Travailen, el documental del récord de la travesía de los Drakensberg

lunes, 18 de agosto de 2014

Poco después de la Transgrancanria, el ganador de la misma, Ryan Sandes, volaría de vuelta a su Sudáfrica natal para intentar un reto, la travesía de los montes de Drakensberg, "las montañas del dragón", la cadena montañosa más importante del país. Ryan y su compañero Ryno Griesel realizaron la Drakensberg Grand Traverse en 41h 49' (el anterior mejor tiempo estaba en 60h 29').

Su principal patrocinador de este evento, Red Bull, se encargó de filmarlo por todo lo alto, y gracias a los increíbles paisajes, lo bien contada que está la historia y el gran trabajo de The African Attachment, tenemos un documental que merece ser visto. Los preparativos, las dudas, el difícil terreno, tener que pararse a dormir, esta es la historia. Hace poco se estrenó en una sala de Ciudad del Cabo y, durante tiempo limitado, desde ya, está disponible también by the face. Cuando lo quiten, no me lloréis.


+: RedBull.za

Ís13land - La ruta

jueves, 14 de agosto de 2014

Con una naturaleza tan desbordante, donde hay desde un desierto interior, a altos acantilados, de ríos caudalosos a glaciares, creo que cualquiera con un mínimo de inquietudes y practique el deporte que practique, tiene una posible aventura de la dureza y compromiso que quiera a poco que le eche imaginación. Hay bastantes agencias que te ofrecen aventurillas más o menos enlatadas, pero es también terreno de algunas potentes. Siempre había pensado visitar Islandia a golpe de pedal, es un destino bastante frecuente de ciclistas inquietos, y es bastante normal encontrarlos por la mitad sur, doblados por el viento y hasta arriba de carga en las alforjas. Lo dicho, échale imaginación, si quieres, y ve a por ello con cierta cautela y tratando de saber dónde te metes.

La verdad es que un servidor leyó poco, demasiado poco del país, falta de tiempo, la fecha que se acercaba, y aunque la ruta me la diseñé en mi cabeza en dos patadas me informé muy poco, lo que no es lo más inteligente. Esta es, a grandes rasgos, la pequeña historia de cómo me diseñé la ruta, una mezcla de intuición, gusto personal, información cogida con alfileres y algún giro del destino.

La ruta ciclista más típica es darle la vuelta a la isla por la carretera principal, la 1, la Ring Road, deben de ser unos 1500 km a ojo. La verdad, no me parece la mejor opción porque lo de 'principal' puedes imaginar que sea sinónimo de tráfico. Tampoco tiene arcén, sólo en la parte oriental, y cerca de Reikjavík y Selfoss, y aunque la gente es muy respetuosa al volante, casi mejor ir por la costa. Tampoco tiene apenas tráfico pesado, es raro ver camiones y las furgos de reparto que siembran el terror a los ciclistas de nuestro país, allí ni existen; aún así, lo que puedas evitar de la 1, mejor. Así que una de las prioridades era cogerla lo mínimo posible.

Otra característica mi pliego de condiciones era pasar por el interior, deshabitado, hostil... pero nunca pensé que fuera tan tan desierto. Excepto por los ríos y el clima, perfectamente comparable a las hamadas (llanuras pedregosas) que conozco de los límites del Sahara -Libia, Argelia, Marruecos-, una sorpresa casi en el Círculo Polar Ártico.

Y otra, más o menos inevitable premisa, era pasar por Reikjavík, adonde llegaría en avión.

Rutas hay mil posibles pero lo más importante es que te diga a ti algo. Las rutas (y las carreras) me deben despertar alguna chispa, algo, no sé cómo salta, pero deben de tener un atractivo. Por ejemplo me gustan las rutas históricas. Pero también las lógicas (muchas veces coinciden, no es casual). O las que unen accidentes geográficos. O las de los que los delimitan. Una frontera es una línea imaginaria de un tiempo concreto. Es artificial. Una isla, un lago, el pico más alto de la zona, no. Un 8000 es "artificial", ligado a la medida del metro, el Everest, el K2 no lo son. No sé si me explico. No rechazo tajantemente la "artificialidad", pero hay otras posibilidades que me suelen gustar más. Simplemente viendo el mapa de Islandia pensé en una ruta oeste-este. Es lo que me salió en los primeros diez segundos. No le di más vueltas hasta meses después. En el segundo vistazo vi que había que ir haciendo zig zag, la geografía no está "distribuida" de esa forma tan simple, hay accidentes que interrumpen esa línea, glaciares, ríos. Descubrí una diagonal. Buena parte del interior se distribuye en una diagonal noreste-suroeste, ríos paralelos siguiéndola. Lógicamente los caminos no luchan contra la geografía, sino que tratan de apoyarse en ella, de doblegarla con cuidado. Ese era el camino lógico, el que estaba buscando. Saltó la chispa.


En Google Earth se llama F26 y un nombre raro, impronunciable, como casi todo en islandés, idioma que se caracteriza por poner letras sin ton ni son. La F26 además pasa entre glaciares, cruzas ríos y es dura. Qué más se puede pedir. Otra chispa que saltaba. Ahora había que llegar y salir de esa diagonal, porque tenía claro que me apetecía salir y llegar de la costa, cruzar el país, la isla, si no de punta a punta geográficamente puras, sí de extremo a extremo, del Atlántico Norte al Atlántico Requetenorte. Aquí entran en juego las infraestructuras, porque debe ser razonablemente cómodo llegar o volver de. Costes, tiempo, saber que voy solo, etc. Y en qué condiciones vas a ir. A la batidora todas las variables.


Localicé la compañía aérea doméstica. Y llegaba hasta casa cristo. Thórshöfn (Þórshöfn), me mola. Vale. Por el otro extremo lo fácil era la capital, lo cual no me apasionaba por el tráfico. Pero no había otro remedio. Piensa que es plantearte una ruta en un país que no conoces, no sabes cómo te puedes mover ni si te vas a hacer entender. Añade que iba muy cargado, con un carro, con lo que mi movilidad era muy reducida, un factor a tener en cuenta.

Y entró en escena la "suerte". Sabía que Carlos García, Ultrarun, había estado en Islandia, trazando y dirigiendo una de las carreras de la empresa con la que trabaja, Racing The Planet. De hecho me trajo unos mapas, porque no siempre son fáciles de conseguir, ni siquiera por internet. Un buen día le llamé para que me asesorara, y que me diese su opinión de lo que tenía en mente. Me propuso otra localidad en vez de la capital, Thorlakshöfn (Þorlákshöfn), el el sur, donde se alojó en una guest house y era un pueblo tranquilo. Me gustó la idea. Me quitaba el truño de la capital y el tráfico. Además me sugirió hacerlo de norte a sur, cuando yo siempre había pensado hacerlo de sur a norte por facilidad, mejor empezar por un lugar habitado, donde tengas oportunidad de abortar la aventurilla y no sea muy traumático para volver o buscar cierta ayuda. Y es que el norte está muy deshabitado y las distancias entre localidades son de días. La parte buena de salir del norte es que podía enlazar vuelos, mientras que yendo de sur a norte no tendría el vuelo de vuelta y a dos o tres días de acabar, alguien me lo reservaría desde casa... si había vuelo. A la batidora de nuevo, nuevo punto de partida (o llegada) y ruta al revés de lo que tenía pensado.

Otra consulta a internet, vuelos internacionales y locales. "Anda, puedo hacer un pequeño malabar. Si vuelo con WOW me deja a las 03h30 -mejor que a medianoche, cuando suelen llegar la gran mayoría-, me ahorro una noche de hotel y traslados, y al mediodía puedo coger los vuelos locales y estar por la tarde en Thórshöfn, dormir allí y salir a la mañana siguiente."

Acepté ambas sugerencias, partiría del norte, de una pequeña localidad pesquera bastante aislada; pasaría por el centro, agreste y hostil, haciendo parte de la costa norte para llegar a la F26; y acabaría en otro pueblo pequeño pesquero en la costa sur. Uniría norte y sur, pasando por el centro, usando una diagonal lógica que algo después descubrí que también tenía su historia. La parte mala era que tenía bastante asfalto, pero es lo lógico que un país así, con una densidad de población bajísima, donde los caminos se usan cuando no hay otra opción, y donde el asfalto es una necesidad buena parte del año. Consultando el tráfico vi que la mayoría de las carreteras tenían cuatro coches mal contados. No es que me apasione el asfalto precisamente, pero al principio no me importaba, para tener algún día tranquilo y para ir haciéndome al día a día, y al final iba a ser casi deseado por avanzar más rápido. La verdad, con Google Earth como guía no puedes explorar demasiado, porque lo que te puede parecer un camino majo, allí puede ser un infierno (me ocurrió). O una valla se puede interponer en tu camino (me ocurrió). O ser una propiedad privada (posiblemente me ocurrió).

No es porque la haya hecho yo, pero decidme que la ruta no es bella:



Y es que uno de los grandes condicionantes de cómo hago las cosas es que son al flash (al según la FEDME). Los escaladores llaman escalada al flash a aquella en la que llegas, y desde abajo, le echas un vistazo a la vía, puedes ser informado, pero te pones a ella y a la primera la sacas. Esto es algo parecido, con muy poca información, usando herramientas útiles pero que se quedan muy cortas cuando de verdad te pones en serio a ello, sin poder/querer investigar ni hacer probaturas, vas y te lanzas a una ruta. Iba cargado, con un carro, no me podía meter por donde me salía del pijo. La seguridad es importante y no es el mejor sitio para arriesgar. Iba solo, la meteo es una mierda, quería correr. Los condicionantes era enormes, de mucho peso, y encima no haría pruebas, no iba a alquilarme un coche y ver la ruta antes, nadie me iba a ayudar si fallaba, era llegar y que saliese o no. Ni que decir tiene que ir así es una "temeridad", o más bien tienes muchas papeletas de que las cosas no salgan bien. Pero a veces lo hacen. Y si a eso añades una pobre preparación previa en cuanto a informarme y documentarme, ya es el doble tirabuzón carpado sin saber no si tiene agua la piscina, sino si hay piscina debajo del trampolín.

Cuando digo que fui algo temerario, es que hablé con Carlos a mediados de junio (18 de junio, creo). Compré los billetes una semana después, y dos y pico después estaba en Islandia con mi carro y mis pelotas ahogándome. Es decir, que a mediados de junio no tenía ni bien definida la ruta. Ni vuelos ni leches, claro. Y ni siquiera hice una prueba en condiciones del carro. Corrí exactamente tres días con él, en los últimos seis meses. Vamos a llamarle determinación cuando podría ser inconsciencia perfectamente. Y el colmo fue que la pista central, la que le daba la salsa a la ruta, permaneció cerrada hasta pocos días antes de salir de España, no sé ni qué hubiera hecho si no la llegan a abrirla a tiempo. este es el pantallazo del día que se abrió la F26, daba palmas con las orejas. Fíjense en la fecha, 8 de julio. Volé y salí el 16.


El redoble de tambor era cómo conseguir gas desde esa localidad tan apartada del mundanal ruido, porque no puedes volar con él, está fuertemente penado, puedes pillar pero a base de bien como te pases de listo. Otra vez la "suerte". Contacté con una casa para alojarme el día de mi llegada, y pregunté si había gas en la gasolinera o en el supermercado. No hay más tiendas en ese pueblo. Y sí, había en la gasolinera... pero la casa no tenía habitaciones para el día que llegaría, 16 de julio. A pocos días de volar no tenía alojamiento pero sí gas. Cambio de planes, no duermo, del tirón, más de 36 horas en pie, cuatro vuelos, muchas horas de espera y me meto la primera etapa según aterrice, desde el mismo aeropuerto... y que al final fue aún peor, retrasos en vuelos, ¡compré el último cartucho de gas de la gasolinera! y salida lloviendo. Es la aventura.

· Lyngholt: alojamiento en Thórshöfn. La verdad, le saqué una información vital (gas) a su dueña y al final no dormí en el sitio. Casa con buena pinta, bonita y cuidada, junto al supermercado y gasolinera. Es un pueblo muy pequeño, muy apacible, en el extremo nororiental de Islandia. Si alguien algún día se alojara por allí por esta entrada, se lo agradecería.

· Hjá Jonna: alojamiento en Thorlakshöfn. Regentado por un marino (Jonna) e hijos, es una sencilla pero agradable guest house, donde me alojé un par de días a cuerpo de rey. Pueblo a unos 50 km de Reikjavík y casi la misma distancia de Keflavík (aeropuerto) puede ser un buen punto de partida de rutas ciclistas, te bajas del avión, te metes esta primera por la costa sur y duermes la primera noche. Wifi, buen desayuno, pueblo apacible. Pueblo con supermercado, gasolinera y unos tres o cuatro sitios para comer.

· Vegagerdin: la DGT islandesa. Excelente información, actualizada y de fácil acceso. Más info, webcams y demás. Incluso hay un pdf donde te dan los datos de cuándo se han abierto las pistas de las highlands en años pasados. La media de mi F26 era el 22/06 (sur) y 03/07 (norte), buena info para reservar vuelos... pero este 2014 fue el 08/07, si llego a coger los vuelos cuando pensaba (principios de mes) hubiese tenido problemas. Este último enlace lo desconocía cuando estaba haciendo planes.

· Vedur: "Insitituto Meteorológico Islandés", digamos. Buena web. También en aplicaciones Android y iOS. De consulta (o que te lo consulten) diariamente, tiempo muy cambiante, alertas con cierta frecuencia, y alertas con riesgo serio como desbordamiento de ríos, vadeos imposibles o corrimientos de tierras. Y sismología. Por cierto, todos los vientos se dan siempre en metros/segundo, no sé si para no asustar con número demasiado grandes... pero un 10-15 ya es un viento majo y 20 es para salir volando. Importante web.

· Mapas: aquí puedes encontrar una buena selección, los Landshlutakort (Mapa regional, ignorantes, que no tenéis ni idea de idiomas) a escala 1:200000 son excelentes, escala muy buena, con ocho cubres el país.

· Safetravel: web de información de viajes y aventuras. Imprescindible. Además, puedes registrarte y mandar tu plan de viaje, puedes ir mandando tu posición con el móvil y dar alertas. Aplicación Android, Windows y Apple. Al registrarte te tienen más o menos controlado, dices qué material llevas y saben qué vas a hacer, e incluso puedes poner una fecha límite a partir de la cual, si no das señales de vida, van en tu búsqueda. Copón de la baraja. El 112 islandés es de nivelón.
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Ís13land - Sobre Islandia

martes, 12 de agosto de 2014

Desde hace muchos años quería ir a Islandia, no había algo concreto que me atrajese, más bien era toda la isla, porque a poco que hayas rascado la superficie del país sabes cuál es su fuerte: naturaleza. Unos pueden vender museos, otros catedrales, otros cosmopolitismo (sea lo que sea esto). Islandia es, sobre todo, naturaleza. Para los que nos gusta lo outdoor es un parque de atracciones, muy bien conservado, seguro y al alcance de la mano. Por aquello de que como especie vamos como Atila, una zona tan amplia con una naturaleza bastante poco afectada es una rareza, generalmente te tienes que ir a hacer puñetas, pero Islandia está a la vuelta de la esquina, con posibilidad de ir en low cost, ser un país seguro, algo casi también extraño en países de naturaleza exuberante, porque precisamente tratamos de aprovechar sus riquezas al máximo lo que suele acabar en hostias a puño cerrado.

Geológicamente media Islandia es América y media es Europa. De hecho en un turístico lugar -Thingvellir- chocan ambas placas tectónicas. Culturalmente es europea, con fuerte influencia de los países escandinavos, pero también hay retazos británicos (una importante colonia que tuvo que huir de las Islas y se asentó en Islandia, temas religiosos), americana (little America la llaman algunos, en buena parte influencia de una antigua base americana), pero es muy suya también, fruto del relativo aislamiento de décadas. Y es que Islandia está bastante a tomar por culo, el Círculo Polar Ártico está en la latitud 66º 33' 45" Norte (en 2014, varía) y yo llegué a estar a 66º 15' 34". Esos son apenas 32,5 km de la línea imaginaria donde al menos una vez al año no se pone el Sol. Esa misma latitud en otro sitio supondría un clima absolutamente hostil, pero gracias al océano y la corriente del Golfo, que sí, llega tan al norte, las temperaturas son razonables. Eso sí, que nadie se espere un verano como el que conocemos aquí, obviamente, la temperatura más alta jamás registrada en Islandia ronda los 30 ºC y años después aún se habla de aquel día como el previo al infierno. Islandia (Ísland en local) significa tierra de hielo, y sin duda está confundido con Groenlandia, Greenland, esta sí es una auténtica tierra de hielo y no Islandia que es en buena parte (al menos en verano) muy verde.


Islandia es un país seguro, avanzado en lo social y de gentes extremadamente amables. Como destino con su puntito de aventura o al menos para ir por libre es un destino ideal, porque ten la certeza de que te sentirás mucho más seguro, independientemente de dónde vengas, de lo que conozcas. Dejar el coche cargado con las llaves puesta una noche entera lo atestiguan. Perder un GPS y que te lo devuelvan también. Cuanto más viajo fuera más me doy cuenta de un par de cosas: de la profunda vergüenza que me hace sentir venir de donde vengo en ciertos comportamientos, y en que no estamos tan mal en muchos otros aspectos. Lo que más nos falta por evolucionar somos nosotros, los españolitos de a pie, tan pícaros, insolidarios e individualistas, que parezca que lo llevamos en el ADN. Pero no, lo llevamos en nuestra cultura, de siglos de pillaje y bandolerismo. Igual que creo que somos de los países del mundo que más y mejor recicla, y podemos sacar pecho por ello, que tenemos buenas infraestructuras y un sistema sanitario que no nos merecemos, socialmente veo unas diferencias increíbles con países que nos sacan un par de generaciones. Es mucho no, muchísima la diferencia con Islandia. Pongo un par de ejemplos. Que una persona de 60 tacos te hable en un buen inglés, o una cajera de un supermercado, o el que te da tu pedido en una hamburguesería no es sólo sinónimo de un sistema educativo avanzado, no, es que alguien, hace 60 o 70 años se dio cuenta de que con su lengua no salían de su bonita isla, y que o te abres al mundo, para poder negociar, aprender o progresar, o estás condenado a estancarte. Como poco. Ya digo, no me parece sólo algo educativo, es social, es saber que o te abres o involucionas. Semejante visión de futuro, en un país como el nuestro que quiere fragmentarse en ciudades-Estado como hace siglos, hace que te tiemblen los esquemas. El segundo ejemplo va al hilo de la mujer. Nos creemos que porque nuestras mujeres tengan carnet de conducir o estudien en la universidad ya estamos a la cabeza de la integración social. Hasta que ves ligeras diferencias: que los hombres cuiden más (por lo que me ha parecido) a los niños que las mujeres; que las mujeres conduzcan con el hombre al lado (infrecuente aquí); o que trabajen en actividades físicas como la agricultura. Es una diferencia de dos generaciones, como poco. Un abismo. La que nosotros podemos sacarle a Marruecos, cuyas mujeres no van con burka pero cuya igualdad es aún un ideal allá por el horizonte. Está bien ponerte en tu sitio.

Islandia es un país pequeño, en torno a la quinta parte que España, pero con 300.000 habitantes. Además con la población muy concentrada en el sur. Con un clima complicado, tan bajísima densidad poblacional, con un estancamiento antediluviano de su población, con un interior inhóspito, etc. configuran un país nada fácil de gestionar. No hay apenas transporte público (sólo autobús), las carreteras son correctas (comparables en el mejor de los casos a unas nacionales antiguas nuestras, normalmente no pasan de regionales), y las distancias se hacen enormes para disfrutar de servicios de calidad. No digo que mejor no enfermes en Islandia, pero vivir o criar hijos, no tiene que ser fácil si no lo haces en el entorno de Reikjavík. Creo que pueden acelerarse en algunos aspectos, en parte gracias a los ingresos del turismo, y es que el año pasado, según me comentaron, fue el primero en el que la actividad turística superaba a la pesca en cuanto a ingresos, y eso es mucho decir con los caladeros que tiene el país, que hasta llegaron a atraer a pescadores vascos hace siglo y pico. Y no le vendría mal hacer crecer este sector porque el otro donde puede mirar al futuro es la industria, especialmente aquella que necesita energía a buen precio, y esta, que puede ser en buena parte siderurgia, es generalmente dañina con el medio.


Entre diez y catorce días creo que puede ser un tiempo razonable para abarcar la mayoría del país, siempre que te muevas con cierta soltura. A pesar de lo poco que vi como turista "normal", es tan fácil ir haciendo pequeñas paradas que no avanzas. Cada dos por tres encuentras un paisaje digno de fotógrafo de National Geographic y es de los primeros sitios del mundo en el que veo paisajes donde para hacer una postal no necesitas el día perfecto, es sencillamente alucinante. Aunque da para infinitos tipos de turismo, creo que una de las mejores es alquilarte un coche e ir por libre, durmiendo donde pilles o ya con algo reservado. Es fácil intuir que soy poco amigo de viajes organizados, pero es que siendo un país seguro casi da hasta grima que te lleven de la mano, y creo que yendo a tu aire puedes disfrutarlo más sin perderte casi nada de lo que te pueda ofrecer alguien por ahí.


Reikjavík, a pesar de ser toda una capital de un país europeo, es poco más que una ciudad de provincias a escala española, como quien va a Ávila o Burgos, no más. Da para un día y me pareció bastante acogedora, tranquila, casi sin tráfico, de patear tranquilamente sin deslomarte, y tanto un buen sitio para empezar o acabar la vuelta a la isla como para hacerlo a mitad de viaje y sentirte parte de la civilización, especialmente si vienes de alguna actividad un tanto agreste.

Me impresionó mucho la península oeste a Reikjavík (por donde el volcán Snaefellsjokull, el de Julio Verne y Viaje al centro de la Tierra), con la peculiaridad de que acabándola la carretera desapareció y tuve que hacer unos cuantos kilómetros de pista, sin pega, divertido. Conviene acercarse también a alguno de los glaciares, impresionan, y también a alguna de las mucha cataratas, que son también bastante curiosas de ver.

La gran desventaja que le veo a Islandia es que es caro, bastante caro. Lo que en las Canarias te cuesta alquilar un coche una semana en Islandia te da para día y medio (calcula cerca de 100 €/día); se pueden encontrar alojamientos por menos de 100 €/persona/día (yendo solo), pero no es lo más normal; a dios gracias que hay una línea aérea de bajo coste, porque si no de 500-800 € no te bajaba la broma (pero sólo sale de dos ciudades en España); y cualquier compra que hagas en un supermercado no baja de 30 € ni de coña, aunque sean dos mierdecitas. Hay que ahorrar un poco más para ir, pero dudo que al que le gusten los espacios abiertos opine a la vuelta que no fue un dinero bien empleado.

Algún enlace de utilidad:

· WOW Air: línea aérea de bajo coste, comprando a última hora, 385 € (sin ningún extra). Añade maleta y bici (es como asimilé el carro), la cosa fue a 487 €. Desventaja para el 70 % de la población: sólo sale de Barcelona y Alicante. Sin problemas de facturación, amabilidad, buen servicio, recomendable. Vueling tiene precios parecidos desde Barcelona comprando con más tiempo.

· Air Iceland: compañía de vuelos internos, frecuencia diaria, mejor reservar con tiempo si no eres un descerebrado. Me salió por unos 200 € ir al sitio más lejano de la capital (son tres vuelos que debes coger uno tras otro), pequeño extra por bici, barato. Claramente deficitarios los dos últimos vuelos, avión de siete plazas y a media carga, y la bodega la llevaba casi llena yo solo.

· Geysir: compañía de alquiler más económica de Islandia. Permite cogerlo en un sitio (aeropuerto) y dejarlo en la capital, por ejemplo (hay 50 km entre ambos puntos). 240 € tres días, coche más económico, categoría A antiguo (Peugeot 206)... más 25 € de pincharlo, y eso que eran neumáticos M+S. Pero no me quejé mucho porque doblé una puerta por el viento (algo muy frecuente, al loro) y no se dieron cuenta.

· 4th Floor Hotel: hotel más barato que encontré en Reikjavík, 73 € habitación individual con baño compartido. Normalito, pero muy céntrico, en la calle Laugavegur, la más comercial, muy chula. Se aparca fácil por la zona.

· FlyBus: autobuses del aeropuerto a la capital. Permite que te lleven a ciertos hoteles o al aeropuerto doméstico (en la capital). No suelen cobrar extra por bici. Compañía de autobuses omnipresente en Islandia, Trex.

· Consigna: algún sitio permite dejar equipaje.

· Consejos: un par de posts de mi tocayo Sergio Fernández Tolosa, de utilidad, no de acuerdo con todo, pero buena base para ir leyendo. De ciclistas es de donde más información podrás sacar, aunque muchos hacen recorridos bastante típicos, es la fuente más fidedigna y parecida a lo que pudiera ser correr. A darle a Google.
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Off-Topic: Guerlain Chicherit

viernes, 8 de agosto de 2014

Guerlain era un esquiador profesional, de baches y 'free', cuatro veces campeón del mundo. Cuando dejó el esquí se pasó a los coches y se ha hecho un nombre en el Dakar. Aparte, hace sus pinitos en el "free car", proponiéndose retos, como el primer looping hace un año o el intento de récord del mundo de salto de longitud. 100 m. El vídeo recoge ese largo instante. No son sólo las alucinantes imágenes, ni el espectacular desenlace: es la historia en sí, cómo se ha contado. Y la determinación del pollo, que apretar a fondo un acelerador que alimenta un bicho de 1000 CV camino de una rampa tiene que ser la leche. Excelente vídeo, de lo mejor de vídeos extremos que quien esto escribe recuerda.


+: YouTube - 'GoPro'

Vídeos: Hardrock 100 2014

martes, 5 de agosto de 2014

La edición de este año de la Hardrock estaba eclipsada por la participación estelar de Kilian Jornet que hizo buenos los pronósticos y no ganó, arrasó, con récord de la prueba incluida. Y eso que, según se cuenta, fue con dos puntos del freno de mano echado al principio. A veces Kilian gusta de repetir eventos, y algunos deseamos que lo haga y deje el récord en la Hardrock por los siglos de los siglos. Ya conocido el recorrido, sería salir ambicioso, arriesgando, corriendo contra sí mismo.

Porque no tuvo rival, demostrando una vez más que en forma es inalcanzable. El nivel era excelente con corredores de ambos lados del charco de contrastada calidad, y sin embargo nadie le hizo sombra. Sólo Julien Chorier le aguantó un tiempo... y acabó como acabó: excelente documento de iRunFar donde se le ve sufriendo como pocas veces en la vida. Julien, ganador en 2011.

Pero el mejor vídeo que he encontrado es el que pongo a continuación, un excelente resumen de la prueba (aunque el cámara parece que no llegaba a ver a Kilian casi nunca), donde podemos hacernos a la idea del recorrido, dureza y técnica. Y falta el factor altitud, que nos lo imaginamos. En la parte final el cámara hace de 'pacer' de Timothy Olson, el cual iba tras la estela de Julien en cuanto a reventado, con un ritmo cansino... y el acompañante haciendo monerías con la Hero. Los pros, en mi opinión, tienen que estar a las duras y a las maduras también, es bonito rodar delante y ganar, pero estas curas de humildad (no se me entiendan mal), y como el mismo Tim dijo, ponen en valor las victorias. Por eso me encanta verles padecer, porque arrastrarse es ingrato, pero todos debemos recordar de vez en cuando lo duro que puede ser todo esto el día menos pensado.

Un buen vídeo de una de las carreras del año.
   

Peeeero, el amigo Seb publica el suyo, de impecable factura, como nos tiene acostumbrados. Me gusta más este. Tocó la de arena tras su victoria del año pasado. Con los dos te haces una magnífica idea de qué es la Hardrock, que a veces me parece una de las carreras más sobrevaloradas del mundo, y otras un evento especial y con personalidad. Posiblemente sea ambas cosas.



Actualización: añado este vídeo de Darcy Africa sobre su participación en la prueba de este año, creo que aporta también para conocer la Hardrock.


+: Hardrock 100, YouTube - 'Run Steep Get High', YouTube - 'GetReadyFor Trail', YouTube - 'Hoka One One'

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