Off-Topic: 'Skateboarding in Monochrome'

sábado, 14 de noviembre de 2015



+: Red Bull

Por qué no abandonamos, opinión en Trail Run

jueves, 12 de noviembre de 2015

Trail Run tuvo de nuevo la insensatez de darme espacio para dar mi opinión sobre un tema, nada más y nada menos que de por qué nos cuesta tanto abandonar. Joder. Anda que lo ponen fácil. De esas veces que escribes y sabes que no dices nada... porque dime tú a mí cómo lo cuentas, por mucho que te lea alguien del mismo palo, cómo voy a saber explicar por qué dolorido, desanimado, harto de lo que estoy haciendo, no abandono, cuán grande tiene que ser el premio final para apretar el culo y no cejar en tu empeño. Y encima el premio tampoco es para tanto. O sí.

Tampoco estoy convencido de que sea la persona más indicada para opinar del tema, porque nunca he abandona una ultra, y he pasado -como todos- auténticas penurias, y con la perspectiva del tiempo y la distancia quizá debería de haber dejado alguna prueba. Pero no. Esa fuerza interior que no sabemos de dónde sacamos, cuando nada nos motiva ya, cuando no tenemos ninguna voluntad, una especie de fuerza que nos impide tomar la decisión más inteligente en ocasiones, nos arrastra hasta que lo peor (ja) ha pasado. Y vuelves a levantar la cabeza y a disfrutar. Y a esperar la siguiente cornada, que llegará. Es apasionante ese juego, pero es tan tan duro que en ocasiones me sorprende que sigamos practicándolo.

550 palabras divagando para no llegar a (casi) nada, ya os lo digo. Porque hay cosas que es difícil verbalizar, o directamente imposible, y sólo cuando la vives sabes de qué va el asunto. Hasta cierto punto es bueno que el lenguaje tenga sus limitaciones y haya espacio para sentir más que con las palabras, o los ojos, o los oídos.


+: Trail Run


Sierra Norte Bike Challenge - Edición 0 - Primera (y única) etapa

viernes, 6 de noviembre de 2015

Un día antes me llama cierto personaje con su vocecilla (Mi Territorio Discoveryyyyy...), que se le ha dado de baja alguno, que si quiero ir. No me jodas, tío, que es mañana, no me lo puedes decir ahora.

Como era de esperar, y tras solucionar algunos problemas logísticos, a eso de las ocho de la mañana estaba en Robregordo, en el lado madrileño de Somosierra, la parte oriental de la sierra del Guadarrama, bastante desconocida y poco frecuentada, con el culotte arremangado. De Robregordo parte la edición 0 de la Sierra Norte Bike Challenge que tiene la intención de convertirse en una cita interesante del mountain bike nacional, dando a conocer esta zona montañosa y reactivando la economía local. También habrá un recorrido permanente y balizado para la práctica del mountain bike, y alguna iniciativa más. Para probar la maquinaria, se organiza esta edición "de prueba", exclusivamente por invitación, y que reunía un hetereogéneo grupo de ciclistas y exciclistas profesionales (Fran Ventoso, Félix García Casas, Luis Pasamontes -coorganizador), vedettes del triatlón (Antonio Alix, Jaime Menéndez de Luarca: se comenta que estuvieron discutiendo de cascos aero y pelos en las piernas), raiders (Fran Costoya, Mónica Aguilera, también ilustre trailer) o gente de medios de comunicación. Y alguno, como un servidor, para hacer bulto. Sin problema, oye. Un pequeño grupo de unas cuarenta personas en bici más unas quince de organización. Mola. Desgraciadamente sólo podría hacer la primera etapa (de tres), pero me han contado que el recorrido completo mereció la pena, y que yo pillé posiblemente lo más sencillo y suave, lo cual no me venía mal porque me había cogido en lo peor de la temporada, ni fuerte a pie (al menos tienes el aeróbico), con muy poca bici en las piernas y ganas cercanas a cero de entrenar, pues estoy en completo barbecho, vagueando bastante tras la ruta iroquesa por los Estados Unidos.


Mañana fresca, con niebla, y para mi sorpresa, salida bastante tranquila. Suponía que en cinco minutos se desatarían los palos y los cuchillos volarían, pero mientras tanto intentaría no separarme de la cabeza de carrera, por aquello de que te arrastran un poco. Primera subida, y voy con ellos; una subida radical, de las de patear 95 % seguro (pero más si vas en grupo, donde no eliges si vas montado o no) y se me van. Subimos por encima de la niebla y durante bastante tiempo tenemos unas vistas increíbles, con las nubes bajo nosotros como si fueran un suave colchón, un cielo azul azul, solazo y los colores otoñales: tuvimos suerte, sin duda, estaba increíble la montaña. Pero aunque iba viendo el paisaje mi objetivo era volver a enganchar al pelotón cabecero, me sacaban medio minuto más o menos. Sin querer meterme una contrareloj, pero forzándome, fui recortando tiempo, muy lentamente. Pronto vi las pocas piernas que tenía, que me estaba cebando, que me iba a pasar factura, pero creía que era buena idea engancharme al "autobús" y que me llevasen un poco, pero tardar tanto en cogerles suponía algo, que no era mi ritmo, claro, y encima no lo conseguí. Nueve kilómetros para recortar de unos treinta a cinco segundos, y en dos piedras se me van de nuevo...


Cedo y lo acepto, no es mi ritmo, si se me han vuelto a ir tan rápido es que ese no es mi sitio, y encima les veo tocarse los huevos a dos manos. No es mi sitio, ya está. Y lo peor es que me he fundido las piernas. Me recuerda mucho al primer relevo de la Madrid-Lisboa el año pasado, donde me cebé mucho más que demasiado, y morí. Aquí, sin ser tan grave, me quedé sin fuerza en las piernas, supongo que llevaba más lactato que sangre, sin ritmo y con una cadencia que no era la mía. En una pequeña subida me coge Mónica Aguilera, y al igual que en el Quixote Legend, estoy corriendo mal, me va a abrasar y no voy a poder hacer nada. Dicho y hecho. Qué mal, coño. Intento cortar un poco el ritmo sin perder demasiado, y para mi sorpresa veo a todo el pelotón parado en el avituallamiento. Pues me equivoqué, van tranquilos, no ha habido palos, están todos juntos.

Llevaba además una molestia, los isquios, donde se insertan bajo el culo, me molestaban bastante, sé que viene del otro lado del charco, y es que mes y pico después no me he dado masaje, iba con el culo inquieto porque me molestaba al ir sentado, y es curioso porque no me había molestado en otros días de bici, supongo que la intensidad saca estas cosas.

Como suele ocurrir, el que llega el último es el que menos recupera, y en este caso era yo, así que al poco de llegar ya salíamos de nuevo. Aproveché para tantear de nuevo la posibilidad de ir en el grupo, pero hacía la goma mucho; en una ocasión Ventoso se paró a mear y os podéis imaginar cómo me pasó, así que esta vez, sin forzar demasiado, me descolgué, intentando recuperar las piernas. Me llevó nueve kilómetros calentármelas y casi treinta recuperarlas, así de caros se pagan los errores. Pero cogí mi ritmo, recuperé mi cadencia, disfruté el momento y fui avanzando. Durante casi cuarenta kilómetros íbamos por una pista que se llama La Horizontal, la conozco, no es horizontal, por supuesto, pero lo más plano que se puede hacer en montaña; húmeda, bonita, fresca, estaba disfrutando y sólo me inquietaba que de vez en cuando el marcaje era algo minimalista, no porque tuviera pérdida, que no la tenía, pero sí que cuando sales de tu embobamiento particular te das cuenta de que hace tiempo que no ves una cinta (quizá hace dos segundos, pero ibas en tu mundo) y te intranquilizas hasta que ves la siguiente.


Con ritmo correcto llegué al desvío, bien marcado, bajada a Lozoya. Rapidísima, horquilla, a seguir volando, horquilla, como en una de estas no me frene aparezco en Toledo, horquilla. Sin problema pero demasiado rápida para mi gusto, donde mejor no mirar la velocidad -55 km/h de máxima, sin pedalear- ni pensar en las consecuencias de un problemilla. Pero no lo hubo. Sólo al final, donde me encontré un coche, dudé, le dije que le pasaba por dentro, y cuando lo hice vi que iba con el móvil, con lo que me pude llevar una puerta por una tontería (puede verse en el vídeo, ahí abajo). El final era un corto y bonito sendero donde había fotógrafos, con el hándicap de que iba sin manos y en cierto momento vi que ya no frenaba, aparte de que iba casi sin frenos, con el líquido de frenos muy caliente y yéndose bastante abajo la maneta. Pero no hubo más que sustillo. Poco después, segundo avituallamiento, ahí estaban los ciclistas profesionales tranquilamente, el resto iba por delante.


Me mojo los pies en un río y a por la subida, que tengo entendido que no va mal servida. Desde la primera rampa fuerte, plato pequeño y no lo quitaría hasta que acabó: cómo se nota que esto es montaña de verdad, donde los desniveles son realmente fuertes, mucho más de lo que estoy acostumbrado. En alguna rampa voy justo, jadeo lo mío y noto los muslos francamente cansados, qué pena venir tan flojo, pero es lo que tengo hoy, y haberme pasado al principio tampoco ayudó. Cada vez más justo, las rampas las hago no diré que de milagro, pero gracias a que está húmedo y no patina no me tengo que bajar, porque mi técnica con el intenso esfuerzo que estoy haciendo es tirando a nula, y cuando diviso la que luego sé era la última y más dura, alucino con la pendiente y veo muy poco probable hacerla sin bajarme. Mediado el rampón empiezo a jadear cuan tenista femenina pero a la vez considero que puede que llegue arriba sin poner el pie. Muero muchas veces en poco más de un minuto y me cuesta un infierno, llego a ver 3 km/h, eso es casi ir haciendo equilibrios, y voy dándolo todo, hacía tiempo que no sufría tanto puntualmente. Increíblemente exigente, pero se acaba. Madre mía, no puedo con mi alma... pero como todos sabemos en bici, es empezar a bajar y estar nuevo, o casi, en esto se diferencia correr con la bici, que aquí puedo recuperar y descansar un poco, a pesar de que tenga que estar atento a trazar bien.


Por kilómetros sé que no me queda mucho, aunque no sé si hay alguna subida más porque ni he mirado el perfil, en mi línea, pero mientras voy acabando la bajada me sorprende porque veo a alguien, que viene de pararse. Y cuando le alcanzo, coño, si es mi hermano, que ha parado dos veces por romper un eslabón de la cadena y va pinchado. Nos lo tomamos con calma, nos pasa un chica y por sendas y callejeando llegamos a meta. Cómo ha molado. Charleta en meta, el tercer tiempo. Un buen día en la montaña. Iba un poco tostado, se nota que estoy muy flojo, y he tenido suficiente. Pero volviendo al punto de salida ya me voy arrepintiendo de hacer sólo un día. Incluso tan flojo creo que no tendría problema para hacer los tres (al día siguiente también monté y estaba bien), pero me voy con las ganas, y esa sensación no me gusta. No sé si habrá oportunidad de repetir, pero tengo claro que si lo hago serán las tres etapas, me ha dejado muy buen sabor de boca y quiero dar la vuelta entera. Que es lo suyo.

Recomendable experiencia, previsiblemente para mayo será la primera edición, veremos qué tal va, pero por lo visto en la cero y por la experiencia de la organización (Tactika Trail, Ecotrimad), creo que puede ser un objetivo interesante para la gente de la zona centro, pero también para quien venga de fuera, al final se trata de descubrir sitios nuevos.



Y poco más, intensa experiencia, buen día de monte.

Bonus: vídeo 'on board' resumen de la experiencia:
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+: Sierra Norte Bike Challenge

Tendencias de uso de zapatillas (en asfalto y triatlón, eso sí)

martes, 27 de octubre de 2015

Ya digo, referido a calzado de asfalto, de carreras estadounidenses y del Ironman de Hawai. Pero no por ello es menos interesante con las salvedades de que no siempre coinciden los mercados, que no son pisapraos, que en ocasiones sí es cierto que el mercado americano va algún año por delante del europeo, etc. Se agradecerían datos de trail, de carreras europeas y españolas, pero por aquí no hacemos tantos estudios de este tipo y si se hacen se guardan, no se comparten.

Ironman de Hawai

Para quien no lo sepa, Lava Magazine -revista oficial de Ironman- saca unas estadísticas anuales de qué material se usa en el triatlón más importante del mundo. Son unas estadísticas golosas y que se manosean mucho, bicis, cascos, gafas, GPS, potenciómetros, ruedas, pedales, etc. y por supuesto zapatillas, esto lo saben las marcas y en ocasiones se hacen promociones puntuales como regalar material para inflar esta estadística. Lógicamente estos datos tienen numerosos sesgos, como que es principalmente mercado americano, depende de patrocinios de la propia carrera, tipo de prueba, etc. Pero me interesa más la tendencia:


· Las marcas tradicionales (Asics, Adidas, Nike, Mizuno...) caen aproximadamente desde 2011 y se estabilizan. No es arriesgado decir que están muy estancadas. Excepto Adidas y New Balance, que crecen muy ligeramente.
· A pesar de los notables esfuerzos de Asics en el triatlón y de sus exitosísimos modelos Noosa, y aunque es la líder, la marca japonesa apenas rasca un 17 %.
· Newton, marca asociada al triatlón desde su origen, es la primera alternativa, estabilizada en un 9 % y en quinta posición.
· Zoot, otra marca 100 % triatlón, va perdiendo fuelle y está presente con un ridículo 3,9 % este año, casi marginal, cuando llegó a tener casi el doble.
· Tres marcas que no existían o era testimonial su presencia hace bien poco (Hoka, On, Skechers) suben considerablemente y ganan gran relevancia, a pesar de que no amenazan las top su tendencia es claramente alcista. Parece que hay ganas de probar otras cosas.
· Hoka es la tercera marca más usada en 2015, en uno o dos años podía estar cerca de Saucony; a medio plazo podrían alcanzar el liderato si todo va muy bien.
· K-Swiss se desploma en pocos años de un 10 % a menos de un 1 %. Fueron los años en que patrocinaron fuertemente el triatlón, y cómo su desbandada va asociada a una caída en el uso.

Maratón de Boston

Aunque ya hablé de ello en un €uros, esta tabla es más completa:


· Asics 'on fire', Un cuarto de los corredores.
· Nike algo bajo para ser Estados Unidos, ¿no?
· Detesto quien pone la a minúscula en Adidas, cierto es que la marca puede dictar cómo se escribe una marca comercial pero estás casi poniendo el logo cada vez que la nombras.
· Me impresiona de nuevo Hoka, no tan lejos de algunas vacas sagradas con décadas de historia.
· Buena presencia de On y Newton.
· Residuales Altra, Pearl Izumi, Under Armour o Skechers, algunas recién llegadas, otras de capa caída, y otras muy vistas en la calle pero no se ha ganado los corazoncitos y pies de maratonianos.
· Brooks es más femenina, Adidas más masculina.
· ¿Le pesa la estética a Hoka demasiado para calzar a mujeres? 6,3 % vs 3,9 %.
· En general el hombre es más dado a las nuevas marcas que las mujeres.

Distancias 5/10/20K

Y datos de dos carreras de la misma web, sólo como ejemplo de distancias cortas, la California 10/20 y la Cardiff Cook 5/10, en este orden:



· Asics sigue siendo la líder, Brooks y Nike se disputan los puestos del podio con variaciones importantes según la carrera, cuanto más corta más Nike.
· Por detrás, otras vacas sagradas entre en 4 y el 10 %: Adidas, New Balance, Sauncony y Mizuno.
· Hoka vuelve a estar bien representada, con un 4-5 %.
· Newton poco en distancias cortas, más en 10 y 20K: ¿una zapatilla un poco más de expertos?
· Residual el resto de marcas.
· De la primera carrera, la muestra es de 2729 pares de zapatillas y había seis FiveFingers y dos barefoot. (Como curiosidad, uno con Nike de baloncesto y otro con Vans). No le pongo interrogantes: el minimalismo radical, como tal, está muerto.

Anda que no molaría ver estas estadísticas en el trail, varias de cien millas a ambos lados del Atlántico; carreras hasta maratón; pruebas en Asia; evolución de varios años. Si no me equivoco estas estadísticas no existen o no son de público acceso, y si me equivoco, que alguien las comparta en los comentarios. Nos quedaremos con las ganas. Una pena.

Off- Topic: 'Darklight'

domingo, 25 de octubre de 2015



+: Vimeo - 'Sweetgrass Productions'

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