Una de las cosas buenas de llevarte bien con la gente es que a veces te surgen viajes imprevistos... y a buen precio. A mediados del 2004 un amigo checo que conocí en la Himalayan Stage Race me invitó a su casa para correr alguna prueba que se celebrase por allí, y yo hice lo mismo. Él se vino a correr el Maratón Alpino Madrileño, le acompañé unos kilómetros y pasó el fin de semana en casa. Un par de semanas después me fui yo a Praga -impresionante ciudad- y, ya que estábamos por allí, corrí una prueba en la vecina Eslovaquia, unos 49km por vírgenes montañas. También me vino bien para preparar la Jungle Marathon, mostrándome alguna de mis debilidades que tuve que reforzar en los siguientes meses.
Sin duda, el principal problema para si alguien quiere correr allí es llegar. Difícilmente te harás entender, dado que hablan muy "raro" y donde el inglés es bastante desconocido. Por eso, o te alquilas un coche o no te será fácil llegar en transporte público. En mi caso me llevaron en coche y llevaba traductor, con lo que fue todo increíblemente fácil.
La carrera en sí discurre por una zona montañosa, bastante intocada, bonita y boscosa. Un buen número de kilómetro circulas por una "calzada romana", un empedrado a 2000m, quizá cerca de quince kilómetros. Desconozco el porqué de esta calzada a esta altitud (supongo que sería una antigua ruta y se empedró para facilitar el paso de carruajes y personas evitando barrizales), pero resultó curioso, desde luego. Más tarde es más montañera, senderos, bosque, etc. Atento a las marcas porque si te pierdes no tienes ni la más remota idea de cómo llegar a meta, yo iba completamente a la aventura, no sabía ni dónde me movía, y la orientación la pierdes relativamente rápido cuando no has visto ni un mapa de la zona. La prueba sale cerca de Bánska Bystrica (te llevan en autobús a la salida desde el pueblo) y acaba en la estación de esquí de Donovaly.
No se me dio bien, como casi siempre en montaña, por los tobillos. Un buen esguince me volvió a mermar mis posibilidades, me desanimó y debilitó, en lo físico y en lo psicológico. Siempre me
persigue (¿y me perseguirá?) lo mismo. A partir de ahí, tuve que ir con mucho cuidado, sin excesos, y algo desanimado.Finalmente fui undécimo, creo que sexto en mi categoría. 5h23' en 49km, moderadamente rápida, 148 pulsaciones por minuto de media.
Muy buen recibimiento, acogida calurosa al "marciano" (por supuesto que era el primer español, y quedarán años antes de que vaya alguno más, supongo), y hasta me dieron un pequeño premio no sé en base a qué... Buen recuerdo, buena gente y recomendable. Creo que siempre hay buen ambiente en la montaña, seas del país que seas, es un buen nexo de unión.
s
+: Non-Stop Behu
XII Rocnik Non Stop Behu
Publicado por ser13gio en 13:13 0 comentarios
Temas: Europa, Otras Carreras, Rocnik non stop Behu, Yo
H-100
Buenas.
Vamos a ver. No se por donde empezar. Cronológico que es más fácil. El pasado nosequé de octubre nos fuimos rumbo Bagdogra, en el extremo oriental de la India, casi frontera con Nepal, Bhutan, Bangladesh y sus muertos. Lo primero, según nos bajamos del avión es un tromba de agua espectacular, la cola del monzón, digo yo. Acojonante. Eso en las montañas tiene que ser de cuidado.
Cogemos el buseto de turno, pequeño -de unas veinte plazas-, ruidoso y no veas tú que carreteras. Los tipos controlan mucho, estoy convencido de que una mezcla de conductor de un 'motonabo' (triciclo motorizado) de Delhi y uno de busetos del Himalaya sería fácilmente campeón del mundo de rallyes. Lo dicho, controlan, pero creo que por una simple probabilidad no se pegan mas hostias, porque todas las curvas son ciegas e invaden "carriles" contrarios, en las que, evidentemente, entra poco más que un vehículo. Eso sí, emocionante. Luego ya empieza a ser coñazo, y cuando llevas montado en el susodicho buseto catorce veces, pues
estas hasta los huevos y consigues hasta dormirte, ajeno al tremendo peligro en el que estás inmerso.
Llegamos de noche a Mirik, 'base camp', y a eso de las 0530h, pa' rriba rumbo Darjeeling, la capital de la zona. No me gustó nada, muy turísitco, yo lo apodó la 'Benidorm de las montañas' mucho tráfico, muy ruidoso, para mí una importante mierda, para hacer compras, quien las haga, y poco más; y yo no pillé nada. Otras 2h de vuelta, y de nuevo llegamos de noche.
'Wake up' a las 0500-0530h (tónica general en el puto viaje, joder, con lo bien que se corre a las 1100-1200h, pues no, salidas a las 0700h). Los entrantes se componían de una subida de hora y pico al 15%. Pues fale. Desde la salida me pongo primero, porque aparte de que soy la leche de chulo, en los tramos más duros la gente andaba y yo lo hacía todo corriendo con zancada lamentable, controlando pulso y sin dejar de correr. Bien. Desde el principio nos fuimos unos pocos, los que
íbamos "a por nota" y si me pasaba alguien es porque me paraba a hacer afotitos. Nos fuimos un irlandés -Noel Hanna- y yo y dejamos de ver a nadie un rato después. Una bajada larga y mala para tobillos ("calzada romana") y con bastante hambre me encamino al km28, o lo que es lo mismo, donde tenía yo papeo. Iba ya solo y con algo de ventaja. Llego y no esta mi mochila. Llega justo el "jeep" Mahindra (como todos aquí) y empiezan a buscar la mochila; en una bolsa grande había bastantes y un tío no podía con ella de lo que pesaba. Cuando se me inflan las pelotas de esperar, subo al Mahindra, tiro de la bolsa, la abro y empiezo a sacar mochilas como un poseso, tirándolas a los lados como en los cómics de Astérix con los romanos. Y nada. Pierdo tres minutos, me adelanta Noel y suelto un sonoro "me cago en Dios" que me entendieron perfectamente los locales. Salgo a rabo, recupero, me pongo primero, y en la subida final me
vengo abajo. No menos del 25%, sus muertos tós. Como yo había parado con el irlandés porque le jodía un gemelo, él me dijo que llegáramos juntos... y es que quedaba una curva, y yo pensando que quedaban 4km. Ahora sé que ese fue mi peor momento, zombi perdido, mareado creo que por el hambre y la altitud, y francamente fundido: si me dan un capón me dejan en el sitio. Pues eso, 'ex aequo', a los cinco minutos bien y a recuperarse, lavarse, lavar ropa, abrigarse.
Estábamos a 3636m, que no está mal. El tercero llegó a media hora, creo, con lo que empezaba a decidirse la carrera, aunque fueran cinco etapas. 4h33' para empezar.

Para los que les interese, la altitud -ésta, hasta 4000m- creo que apenas afecta físicamente; o por lo menos a mí no lo hizo. Y me gustaría saber quién es el cachondo que distingue un 20% de subida a 1000m, 2000m y a 4000m. Los únicas consecuencias que tuve -creo que sí por altitud- fueron insomnio (me pasé casi cuatro días sin pegar ojo entre 'jet lag' y altitud, lo llevé algo mal) y molestia de cabeza (pequeño dolorcillo, nada mas). Lo de dormir se solucionaba porque estaba tranquilo y descansaba, no dormía apenas, pero sí descansaba, que es lo importante.
De lo mejor de la carrera han sido sin duda las sopitas calientes que nos ponían al acabar las etapas de altitud, refugiados en un albergue, alrededor del fuego, post-etapa, contando batallitas, y llegando
gente poco a poco.
Amanecimos el segundo día a las 0500h para ver el Kanchenjunga y sus primos 'ochomiles' "despertar". Espectacular. La segunda etapa tuvo un comienzo "gracioso": salí tarde. Se me jodió el reloj y no me di cuenta, salimos del albergue, vamos a la salida, no hay nadie "qué raro", pienso yo, y me dicen que han salido hace dos o tres minutos. Yo me imaginaba al irlandés corriendo como un cabrón y frotándose las manos. Con lo que me puse a correr como otro cabrón -pero mucho- y pasé a toda la carrera, y en el km8 cacé al susodicho irlandés que iba tan tranquilo a su bola. Ese día la ida (era ida y vuelta) se me hizo muy corta, pero la vuelta tuvo miga. Me torcí el tobillo -Noel me esperó como yo hice el día anterior-, nos relajamos, y a 5km de meta vimos al tercero (english) que nos cazaba, con lo que nos hizo correr el hioputa. Es de gilipollas: evidentemente no nos iba a coger (muy mal tendríamos que ir), nos pegamos el calentón de la leche y seguimos con las mismas diferencias entre los tres en esa etapa. 'Ex aequo' otra vez porque no queríamos esprintarnos, es tontería.
La tercera etapa era la 'Mount Everest Marathon Challenge'. Uséase, 42km de montaña, pero ya bajando a unos razonables 2000m, aprox. Salida relámpago del inglés de ayer (luego se hundiría y perdería una hora o así) y los brothers Hanna-Fernández que le tienen a ojo, pasándole en cuanto se despiste. Al hundirse este tipo, los otros dos se toman la etapa con la mayor calma del mundo. Por lo menos yo, que llegué más descansado que ningún día, a pesar de las 4h54'. No sé qué podría haber hecho necesitando correr rápido. Muy fácil y muy muy bonita, incluyendo un descenso medianamente técnico, muy divertido y muy largo. Hice como 25 fotos, nos parábamos cada dos por tres, uno posaba, ponía cara de velocidad y el otro le hacía la foto, y luego al revés. Muy bien, muy tranquilos y yo no me
cansé nada. Cruzamos un puente de esos con cierto vaivén, y abajo ya, en una zona que parecía la Amazonia, todos los participantes nos desesperábamos ante la medición del recorrido... porque hicimos no menos de 45km en realidad. Un poco coñazo, pero fácil. Y como no pude descolgar al irish en un rato que arriesgué bajando, y él tampoco me iba a soltar, pues de nuevo no nos atacamos y llegamos juntos. Con todo lo lentos que fuimos creo que le cayó otra media hora al tercero, para mi sorpresa (yo creía que nos cazaban de un momento a otro). Y en meta... el oasis: tirados en un césped haciendo que estirábamos, CocaCola en mano, patatas fritas reponedoras (muchos mejores que cualquier PowerBar o similar) y solecito, no menos de 2
5ºC. Hablando de temperaturas, poco frío en carrera (malla larga por mi parte, pero otros en pantalón corto... y eso que estuvimos a casi 4000m; ni nieve ni na, ni por asomo, igualito que en las Españas, que cuando me fui iba a nevar a 1500m).
En meta, por la tarde nos cruzamos con dos españoles (catalanes, los únicos que vimos) y poco más y nos vamos de juerga juntos, cada uno contando sus películas.
Hablando de España, por supuesto me soltó un indio la alineación del Real Madrid, hoy he visto una camiseta en una tienda, y en el pueblo más remoto del mundo una gregoneta Suzuki Maruti llevaba una bufanda del Madrid. Lamentable.
Cuarta etapa. La que llevaba mi nombre. 21km de asfalto. Aunque parezca un sacrilegio lo de correr en asfalto en estos lugares -recordemos los baches tamaño
Antonov, lo que lo asemejaba a una prueba de montaña-, son carreteras tortuosas, sin nada de tráfico y un paisaje espectacular. Un servidor no quería atacar hasta la subida final (7,5km, a un 10-15% de media) pero uno se puso tenso y hubo que salir a por él, y ya que salí, pues seguí fuerte. Me metí una serie larga al 90%, y no veas cómo miraban los locales al ver un tío correr solo, por el medio de la carretera a todo rabo, y con un dorsal en el pecho. Fui a machete en el llano y en la subida soltaba a ratitos para no quemarme. Gané por quince minutos y casi casi la general.
Y antes de salir en la quinta, Noel me dijo que se iba con su novia. Y que "Enhorabuena". Me fui con un grupeto. Y a 12 km de meta se me cruzó completamente el cable y me fui a por el primero. Le recorté como diez minutos en once km, pero no le cacé. Buena paliza a lo tonto. Y en meta, felicitaciones del "Ministro de Cultura" local, fotos variadas, y demás cosas que
también me apasionan, incluyendo una foto a modo de modelito para una revista checa. Que yo sepa se publicará en dos o tres yankees, alguna checa y mañana algo en un periódico local, a ver si lo encontramos. Me han hecho más fotos que a Britney Spearms y quizá lo más curioso de la "fama" ha sido cómo otros participantes tirando a soplagaitas (ingleses casualmente) progresivamente se fueron acercando a mí, y hasta me llamaron por mi nombre. Casi me hacen 'sir' los muy lelos. Son unos tipos a veces un poco tristes los ingleses, prepotentes y memos; está feo generalizar, pero es que estos iban un poco justos.
Y por la noche, entrega de premios, copitas, medallas y hasta tuve que dar un pequeño discursito, manda pelotas. En el mío y en el de Noel ambos destacamos que haber pasado tanto tiempo juntos por ahí corriendo y con tan buen rollo había sido lo mejor, y no tengo duda de que así ha sido por mi parte, mucho mejor que ver las montañas del Himalaya, que ganar la carrera y lo que sea. Gran tipo.
Y esa noche nos fuimos a su bungalow, nos tomamos un vino tinto chileno (!) y a la vuelta nos perdimos, con lo que llegamos a las 0300h a sobar. Amanecimos a las 0700h, desayuno, 2h30' de bus, 3h en el aeropuerto, revisión de seguridad espectacular -de todo incluyendo palomos de calzones (no menos de seis controles, cacheos, revisión de mochila, encendiendo la cámara de fotos para que se viera que no era una Olimpus-bomba...)-, 2h30' de avioncín... y nos acostamos a las 0100h... para levantarnos a las 0500h, meternos 2h de tren, unas 4h de bus en total, ver tres monumentos (entre ellos el Taj Mahal), que nos intentaran vender de todo, 1h esperando el tren, 2h más de tren... con lo que ayer estaba mil veces más muerto que corriendo y hoy, aparte de ir a un mercado "a lo Rastro" no haré más.
Estoy medio mal de defensas y aires acondicionados, cansado, harto de la comida (solo chicken de las pelotas) y bizco de tener la pantalla a diez centímetros. Y encima me he perdido esta mañana rodando y en vez de 30' me he tenido que meter 50. Joder.
Y me cago en to.
Me las piro que esto me va a salir por un pico.
Que os den a todos y todas.
Besos, abrazos y que paséis mucho frío, aquí no bajamos de 30ºC.
Sergio13
···Namaste
ser13gio
s
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+s13: Index: Mis otras ultramaratones
Himalayan Stage Race - Slide
Mi Himalaya
Escribí un artículo para una revista de atletismo que finalmente no se publicó porque me exigían entregar el artículo con fotos y yo no disponía de ellas (...estaba corriendo, digo yo); y al tener que pagarlas yo, dije que sí, que ya se lo mandaba un día de estos... no se puede ser puta y encima poner la cama...
Decía así.
Mi Himalaya
La Himalayan Stage Race, más conocida como Himalayan-100, recibió en su decimotercera edición, por vez primera, a participantes españoles. Y no les trajo mala suerte del todo el 13...
Arrastrando la mirada un palmo por delante de mis pies, aturdido por un moderado dolor de cabeza fruto de la altitud y con un hambre atroz que debilitaba mis pasos, encaré como pude la última subida. Toda la etapa estuve con un norirlandés, Noel Hanna, que no dejó que me relajara ni un segundo; y sé que mi compañía también le presionaba. Nos quedaban cuatro kilómetros. Cuatro. Físicamente estaba en las últimas, Noel no tendría relevo; yo ya era una rémora con mi motivación centrada en no descolgarme de él. Cuatro. Mis pensamientos hacía mucho que no estaban en la fase «¿qué-se-me-ha-perdido-a-mí-aquí?» o «con-lo-bien-que-estaría-yo-en-mi-casita», y giraban obsesivamente en torno a «meta-4km-sufrir-aguantacabrón». Y, sin embargo, Noel me dice «¿quieres que lleguemos juntos?», a lo que respondí «bueno... ya veremos», porque no me veía yo en condiciones de seguir a ese ritmo. «Creo que después de la siguiente curva está meta, según recuerdo...» (él había corrido en 1997): en ese momento supe lo que sienten los agraciados de la lotería; y un minuto después ya estaba en meta, satisfecho (había ganado ‘ex aequo’) pero ligeramente preocupado.
...Es que llevaba 38 de 160km. Una etapa de cinco. Acababa de llegar a 3636m de altitud con dolor de cabeza y arrastrándome; y me quedaban dos días más en altura. Nunca había estado tan alto, y menos tanto tiempo. No tenía ni idea de cómo iba a responder mi cuerpo o cómo iba a recuperar de un día para otro; y la primera experiencia no era del todo buena. Pero si supiera las respuestas a todas las preguntas que me hacía mientras me ponía ropa seca no estaría aquí, sería absurdo. O por lo menos no lo viviría tan intensamente. Y es a lo que he venido a las faldas del Himalaya.
Después de tanto entrenar, tanto dinero gastado y tantos pensamientos dedicados, un día mi compañero, Fernando Guardiola, y yo nos despedíamos de familia y amigos en un aeropuerto, y por fin nos embarcábamos en un sueño que nos había inundado los últimos seis meses. Mientras entrenas, con lo que lees, con lo que escuchas, te vas haciendo una idea de cómo será el lugar, el recorrido y las gentes. Afortunadamente todo fue una sorpresa, de principio a fin, nada se parece a lo imaginado; y fue mucho mejor. Gente de quince países se junta un buen día en el aeropuerto de Delhi para hacer algo que les une, aunque ellos aún no lo sepan. Y tras cinco días de carreras, penalidades y alegrías, acaban formando una pequeña familia muy bien avenida.
No sé exactamente el porqué, pero el sufrimiento crea unos lazos que van más allá de banalidades como el idioma o el objetivo deportivo. Tras el primer “calentamiento” (más bien, “calentón”) consistente en subir, subir, «¿esa era toda la bajada?» y subida final mortal, empezamos a conocernos y aflora lo mejor de toda experiencia humana: la relación entre las personas.
Himalaya 2.0
En una prueba por etapas sólo hay una cosa más importante que correr: recuperar. El ritual post-carrera de lavarte, ponerte ropa seca, estirar, beber y comer, sería lo que me permitiría luchar por el primer puesto, algo que sólo en sueños había contemplado. Mientras, Fernando, empezaba con su particular pesadilla, con problemas físicos que arrastraba desde casa, y que aquí se le reprodujeron; pero con el billete de avión en la mano y la inscripción pagada, a ver quién se queda en tierra.
Una de las mejores partes de correr en montaña es que muscularmente no se sufre demasiado. Por eso al amanecer del segundo día me sentí con fuerzas para el segundo asalto. La limpidez del cielo nos permitió disfrutar de las maravillosas vistas del Himalaya en una preciosa mañana otoñal. El Kangchenjunga (con 8586m, el tercer pico más alto del mundo) servía de marco perfecto para esta segunda etapa, que al igual que la primera, discurría por la frontera India-Nepal (...un despiste en un cruce y conflicto diplomático asegurado), por una pista empedrada que el líder espiritual Aga Kahn mandó construir para poder contemplar el Everest, y que resultaba algo incómoda para los pies y resbaladiza en las bajadas (una participante se rompió un par de dedos en una caída). Por cierto, Aga Khan murió antes de que acabaran las obras y no pudo disfrutar nunca de «La Diosa Madre».
Pero lo que no intuía yo es que ese segundo día empezaría con sorpresa. No pudo escoger otro momento mi reloj para dejar de funcionar, con lo que los españolitos se presentaron tarde a la salida. Y, claro está, nadie esperó por nosotros. Al amigo Noel le regalé generosamente tres minutos, e insultándome gravemente ante semejante memez por mi parte, me impuse un fuerte ritmo para recuperar todo el tiempo estúpidamente perdido en sólo ocho kilómetros. Descubrí dos cosas: una, que se puede correr moderadamente rápido en altitud; y dos, que los esfuerzos se pagan por muy sobrado que te creas que vas (esto fue más bien un recordatorio). En una etapa de ida y vuelta fue agradable cruzarse con el resto de corredores; pero también a Ronald Logan (inglés) le dio fuerzas el saber que no le sacábamos mucho, se animó, y nos hizo pasar un final agónico. Pero, por segunda vez, Noel Hanna y el que esto firma, llegaron juntos a meta en primeras posiciones: las espadas seguían en alto.
Mount Everest Challenge Marathon. R+
Aunque la Himalayan-100 es una carrera por etapas, puede hacerse sólo la tercera –la «maratón del Everest»- para los que no puedan/quieran el “lote” completo. Este año sólo un participante hizo la maratón descansado; el resto veníamos algo tocados de 38 y 32km.
Era un cuatro de noviembre, y supuestamente la carrera se decidiría en la etapa más larga, que no más dura (la tercera lo era), pues el último tercio era en bajada y volvíamos a cotas bajas (bajas aquí son 2000-2500m). A pesar de mi historial de esguinces de tobillo (de hecho, ya me los vendé desde el primer día de carrera para protegérmelos), pensaba atacar en la bajada. Disfrutamos de unas fantásticas vistas durante 28km de subebajas en las que descolgué alguna vez a mi “sombra norirlandesa”, y me tiré “a machete” en cuanto empezó el descenso; multitud de líneas posibles por un cauce seco que desciende directo, sin demasiados rodeos, de las cumbres nevadas: un auténtico festival. Tras un buen rato jugándome mi integridad física, y dándome cuenta del alto ‘ratio’ riesgos/resultados, decidí calmarme; a partir de aquí nos relevábamos, cogíamos la trazada que nos apetecía y nos parábamos frecuentemente a hacernos fotos. Creo que es el descenso del que más he disfrutado en mi vida (pero si te haces un esguince al poco de empezar como le ocurrió a Fernando, se convierte en la peor baja imaginada). Tras “horas” de bajada llegamos a Siri Khola, pueblecito pintoresco, cruzamos un puente colgante, entramos en una selva (literal, impresionante el cambio) y en unos minutos estaríamos en meta... si hubiera estado bien medido... El final se hizo algo largo, pero hubo también hubo tiempo para saludar (‘Namasté’) y para admirar a los esforzados locales con enormes cargas a su espalda: Eso es duro. Por tercera vez y tras compartir 5h de zancadas, no tenía sentido esprintarnos, Noel Hanna y Sergio Fernández llegaban juntos en cabeza. Nos recibió Rimbik (1936m) con sol, calorcito, y unas patatas fritas con Coca Cola. Volvíamos a la civilización.
Recordando viejos tiempos
Desde hacía casi cinco años que no competía en asfalto; y aunque parezca un sacrilegio en estos lugares, la cuarta y quinta etapas se desarrollaban sobre esta superficie. Pero los paisajes seguían siendo igual de espectaculares y hasta cierto punto estábamos un poco saturados de piedras. Aunque he hecho distancias por encima de 100km, aún conservo algo de velocidad.
Lo tenía todo de cara: conseguí dormir a pierna suelta, hasta tarde (0700h, comparado con las 0500h de días anteriores), la maratón la acabé “nuevo” y sólo corríamos hoy 21km. No podía desaprovechar la oportunidad. Tenía el final en subida (7,5km al 8-10% aprox. de media) por lo que en el llano tenía que sacar diferencia por si acaso luego flojeaba. Para lo que la mayoría sería una etapa de descanso, yo me empleé para correr realmente fuerte; abrí un buen hueco y gané en 1h27’. Quince minutos de ventaja. En ningún momento sentí alegría.
Postmonzón
O se me torcían mucho las cosas o había ganado la general. Antes de salir a la quinta y última etapa supe que el cataclismo tendría que ser de proporciones bíblicas para que no me llevase la victoria: mi principal rival acompañaría a su novia (Lynne Stark, ganadora de la categoría femenina), con lo que no habría guerra conmigo.
27km por delante, el primer tercio en subida, y el resto de bajada a meta. Me acomodé en un grupo, disfruté del lugar y sólo cuando me quedé solo decidí correr a mi tope para intentar alcanzar al primero; cosa que no conseguí tras una “contrarreloj” de 11km; una pequeña espina se me quedó clavada, pero no pudo empañar haber acabado muy satisfecho. En un segundo, mi Himalayan-100 era pasado y recuerdos. Sólo quedaban breves coletazos en forma de entrega de premios, cena y despedida. En un segundo pasas a ser una persona normal que se tendrá que adaptar al ritmo de vida de todo el mundo.
Una vez todo ha acabado, durante un tiempo, te sientes vacío; cuando en realidad no sabes dónde meter tanto equipaje.
No habríamos podido dar ninguna de estas zancadas sin la ayuda de chichetecalentito.com, Asepeyo, Sporthill, Soria Natural e Injinji.
Namaste.
Sergio Fernández
Breves
+Para entrar en la India es necesario visado (consulta en www.visadoindia.com) y cuesta 50€.
+Ninguna vacuna es obligatoria; cada uno que se informe y sopese riesgos vs. beneficios; nosotros nos vacunamos de tétanos, fiebre tifoidea y hepatitis A; y tomamos la quimioprofliaxis para la malaria.
+Sólo por ver cómo se conduce en Delhi y en las carreteras de montaña, ya merece la pena visitar el país: muchos campeones del mundo de rallyes en potencia.
+País apasionante; pobre pero no mísero; muy agradable y seguro; inmenso, mucho por ver... la guía Lonely Planet (en inglés) tiene 1080págs. Es muy comprensible que tantos occidentales se enamoren de la India.
+El viaje incluye la visita a la capital de la región, Darjeeling, famosa por su té y por ser el hogar de Tenzing Norgay, quien junto a Edmund Hillary, escaló en 1953 el Everest. Visitamos el Museo Himalayo de la Montaña. Este año era, pues, el 50º aniversario.
+La 14ª Himalayan-100 se celebrará entre el 31/10 y el 04/11/2004; la 10ª Maratón del Everest, el 02/11/2004.
+Más info en http://www.himalayan.com/ o http://www.himalayanruntrek.com/.
+El clima es, previsiblemente, seco y fresco, no frío (para la altitud) tras el lluvioso monzón.
+Lectura recomendada «Más cerca de mi padre», Jamling Tenzing Norgay, National Geographic.
Clasificaciones
1ª etapa Maneybhanjang-Sandakphu, 38km (02/11/2003)
1º Noel Hanna (IRL) 4 h33’
Sergio Fernández (SPN) 4h33’
3º Ronald Logan (UK) 4h54’
2ª etapa Sandakphu-Sandakphu,
32km (03/11/2003)
1º Noel Hanna (IRL) 3h01’
Sergio Fernández (SPN)3h01’
3º Ronald Logan (UK) 3h02’
3ª etapa Sandakphu-Rimbik,
42km (04/11/2003+)
Mount Everest Challenge Marathon
1º Sergio Fernández (SPN) 4h54’
Noel Hanna (IRL) 4h54’
3º John Lewis (UK) 5h33’
4ª etapa Rimbik-Palmajua,
21km (05/11/2003)
1º Sergio Fernández (SPN) 1h27’
2º Noel Hanna (IRL) 1h42’
Ronald Logan (UK) 1h42’
Owen Barder (UK) 1h42’
5ª etapa Palmajua-Maneybhanjang,
27km (06/11/2003)
1º Ronald Logan (UK) 2h20’
2º Sergio Fernández (SPN) 2h22’
3º Lynne Stark (IRL) 2h40’
Noel Hanna (IRL) 2h40’
Axel Dill (ITL) 2h40’
John Lewis (UK) 2h40’
Clasificación general
1º Sergio Fernández (SPN) 16h17’
2º Noel Hanna (IRL) 16h50’
3º Ronald Logan (UK) 17h37’
4º Axel Dill (ITL) 18h05’
5º John Lewis (UK) 18h14’
6º Mark Eller (USA) 18h50’
Altitud, técnica, entrenamiento
Si hay algo que caracteriza a esta prueba es la altitud; con un techo de casi 4.000m y cerca de tres días (y sus correspondientes noches) a más de 3.500m es el obstáculo más serio, a priori.
La única referencia de que disponíamos era la de un amigo mexicano que fue segundo en 2000; pero él entrena usualmente a 3.000m, con lo que no se podría aplicar a nosotros, que habíamos llegado a poco más de 3.000m en “breves instantes” (subir y bajar). Pero dormir, pasar muchas horas y rendir físicamente a buen nivel era la mayor duda. Y mucho menos sabíamos como nos adaptaríamos nosotros, pues, a pesar de los muchos estudios sobre altitud realizados, no se sabe con precisión todos los factores que influyen para que esta adaptación sea más o menos rápida y por qué difieren tanto de una persona a otra.
Ahora, ya de vuelta, tenemos algunas respuestas.
De las muchas consecuencias que tiene la altitud sobre el organismo sólo dos nos afectaron: insomnio y cefaleas. Yo estuve cuatro noches en las que apenas pude conciliar el sueño, pero como estaba relajado y pasábamos muchas horas tumbados, sí descansaba. Y los dolores de cabeza eran leves, generalmente no pasaban de ser una molestia continua, también de unos cuatro días de duración.
Sin embargo, y para mi sorpresa, el rendimiento físico no era del todo malo, y, honestamente, creo que no hay una gran diferencia con correr a 2.000m, altitud que “no afecta nada” al rendimiento.
Pero esa altitud era algo engañosa. Bosques a 4.000m, gente corriendo en manga corta, nada de nieve... y es muy distinto a lo que tenemos asociado de altitud+montaña+frío. Esta benevolencia compensa algo los efectos de la altitud, o por lo menos no los empeoran.
(Que nadie tome nada de lo anterior como dogma de fe ni estudio científico, porque no es lo uno ni lo otro)
Para entrenar la prueba sería recomendable hacer algún stage de un par de semanas en altitud. Afortunado el que pueda, nosotros no lo hicimos, asumimos ese riesgo. Pero lo que no debería ser ajeno para ningún participante es la montaña: subidas de una hora, correr con piedras, largas distancias, zancada corta, mecánica correr-andar-correr, etc.
No es una prueba técnica, sólo una bajada tiene algo de dificultad si se quiere ir fuerte; pero si alguien ha corrido el Maratón Alpino Madrileño, en el Aneto o en Viella, es pan comido.
Se recomienda también entrenar muchas cuestas, a ritmo constante, y bajada al trote siempre; yo llegué a hacer 65 de 140m.
Es una prueba muy asequible para gente con más de una maratón en sus piernas, adaptándose al tipo de carrera y al entorno.
Las temperaturas eran suaves (para la altitud). Como referencia, nosotros llevábamos ropa Sportill (Zone 2, para temperaturas entre 4º-18ºC, según fabricante) y nos fue perfecta; un buen impermeable transpirable; e incluso llevad ropa para ir de corto, que se puede llegar a utilizar.
Y los pies, nuestros instrumentos de trabajo, bien preparados. Se puede optar por unas zapatillas relativamente ligeras, sin gran protección y taqueado bajo, no hay “zonas de escalada” como en algunas pruebas españolas; yo usé unas Nike Tupu, que es ese término medio del que hablo, ni supermontañeras ni de asfalto. Y mucho cuidado con ampollas, rozaduras y demás, en pruebas por etapas pueden ser una auténtica tortura; para asegurar, yo llevé calcetines dedo a dedo, de Injinji.
s
+s13: Index: Mis otras ultramaratones
Himalayan Stage Race - Media: Man...
Sin ninguna duda, la aparición más selecta y con más glamour en la que he salido. Nada más y nada menos que Man, rodeado de chatis por todas partes, además con la coincidencia de que era el número 200, y la celebración consistió en muchas más chatis (¡aún!) y un servidor...
Un tomo muy considerable, cuidada presentación, y un personaje por ahí suelto.
Cojonudo.
+: Man (No hay ninguna página de pibas, este es un blog serio...)
+s13: Index: Mis otras ultramaratones