Off-Topic: Every second counts

domingo, 13 de marzo de 2011



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Transgrancanaria 2011 (y 3): llegando

jueves, 10 de marzo de 2011


No subo porque no tengo fuerza, bajando el dolor de 'quad' es muy serio, no voy a decir que no valgo ni para tomar por culo porque alguna loca del carnaval me pone mirando a Toledo. Me anima el sonido de los motores de un rallye de coches históricos que hay en una carretera ahí al lado, pequeñas alegrías y distracciones, necesarias cuando todo lo ves gris.

Además de padecer tengo una preocupación: la noche. El frontal no creo que haya recuperado la luz por arte de magia, y si no veía una mierda, no creo que en la segunda noche vaya deslumbrando a los aviones precisamente. Es un tema que me presiona bastante, creo que no puedo llegar antes de que anochezca, y es otra fuente de frustración, que a la vez me mantiene alerta, pero que me está desgastando.

Poco antes de llegar a Teror veo por primera vez el mar, me estoy acercando, poco a poco, aunque me parece que la ciudad de Las Palmas queda muy a la derecha. Tras mucho tumbo cae otra vez la lluvia y me veo frente a una placa de piedra de buena pendiente pensando que está muy cerca de mu (μ), el coeficiente de rozamiento suela de zapatilla-piedra mojada. Creo que el resultado es previsible: hostiazo monumental a 0,1 km/h, heridas en la mano, casi me arranco una oreja en una rama, dolores diversos. Tercera del día. Poco después me llevo un cactus con la pierna. En fin, lo dicho, resignación. Un lector de este blog me hace unas fotos que amablemente me ha mandado. (Bastante mejor pinta la de Lizzy, la de blanco y negro, aunque llevaba también las rodillas finas de hostias)


¿Quién coño ha hecho este perfil? ¿Judas Iscariote? Dos subidas cortas pero intensas, vale, más o menos así debía ser el dibujito, pero después todo bajada hasta meta. Vale, no soy tan ingenuo, algún repechito puede haber, pero la subida saliendo de Teror se me hace el Alpe d'Huez en monopatín. 'Subida al pico' pone, me cago hasta en mis antepasados, y dale con subir -para luego bajar-, ¿esta gente no conoce los túneles o los llanos?

La peña que me alcanza me pasa por encima, qué falta de respeto, más bien les debía dar pena. A los que yo adelanto son de las Sur-Norte, pillaré a unos 50 y al final a algunos de la maratón. Por fin llego al Barranco de Tenoya, del que me habían hablado, un cauce seco con cantos rodados, criminal para los pies y no sé cuántas cosas más. Supongo que ya iba curado de espanto, pero no me pareció gran cosa, a mi ritmo lastimoso y con lo que ya había pasado. A medio camino empiezan a caer una gotas tremendas, no me jodas que se va a poner a llover otra vez. No, no llovió, diluvió, mucho mejor, dónde va a parar. Bajo un puente un fotógrafo me sacó una foto que seguro que tiene que molar, chorreando, escenario duro, supongo que gesto de ir bastante tocado, aunque lo que recuerdo de ese momento es que me dijo que quedaba una hora para meta. Entra la desconfianza y la ilusión no le creí. Hice bien. Tras salir del coñazo de pedrera esa, una subida potente y el último avituallamiento, justo en el momento en el que cae otra tromba de agua: por una vez hubo coña y en vez de mojarme me apreté comida como para volver a Maspalomas corriendo, vamos, que si no llega a dejar de llover, ahí sigo comiendo.

Vaya, una alegría, sólo quedan 10km, y yo pensé que eran 14 (me niego a mirar el GPS para que no me den bajones). Se me hacen muy largos, hay un par de subidas que las hago relativamente bien y no son muy duras, pero la bajada final me mata. Está anocheciendo, intento apretar, veo una pintada en el suelo que dice que a tres kilómetros está la cama, la ducha y el comer bien, me animo. 'Bonilla campeón' pone en el suelo unas 376 veces, coño, podían haber puesto algo más variado 'Vamos Bonilla que tú puedes', 'Bonilla puto amo', 'Queremos un hijo tuyo, Bonilla', no sé, un poco de imaginación, ver siempre la misma pintada en el suelo... en eso iba distraído, es lo que tiene llevar tantas horas de fiesta. Y se pone a llover otra vez, pero a lo bestia, hay que joderse que al final nos salen aletas. Tres tíos me pasan en estos tres últimos kilómetros, corriendo como gamos: o no os habéis dejado la piel antes o no os duele nada, no sé qué es peor, pero ni por asomo intento seguirles. Va cayendo la noche, llueve más, charcos en los que ya me meto para lavar un poco las zapatillas, joder como sea de verdad la pintada de antes (las de Bonilla no) quizá no necesito el frontal, ¡otra pintada de un kilómetro! Va a ser que sí. Se ha hecho de noche muy rápido, supongo que por la tormenta que tenemos encima, los últimos metros son ya nocturnos, sí, ahí está el Auditorio Alfredo Kraus, paso junto al arco, me giro y veo 19h27', joder, se me ha ido mucho, hay que hacer una ida y vuelta, que le den por culo al tiempo voy pensando, me he dejado las pelotas, he sufrido mucho, no ha salido como pensaba, pero he estado a las duras y a las maduras, estoy reventado, pero en meta. Bajo una buena lluvia, me quito la capucha a 50m para ver bien el arco que tanto he deseado. Diecinueve horas y media. Se acabó, sólo queda descansar.

Ja.

Apenas tenía ropa de recambio, cojo un tasis con otro tío, me deja en un sitio que está a 'cinco minutos' de mi calle (a la que no podía llegar por los Carnavales), y al final me chupo como media hora bajo la lluvia, dolorido, hipotérmico perdido y acordándome del tiparraco y sus cinco minutos. Al llegar al hotel me da un bajón importante hablando con otro; entro por fin en calor en la ducha; y acaba la jornada tratando de cenar, algo que no conseguí porque al tercer bocado estaba otra vez fundido. Al final, con frío de nuevo, sin poder comer y con dolores hasta en las pestañas, me meto en la cama vestido, me arropo con una manta y mando todo a la mierda. Ahora sí tocaba descansar... hasta las 02h00 que llegó Zigor de farra, momento en el que decidí hacer la maleta... y ya no cojo el sueño, hasta las 07h00 que tenía que levantarme para poner rumbo a casa. De cómo cojeaba en el aeropuerto hablo otro día...

Este es el estado de la rodilla en cuestión dos días después del golpe, y la otra también estaba un poco hinchada. Era sólo golpe y algo de dolor, nada más, sin otro problema aunque siga tocada, lo del cuadriceps sí era un problema.


Un bonito vídeo resumen:



Concluyendo. Lo primero, separar mi carrera de la carrera. Sin duda, la carrera es francamente recomendable, creo que especialmente las dos largas, vas por zonas alejadas de cualquier localidad, descubres el interior que es muy bonito y tiene una dureza importante. La organización creo que lo ha hecho muy bien, quizá el único gran pero sea lo del clima, hay que untar más al del tiempo, es muy desagradable salir de Guatemala y meterte en Guatepeor, aspecto a mejorar, indudablemente. Espero que gracias al apoyo de TNF -y si las autoridades locales se mojen, si lo desean- tengamos carrera para mucho tiempo, hay ganas, voluntad y buenos mimbres, tiene un hueco y un nombre, y eso no es nada fácil, fueron pioneros y es parte de su éxito, pero sólo parte, la otra hay que ponerla edición tras edición.

Por mi parte, creo que fue un desastre, quizá sólo irme 1h30' de mis cálculos parezca poco, pero no, no lo es, ni eso, ni sobre todo las sensaciones. Es de las peores carreras que he hecho en mucho tiempo e intento no darle demasiadas vueltas, salió así, habrá que mejorar cosas, pero otras se escapan de mi control. Pero bueno, una experiencia más, interesante e instructiva como siempre.
s

P.D.: comparto con vosotros la clave del éxito de un tío que ha hecho podio en el UTMB: darse la vaselina no a mano descubierta, ¡no, nunca!, sino con guante de látex, ahí reside su secreto.
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Rapiña (fotos): David Jiménez, Victor Suárez, Aaron López - Bichillo Runner, José Antonio González Trujillo, Organización
Vídeo: YouTube - 'Grego8000'

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Transgrancanaria 2011 (2): padeciendo

miércoles, 9 de marzo de 2011


El avituallamiento del 42 tenía un aspecto algo desolador, era tarde, llovía, pero todavía me sentía en carrera. Tras una larga subida siempre bajo la lluvia y sobre piedra se separan de nosotros los de la Sur-Norte, modalidad sólo 25km más corta, y que, a ojos de un ignorante, puede parecer que casi se pisan, porque si te haces 98 te haces 123, ¿no? Nos quedamos un poco más solos, pronto cogemos un bonito sendero que seguro que de día y sin lluvia debe de tener buenas vistas, me junto con un colega catalán, y vamos haciendo camino. Mientras las cortas bajadas no sean muy empinadas, salvo el culo, pero si lo son tengo que extremar el cuidado porque he decidido salir con 'slicks' (Asics Trail Sensor 4): no agarran nada en piedra húmeda, y cuando digo nada es nada, a lo Karl 'Vileda' Meltzer en el UTMB. Voy con mucho peligro a ratos, pero más me preocupa que veo un poco mal, no sé si es mi frontal, pero veo borroso; ya le pregunto al compañero si él ve mal y me dice que es niebla, vale, entraba dentro de lo que había pensado, pero enfoco mal la vista o no veo un pimiento, algo pasa. Una de las veces me preocupa darme cuenta de que llevo el frontal a tope y no veo mucho, uy uy uy, que quedan horas de noche. Una pilas de litio en mi frontal duran 7h seguro, ya lo probé en la Trans 333 con unas alcalinas normales y noches más largas, me empieza a preocupar.

A unas dos horas de amanecer intuyo más que ver, meto el pie en charcos a la mínima y el cuadriceps derecho se queja cada vez más y eso que no hemos hecho bajadas realmente fuertes. Y sigue lloviendo, claro: más o menos de 03h00 a 06h30 nos estuvo lloviendo, en general poco, pero a ratos fuerte; afortunadamente no hacía mucho frío y nos pilló con energía, aún así he leído que provocó bastantes abandonos, pero en ningún momento sentí frío, la verdad, aunque no paraba nada, siempre en movimiento, que ayuda.

En un momento en que el compañero del momento se pone delante perdemos el camino y nos vemos improvisando un campo a través. Tiro por donde no debo y tengo que bajar una ladera muy jodida, el frontal está prácticamente muerto y una bajada final una carreterilla antes de la primera presa de este tramo la hago casi a ciegas, bastante peligroso. En 500m -que no creo que ni que llegara a eso- me debió meter el catalán casi diez minutos, era un topo, literal, menos mal que empezaba a amanecer.

Tras esta primera presa viene una zona un tanto confusa de orientación, varias veces perdí las marcas, no era fácil de seguir en mi opinión, incluso ya de día no las localizaba siempre bien. Este es el único punto de duda de toda la carrera, el marcaje es sencillamente excelente (a las horas a las que yo pasé), cintas, reflectantes y luces, ingente el trabajo y afortunadamente no parece que haya locales que porque ellos lo valen decidan quitar marcas.


Empiezo a ir muy mal, el cuadriceps me está matando mucho, duele, ya no molesta, y desde hace bastante kilómetros que lo estoy sufriendo mucho. No es sólo corriendo, también andando; ni sólo bajando o subiendo, en cualquier terreno con cualquier pendiente, voy mal, bastante mal, no me gusta la sensación, es dolor y me está agotando. Tras mucho pensarlo creo que la explicación más razonable es que en la tonta caída del canal (¿km 8?), al darme la hostia en la rodilla, el cuadriceps en una acto reflejo se contrajo a lo bestia y se contracturó, está como un puñetero pedrusco, y el izquierdo va bastante bien. Que sea esto o no tampoco me libra de padecimientos, pero al menos creo que he llegado a una conclusion válida. Eso sí, la bajada a otra presa, muy pendiente y con las piedras mojadas, es de auténtico documental de National Geographic, como si a un pingüino lo tiras por la bajada esa en la que los ingleses se matan por coger un queso: pegaba unos patinazos de escándalo, iba completamente parado, y encima me di en la otra rodilla (lástima que no se hinchase tanto para ir a juego). Pero llegué abajo entero, y tocaba subir, claro. Y no es que le viese las orejas al lobo, es que estaba el Príncipe Carlos de Inglaterra en persona: no podía con mi alma. ¿Qué coño pasa? Desde la primera subida de la carrera me noté sin fuerza, no sin energía -estaba comiendo bien, uno de mis grandes errores en muchas carreras, comer poco y mal-, e iba doblado, no subía. Para esto sí que no tengo explicación, se me ocurren espurias razones: demasiado tiempo desde que entrenaba fuerte hasta la carrera (por lo de la Libyan y las dos semanas extra suaves), por estar malo lo semana anterior, porque soy más flojo que una bola de pelusa. No lo sé, no me convence ninguna -bueno, la tercera...-, no subo tan tan mal, y sobre todo no "peto" desde la salida. Es cierto que he ido "engañado", no me esperaba estos rampones, pues los desniveles se pueden sacar de muchas maneras, y vuelvo a comparar con la Transvulcania y ni se parecen, los desniveles del 30 al 80 son muy radicales, una, dos, diez, 200 subidas así, vale, pero el trillón largo que conté, no. Yo no sé cuántas subidas y cuán largas eran las muy cabronas, pero me destrozaron, no podía ni con mi alma. Decía antes que la diferencia entre la Sur-Norte y la 100% Transgrancanaria eran sólo 25km, pero hostias qué kilómetros, ahí está la chicha, ahí los niños se convierten en hombres, y ahí a los gaylords les tiemblan las rodillas. Para compensar, las vistas hacia el kilómetro 50 son absolutamente alucinantes, todo verde, presita reluciente al fondo, cascada a tu izquierda, precioso.


La llegada al control del 60 fue bastante lamentable por mi parte, iba realmente jodido, me engancharon dos tipos y encima uno parecía que iba de paseo por el parque: qué mala hostia me entra con estas cosas, de verdad, disimula cabrón. A partir de aquí era subida, tocabas la ISS y volvías a bajar esquivando los satélites de la constelación GPS. Una vergüenza, no tiene otro nombre. Subir, subir y subir; 'está usted en la cumbre del Everest', decía un cartel; subir, subir y subir; y qué soltura llevo, y qué gracia en mi andar, y qué bien me lo estoy pasando. Muerto. Madre mía cómo voy a llegar yo a meta con esta basura de cuerpo. Dentro de lo malo iba con uno o dos tíos que me hacían morirme un poco pero me mantenían despierto, a ratos me puse yo delante, pero vamos, que como mucho me pueden agradecer que subimos al Roque Nublo donde había alfombra de control de paso, porque lo que es colaborar en el ritmo no mucho. En algunas subidas me molestaba el Aquiles-soleo, pero para mi sorpresa no fue nada importante; tampoco el meñique que me dio la lata las primeras decenas de kilómetros; ni siquiera la fascia plantar, fuente de tantos sufrimientos en otras pruebas, lo que me demuestra que llevaba unas zapatillas ideales para larga distancia: al final parece que no tengo de qué quejarme, ¿no?


Y me creía yo que las subidas tenían que acabarse ya pronto. Lo de la siguiente fue apoteósico, jadeando como un poseso, miro el pulsímetro a ver si llego a las 300 o no y voy en 125: definitivamente si no voy petado de hambre algo les pasa a mis musculitos, no dan los pobres. Poco después el cadáver resbala en una piedra, casi se calza una buena hostia, pero a cambio se lleva las manos con picaduras de alguna planta la mar de graciosa. Vamos, que tengo el día. Me levanta el ánimo el control del kilómetro 70, no sabía que había aquí. 10km para el siguiente y dos tercios de carrera en el bolsillo.


El de la guadaña, harto de esperarme, decidió tirar hacia delante a ver si pillaba a otro, porque lo mío era arrastrarme de muy mala manera, pero aún no me moría. Con niebla y algo de fresco llegamos a otra cima -creo que ponía 'K2'-, donde había unos telescopios, y después, bajada. A ver las estrellas, y no precisamente con el telescopio. La pata de palo que llevo por pierna duele cada vez más, a veces me creo que más no puede doler, pero me sorprendo de lo tonto que puedo llegar a ser, porque me quedaba por sufrir lo que no está escrito. Ciego perdido llego al 80, Garañón, de donde han salido hace hora y media la gente de la maratón, lo que daría por cambiarme por ellos. Aquí se podría dejar una bolsa, pero como volvía el domingo por la mañana se supone que no la tendría de vuelta; por la misma razón me he quedado sin mi chalequito TNF topeguay de finisher. Si en todos los avituallamientos el trato es excepcional y podemos comer lo que queramos y variado, ¡en este hay plato de pasta! Tardo muy poco en decidirme a comérmelo, y casi menos en hacerlo, entra de maravilla, llena la tripa, aprovecho para hacer una llamada revitalizante (supongo que en la foto estaré flipando con el gorro del payo, que parece una bolsa de El Corte Inglés deslucida, no sé) y salgo como nuevo... hasta que 100m más adelante pillo una tiritona de escándalo, es lo que tiene pararse más de la cuenta, llenar el buche y que haga fresco. Otra vez la chaquetita, capucha, y a apretar el culo, que no hay otra. Intento pensar en el perfil, desde aquí se supone que es todo bajada excepto una subida al principio. Una maratón. Esto empieza a estar hecho.


No puedo ni con la a de mi alma, voy lentísimo, pero bueno, hace mucho que sólo quiero llegar, creo que el reto está siendo mayúsculo, quizá no estaba preparado para esto, o me había creído que era algo más suave, o menos técnica o no sé qué, pero el día menos pensando este deporte te pone en tu sitio, tres maratones son muchas, 4000m positivos, son un huevo, y si a eso le añades que no sé porqué te levantas atravesado, tienes el cóctel perfecto para sufrir como un animal. Nunca pensé en la retirada, fue acabándoseme la voluntad, poco a poco, la chispa, las ganas, todo, resignado, bastante hundido, sin comprender porqué iba tan flojo, sabiendo que no era una carrera para mí, pero tampoco creyendo que había hecho nada tan rematadamente mal para padecer tanto. Resignación, es una de las fases a la que toda carrera, en mi caso, llego, agachar la cabeza y la moral, aguantar, lo que te echen, no tiene más secreto. Aguantar.
s
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Rapiña (fotos): David Jiménez, Victor Suárez, Aaron López - Bichillo Runner, José Antonio González Trujillo, Pablo Pedror

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Transgrancanaria 2011 (1): saliendo

martes, 8 de marzo de 2011

El primer día y medio en la isla fue de asueto y de carácter social, es decir, no pegar ni el huevo. Me reencontré con viejos conocidos, como un tal Chaigneau -al que no veía desde... hace dos semanas en el aeropuerto de París-, Dani Sanabria (Planeta Running), o a Vicente Capitán; me encontré con David Diego (y A.), asiduo de este blog que iba a mariconear 24km (estos triatletas...); a mi compañero de habitación, Zigor Iturrieta (más majo que las pesetas, oiga), aquel que se marcó un podio en cierta carrerilla; y a unos cuantos pros y periodistas que estaban por allí pululando, porque había unos cuantos de estos y aquellos, sin duda se ha invertido mucho y bien en la edición de este año y así ha salido. También andaba por allí la plana planísima mayor de La Cara Norte, que parece que se mete en serio en nuestro deporte y en nuestro país: creo que es una buena noticia. El montaje en la zona de meta era muy importante, y el trato excelente, cierto es que no iba como un corredor más, pero el carácter de esta gente de las islas es realmente amable y acogedor, así da gusto.

Mis sensaciones seguían siendo dispersas, ni mal ni bien, sino todo lo contrario. Un rodaje a ritmo penoso el jueves tras el viaje por el paseo marítimo de la Playa de las Canteras no aclaraban nada; comía bien y dormía decentemente, sobre todo la siesta previa a la carrera. Me encontraba bien pero tenía dudas por lo del Aquiles, el excesivo tiempo entre que dejé de entrenar en serio hasta ahora, o si me había afectado mucho pasar la semana anterior con malestar y fiebre. No nos gustaba el parte meteorológico y en un alarde de inteligencia mayúscula, un servidor y Zigor decidieron llevarse una chaqueta impermeable por si acaso tras mucho debatir si 50g iban a algún lado: se confirma que en general somos tontos de capirote, porque anda que darle tantas vueltas a algo tan absurdo es de capullo como poco. Teníamos un parte meteorológico bueno, de apenas unas horas antes, habría lluvia sí o sí: caca.

La impresión general antes de salir es que podía hacer una carrera decente, que intentaría seguir a alguien que tuviese más cerebro que yo, y que iba a ser la cosa muy larga. No me cuadraban los tiempos de la gente de cabeza, pero bueno, me daba lo mismo. En mi cabeza había calculado unas 18h basado en no sé qué y en los tiempos femeninos, que me seguían pareciendo demasiado rápidos. Cena a dos carrillos, tasis al punto de encuentro y buseto a Maspalomas. Hora y pico antes de la salida, sin hacer nada de provecho más que menear la lengua. Nos vamos preparando y mentalizando... una (Nerea) que no llevaba agua porque creía que había un avituallamiento pronto... yo con una luz trasera prestada con plomos para ir lento (no era necesaria esa estratagema para eliminarme)... todos muy sonrientes en la foto... y desde la arena de la Playa del Inglés se da la salida.


Creo que se le cae algo a Nerea, se para en medio de todo el mundo y no me la llevo puesta de milagro. La peña sale algo zumbada, pero como no me he colocado muy mal, hacia la tercera fila, me veo que con facilidad me uno a lo que empieza a ser el grupo de cabeza, al principio un poco desperdigados, pero pronto se va haciendo piña. Yo voy todo a la izquierda que puedo, cerca del agua que está la arena más durita, pero me cuesta mojarme dos veces el pie izquierdo porque llega alguna ola y no puedo evitar el agua si no es arreando un empujón, cosa que evito. En otra ocasión me caigo por un agujero en la arena, me puedo imaginar al puto niño haciéndolo unas horas antes, será cabrón...


La cosa está un poco tensa, la gente no habla apenas, como 30 personajes, cada uno tratando de coger arena dura, cruzándonos de vez en cuando. Voy mirando mucho el pulso porque si se me va me descuelgo a la voz de ya, sólo una vez veo 158, el resto 150-155ppm, digamos que razonable. Llegamos al asfalto, voy bien, nada forzado, de hecho le pregunto a Zigor y voy tres pulsaciones por debajo de él, vamos alegres, sé que no es mi ritmo, pero bueno, tampoco pasa nada por rodar un rato con unos cracks.

Salimos a un canal, tiene agua, y eso rompe el grupo, cada uno buscando por dónde no mojarse. En una zona de hierba rozo una piedra con la puntita de la zapatilla, tropiezo y clavo los cuernos, con un buen golpe en la rodilla derecha. Ha sido una tontería pero me levanto medio cojo, duele bastante y me cabrea. Además en este tramo se me han ido los güenos como un minuto o minuto y medio. Cogemos pista, se me va pasando lo de la rodilla, aprieto un poco sin pasar nunca de 155 y a los tres o cuatro kilómetros como mucho cazo de nuevo a la cabeza, me da la sensación, viniendo de atrás, que han relajado ritmo, aunque ya empieza a quedar poca gente. Un rato más y empieza la subida. Adiós chavales.

Estuvo bien. Rodar con Chaigneau, Csaba, Guillon, Zigor, Carrera, etc. es un lujo, no considero que me haya esforzado, pero ese no es mi ritmo, no pasa nada, yo a lo mío. Desde que empieza la subida se me van muchísimo, no me noto muy suelto, pero yo a mi rollo, me recuerdo que me quedarán como 110km, así que con cabeza. Posiblemente este terreno -pista tendida en subida- sea el que mejor me viene, pero no voy especialmente cómodo. Tras casi 20 km de carrera me adelanta un misil llamado Lizzy Hawker, corre muy bien, feo pero bien, ya se sabe que la gente de larga distancia tiene una zancada patética, pero hay gente que fluye. Ni por asomo me voy tras ella, no me noto fino. Me molesta además el meñique izquierdo y el cuadriceps derecho, lo tengo como un pedrusco, ¿habrá sido el ritmo de la salida? Me cuesta creerlo, íbamos alegres pero no para que me moleste la pata, menos tan pronto, y menos aún sólo una. Va a más.

En el 31 está el primer avituallamiento, no cojo agua, pero sí me paro a apretarme las zapas que van muy sueltas y a colocarme el calcetín por el meñique. Se sale de este avituallamiento en subida, al poco se coge sendero y empieza la fiesta. Una potente trialera, a andar. Coño, no subo una mierda, no me gusta nada cómo pinta esto. Sigo dándole vueltas a lo del cuadriceps, molesta bastante y cuando lleguen las bajadas de verdad puedo flipar en colores. Al rato el sendero se pone muy duro, algún escalón de un metro o más, duro, muy potente... no veo a nadie delante ni detrás... miro el 401, más o menos voy por la ruta... más o menos... me huele mal. Paro, me salgo del camino, busco luces y no veo nada. Nadie me pilla, esto apesta. Me lo pienso un poco y decido bajar, al ratito un tío sube y le pregunto y me dice que sí, que el GPS dice que por ahí. Sigue oliendo mal. Veo unas luces, estamos mal, ya me lo imaginaba, el camino está a unos 100m a la izquierda, cortamos como podemos, me habrán caído quince minutos y me decepciono mucho. Mal cominezo. Y encima empieza a llover. Mierda. Mucho tiempo perdido, intento olvidarlo, me lleva un rato, la subida es dura, no voy fino, llueve más. Pillamos pista, me encuentro mejor, un par de bajadas muy mojadas, cuidado con las piedras, pero no bajo nada mal (para ser yo, claro), ¡incluso adelanto a un tío bajando!... ¡¡¡¡¡YO!!!!!  

Con cierta soltura aún llego al 42, Nerea está a punto de salir cuando yo llego, me ha pasado mientras estaba buscando setas, pero si paro poco quizá pueda cazarla, lo que me gustaría pues es una tía experta y fuerte, de las que no bajan el pistón. Antes de salir era una referencia, porque la gané en la Transvulcania de similar desnivel, aunque en esta más larga quizá me ganase ella, pero referencia buena creo que es. Como algo, me pongo la chaqueta (al final llevé la R-Light no la Ultralight, acerté), salgo a por ella, asfalto duro, a subir, no veo lucecitas, pista empedrada, escalones, sigue lloviendo, sigo sin subir bien.
s
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Rapiña (fotos): David Jiménez, Victor Suárez, Aaron López - Bichillo Runner, José Antonio González Trujillo, Pablo Pedror

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Transgrancanaria 2011: unos días más...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Estos últimos días ya me he encontrado mejor, de ánimo y de cuerpo... en parte. Ya no estoy malo ni me mareo, pero no todo iba a ser tan bonito, claro, porque el Aquiles sigue dando la lata. Supongo que en subidas me va a dar por saco... menos mal que la carrera es llana. Hoy las sensaciones han sido putamierdaaaaaa.

Una preocupación sin duda es el clima, manda huevos que te vayas a las Canarias y te llueva y haga fresco; no sé cuántos días al año lloverá, pero me da que nos toca. Me da lo mismo que el año pasado lo hiciese, que se jodiesen, es su problema, je je, ¡pero este es el mío!, y no quiero mojarme ni pasar frío. Allí decidiré la ropa.


Ni idea de mi forma física, menos para tanto desnivel, cómo irá la noche, etc. Bastantes dudas. Eso sí, viendo el percal, mejor no pensar en puesto porque se va a correr mucho. No creo que sea exagerado decir que es la carrera en suelo español de más nivel hasta la fecha, incluso superando a Cavalls, con varios tops como Sebastien Chaigneau (3x1º Libyans, 2º UTMB 2009), Antoine Guillon (2º Reuniòn 2010), Zigor Iturrieta (3º UTMB 2010), Iker Karrera (ganador de la Costa Brava versión hard core, 3º Cavalls 2010), Nemeth Csaba (top 10 UTMB), Lizzy Hawker (varias veces ganadora del UTMB) o Nerea Martínez, otra que gana todo lo que corre. Por no mencionar a los locales, que se las sabrán todas y estarán motivados. En fin, mucha tela, y en serio que paso de pensar en puesto, el objetivo es acabar y lo más adelante posible, claro, pero con cabeza que sigue siendo un palizón monumental. Además, como cojo el vuelo el domingo pronto y no podría ir a la entrega de premios, no les voy a hacer el feo de pillar cajón y no presentarme, je je...

Bonito vídeo promo:



Jueves a primerísima hora de la mañana, rumbo a las Islas Afortunadas.
s

P.D.: me estoy pensando seriamente cambiar de carrera, hacer la de veintipico y pasarme la noche del sábado de farra aprovechando que son carnavales. ¿Me apoyáis a muerte, verdad?
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