0-Fuji-0 (y 3): bajada

jueves, 1 de octubre de 2026

0-Fuji-0 (1): ruta y cómo

0-Fuji-0 (2): subida

0-Fuji-0 (y 3): bajada


Esto no es bici (de carretera) donde acabar la subida puede significar dejarse caer sin ningún esfuerzo. Esto lo saben los alpinistas y los trail runners bien. Las bajadas pueden ser muy dolorosas, peligrosas o exasperantemente lentas. O una combinación de dos o de todas. La mía fue lenta, muy lenta, muy mucho lenta, y pudo tener un componente de riesgo que no fue a más.

Arranqué la bajada y rápidamente me encontré bien, sólo quería trotar y sin ambición ninguna, llegar sano abajo. Me duró lo de sentirme bien menos de lo que he tardado en escribirlo. Por sensaciones, por hambre y por tráfico. El Fuji está muy masificado, viene a ser la Venecia de las montañas accesibles. Accesible hasta cierto punto, claro, la subida desde el punto más alto adonde se puede llegar en coche o autobús, es larga en tiempo, exigente en desnivel y pendiente, con muchas piedras peri sorteables y trampas que no veo para el común de los mortales; cero técnica para alguien que se mueve en montaña. Nunca he visto una mezcla tan heterogénea desde gente bastante preparada a gente muy muy fuera de lugar tratando de hacer algo que creo que les superaba. Y todo lo que hay por el medio.

De los preparados destaco a un fulano que vi en la subida y que llevaba un dorsal en la mochila, una carrera de 621 km que incluía una agradable subida a la cima del Fuji. No le dije nada, cruzamos miradas y nos entendimos, pero en lo más profundo de mi ser me compadecí de él. En el otro extremo, gente a media subida tumbada en una piedra cogiendo aire, gente muy lenta y la sorpresa de que no haya un servicio de helicópteros sacando gente a un ritmo de 20 personas por hora. Me alegro de que no sea así pero, coño, la gente va justa de forma, llega a la cima muy tarde y de verdad no sé cómo llegan de vuelta sin pedir ayuda. A la gente que sabe lo que hace se la ve a la legua, no digo por ir rápido, sino por ritmo constante, pocas paradas y seguridad subiendo y bajando. Nadie nace aprendido pero no creo que estar a 3700 sea dónde coger experiencia en montaña. Entiendo que ayudan los numerosos refugios camino de la cima para que no haya más accidentes. A menos de 3000 metros me sorprendió ver a gente que con un espray de oxígeno se lo enchufaba para recuperar. A 3000. Y ni que decir tiene que vi material bastante inadecuado. Y, sin embargo, posiblemente yo fuera quizá uno de los que más estaba arriesgando por lo justo que iba de agua y comida. A cambio considero que tengo suficientes tablas para reconocer síntomas, me muevo relativamente bien (y lento) en montaña y tengo recursos, físicos y psicológicos, para salir de ciertas situaciones.

Puede que en contra tenga mi cabezonería. Me había prometido ya a comprar agua o alguna vitualla en los refugios y sin embargo me salté el primer refugio como un campeón. En el segundo, me obligué a parar, dije hasta aquí, cojones, para de una puta vez que no le tengo que demostrar nada a nadie. En mi estupidez elegí entre agua y algo de comer, ¿por qué tenía que elegir? Dios sabrá. Me compré un bollo con chocolate pero no agua porque total para qué. No recuerdo el precio pero era precio de refugio, no puede ser barato y lo entiendo. Lo que no entiendo es lo tremendamente fraudulento que fue el bollo. Cansado, con apenas un par de geles en diez horas tienes las papilas gustativas al dente, los sabores se multiplican... y el puto bollo no me supo absolutamente nada a chocolate. Matadme ya si eso, hijos de puta. Qué tremendo bajón.

Romería

Cuando subía evidentemente ya era consciente de que el Fuji es una romería, tremenda cantidad de gente y lo que contaba de diferentes niveles de cada uno. No pasa nada, es una montaña pública, no hay cupos y muchos queremos subir. Lo acepto, aparte de que no me quedaba otra, sino porque tenemos todos el mismo derecho a subir y bajar el dichoso monte. Pero madre mía la bajada. Lógicamente el que sube tiene preferencia, la gente era amable y cero rollos malos, pero es absolutamente imposible correr más de 20 metros seguidos con suerte. De ahí que me cuadre que el récord se haya hecho bajando por las pistas de servicio, los amplios zigzags que hablé en el primer post. Pistas que claramente indicaban como prohibidas y que, repito, desconozco si lo estaban en el día del récord pero que ejem, se me seca la garganta, voy a beber. Si no, es sencillamente imposible y desesperante tratar de bajar rápido. 

Más gente que en la guerra. Romería total. Sobran todos menos yo, claro.

Como yo ya iba fuera de tiempos, ritmo y no me encontraba fino, tampoco me importó demasiado pero hay que llevar la paciencia trabajada porque te desesperas. Y tuve otro problema. Las zapatillas. Es el segundo par de Hoka Stinson 7 que gasto, tremendamente estables, extraordinariamente duraderas y con una tracción media. Algún susto me han dado, al menos una caída pero no me esperaba lo tremendísima mierda que son en este terreno. ¿Por qué? Pues no lo sé. En terreno compacto se portan, aquí era roca volcánica, arena sobre piedra y no sé qué más eran hielo para mí. Pero hielo. No sé cuántas veces me habré caído en mi vida en montaña pero posiblemente no lleguen a lo que se puede contar con los dedos de las dos manos. Llegaban. En mi vida, repito. Soy lento, torpecito y arriesgo poco, también un poco gato, salvo bastantes, y me he hecho tantos esguinces que sé no picarme, voy a mi ritmillo y entrenando no arriesgo. Pues bien, en el Fuji me caí no menos de ocho veces que contara, mil resbalones salvando in extremis y fui con una inseguridad tremenda. Vale que estaban algo desgastadas, vale que no tienen un taco demasiado alto, el compuesto no es el mejor, pero coño, que he corrido mucho mucho ya con ellas para conocerlas muy bien. Todas las caídas y resbalones eran igual, siempre hacia atrás, lo cual me sorprende algo más porque mi pisada desgasta muy poco las zapatillas por el talón, con lo que la altura del taco está casi intacto. Fue muy peligroso ir así, porque aquello era una lotería, un golpe en la cabeza y me quedo más tonto de lo que estoy, o espatarrarte o lo que sea. Caerse no mola. Una experiencia de mierda. Así que aparte de que no estás solo en el mundo, de que no tienes ningún derecho a bajar a saco, de la mierda de día que llevaba, añado que era un peligro andante y que no estaba para dar lecciones a nadie. Si alguien pensó que vaya peligro el tipejo ese, tenía toda la razón al pensarlo.

Se me hizo absolutamente infinita la bajada, lentísimo, torpísimo, cayendo o salvando de milagrito, atascándose los bastones numerosas veces, no voy a mirar ni lo que tardé por vergüenza pero por fin, un buen día, llegué al último refugio/avituallamiento. Llevaba tiempo pensando que no estaba siendo seguro y que debía dejarme de tonterías. Y por fin, así hice: me compré un "Yatekomo" y una botella de agua de medio litro. Mientras hablaba con mis hijas, alguien hacía Duolingo, comí tranquilamente y me armé de valor para irme por el sendero del bosque durante unas horas. Estuve más de media hora es ese refugio, me daba lo mismo ya. 

Be Quiet My Friend. No sé cómo funciona el tema, pero los refugios-tiendas tienen una amplia zona cubierta exenta, entiendo que para echar un saco y dormir. Mucha gente sube por la noche para ver amanecer desde la cima. Tiene que ser un chocho importante de gente y de gente rumiando y para ello está el cartel.

Vuelta al bosque

Vuelta al sector intermedio, el bosque. En cuanto entré en el bosque me sorprendió la pendiente, ¿de verdad era tanto cuando subía? Coño, que es que voy a frenar con los dientes en algún árbol. Me costó lo mío en el primer tercio, iba lentísimo y caté suelo tres veces más (dentro de las aproximadamente ocho anteriormente mencionadas). Desarrollé la paciencia en esta ruta, sin duda. En una de ellas estuve a punto de perder un poco los papeles, estaba ya harto, de la inseguridad que llevaba, de salvar mil caídas y de las veces que no lo pude hacer. Mantuve la calma, tampoco iba a solucionar nada cabreándome. Muy lentamente la montaña fue perdiendo pendiente y aunque el camino seguía siendo delicado por troncos, resbalones y demás, fui sintiéndome algo más seguro, no pedía mucho más, ni correr bien ni mal, quería no sentirme un pato. Putas zapatillas, aún no sé cómo iban tan tan mal, jamás he ido así en mi vida.

Mientras tanto me iba quedando sin agua. Sabía que tenía un soft y poco esperándome más abajo, recordaba bien dónde estaba aunque no marqué un waypoint. Sabía es mucho decir, confiaba en que estuviera ahí pero saber saber no lo sabía. A media hora de mi escondite me quedé sin nada de agua, iba bien, pero no me gustó la sensación. Me produce inseguridad, nunca me quedo sin agua.

Muy lentamente, mucho más de lo esperado, pasando por sitios que aunque reconocía ligeramente me parecía que ya debería de haber pasado, me fui acercando a mi objetivo. Llego. Allí estaba el soft y poco. Salvación. No sé si podría haber llegado a meta sin ese soft, lo dejo para una reflexión final.

Muy harto de sendero bonito, mucho más largo de lo que hubiera deseado, empezando a tener problemas para ver porque iba cayendo la tarde pero sobre todo por la densidad de los árboles que todo lo cubrían, me fui acercando al final. La carretera. Me dio pena no disfrutar más de este sendero, era guapísimo, pero ya iba harto de todo. Descansado, entrenando, tiene que molar mucho. Me despedí del sendero. 21 km de asfalto.

Asfalto

Parte final, el buen trecho de asfalto. No era tan de noche, le quedaba un buen rato, pero ojo, aquí anochece a la velocidad del rayo. No creo que sea una percepción mía, pasar del "parece que está atardeciendo" a "coño, ya es noche cerrada" pasa un suspiro. No tiene una latitud tan alta y no me lo explico pero ya digo que no me pareció una percepción subjetiva. Sólo vi una solitaria moto en hora y pico de carretera, realmente solitaria. Tiempo después tuve que sacar el frontal y la luz trasera en carreteras con muy poco tráfico y me prometí que en el primer supermercado me pararía a comprar.

Y esta vez cumplí. Compré dos sándwiches y un batido pequeño para llenar un poco el buche a pesar de que me quedaba comida y una botella de litro y medio de agua, rellené softs, bebí y me senté un poco. No hay papeleras en Japón con lo que tenía que esperar a acabar la botella para dejarla en una basura en el supermercado. Hacía calor, el primer sándwich me sentó como una patada en las pelotas, el batido-yogur se me cayó un montón de veces y apenas bebí agua a pesar del creciente calor y humedad según descendía. 

Bonita tapa de alcantarilla con motivo fujiense. ¿Cuánto tardarían en robarla aquí?

El deseo de llegar y la petada que llevaba ya se mezclaban en forma de pensamientos según me acercaba a los semáforos: ¿mejor que te pille en verde para acabar lo antes posible o que se ponga en rojo y así descansar unos segundos? Pillé de ambos tipos, muchos. De nuevo, al llegar de noche y no tener mucha densidad de población me encontré casi todo desierto de nuevo como cuando salí. Pico y pala, despacito. 21 km tan lento se hacen largos. Ahora veo que la mayoría de los miles fueron entre siete y nueve minutos por kilómetros y considero que el ritmo es más que decente para las alturas de día que llevaba. Los ritmos de subida eran muy parecidos con lo que concluyo que la cierta dureza de una subida de asfalto compensa la suma de la petada y la bajada. Subida+fresco ≈ bajada+petado.

Cuando entré en la zona industrial llevaba ya una torrija maja (hartazgo más bien), corriendo todo, no paraba, una buena forma de forzarse para que no decaiga el ritmo, aunque te sientas muy lento, sigue corriendo si puedes. Apenas con iluminación de maltrechas farolas, aceras que nadie usa cubiertas de vegetación, olor a mar salada.

Y la preocupación del coche. No quería pensar en ello pero sólo de imaginar que no estuviera porque se lo hubiese llevado la grúa por estar mal aparcado me producía cagalera. Veo por fin agua, lo que viene a ser el Pacífico, tenía que darle la vuelta a una digamos ría, velocidad de tortuga coja. 5, 4, 3, 2 km. Mi madre que se acabe esto ya. Intuyo el final, cabeza gacha para no hacerme pajas mentales, cuando estoy a menos de 200 metros, con todo muy oscuro, levanto y la cabeza y veo la silueta del coche. Miro de refilón al pasarlo y no veo multa, aunque no sé si las multas las notifican como aquí, ya me lo dirá Toyota si eso (aquí las empresas de coches tienen sus propias alquiladoras), no veo cepo tampoco, veo la entrada de los barcos donde empecé hace muchas horas y llego hasta el agua. Paro el reloj. Hecho. Vuelvo al cercano coche, abro el maletero, me siento. Vaya día. Diecinueve horas. Madre mía qué pedazo de mierda de tiempo. Sólo un poco mejor que las sensaciones. Día largo.

Reflexión y pregunta

Me dejó un sabor agridulce, mucho, no guardo un gran recuerdo. Hice el gañán, no preparé bien el tema, me equivoqué en cosas. A cambio no rendí tan mal, me adapté a las circunstancias y lo acabé. Puede que asumiera más riesgos de los deseables y esto no me gusta. Muchas cosas salieron mal pero quizá la más importante es que debería de haberme reconocido que así no se puede, con ese calor, humedad, sin asistencia, sin pretender comprar agua, sin un puñetero arroyo, nada, así no se pueden hacer las cosas y hay que reconocer antes que las circunstancias son muy diferentes a lo que se imagina uno y adaptarse a ello.

Pero a la vez me ha quedado una pregunta: ¿de verdad no se puede hacer en esas condiciones en autosuficiencia sabiendo lo que sé? La clave es en esas condiciones, no en autosuficiencia, ese día, con esa meteorología. Compré una botella de medio litro, luego otra de litro y medio de la que no bebí ni la mitad. Sabiendo lo que sé, repito, ¿es imposible semejante ruta con esas condiciones meteorológicas en absoluta autonomía? Cuando digo imposible no me refiero a mí, sino a si alguien lo puede hacer. Diría que sí, se puede, y que yo podría hacerlo también, apurando mucho, claro. Pero aunque es una locura-estupidez, y que nunca lo voy a probar, no estuve tan tan lejos, de sobrevivirlo al menos. Hay que ser un camello premium para aguantarlo y para otro diría que es una locura muy muy peligrosa. Tranquilos, no lo voy a intentar, sería poco inteligente, sabiendo lo que sé.

¿Se puede hacer esta ruta de forma segura en autosuficiencia? Corriendo de verdad, difícil, habría que cargar con no menos de ocho litros de agua, y aún así haciendo un uso cuidadoso del agua, creo que está al alcance de no mucha gente beber tan poco, que con el resto de material y tal se te va la mochila a doce al menos, con eso apenas se corre en subida. Otra cosa es no hacerlo en autosuficiencia, comprando en refugios y en supermercados a la ida y vuelta, autoasistido. Otra es ir antes y esconderte algo de agua por ahí, pero para esto requieres un día de coche y tal, cosa que yo no quise hacer. Y, lógicamente, otra es en ir en otras fechas.

Así que bueno, otra experiencia interesante a la mochila, hecha a costa de un esfuerzo tremendo del que me tendría que recuperar a la velocidad del rayo, si era posible, porque tendría otro reto, más amable, pocos días después. Tenía mis dudas pero al menos creo que los músculos no los tenía tan machacados. Al día siguiente me fui a nadar y cuando corrí dos después me noté muy lento y fatigado, la cosa iba a estar muy ajustada. Pero esa es otra historia.

Un vídeo resumen que no dice nada. Aún peor que otros.

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+: Wikiloc - '0-Fuji-0'

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