Desconozco quién creo por primera vez los pequeños 'soft flasks' o bidones blandos, yo los vi hace bastantes años en un catálogo profesional y dije "esto es el futuro". Nadie me hizo caso. Tiempo después Hydrapak se los servía, entre otros, a Salomon, y supusieron una (exitosa) alternativa en el mundo del trail. Y sin embargo, yo no acababa de decantarme por ellos.
He usado bidones de tamaño ciclista con y sin tubito, bolsas de hidratación de varias marcas, botellas de agua mineral recicladas, y varios tipos de soft flasks. He cambiado de unos a otros sin que ninguno me enamorase, a todos les faltaba algo para ser el sistema perfecto.
Pros. Las botellas tipo ciclista se rellenan fácil, se sacan y meten muy bien, entran hielos, se lavan en lavavajillas, son baratos, universales. Si además lleva tubito o pipeta, sólo apretándolos un poco ya tienes ahí el agua, sin sorber, bebes con más frecuencia. Las bolsas de hidratación te permiten una gran autonomía, las hay de 2,5 y 3 litros, se adaptan bien a la espalda y mantienen mejor la temperatura al ir en la mochila. Las botellas de agua mineral son baratas, desechables cada cierto tiempo y con buen cierre (Powerade) van muy bien, blandas para pechos finos. Y los soft flasks son muy cómodos y amoldables, ocupan menos según se vacían y pesan muy poco.
Cons. Yo no necesito dos bidones tamaño bici de 750 ml porque bebo poco, también tengo las costillas bastante al aire y en ocasiones me pueden molestar algo. Las bolsas de hidratación fueron y son un gran invento, pero más para mountain bike por aquello de no tener manos libres, dejan algo de sabor, el tubito se calienta en verano (y se puede congelar en invierno) y son algo pesadas para correr, algo que todos miramos con demasiado interés a falta de otras medidas objetivas. Sacarlas es fácil, pero a veces necesitas usar casi la violencia para meter algún soft flask, con riesgo de cargártelo, y la pereza de pelear con ellas (o cargarte el bolsillo de la mochila) hacen que bebas menos, o al menos eso me pasa a mí. Y las botellas de agua mineral no se ajustan a todos los bolsillos y como le ocurre a todo bidón rígido, no pierde volumen cuando pierden líquido.
Depende de lo que vaya a hacer puede ser un sistema mejor, como si tienes dudas de si vas a tener avituallamientos, mejor usar una bolsa que te permite llevar mucha cantidad de agua, a costa de que te pese la mochila un riñón. O si vas a usar potingue, mejor una de agua mineral porque no es un drama que te coja sabor dado que son muy económicas. Como digo, por lo general tenía varias opciones, por épocas usaba más un sistema que otro, pero sin estar enamorado de ninguno realmente.
Y llegaron los soft flasks con pipeta. Tampoco sé quién fue el primero, pero sí que la mayor empresa en servir a otras lo tenía en catálogo. Esa gran empresa se llama Hydrapak, y nunca he buscado el tamaño de la misma o la facturación comparada con Camelbak, pero creo que le está ganando la partida gracias precisamente a vender a terceras empresas. Y a ellos se encaminó Raidlight cuando quiso hacer sus primeros soft flasks.
Alguna marca ya los comercializaba, pero la verdad es que es de las pocas combinaciones que no había probado aún, si conocía el soft flasks a pelo, y la botella con tubo. ¿Sería el soft flask con tubo el híbrido perfecto? Estaba ansioso por probarlo, también por confirmar o desmentir mi hipótesis de si el tubo debería ir hasta el fondo o no, como sí ocurre en los bidones rígidos Raid de Raidlight.
Recibidos, lo primero es echarle un vistazo a la calidad percibida. Creo que no hace falta presentar ni a Hydrapak ni a Raidlight, el producto está excelentemente producido y acabado, en dos tamaños que me parecen muy lógicos (350 y 600 ml) y con detalles interesantes, como el tapón que cierra muy bien, el fondo cerrado con suavidad, "sin costuras", o la excelente boquilla blanda antigoteo. Añádase el tubito con un pequeño aislante térmico que, como curiosidad, no lo trae de serie, sino que es desmontado uno a uno y puesto manualmente en Francia a cargo de, creo no equivocarme, una asociación de disminuidos psíquicos, una forma interesante de que ellos consigan ingresos y que Raidlight tenga el producto con una pequeña funcionalidad extra y más personalizado.
Me sorprendió en la mano el peso, apenas 38,5 g para el "pequeño cabezón" y 40,5 para el de 600 ml: está claro que lo que pesa es el tapón. Son pesos ridículos, y el plástico contenedor es finísimo. Para aligerarlo ya se sabe de dónde se puede hacer, de la tapa, simplemente con hacerla más pequeña se conseguiría una rebaja sustancia, pero no creo que compense, y su generoso diámetro (41 mm), bastante mayor que muchas de la competencia, es una ayuda para meter hielos, polvitos para brebajes o simplemente rellenar en un arroyo cuando vas petado en una posición mala, comparable al pulso de un octogenario con la enfermedad del alemán ese.
Pero la gran diferencia con la inmensa mayoría de los soft flasks del mercado es el tubito o pipeta. Y desde entonces estoy enamorado. Se puede cortar, a mí me viene bien para la mochila Responsiv -muy pronto larga prueba-, hay que cogerle el truco porque según se va vaciando va de lado a lado, pero es cuestión, ya digo, de cogerle el truquillo, pero es una maravilla beber sin esfuerzo, no tener que sacarlo más que para rellenar (1/20 de las veces, digamos), que pierda volumen según se vacíe, y que rellenes con celeridad. Algún día esto cambiará, pero a día de hoy, y de lo que conozco y he probado, es, sin ninguna de las dudas, el mejor sistema de hidratación para trail. La única pega es tener el tubito a buen recaudo, que dependiendo de la mochila puede tener varias soluciones, desde soplar y dejarlo empalmado, a tunear ligeramente la mochila, pero es más fácil, empujar hacia abajo y que asome poco el tubo, pero ya digo, que es probar, y en cada mochila tendrá un truquillo y cada uno le irá mejor uno u otro. Pero creo que reúne todo lo bueno y pocas de las desventajas de otros sistemas. Me parece un producto francamente redondo (ya digo, se mejorará algún día). Algunas características más del sistema y de este producto en concreto: reduce su volumen cuando va reduciendo su contenido, lo sacas poco, boquilla girada 45º dejándola muy bien situada, sin PVC ni BPA por si te preocupa, bebes más al tenerlo tan a mano (¿a boca?), tubo corto para que se caliente menos, apenas (o nada) sabe el plástico, bajísimo peso, boquilla que no hay que mover ni desbloquear sino simplemente morder, plegado no ocupa casi nada, permite meter hielos y rellenar fácilmente. En fin, hasta que alguien invente algo mejor, algo que ocurrirá, por ahora yo voy más que feliz de la vida, aunque siempre diré que el sistema de hidratación es algo bastante personal y que requiere que lo pruebes en ti.
Ah, por cierto, como es un bidón blando, y en contra de mi idea inicial no pensada demasiado, todo hay que decirlo, no necesita tubo interior, la depresión que creas bebiendo la acompaña la pérdida de volumen del bidón, se deforma y permite salir el líquido sin esfuerzo.
Y, redoble de tambores, ¡no suena nada! Una vez le quitas el aire, cosa que ocurre en la primera o como mucho dos primeras veces que bebes; el tipo de plástico ayuda a que no suene también, y el "vacío" hace el resto. Una maravilla.
P.D.: para una completa comparativa (pero sin haber probado aún estos de Raidlight), en
este blog comparan varios soft flasks. Ummm, este tipo me ha robado las fotos, voy a ir llamando a un picapleitos...
+:
Soft flask 'Press to Drink Raidlight 600 ml,
Soft flask 'Press to Drink Raidlight 350 ml