

El problema no es pequeño, que se lo cuenten si no a los que tratan de trazar sendas, caminos o carreteras, en muchas ocasiones no hay problema o está directamente reglado (expropiaciones), pero en otras las cosas no son tan fáciles. Más de una década costó crear el Camí de Cavalls menorquín, como ejemplo. Y eso que estamos hablando de un deporte de bajo impacto, organizaciones generalmente pequeñas, y de cantidades de dinero de andar por casa, esto no es el AVE, ni el Dakar.

Organizaciones

Pero las organizaciones se oponen frontalmente, faltaría más. Lo primero, sí se crea riqueza, se sirven comidas, se gasta en pernoctaciones, se tiene una actividad que puede animar un fin de semana o ser motivo de orgullo para la zona (ejemplo, Zegama). No es un pozo petrolífero, que lo seco hasta que no queda una gota y luego me piro. No, estamos dejando el monte tan limpio o más, nos gusta el monte y queremos preservarlo, estamos gastando y haciendo que la gente gaste, te estamos dando publicidad, quizá incluso paguemos por servicios a empresas locales.

Sí, dice el aborigen, pero si tú le lucras con tu carrera, ergo yo me lucro también. Y si no no pasas. Y en ocasiones no hay alternativa. Y o pagas o no hay carrera. El problema es triple si pagas:

1) que tengas un gasto fijo como organización, que repercutirás en el corredor, pero que encarece el precio final, que es lo que sólo vemos los corredores;

2) que si has pagado una vez, vas a seguir pagando más veces... y nadie dice que lo mismo, te pueden seguir apretando;

3) que provoque efecto tam tam, es decir, que animes a que otros te pongan también precio a pasar por su terreno o camino, en tu carrera, en otras de la zona o en la otra punta del país, porque el dinero corre más que la pólvora.

Ni que decir tiene que no hay una solución fácil ni única. Es uno de los momentos en los que veo que una asociación de organizaciones puede ser de utilidad, ni rastro de ella, y no me refiero a campeonatos que esas sí han crecido como setas. Tampoco lo es pagar y solucionarlo de esa manera, porque el ciclo 1-2-3 que he contado más arriba te puede comer. Ni poner el grito en el cielo en las redes sociales, cuando sólo te leen los de tu tribu. Ni "llorarle" al ayuntamiento de turno, cuando quien le vota es quien "emite las facturas", el vecino del pueblo. ¿Y cuál es la solución? Todas y ninguna, negociar, buscarse aliados locales, hacer entender los beneficios, limpiar más de lo que te toca hacer, crear algún tipo de valor añadido local... La única solución real y duradera sería legislativa, algo que esté por encima de las propiedades privadas, a ser posible a nivel nacional. Cuando dejes de reírte, sigue leyendo. Es decir, no hay una solución real y duradera, y nos podemos enfrentar a un serio problema en el futuro, porque hay quien no sabe ser ecuánime ni sabe lo que es empatizar, hay quien trata de exprimir hasta agotar, y los corredores y las organizaciones no siempre tenemos la libertad de elegir lo que queremos, tener que cambiar un pueblo por el que pasa una carrera puede suponer un rodeo de kilómetros que nadie quiere, o tener que montar un avituallamiento en la "nada", quedando desangelado y costando más dinero. O destruir la esencia de la prueba, del recorrido, o de todo a la vez.

¿Estamos pillados de los huevos? Pues sí, un poquito... pero es uno de los precios de crecer.
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Ís13land - Material (1)

jueves, 13 de noviembre de 2014

Ya he dicho más de una vez lo complicado del tema con el material, hacía muchos años que había leído sobre el mal humor del clima islandés y cómo hay que prever días de quedarse en la tienda. Si ves vídeos por ahí, también ves rescates, vadeos de ríos imposibles y ciclistas por el suelo debido al viento. Así que, estrategia de experiencia de años: no buscar demasiada información. El material siempre es crítico, es buena parte del éxito o fracaso de toda aventurilla, y una de las cosas que la vida me ha ido enseñando, es que nunca funciona todo bien, en algo vas a fallar y debes prever estas posibilidades, que no es que vayan a ocurrir o no, ocurrirán, lo importante es tratar de prever el qué y qué gravedad tendrá. Ya he contado alguna vez que esta es la vez que creo que menos material he probado, que la nube para cagarla era más negra y que más dudas he llevado; era consciente de ello, sólo había que asumirlo y tratar de llevar planes B, dentro de la lógico del peso y volumen a transportar. Lo peor (¿y mejor?) de este tipo de experiencias es que hay tantas cosas que pueden salir mal que si lo piensas con calma, y en algún momento lo harás, te abruma y sobrepasa, es la incertidumbre de enfrentarte a lo desconocido, y en este caso lo desconocido era mucho; pero en algún momento hay que relajarse y dar el paso. No sólo es la distancia y el esfuerzo; era el terreno; el vadeo de ríos; cómo iría el carro; si me llovería mucho, ¿demasiado frío para lo que llevaba de ropa y para dormir?; ¿y la tienda, sin probarla ni un sólo día y habiéndola montado sólo una vez? Y mil más, claro. Hubo momentos muy muy cerca del viaje, con los billetes de avión incluso comprados, en los que casi lo abandono todo, y en buena parte, era por el material y las dudas que me presentaba, sobre todo, el carro.

Carro
Croozer Kid for one

La ruta sólo era posible con un carro y la mayor preocupación del posible fracaso era ese mismo carro. Ruta y forma de hacerla dependían de poder llevar bastante carga, considero que no se puede hacer de otra manera (no lo afirmo porque hay gente muy creativa). Por mucho que lo pensé, hay cosas que no puedes aligerar, por muy minimalista que vayas, y menos con clima tan previsiblemente penoso. Ya conté que tengo un carro que podía servir, que sólo lo probé tres veces y la última semana empecé el proceso de  desmontar la parte textil -que no es impermeable-, plasmar alguna idea que tenía en la cabeza para sujetar la carga y ni siquiera probarlo en condiciones reales. En parte no quería machacar el carro (de ahí sólo esos tres entrenamientos) porque tenía serias dudas de su resistencia, en parte porque lleva un buen rato desmontar y montar el textil (hora y media en cada operación, a ojo), y en parte porque seguía en uso a diario. Tuve que esperar a que mis hijas acabaran el cole, poder usar ya un segundo carro convencional y disponer de él a tiempo completo.

El carro es grande y pesado (unos 13 kp, aproximadamente), lo llevé en una caja de cartón de bici (y de hecho lo facturé como tal), estaba completamente de serie excepto un pequeño sistema para poder tirar de él y otro con una cinta para que la carga no se cayese al suelo (el textil es el propio asiento, que no llevaría), y quitándole todo lo posible que no fuera a serme útil. Una de las dudas era el vadeo de los ríos, algo que me preocupaba bastante, intenté algún sistema para cargarlo a la espalda, pero no fui capaz que fuese estable y tampoco lo usé cargado con volumen real. La solución fue añadirle unas hombreras amovibles a la bolsa amarilla, la más grande y la cual no quería sumergir por nada del mundo, con lo que podía empujar el carro con la bolsa roja (de comida), sumergiendo si era necesario y cargar la amarilla a la espalda... pero rompí una de las piezas de plástico de la hombrera al cogerla para ir al aeropuerto, así que ya la primera noche tuve que hacer de MacGyver con bridas. Compré varias bolsas estancas, a su vez casi todo metido en bolsas estancas menores, y a su vez muchas cosas en zip loc. Bajo el manillar, un Bolsillo Delantero de Raidlight para llevar pilas, cámara, comida del día, las botellas de agua, batería, Spot, etc., lo que necesitas en el día para no tener que abrir las bolsas grandes si era posible; funcionó de maravilla y lo sujeté con facilidad a un par de días de irme. La misma que usé en el Baikal en su función original, contrapesando la mochila; otro material que se está ganando el descanso de los justos.


Desgraciadamente no pude contar con repuestos para el carro, quise comprar un eje, que no me inspiraba demasiada confianza, pero no sé si por la inoperancia de la tienda de bicis adonde acudí o el distribuidor (creo más que la primero) no pude llevar. Sólo llevaba tornillos, bridas, cámaras y parches... y un rosario. A pesar de que considero que me la jugué con el carro, en estos casos es la intuición (algo de experiencia, y algo de conocimientos) la que más trabaja. Repasé con cuidado soldaduras, me gusta que el chasis sea de acero, colocaba la carga lo más retrasada posible para que no sobrecargase la horquilla delantera (¡con punteras de plástico!, terror máximo), era bastante cuidadoso en zonas de piedras, hacía caballitos para roderas y piedras y que golpeasen lo mínimo posible, andaba en las de tole onduleé, me inventé un sistema para no perder las tuercas de apriete de las ruedas (y llevaba de repuesto), no metí demasiada presión a los neumáticos para que hicieran un pequeño efecto de suspensión, etc. No todo es azar (que no suerte), las cosas no salen de coña, las cosas se preparan lo mejor que se pueden, hay que tener recursos para solucionar problemas y ser imaginativo si toca. Y no había plan B. Sólo 'plan b', compuesto por mochila, funda de vivac y poco más: si me fallaba el carro de una forma irresoluble a tres días de meta, lo abandonaría, me cogería una mochila con lo mínimo, y llegaría al final, y si merecía la pena, alquilaría un coche y trataría de volver a por el carro. Pero si no pasaba tan al final, no sería capaz de cargar con lo necesario para varios días, o tendría que pedir ayuda y no sería en autosuficiencia.

Tengo buena impresión general del carro, tiene más de 1300 km, la mayoría en su terreno, distancias cortas pero bastante sobrecargado (25 kp); y de esos 1300, más de 600 son en condiciones 'no planeadas' por los diseñadores, mi viaje. Puedo hablar bastante bien de su solidez, y a pesar de que esté bien pensado y con soluciones ingeniosas y trabajadas, no es perfecto, como que la calidad de algunos tornillos es deplorable, el subchasis delantero para sujetar la rueda pequeña para ir por la calle está dando problemas, y algunas partes (ruedas, por ejemplo) podían tener mucho menos juego. Pero creo que he demostrado que aguanta bastante, al menos en su configuración "atlética"; tiene tres: rueda pequeña "loca" para ir por la calle, horquilla y rueda delantera de 20" para correr, y con brazo delantero de tiro para bici. Seguro que hay unidades concretas con más kilómetros y más baqueteadas, pero si nada grave falla, a este carro le haré más de 2000 km en total, lo que es una distancia muy considerable, y aunque ha habido que hacer mecánica, la solidez general es más que buena.


El carro roza poco, en parte gracias a unos buenos neumáticos con una forma muy "hiperbólica", apenas roza centímetro y poco en las ruedas traseras; el manillar al ser completo y no dos empuñaduras permite empujar con una sola mano, lo que lo hace agradable para llevar el tronco más erguido; me inventé una forma de tirar de él, para variar, y aunque me gustaba más y considero que era más rápido, se va bastante de lado, con lo que no es fácil controlarlo y no se puede/debe hacer con tráfico (asfalto); también podía tirar de mí en bajada, pero esto era realmente difícil porque no iba recto ni de coña, a pesar del máster en guiado de carros que hice, era difícil; y la duda de los vadeos funcionó bastante bien. Eso sí, que nadie se lleve a engaños, en asfalto, llaneando, empujar de 25-28 kp es razonablemente cómodo; en campo, en subida, es un infierno: gravity kills, es duro, te ralentiza y endurece, más horas, más desgaste, distinta posición del tronco, diferente pisada. No fue un paseo, lo pagué en su día (la lesión que me mató bastante a partir del tercer día fue en parte, creo, debido a la diferente pisada)  y lo he pagado algún mes. Ya digo, nada de paseo. Cierto es que tampoco lo hubiese intentado si fuera fácil y supiera de antemano que lo iba a hacer.

Honestamente, y soy el primer sorprendido, el carro funcionó realmente bien, no falló, las precauciones que tomé fueron bien, la resistencia general fue más que suficiente, y parte del éxito del viaje fue gracias a él; me pude concentrar en correr, los dolores, comer, descansar, la lluvia, y me despreocupé pasados unos días, apenas un reapriete de tornillo a los dos tercios del viaje, y a seguir. Gracias.

Mes y medio después, lo desembalé, volví a montar y ya está haciendo el trabajo normal para el que fue diseñado. Has llevado una doble vida. Mezclado entre otros carros convencionales (por cierto, jamás pensé lo llamativo que puede ser un carro no del todo normal, atrae más miradas que un Lamborghini amarillo, no es coña), cumplirá su función espero que durante un año y medio más, y pasará a un tranquilo retiro, menos traumático y bien merecido. Has logrado algo que ninguno de los de tu entorno ha conseguido; has hecho algo único; eres, casi seguro, el primero en la historia en algo, no todos pueden decir lo mismo; tienes Tu historia; tienes la historia que tú has creado; puedes decir henchido de orgullo, "al menos, puedo decir... 'he vivido'".

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Camiseta manga larga Raidlight Performer

martes, 11 de noviembre de 2014

¿Tiene una camiseta de manga larga que ser igual que una de corta excepto por la longitud de las mangas? Parece una pregunta chorra -bueno, lo es- y básicamente hay dos posturas: una, que sí, mismo tejido, cubriendo los brazos, para qué complicarnos la vida y si hace más frío ya recurriremos a otras prendas o chaquetas; o dos, no, se supone que si vas de largo es que hará más fresco, primavera, otoño, atardeciendo, pero no debería de ser el mismo material, sino más grueso, consistente, que abrigue un poco más. Evidentemente no hay una respuesta simple ni única, ni una más verdad que otra, e incluso depende de gustos, situación, tipo de entreno, presencia de viento, etc. En Raidlight tienen varias mangas largas, de más fina a más gruesa, la Ultralight -lo más fino imaginado, antiguamente llamada Desert por algo-, una Madeinfrance más gruesa que la Ultralight y a medio camino de la siguiente, la Performer, protagonista de esta entrada y la Wintertrail, pura segunda capa para frío intenso (o incapacidad de generar calor propio), gruesa y potente. Para una competición a tope o series a morir con fresco, sin querer que el viento te dé directamente en la piel, la Ultralight; para frío intenso y seco, o carreras muy largas cuando ya no calientas ni de coña, la Wintertrail... y el resto, para lo que hay en medio.

Volviendo a la pregunta inicial, Raidlight cree que no, que no deben de ser iguales, que son productos para requerimientos distintos y que, aunque lo más fácil es sólo añadirle un "cacho de tela" a las mangas, se "complican" la vida una vez más y camiseta replanteada desde el inicio. El hilo es el mismo, el material también, pero el "trenzado" cambia completamente. Dos fotos como ejemplo: la primera, a la izquierda la de manga larga, parte interior, completamente distinta, con un zig zag en la larga; y como no se puede sentir el espesor a distancia, comparativa de ocho capas de camiseta en manga larga vs corta, sin costuras ni dobleces, medida moderadamente aproximada... pero a la décima de milímetro. Se me entiende lo que quiero decir, ¿no? Aproximadamente un 60 % más gruesa la de manga larga que la de corta.


La mayoría de las características son muy parecidas a la de manga corta, así que en breve: elaborada en poliéster ecológico a partir de botellas recicladas, pelín de mierda menos en el mundo; laterales y axilas en tejido más abierto, más transpiración; cremallera de un tercio de longitud con pequeña solapa final; reflectantes delanteros, traseros y laterales; bolsillos laterales; costuras planas; TubeClip -que tampoco tiene mi unidad por no ser la definitiva-; patrón atlético pero no ceñido; silicona en hombros (me encanta, funcionalidad aparte); y cuello alto -más útil si cabe que en la de manga corta- en rojo pimienta, azul eléctrico y negro. Y alguna diferencia.... ehhhhh, manga larga, tejido más grueso, algo más de peso -198,2 g en talla M- y minibolsillo en manga.

En la mano -y en el cuerpo- se nota más gruesa, menos transpirable, más cálida, muy cómoda y de un tacto más agradable y suave, menos sintético, por un cierto pelillo interior. En un país como este y no para temperaturas extremas ni ritmos brutales, prenda para usar muchos meses al año -para mí las camisetas de manga larga son de las prendas más versátiles-, o en circunstancias bastante adversas, bajo chaqueta impermeable o cortavientos. Admite camiseta de manga corta debajo, tanto para abrigar ligeramente más, como para sacrificar y sudar (=olor) la de manga larga menos para ser usada dos días. 

Esta camiseta se ha puesto a la venta en septiembre pero, privilegios de uno, buchaqueé -me hice regalar- una unos meses antes. Ya he dicho que la mía no es de serie, se nota por no tener el TubeClip, y el mayor uso se lo di en mi ruta islandesa. Tiempo variable, de sol a sol -es un decir, no se ponía-, viento a ratos, excelente aliada, aunque lógicamente se hubiese quedado corta en transpiración con más calor, o hubiese echado de menos más "chicha" con más frío, pero no eran las condiciones por lo general. Algún día me llegué a remangar o abrir algo la cremallera -las primeras jornadas, en el norte, que tuve días excelentes- pero de ahí no pasó. Las condiciones se asemejan al otoño español, sin contar con el anormal octubre de este año, con lo que he refrendado las opiniones en pasadas semanas: prenda versátil, para muchos meses, muy cómoda, que se siente muy agradable y de excelente calidad. Una gran prenda que cumple su función, preciosa en mi opinión, con puntito eco y que dudo que defraude.


Camiseta manga corta Raidlight Performer

lunes, 10 de noviembre de 2014

Para 2014 Raidlight decidió renovar profundamente sus camisetas, siendo el material el principal cambio, pues se pasaba de uno con parte de bambú (imposible el 100 %) a otra con poliéster reciclado, principalmente proveniente de botellas. Aunque no lo parezca, fue un cambio importante, dado que saltar de un material a otro supone probar en diversas circunstancias, que no le salgan pelotillas (pilling) en un tiempo y uso razonables, mejorar lo pasado -porque si no no cambias-, etc. También, que siga siendo lo más respetuoso con el medio a un precio de mercado. Ya digo, nada fácil, se dieron bastante vueltas.

El resultado es una camiseta que transpira más y mejor que la anterior, que sigue teniendo cualidades verdes -para el que las quiera apreciar- y un pequeño paso adelante. El patrón sigue siendo el mismo, atlético, digamos; el número de piezas y complejidad también (os reto a que busquéis una camiseta con más piezas en el mercado, es decir, más cara de fabricar); y se incorpora alguna novedad, como la silicona en los hombros, que aunque se dice que sirve para que deslice un poco menos la mochila -no digo que no, pero hay que hilar fino-, sí que protege la camiseta de una zona de alta abrasión... y mola bastante, que también es importante. Por cierto, si veis esos logos de Raidlight con otros colores, como si estuvieran sucios, en mi unidad, la de las fotos, que sepáis que la mía no es de serie, sino de preserie, estos fallos se admiten en algo que no es aún definitivo (de ahí que la usase en la Transgrancanaria Maratón, y no la estrené precisamente allí). He querido pasar el verano para probarla con más calor.

Para más calor, competir, sudar mucho (pero bastante más), Raidlight tiene la gama Ultralight, la créme de la créme, no me extraña que este pasado verano le hayan salido un par de plagios más que descarados, uno en todo menos la calidad del textil, otro en el material (si estás atento al mercado sabrás de quiénes hablo). Más versátil y convencional es esta Performer. En cuanto a transpiración e incapacidad para empapar agua, claro, existiendo las Ultralight, le saca los colores a la Performer, pero digamos que juegan en otra liga, con lo que en su lugar, es una camiseta francamente buena en este aspecto y sólo con bastante calor puede llegar a agobiar algo, lo cual solucionas casi en su totalidad abriendo la cremallera. Y es que el cuello alto puede ser caluroso en unas muy determinadas circunstancias pero abriéndolo un poco -ni completo- lo mitigas. A cambio, el cuello te puede abrigar un puntito especialmente en un sitio delicado como la garganta y te protege el cuello del solazo. Aunque no soy el mayor fan estético de los cuellos altos/camisetas tipo maillot de ciclismo, pero útiles son, sin duda, y no tienen inconveniente, excepto el peso de una cuarta de cremallera (despreciable); pero el librarte de que te pique el cuello tres días porque lo tienes como un alemán en la playa de los Ingleses, es un claro beneficio. Además, le otorga una estética distintiva, que puede gustar. Ya digo, yo uso con y sin cuello alto, maillot o más convencional sin más problema, sin ser mucho más partidario de una u otra aunque reconozco que el cuello alto para montaña es algo mejor por lo del sol y abrigar ligeramente más en zonas expuestas.

La Performer es una camiseta de trail por detalles como el cuello alto, las siliconas en los hombros, o los clásicos bolsillos laterales (un, dos tres, responda otra vez: nombre 37 marcas que lleven los bolsillos ahí tras insipirarse en Raidlight). Más detalles: los laterales, de un material más abierto, casi rejilla; la cremallera con tirador de goma con el logo de la marca y con tapeta superior para que no se te enganche en la barba (si no llevas barba estás out, que todo hay que decirlo); reflectantes delante y detrás, simulando las formas de pecho y espalda (simulando, no tienen otra función que reflectante y estética, Raidlight vende productos de trail, no motos).

Se siente extraordinariamente ligera (119,5 g, talla M; olvidémonos de la Ultralight), cómoda, más que suficiente para el peor de los calores (ídem), entallada pero no apretada, suave, agradable al tacto y que parece menos artificial (algo que es un "chorrada" pero da muchos quebraderos de cabeza conseguirlo) y se siente una camiseta de alta gama, que no sé cómo expresarlo, tiene mucho trabajo -manual, de elaboración, y diseño-, que responde a las expectativas y más, que los materiales acompañan, y hasta la estética (100% subjetivo, lo sé, pero me encanta este pimienta o el azul eléctrico), pero se la ve buena, que barata no es precisamente, pero que una vez hecha la inversión, es un producto de calidad, con nada que envidiar a ninguna marca ni producto ni tecnología del mercado.

Bonus: mi unidad no lleva el TubeClip porque se incorporó ya a la producción directamente. ¿Mandé? ¿El cuálo? El TubeClip es una pieza de plástico de quita y pon que se ajusta a otra que va cosida en la parte inferior de la cremallera, con el fin de enganchar el tubo de hidratación de la mochila o riñonera. Tubo de hidratación de 'camel', entiéndase, pero también del bidón Roko que puedes llevar en una riñonera y no tener que sacar el bidón, o por ejemplo, en una R-Zone. Ingenioso, ligero y práctico.


+: Camiseta manga corta Raidlight Performer

Off-Topic: 'Surfing @ 1000 Frames per Second'

domingo, 9 de noviembre de 2014



+: Vimeo - 'Chris Bryan'

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