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2015...

viernes, 1 de enero de 2016

Un año más. Y seguimos corriendo. Porque aunque nunca he perdido la motivación, tras el Baikal e Islandia, que me llenaron mucho, sentía que quería hacer más cosas, pero igual o más interesantes. Muchos meses antes de irme a Islandia ya tenía varios libros comprados, y pasado el post mortem en el cual no quiero saber nada de correr y entrenar, los cogí con ciertas ganas y con una idea muy vaga de un proyecto para varios años. El resultado es que este año he empezado Run the History, una combinación de correr, historia y viajar.

Por casualidad la cosa empezó en Turquía, siguiendo los pasos de unos mensajeros de los sultanes otomanes... pero cinco días después de correr 140 km no estaba para muchas jotas. Porque el plan fue doble, primero darle la vuelta al lago Iznik, y luego rematarlo en solitario. Viaje completo y más que agradable.

Pero el apretón del año sería unos meses después en los Estados Unidos, donde también mensajeros corredores, en este caso de unas tribus indias, me inspiraron y motivaron para hacer algo por aquellas tierras. La verdad es que quería algo "tranquilito", tampoco un paseo, pero me resultó bastante más duro de lo que pensaba, correr casi 60 km al día no es que sea poco, pero no sé la razón, pero llegué bastante al límite físicamente y fue un considerable esfuerzo que me ha costado asimilar. Como siempre que puedo intento hacer algo de turismo normal para conocer un poco mejor donde he estado, y en esta ocasión fue Nueva York que me ha llevado a la conclusión de que las ciudades, si pueden ser con historia, mejor. Y si no con buena arquitectura contemporánea. Nueva York no tiene ni lo uno ni lo otro, pero resultó interesante, por supuesto.

De los grandes esfuerzos tardo mucho en recuperar, en lo físico y en lo motivacional. Sin ninguna prisa -aún no me he dado ni un masaje-, sin ninguna gana -me autobligué a no leer nada durante muchos tiempo-, dejé pasar el tiempo tranquilamente. Hace muy poco me han empezado a entrenar pequeñísimas ganas de volver a entrenar, poco a poco, y de mirar historias. Todo es un proceso y no tengo prisa, pero sin destino aún, empiezo a hacer algo más que vegetar deportivamente hablando.

El resumen del año es bastante rápido pero ha conllevado mucho más trabajo detrás de lo que me imaginaba. Por esto lo encuentro bastante satisfactorio. Y se acabó, veremos qué depara 2016. Por ahora, a los que esto lean, les vaya bien y cumplan -y hayan cumplido- sus objetivos, o al menos en su mayoría. Que se dé bien.
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Run the History - Iroquois Trail

jueves, 3 de diciembre de 2015

Los iroqueses eran un pueblo formado de tribus indias norteamericanas que habitaron lo que es actualmente es Estado de Nueva York y el sur de Canadá. Lo formaron mohawk, onondaga, oneida, cayuga, seneca y tuscarora. Se comunicaban mediante corredores, que transportaban mensajes en forma de wampum -cinturón con pictogramas- y transmisión oral.

Uno de los caminos más importantes de comunicación era un sendero, posteriormente un camino y actualmente una autopista, es decir, está desaparecido, pero que tiene una alternativa, el Erie Canal, un canal de transporte del siglo XIX que discurre paralelo o solapado por el sendero iroqués. Partiendo de la localidad de Niagara Falls y acabando en Albany, la ruta me llevó por campos de cultivo, pueblos cuyos nombres denotan origen europeo o indio, un par de ciudades de tamaño mediano, la ribera del río Hudson y, finalmente, la capital del Estado.


580 km en diez días, muy duros por el intenso calor y humedad, lo que me hicieron "fallecer" el primer día; posteriormente vino una fase más tranquila pero problemática por los pocos servicios disponibles (especialmente para dormir); y acabé pidiendo la hora bajo un tiempo inestable, dolores por todo el cuerpo y ganas de olvidarme correr por una temporada.


Como será siempre, una parte histórica contando el contexto, la sociedad, los corredores; y otra actual, relatando mi experiencia.

La Confederación Iroquesa

Los corredores mensajeros iroqueses

Iroquois Trail

Canal de Erie

Wampum, los telegramas iroqueses


Iroquois Trail: seguimiento

Iroquois Trail: audiocrónicas

Iroquois Trail: puntos y tracks

Iroquois Trail: material

Sharp shins, el mensajero iroqués

Iroquois Trail: vídeo

 +: Run the History@runthehistory

Sierra Norte Bike Challenge - Edición 0 - Primera (y única) etapa

viernes, 6 de noviembre de 2015

Un día antes me llama cierto personaje con su vocecilla (Mi Territorio Discoveryyyyy...), que se le ha dado de baja alguno, que si quiero ir. No me jodas, tío, que es mañana, no me lo puedes decir ahora.

Como era de esperar, y tras solucionar algunos problemas logísticos, a eso de las ocho de la mañana estaba en Robregordo, en el lado madrileño de Somosierra, la parte oriental de la sierra del Guadarrama, bastante desconocida y poco frecuentada, con el culotte arremangado. De Robregordo parte la edición 0 de la Sierra Norte Bike Challenge que tiene la intención de convertirse en una cita interesante del mountain bike nacional, dando a conocer esta zona montañosa y reactivando la economía local. También habrá un recorrido permanente y balizado para la práctica del mountain bike, y alguna iniciativa más. Para probar la maquinaria, se organiza esta edición "de prueba", exclusivamente por invitación, y que reunía un hetereogéneo grupo de ciclistas y exciclistas profesionales (Fran Ventoso, Félix García Casas, Luis Pasamontes -coorganizador), vedettes del triatlón (Antonio Alix, Jaime Menéndez de Luarca: se comenta que estuvieron discutiendo de cascos aero y pelos en las piernas), raiders (Fran Costoya, Mónica Aguilera, también ilustre trailer) o gente de medios de comunicación. Y alguno, como un servidor, para hacer bulto. Sin problema, oye. Un pequeño grupo de unas cuarenta personas en bici más unas quince de organización. Mola. Desgraciadamente sólo podría hacer la primera etapa (de tres), pero me han contado que el recorrido completo mereció la pena, y que yo pillé posiblemente lo más sencillo y suave, lo cual no me venía mal porque me había cogido en lo peor de la temporada, ni fuerte a pie (al menos tienes el aeróbico), con muy poca bici en las piernas y ganas cercanas a cero de entrenar, pues estoy en completo barbecho, vagueando bastante tras la ruta iroquesa por los Estados Unidos.


Mañana fresca, con niebla, y para mi sorpresa, salida bastante tranquila. Suponía que en cinco minutos se desatarían los palos y los cuchillos volarían, pero mientras tanto intentaría no separarme de la cabeza de carrera, por aquello de que te arrastran un poco. Primera subida, y voy con ellos; una subida radical, de las de patear 95 % seguro (pero más si vas en grupo, donde no eliges si vas montado o no) y se me van. Subimos por encima de la niebla y durante bastante tiempo tenemos unas vistas increíbles, con las nubes bajo nosotros como si fueran un suave colchón, un cielo azul azul, solazo y los colores otoñales: tuvimos suerte, sin duda, estaba increíble la montaña. Pero aunque iba viendo el paisaje mi objetivo era volver a enganchar al pelotón cabecero, me sacaban medio minuto más o menos. Sin querer meterme una contrareloj, pero forzándome, fui recortando tiempo, muy lentamente. Pronto vi las pocas piernas que tenía, que me estaba cebando, que me iba a pasar factura, pero creía que era buena idea engancharme al "autobús" y que me llevasen un poco, pero tardar tanto en cogerles suponía algo, que no era mi ritmo, claro, y encima no lo conseguí. Nueve kilómetros para recortar de unos treinta a cinco segundos, y en dos piedras se me van de nuevo...


Cedo y lo acepto, no es mi ritmo, si se me han vuelto a ir tan rápido es que ese no es mi sitio, y encima les veo tocarse los huevos a dos manos. No es mi sitio, ya está. Y lo peor es que me he fundido las piernas. Me recuerda mucho al primer relevo de la Madrid-Lisboa el año pasado, donde me cebé mucho más que demasiado, y morí. Aquí, sin ser tan grave, me quedé sin fuerza en las piernas, supongo que llevaba más lactato que sangre, sin ritmo y con una cadencia que no era la mía. En una pequeña subida me coge Mónica Aguilera, y al igual que en el Quixote Legend, estoy corriendo mal, me va a abrasar y no voy a poder hacer nada. Dicho y hecho. Qué mal, coño. Intento cortar un poco el ritmo sin perder demasiado, y para mi sorpresa veo a todo el pelotón parado en el avituallamiento. Pues me equivoqué, van tranquilos, no ha habido palos, están todos juntos.

Llevaba además una molestia, los isquios, donde se insertan bajo el culo, me molestaban bastante, sé que viene del otro lado del charco, y es que mes y pico después no me he dado masaje, iba con el culo inquieto porque me molestaba al ir sentado, y es curioso porque no me había molestado en otros días de bici, supongo que la intensidad saca estas cosas.

Como suele ocurrir, el que llega el último es el que menos recupera, y en este caso era yo, así que al poco de llegar ya salíamos de nuevo. Aproveché para tantear de nuevo la posibilidad de ir en el grupo, pero hacía la goma mucho; en una ocasión Ventoso se paró a mear y os podéis imaginar cómo me pasó, así que esta vez, sin forzar demasiado, me descolgué, intentando recuperar las piernas. Me llevó nueve kilómetros calentármelas y casi treinta recuperarlas, así de caros se pagan los errores. Pero cogí mi ritmo, recuperé mi cadencia, disfruté el momento y fui avanzando. Durante casi cuarenta kilómetros íbamos por una pista que se llama La Horizontal, la conozco, no es horizontal, por supuesto, pero lo más plano que se puede hacer en montaña; húmeda, bonita, fresca, estaba disfrutando y sólo me inquietaba que de vez en cuando el marcaje era algo minimalista, no porque tuviera pérdida, que no la tenía, pero sí que cuando sales de tu embobamiento particular te das cuenta de que hace tiempo que no ves una cinta (quizá hace dos segundos, pero ibas en tu mundo) y te intranquilizas hasta que ves la siguiente.


Con ritmo correcto llegué al desvío, bien marcado, bajada a Lozoya. Rapidísima, horquilla, a seguir volando, horquilla, como en una de estas no me frene aparezco en Toledo, horquilla. Sin problema pero demasiado rápida para mi gusto, donde mejor no mirar la velocidad -55 km/h de máxima, sin pedalear- ni pensar en las consecuencias de un problemilla. Pero no lo hubo. Sólo al final, donde me encontré un coche, dudé, le dije que le pasaba por dentro, y cuando lo hice vi que iba con el móvil, con lo que me pude llevar una puerta por una tontería (puede verse en el vídeo, ahí abajo). El final era un corto y bonito sendero donde había fotógrafos, con el hándicap de que iba sin manos y en cierto momento vi que ya no frenaba, aparte de que iba casi sin frenos, con el líquido de frenos muy caliente y yéndose bastante abajo la maneta. Pero no hubo más que sustillo. Poco después, segundo avituallamiento, ahí estaban los ciclistas profesionales tranquilamente, el resto iba por delante.


Me mojo los pies en un río y a por la subida, que tengo entendido que no va mal servida. Desde la primera rampa fuerte, plato pequeño y no lo quitaría hasta que acabó: cómo se nota que esto es montaña de verdad, donde los desniveles son realmente fuertes, mucho más de lo que estoy acostumbrado. En alguna rampa voy justo, jadeo lo mío y noto los muslos francamente cansados, qué pena venir tan flojo, pero es lo que tengo hoy, y haberme pasado al principio tampoco ayudó. Cada vez más justo, las rampas las hago no diré que de milagro, pero gracias a que está húmedo y no patina no me tengo que bajar, porque mi técnica con el intenso esfuerzo que estoy haciendo es tirando a nula, y cuando diviso la que luego sé era la última y más dura, alucino con la pendiente y veo muy poco probable hacerla sin bajarme. Mediado el rampón empiezo a jadear cuan tenista femenina pero a la vez considero que puede que llegue arriba sin poner el pie. Muero muchas veces en poco más de un minuto y me cuesta un infierno, llego a ver 3 km/h, eso es casi ir haciendo equilibrios, y voy dándolo todo, hacía tiempo que no sufría tanto puntualmente. Increíblemente exigente, pero se acaba. Madre mía, no puedo con mi alma... pero como todos sabemos en bici, es empezar a bajar y estar nuevo, o casi, en esto se diferencia correr con la bici, que aquí puedo recuperar y descansar un poco, a pesar de que tenga que estar atento a trazar bien.


Por kilómetros sé que no me queda mucho, aunque no sé si hay alguna subida más porque ni he mirado el perfil, en mi línea, pero mientras voy acabando la bajada me sorprende porque veo a alguien, que viene de pararse. Y cuando le alcanzo, coño, si es mi hermano, que ha parado dos veces por romper un eslabón de la cadena y va pinchado. Nos lo tomamos con calma, nos pasa un chica y por sendas y callejeando llegamos a meta. Cómo ha molado. Charleta en meta, el tercer tiempo. Un buen día en la montaña. Iba un poco tostado, se nota que estoy muy flojo, y he tenido suficiente. Pero volviendo al punto de salida ya me voy arrepintiendo de hacer sólo un día. Incluso tan flojo creo que no tendría problema para hacer los tres (al día siguiente también monté y estaba bien), pero me voy con las ganas, y esa sensación no me gusta. No sé si habrá oportunidad de repetir, pero tengo claro que si lo hago serán las tres etapas, me ha dejado muy buen sabor de boca y quiero dar la vuelta entera. Que es lo suyo.

Recomendable experiencia, previsiblemente para mayo será la primera edición, veremos qué tal va, pero por lo visto en la cero y por la experiencia de la organización (Tactika Trail, Ecotrimad), creo que puede ser un objetivo interesante para la gente de la zona centro, pero también para quien venga de fuera, al final se trata de descubrir sitios nuevos.



Y poco más, intensa experiencia, buen día de monte.

Bonus: vídeo 'on board' resumen de la experiencia:
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+: Sierra Norte Bike Challenge

Run the History - Iroquois Trail: seguimiento

domingo, 6 de septiembre de 2015


+: Run the History, @runthehistory

Run the History - Peyk

Cinco días después de la Iznik Ultra comencé la madre de todos los proyectos no necesariamente por dureza o dificultad. Escarbando en libros y webs he ido descubriendo corredores que a lo largo y ancho de la historia han corrido, generalmente como mensajeros. Ni lo inventó Filípides ni desde la época del griego se dejó de corretear por campos y caminos a lo largo y ancho del mundo.

En cuanto profundicé supe que me estaba gustando demasiado. Pronto me dieron ganas de hacer algo.

Aquel día de finales de abril sólo pude hacer una corta ruta, salpicada de problemas, pero que podría decirse que era una reinterpretación de alguna de las muchas rutas que harían los peyk, mensajeros de los sultanes en el Imperio Otomano.

Espero que esta sea sólo la primera de unas cuantas rutas que me lleven durante un buen tiempo a redescubrir a corredores anónimos, y de paso viajar y motivarme. Creo que el proyecto tiene la suficiente entidad como para hacerle una weblog diferenciado, donde iré colgando cosas (muy muy de vez en cuando) y contaré un poco de historia y otro poco de retos personales.

No sé adónde me llevará y adónde no, me interesan unas historias y no otras, unos países más que otros, y lo adaptaré a lo que me apetezca, mi disponibilidad de tiempo y económica. El 99 % será la motivación, así que no hay calendario ni presión excepto la que me apetezca imponerme.

Esta vez ha dado a los siguientes posts históricos, en los que descubro quiénes eran los peyk y cómo fui llegando a la ruta que finalmente hice. Y una crónica de un largo día por tierras turcas no exenta precisamente de problemas, por militares impidiendo paso o inundaciones de importante tamaño.

Francesco Sansovino y los peicler

Jacques Gassot en el Imperio Otomano

Los peyk, la guardia real y los mensajeros del Gran Sultán

A la búsqueda de Sugut, parada de Jacques Gassot

Del puente largo a la ciudad de Adriano

Faruk, el peyk del sultán

Peyk: ruta

Peyk: vídeo


+: Run the History@runthehistory

Iznik Ultra: en Trail Run

jueves, 4 de junio de 2015

Último capítulo del serial Iznik Ultra. Y es la publicación de un artículo a pachas entre Depa, Coraline Chapatte y un servidor, con una columna genérica sobre la distancia lagocompleto; no hagas zoom, no se lee, pasa por el kiosco, hermosura.


+: Iznik Ultra

Iznik Ultra: el material

viernes, 15 de mayo de 2015

Como debe de ser en temas de material, lo primero es analizar la carrera a conciencia, su recorrido, el reglamento, y unos días antes, la meteorología. No es una carrera que requiera nada especial, ni por reglamento ni por fechas, ni altitud ni nada. Lógicamente todo lo que llevé está condiciono por el buen día que nos hizo, así que debe de adaptarse a tu edición concreta, aunque el material obligatorio ya te pone en la senda de qué tienes que llevar.

Además hay que contar características personales, que si bebo más cuando hace calor, tengo frío en las manos, o soy de mucho comer. O, en mi caso, con sólo una semana de entrenamiento por encima de los 100 km, meterte un 125 % de la semana que más has entrenado en un plazo máximo de 25 horas es para tenerlo en cuenta, por eso la distancia entre avituallamientos pensé que en ocasiones podía calculares con calendario.

Y, por último, imprevistos. Organizativos, perderte, coberturas de móvil inexistentes, idioma, etc. No puedes ir al límite nunca, y menos con cosas importantes, no puedes dejar a la "suerte" que dos circunstancias contrarias se alíen y tengas un problemón. Estoy hablando de la Iznik, de la mía, no de la Transvulcania 2015 :)

Tipo simplón como es uno, miré el reglamento, cogí todo lo que en él ponía, más comida por si acaso y preparé la bolsa a dejar en el 56 con varios ysis. Soy bastante poco apañado en esto, no le doy demasiadas vueltas -excepto en esta ocasión lo de las zapatillas- y ya está. Al final es correr, no hay que hacerlo complicado, y llevar un kilo más o menos no va a hacer que recortes una hora de tiempo y sí pegarte un susto; y he dicho un kilo, ni te cuento 200 gramos.

Con reglamento, meteo, entrenamiento, distancia, desnivel, calor previsto, bolsa intermedia, sin asistencia (puag), etc. etc., este es el material que llevé.

· Material obligatorio: (hay más material pero primero estos) frontal -Led Lenser H7- y pilas de repuesto; manta térmica; capacidad de 1,2 litros de agua (un soft flask de Raidlight vacío en la mochila para completar... y que sirviera para algo, porque eso de llevar un condón, aparte de demostrar lo listo, que no inteligente, que eres, en carrera, si surge un problema, vale de muy poco); móvil; vaso (Eco-Tasse de Raidlight); carnet de identidad; cash; venda; silbato (en el cierre superior de la mochila); comida suficiente para seis horas (hubo momentos en los que pude montar un avituallamiento yo solo); tubular o gorra (llevé ambos); y chaleco de visibilidad homologado, y te pone en el reglamento hasta la norma, EN471 or 1150. Ya dije que había bastantes sin él/sin usarlo. Me gustaría que en esto hubieran sido más estrictos los organizadores, aunque prácticamente todo el que vi llevaba cosas reflectantes. Por cierto, a pesar de que despotrico de él, no me parecería mal que en toda carrera española/europea se pusiera como obligatorio (llevarlo y usarlo) si tiene algún tramo de carretera algo largo, ¿5 kms? Es un truño, ya os lo digo yo, pero circulamos por carreteras abiertas, entre la puesta y salida del sol y el código de circulación lo obliga, no somos quiénes para saltárnoslo.

· Material opcional: no se me pasó en ningún momento llevar bastones por el poco desnivel; sí llevé mp3 desde la salida y auriculares comprados allí tras extraviarlos (o guardarlos muy muy bien); batería y cable-pinza para cargar el Fénix 2 cogida en el km 56; gafas de sol (Oakley Radarlock con lente Black Iridium) para uso diurno; luz trasera (no obligatoria, pero la llevé); y portadorsales, para quitar y poner ropa y no andar con imperdibles a vueltas.


· Zapatillas: he estado varios meses probando las futuras Raidlight 004, pero las últimas semanas me di cuenta de que habían muerto de mediasuela, me molestaban los pies, pero no sabía si por un entrenamiento largo, sobrecargas de sóleos o qué. Dudé, y a pocos días de irme decidí estrenar un par de 002 que tenía guardadas. Les pude hace tres entrenamientos que no sumaron ni 20 km y a la aventura. Me lo pensé bastante, y dado que podría cambiar de zapatillas, me arriesgué con las 004, cosa que no hubiera hecho sin tener esta posibilidad. Más o menos acerté, llegué con los pies molestos y cambiar fue una bendición. No me apasiona cambiar de zapatillas, sólo lo he hecho una vez antes en mi vida (Trans 333), y no tuve problemas porque ya llegué tocado, pero si hubiese estado para correr bien, el cambio de densidad de mediasuela, altura, y peso me hubiesen resultado demasiado extraño, creo, porque de hecho zapateaba un poco mal con las 002 y mira que tengo kilómetros con la dupla 001/002. Por cierto, la mediasuela y suela de la 004 se van a cambiar, con lo que lo que pueda decir de ellas no es válido. Este proto me gustó mucho y eso que creo que no es el tipo de zapatilla que me debiera ir (mediasuela "bastante" blanda, sobre todo viniendo de las firmes 001/002).

· Ropa: el reglamento dice textualmente "ropa para mantenerte caliente". Un tanto genérico. Por mi parte y sabiendo que no iba a hacer nada de frío, opté por una Performer de manga larga, sin problema, me sobraba por temperatura, me la quité hacia el kilómetro 74 y listo, no se necesitaba más; debajo, la nunca suficientemente alabada Desert, La Camiseta, perfecta para el calor, reducir la radiación directa del Sol, protegido de quemaduras (hasta cierto punto, nivel 25) cuando no estás aún moreno, y la mejor transpiración del mundo. Y como pantalón, el excelente Ultralight con malla incorporada, el cual ya está en liquidación porque ya ha llegado -por unos días no lo pillo- el nuevo, con unas cuantas mejoras como silicona en los 'quads', muy guapo. Había que llevar guantes -los clásicos Trail-touch-, chaqueta impermeable -Top Extreme, no la usé, pero hay que llevarla... hubo revisión-; y calcetines, los míticos Injinji 'Rainbow', los que siempre más me han gustado, estrenando el último par que conservo. Me encanta su material, tirando a fino pero sin exageraciones, pero le tengo que buscar sustituto. No lo he probado pero el que conozco que más se parece es el 5 Dedos de Raidlight nuevo, por ser también tirando a fino, pero siempre de cinco dedos que es el sistema que que más me gusta.

· Mochila: aunque es versión casi definitiva, digamos que llevé un proto de la Responsiv 8 L de Raidlight, pero 95 % igual. Espectacular. La mochila en sí es preciosa y va de lujo, algo que no debiera sorprender de una marca con mucha experiencia en mochilas pero que no se había lanzado al campo de las mochilas-chaleco. A eso le añado la fabricación y materiales, muy manual, en Francia, corte láser, pieza blanca pegada, no cosida, ajuste por cierre tipo Boa, material R Dry que es la bomba... Y finalmente, el tema de los soft flasks, sistema que siempre me ha gustado pero que no acababa de convencerme por costar bastante meterlos en su sitio (ah, que necesitas una persona que lo haga por ti en los avituallamientos, fenomenal), le faltaba un punto de evolución en mi opinión. Y ese punto son las pipetas, que aunque hay que cogerles el truco para que no bamboleen, cosa que no es difícil, de lo que yo conozco, es el mejor sistema que hay en el mercado, no es que lo haya probado todo, pero hasta donde yo sé y para mí, el mejor: lo mejor de los bidones rígidos sin sus inconvenientes, y lo mejor de los soft flasks sin sus problemillas. Ya publicaré algún día una prueba más completa, aunque desde hace mucho tengo las conclusiones sacadas. El único pero, y no es de esta mochila, si no de todas que son una "camiseta", es que si algo te clava, lo hace a base de bien, porque no llevan acolchado ninguno -más que una rejilla 3D-, hay que tener algo de cuidado en colocar según qué cosas, y en la Iznik descubrí que me aprieta justo en la hebilla metálica del cierre de la cinta Garmin, aquí. Sólo me sale en distancias largas pero ya le buscaré solución (la más fácil no llevar cinta), como una gomaespuma dándole la vuelta al cierre. De ahí que en numerosas fotos lleve sólo uno de los cierres puesto (con uno a mí me vale), y además mal, pues iba cruzado, no horizontal.

Ya digo, carrera que en condiciones óptimas como las que tuve, no requiere de material especial, en mi caso más transpirable que otra cosa, pero teniendo montañas cerca, en las fechas en las que es, lo mismo te hace 25 ºC que te llueve, así que hay que adaptarlo.

+: Iznik Ultra

Iznik Ultra: el vídeo

miércoles, 13 de mayo de 2015

Cada organizador sabrá en qué invertir su dinero, pero creo que una de las cosas a cuidar una vez satisfecho lo básico es en material audiovisual de calidad, en mi opinión yo lo haría antes que invitar a 'pros'. Como ejemplo, este magnifico vídeo de la Iznik del otro día, con algunas imágenes realmente bellas y que dan ganas de hibernar y que pase el año a toda velocidad. Realmente bueno. Plas plas.



+: Iznik UltraVimeo - 'MCR Racesetter'

Iznik Ultra: mi vuelta al lago (y 3)

jueves, 7 de mayo de 2015

Lógicamente me pegaban buenas pasadas los de maratón, faltaría más, pero con un pelín de fuerza hubiese podido seguir a ratos a alguno, pero claro, no las había, con 100 km en las patas, ellos frescos, se me hacía imposible. Pero vamos, que iba en mi carrera, no me preocupaba, iba entretenido mirando material, pisadas y algún culo de buen ver. Lo normal, vamos. Como curiosidad, en la prueba larga Raidlight era mayoría en mochilas, Salomon marginal, y calzado muy diverso, Asics, Adidas, Nike... Coño, qué culo tiene esa. En la maratón, bastante Quechua, cero (o casi) Salomon en mochilas, poco en los pies. Joder con las turcas. Y así iba. Este tramo intuía que iba a ser pestosillo, un subebaja largo, a ratos con unas excelentes vistas del lago, pero interminable. Segunda crisis. Fue infinito, no considero que sufriese realmente, iba un poco harto, sin fuerza, muy cansado. Cada mínimo repecho era andar inevitablemente, Iznik estaba muy a tomar por saco aún, se veía desde demasiados kilómetros de antelación. A cambio, las vistas del lago, desde cierta altitud, eran más que bonitas, lo que alegraba a ratos el penoso transitar de un servidor. En este tramo me pasó Emmanuel Gault, de Asics, ganador de la CCC hace unos años; los de la maratón  no me impresionaron, pero Manu sí, joder, iba muy de puntillas en una subida, superágil -y llevaba unos 60 km en las patas-, muy sobrado, anduvo un poco en una subida por beber y arrancó en la misma subida a correr (definición es ir sobrado), finísimo. Depa creo que fue que me dijo después que va a la Western, desconozco qué experiencia tiene en distancia 100 millas, pero que se preparen. Nada más que contar de este infinito tramo excepto "joder, otra puta subida, cuándo se baja al pueblo". Entraba algo de viento, no hacía calor, alguna nube. Al día siguiente entró un viento bestial y bajó la sensación térmica (y lo que no es sensación) muchísimos grados, fuimos muy afortunados. Hartazgo general, apatía, acabaracabaracabar.


Todo llega, más tarde que pronto cuando vas cascado. Pero llega. Este tramo se me ha hecho tan largo, tan duro, pero se ha acabado, bajo al pueblo que parecía que nunca iba a llegar. Último avituallamiento. Quince a meta. Otra vez me siento. Otra vez me cuesta levantarme. Por cierto, control de material, creo que es el primero que me hacen en la vida. Taza y chaqueta. Una de las cosas más horrendas que me han hecho llevar como material obligatorio es un chaleco de alta visibilidad, el del coche, vamos, y que fuera homologado, detalle importante. Así fui 50 km, con él puesto, y luego a la mochila, pesado, bastante volumen. Manda huevos que llevemos material que ni la NASA y luego te tengas que poner una mierda de chaleco que pesa un quintal y transpira una mierda. Pero había que llevarlo. Por qué coño tenemos que coger atajos, por qué no podemos hacer las cosas bien. Si te piden un puto chaleco, lo llevas y ya está, que no se te van a ir los puntos del ojete, cojones. Me pone de mucha mala leche el tema. Nosotros así hicimos, otros no lo llevaban puesto, otros unas cintas reflectantes, otros cortavientos fosforescentes (pero no homologados). Véase la foto de la salida. Salgo del pueblo, en varios de estos pueblos, muy muy rurales, no míseros pero cercanos, nos animan señoras con vestidos floreados, pero que recuerdan a las películas de Paco Martínez Soria, y es que la Turquía profunda se parece a la España de los cincuenta. Vamos a meta.


Este tramo tenía una bajada corta, una subida de un suspiro, bajada y unos cinco llanos a meta. El infierno tiene un lugar especialmente reservado para los que hacen los perfiles, justito al lado de fisioterapeutas y masajistas. Malnacidos. Nosotros pagamos sus traumas infantiles. Por la cuarta subida mis pensamientos iban hacia la persona que había hecho el perfil, y no eran pensamientos precisamente de amor. Cómo se puede ser tan desgraciado. Tenías que fijarte bien para ver la dichosa minisubida dibujada y eran varias rampas considerables. En fin, a esas alturas de carrera, bien es cierto que ya me pueden poner un 9a que lo subo igual.


Para arreglar este tramo, tuve dos entretenimientos adicionales. Uno, se me caían los pantalones. No es una forma de hablar, iban bajándose hasta que me los subía, 200 metros más allá lo mismo. Y eso que llevaban malla incorporada, que siempre rozan más y se caen menos. La razón, los bolsillos laterales a tope de cosas. Comida, dibujito con el perfil, pilas de repuesto del frontal, batería para cargar el GPS. La madre que me parió. Y dos, llevaba unas zapatillas grandes, porque cuando me las pillé llevaba plantillas ortopédicas, me las he quitado porque sí y me sobraban bastante, con lo que en esta bajada final me iba molestando el mismo dedo gordo que me machaqué en la Madrid-Lisboa, con lo que no me llegó a crecer del todo en estos siete meses y ya la tengo igual a esa foto, y se me va a caer otra vez.

Este tramo era el más chulo de la carrera, sorprendentemente no me dolían demasiado las patas bajando, había algún senderito chulo, era variado, luego un río para limpiar las zapatillas... y luego barro y charco con sus ocho calles para llegar con ellas bien manchadas (esto se le ocurrió al mismo bastardo del perfil, seguro). Y de repente, se acaba la bajada, civilización, e Iznik al fondo. Llaneo, pista horrorosa y polvorienta, infinita, pero di con un italiano que vive en Estambul, y que hablaba un muy buen castellano y compartimos estos kilómetro finales un poco menos mal. Era su primera maratón, iba bien servido el amigo también y cuando no era el uno era el otro, íbamos pidiendo clemencia, andar unos segundos, trotar cochinamente otros cientos de metros, chocar las manos de algún chaval, andar otro poco, entrar en el pueblo, tour turístico-político por el mismo, pasar por delante de mis dos restaurantes favoritos, ¡pasar a 50 metros del hotel! -lágrimas en los ojos... porque me separaría en dirección opuesta unos 500 metros de él, cuando podía ir directamente a la ducha y la cama-, paseo marítimo (¿lagunítico?) y arco de meta a lo lejos. Unos minutos antes de las dieciocho horas. Era de día. Vuelta al lago Iznik completada. Ha estado bien. Soberana paliza.

Medalla tamaño pizza familiar muy chula, con azulejo local incrustado, permitidme que presuma de ella, es la única que hay en España, por ahora.


Estaba muy cansado, localicé una silla que algún despistado se había dejado sin ocupar, y me hago fuerte en ella. Intento llamar a casa, pero siento que no estoy en las mejores condiciones, no me vi lejos de algún mareo tonto, cansancio un tanto extraño este cuando no considero que me vaciase realmente, aunque sí una seria paliza. Aparece David, me hace la siguiente foto aprovechando que no tengo fuerzas para lanzarle nada... Francamente cansado, francamente satisfecho.


No he rendido mal, ha habido momentos buenos, no he tenido una gran petada, he superado dos crisis, he comido más que otra veces, aunque sigue siendo lo peor que hago. El Fénix me marca 137 km, Wikiloc 137,99. Ha sido un buen paseo, vive dios.

La carrera está excelentemente organizada, marcaje, avituallamientos, meta, bolsa de autoavituallamiento en su sitio, incluso David desgraciadamente probó la evacuación y de maravilla. El pueblo de Iznik y la región de Bursa se han volcado bastante con la prueba, y creo que merece la pena. No es una carrera de montaña española, si vas pensando en desnivel y pedruscos, no es para ti; es un trail, más corredor, menos desnivel, quizá más americano que alpino o pirineístico, pero me gusta conocer cómo se practica este deporte en otras partes del mundo, lo agradece la perspectiva. Puedo recomendar la carrera como segura y muy bien organizada, así como el país, creo que es muy fácil montarse una carrera a poco más que precio francés, alemán o italiano con el exotismo de Turquía, aprovecharlo para un viaje en pareja o familia, y ver un poco de mundo. Espero que siga contando con un sitio en el calendario. Y si alguien tiene algún reparo o duda, le ayudaré en lo que pueda, mejor en la sección comentarios para que sea útil para todos, pero también por email si así se desea.

Cae la tarde en Iznik, se va poniendo el sol, ese que he perseguido durante tantas horas. En día y medio ha pasado tanto, salí (salimos) a medianoche, estoy al atardecer de vuelta, fundido, con el trabajo realizado...


Creo que me he ganado un descanso.

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Iznik Ultra: mi vuelta al lago (1)
Iznik Ultra: mi vuelta al lago (2)
Iznik Ultra: mi vuelta al lago (y 3)

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Iznik Ultra: mi vuelta al lago (2)

miércoles, 6 de mayo de 2015

No sé cuánto me ralentizó el problema de David que conté en la primera parte, no demasiado, ¿quince minutos? ¿veinte? Ni lo sé ni me importa, era más la rabia contenida, el ir con el freno de mano echado, la desagradable experiencia de ir con un "cadáver", quería alejarme de eso lo antes posible, y posiblemente por eso corrí a bastante buen ritmo hasta el kilómetro 57, punto donde teníamos la única bolsa propia. Era muy de día, cuando pensaba llegar a este control más o menos amaneciendo. No sé cómo iba la gente de delante, pero en mi zona no vi ninguna asistencia, y me encantó, íbamos todos a pecho descubierto y con los mismo medios, correr es muy sencillo pero algunos tratar de hacerlo complejo. Aproveché para cambiar de zapatillas, las que llevaba me empezaban a molestar seriamente, tenía muchas dudas con qué salir, y arriesgué porque sabía que podría cambiar, estaba ya molesto de pies y me vino de maravilla cambiar. Aproveché para echarme un poco de crema solar (¡yo!) y comer embutido a toda velocidad. Metí mucha comida, cuando me eché la mochila al hombro lo noté, me pasé tres pueblos en el siguiente avituallamiento tiré la mitad y no me comí ni la cuarta parte, pero son los agobios de no quedarme sin comida... cuando el problema es no comer, no quedarme sin comida. Fue una parada algo lenta, pero peor fue la arrancada. Con unas penosas sensaciones, quedaba el último stint llano, hasta el 72, y salía de auténtica pena. Creía que había comido demasiado rápido el embutido pero ahora creo que fue una pastilla de sal que me dio David -supongo que en venganza :)-, olvidé las mías, que saben a rayos pero de ahí no pasa, y esta me creó una pesadez de estómago tremenda, como si se me hubiese cortado la digestión, iba doblado, muy muy molesto, con medio blíster de jamón ibérico en la mano -lo que no había conseguido acabarme- que me daba asco sólo de verlo (zas, zas, me estoy dando latigazos) porque le echaba la culpa. Sensaciones de mierda, en resumen.


Un rato por una pista junto a una playa dando un largo rodeo, otro de asfalto, justo en la orilla opuesta de Iznik; un perro que se viene a por mí, campo, otro perro que se viene muy a por mí acojonando bastante, un río hasta media espinilla, zonas de barro, mucho penar. Kilómetro 72, crisis importante, y estoy, digamos, a mitad de carrera, por desnivel y sufrimiento. Uf uf. Se acaba el llano, voy francamente tostado, un poco pronto.

Otro avituallamiento en el que me alargo, pero venía muy cansado, ahora me tocaba un kilómetro vertical suave, pero desnivel. Corrible muy despacio a ratos, fui mejorando las sensaciones, paré a quitarme una camiseta y quedarme en la veraniega blanca que empezaba a dar el solete, me voy reencontrando, pero la subida se me hace bastante larga, es demasiado tendida y me sobra algún buen tramo. Tampoco esperaba un llano que en el perfil no vi, el ritmo era algo cansino, pero corría donde podía e iba avanzando. Una zona un tanto delicada (un derrumbe de una cornisa superior), un poco más de llano y por fin bajada.


Al acabarla estaría a una maratón de meta (luego supe que eran 46). La carrera no tiene nada de técnica, pero aún así bajé tranquilo, me sorprendió que nadie me pasara, cierto que íbamos bastante separados en general justo aquí sé que tres -entre ellos el dorsal 21- me iban soplando la nuca, pero de ahí a que nadie me pasara va un trecho. En la última bajada se corroboró: esta gente no baja un pimiento, cosa que me congratula, porque siempre soy una chicane móvil para el resto.... ¡necesitan un curso de cómo bajar, y hasta se lo podría dar yo!  Bastante cansado llegué al pueblo, un par de cruces y ¡ovación! Coño, ¿y esto? No había salido aún la maratón. Anda, qué sorpresa. Eran las 11h15 más o menos, la maratón salía al mediodía, y como en toda la carrera no miré ni una vez distancia, cronómetro o reloj, esperaba que hubieran salido hacía un buen rato.


Busqué silla y planté mi culo. Al momento aparecieron Benoit Laval (presidente de Raidlight) y Depa (director de Trail Run y famoso speaker, autor de la foto superior) y que cómo bien iba, que en qué posición estaba. Petado. Ni lo sé ni me importa. Por cierto, a la postre serían primero y tercero respectivamente en la categoría maratón. Supongo que ya daba un poco de pena a esas alturas (véase la foto, Pensador de Rodin de garrafón), todo el mundo con sus colorines, de cháchara, estirando, correteando, y yo con 80 km tirado de cualquiera manera en una silla. Otra vez que me alargué, iba ya en modo finisher, muy cansado, y con la segunda gran subida de la carrera por delante. La parte buena es que cuando reinicié la marcha de nuevo ovación, parecía bueno y todo. Salida en bajada por asfalto, recupero alguna fuerza, vamos a por ello.


Y más pronto de lo deseado, a subir, primer asfalto, un avituallamiento líquido, pista, y a por la subida potente. Primero tendida y pistera, yo desnucado mirando para atrás para no molestar a los galgos de la maratón, y que no venían. Un descansito llano, calor, vamos a mojar la gorra, luego la cabeza, otra vez la gorra, subida de sendero con barro, ¿y dónde están los de la maratón? Otro riachuelo, vuelvo a meter la gorra, voy tostándome, y todavía queda. Lo único entretenido que hice fue ir cargando el GPS, pues en el km 57 cogí una batería externa y el cable del Fénix 2 y en esta subida lo fui cargando, la batería en un bolsillo del pantalón y el GPS colgado de la mochila, se cargó en un rato más que suficiente para llegar a meta, nunca lo había probado a pie -sí en el carro islandés- y funcionó a la perfección. Cuando estaba a muy poco de acabar la subida, apareció el primero de la maratón, realmente pensé que iban por otro sitio, vale que había salido mucho antes, pero iba parado. Al empezar a bajar, por un considerable barrizal, apareció Depa, le dije que al primero no le veía especialmente ducho ni suelto, y no tuve mal ojo porque se lo comió con facilidad. Tras una corta bajada, avituallamiento, ya sólo quedaba uno más. Pero el tueste ya era tamaño king size, y apoltronado cuesta levantarse y seguir. Aquí pasó Benoit, le animé, iba bien, cuarto y le había dado al botón Pursue del Coche Fantástico, modo persecución. Y así fue también. Pensamientos difusos, cuánto me cuesta salir de los avituallamientos ya...
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Iznik Ultra: mi vuelta al lago (1)
Iznik Ultra: mi vuelta al lago (2)
Iznik Ultra: mi vuelta al lago (y 3)


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Iznik Ultra: mi vuelta al lago (1)

martes, 5 de mayo de 2015

Por la mañana tomamos contacto con la carrera, una espectacular zona de meta y expo que ninguno nos esperábamos, muy buena pinta, orden para pasar control de material, stands de marcas, arco de meta guapo, Unimog de Red Bull con DJ y mesa de mezclas, escenario para entrega de premios, etc., vaya como se las gastan por aquí... To en la mejor zona del paseo junto al lago.


Si "sólo" vas a pasar una noche penando, me parece que quitártela al principio es la mejor opción, es algo que hacen otras organizaciones y así lo ha entendido la Iznik Ultra también. No es casual que lo hagan, porque estuvieron en la Transgrancanaria hace unos años y creo que de allí lo aprendieron, al igual que la salida y meta (más o menos) escalonada coincidente para las diferentes distancias disponibles para el personal. La Iznik Ultra tiene la versión hardcore 130 km, somos ultra pero tampoco vamos a pasarnos 80 km, pelín más de maratón porque hay más cosas en la vida que sufrir 46 km, y el domingo, un 10K popular, que me parece una gran idea, porque usas la misma estructura de las otras prueba, haces partícipe a la localidad y aledaños, sacas de sus casas a niños y mayores, y te ganas a las autoridades locales.

Pero vayamos al previo, la comida. Casi vomito, por exceso. +1 para mí. Moriremos por paquetes pero al menos cuando nos abra en canal el forense ratificará que no somos unos miserables. Comí tanto que apenas cené, no digo más. Dos veces intenté dormirme, siesta y poscena, y no fui capaz de sobarme, cosa que no me gustó un pelo porque ya vas con el hándicap del sueño, pero a veces ocurren estas cosas, pasas del estrés diario, de tu cama, de tus porculeras hijas agotándote... y de repente dos noches sin "agua", "pis" y ya voy sobrado. Pero ya digo que no me gustaba empezar con muchas horas despierto. Otro factor, la previsión de la meteo, era buena, 9º de mínima, en torno a 20º de máxima, alguna nube pero sin riesgo de lluvia. Conste que la latitud es mediterránea, digamos, a la altura de Peñíscola, Castellón, un poco a ojo, pero algo al interior, primavera suave, pero no es improbable la lluvia, y en cimas, y las hay no muy lejos, se veían montañas nevadas. Pero para la carrera parecía que tendríamos buena previsión, cosa que los corredores debemos agradecer a la organización, que inviertan un poco en esto es algo que les honra.

Estábamos con que no había pegado ojo, una duchita rápida, nos vestimos de lagarterana, y a la salida. Estaba a 500 m del hotel, pero fuimos en coche por la vuelta, que esos metros serían de los que dejas reguero de sangre, y no apetece. Llamadme vago, me resbala. Allí estaba todo el mundo con ganas de salir, nosotros nos sentamos, a esperar al último minuto, si no literal, casi. No lo he dicho, pero no fui solo, iba con David, el mismo tipo con el que compartí los tres días de la Quixote. En esa no lo teníamos planeado y fuimos juntos, pero aún menos era previsible en esta, 130 km dan para mucho, cada uno tendríamos la petada donde tocara (y más de una casi seguro), así que ya iríamos viendo, pero aunque el nivel deportivo es relativamente similar, una prueba tan larga da para mucho y yo no apostaba una lira turca a que íbamos a acabar juntos.


Dron en al aire, cuenta atrás en turco (al menos dos que no se enteraban demasiado), salida por el pueblo, y a templar el ritmo. El año pasado el sentido era horario, este lo cambiaron, creo que con acierto. O te metes 70 km casi llanos al principio o al final, y no tengo la menor duda de qué prefiero. Quitarte tantos kilómetros en relativamente poco tiempo, por la noche, sin demasiado por ver es lo mejor, y esto era lo que tocaba. Al ir hacia Iznik en coche ya intuimos cómo sería este tramo, por caminos agrícolas, entre kilómetros y kilómetros de olivos, rápido (mejor dicho, con posibilidad de ir rápido) y sin demasiada complicación.


Dada la salida, y tras un par de kilómetros de asfalto por el pueblo y cruzar la muralla por la bonita puerta de Estambul, tocamos pista compacta, pelotón estirado -saldríamos uno 80-90-, y cada uno a su rollo, pequeños grupos, nosotros, seres asociales, con ninguno. Cada poco cambiabas de pista, unas veces eran buenas, otras un double track (doble huella, en este caso de tractor) muy machacado -pocas cosas hay peor que un camino recientemente embarrado por las que sólo han pasado tractores-, pero corrible; en algunos tramos el suelo estaba un tanto roto, se notaba que hacía poco había habido bastante barro por aquí y los tractores lo habían dejado faal, pero avanzábamos, en silencio, dejando pasar los kilómetros, sin pensar demasiado, alumbrando con nuestros frontales. Por cierto, caí en que las pilas que llevaba no estaban nuevas, como pensaba, sino que eran las de la Madrid-Lisboa, fallo importante, por lo que fui casi toda la noche con poco potencia, incluso sabiendo que llevaba otro juego de pilas nuevo de repuesto.

Como anécdota, un tipo, el dorsal 21, se nos pegó al culo, pasaban los kilómetros y ahí seguía, parábamos a mear, y él también, su frontal nos hacía sombra, lo cual es un poco molesto, alcanzábamos a un grupo y él hacía lo que nosotros, cambiaron una cinta y nos perdimos 10" y él por supuesto se vino detrás. Nunca nos relevaba, no decía nada. En una ocasión cogimos a un cuarteto, que pronto se rompió porque uno se cayó, el 21 se fue con la pareja delantera, nosotros nos quedamos en medio, pues nos esperó y se pegó detrás. Un par de veces, ¡accidentalmente!, se puso delante, fingió en ambas alguna chorrada para ponerse detrás de nuevo. Alguna vez corté el ritmo para si tomaba un poco la iniciativa y me daba un relevo, y ni con esas. Y digo "me" y no "nos" porque yo iba siempre un paso por delante, cosa que me extrañaba mucho, David es un asfaltero reconvertido a trailer, pero con mentalidad muy competitiva (puto asfaltero en sus palabras), notaba que apenas me relevaba, que iba bastante callado y que no tomaba la iniciativa, un par de veces le pregunté que qué tal iba porque me extrañaba la actitud. En un pueblo nos pasamos un cruce, al coger el camino bueno estaba muy embarrado, terreno inestable, metiendo el pie hasta el tobillo en alguna ocasión, o rozando alguna ortiga por salirme; lo que era incomodidad y palmar tiempo para mí, en el caso de David supuso que este terreno inestable le sacase una molestia que llevaba arrastrando las últimas tres semanas. Corrió en Tarragona la UT Costa Daurada, le sobraron algunos kilómetros y acabó con un nervio del pie tocado, y entre esta e Iznik no lo acabó de recuperar. En este importante barrizal del kilómetro 30 empezó a molestarle. Quedaban cien kilómetros por delante.

Por cierto, digo que nos pasamos un cruce porque fue nuestra culpa, el marcaje era excelente, de los mejores que he visto, y eso que hubo varios sabotajes, pero en este caso era porque me molestaba el frontal en la cabeza y al haber luz artificial me lo quitaba para descansar la zona donde me rozaba, como hacía también en los avituallamientos.


Como siempre me propongo, y raramente consigo, intento comer bien y periódicamente, tanto lo mío como lo que pillo en los avituallamientos, razonablemente bien surtidos y variados. Sí bebí poco, no llegaría a un litro en los primeros 60 kilómetros posiblemente. Yo iba bien, el ritmo era correcto, es difícil saber cuál es el bueno cuando no tienes referencias realmente, me parece casi imposible tenerlas en una distancia tan larga, pero empezaba a ver a David no muy suelto, las respuestas eran un tanto monosilábicas y cuando le descolgué ligeramente en un corto pero potente cortafuegos andando, ya me preocupé. Yo no descuelgo andando ni a un cojo, aunque me recuperó la pequeña distancia, ya me había dado cuenta de que tenía la cabeza en otro sitio, no iba bien aunque no se comunicaba aún mucho. Y como suele ocurrir en estos casos, si algo puede ir a peor, lo hará. Cada vez más lento, pidiendo ir andando en cortos tramos... y yo me iba desesperando. La situación se tornaba cada vez más compleja, con dos maratones y pico por delante no es que necesariamente tengas que ir como una rosa, pero al menos tienes que ir en carrera, con la cabeza puesta en ella, no en tu pie. David iba completamente descentrado, sufriendo cada vez más, agobiándose por lo que le quedaba por delante y jurando en arameo por dentro. No teníamos más objetivo que tratar de llegar de día, y tampoco es que fuera un objetivo estricto, simplemente intentarlo, por no pillar segunda noche. Sentía que se me iba de las manos, le intentaba presionar con tacto, porque por ir más despacio no tienen porqué solucionarse los problemas, pero por dentro me iba desesperando más y más, nos pasaba gente, cosa que me importaba poco, pero el tiempo perdido se me hacía un mundo. Le intentaba animar pero estaba en barrena. Le veía muy vulnerable, y a una persona así la llevas adonde quieras, y por eso mismo, como todavía pensaba con claridad, intentaba no decirle lo que pensaba, ni animar demasiado, ni decirle que el futuro lo veía muy negro. Suena muy egoísta, pero yo también estaba sufriendo a mi manera, no soy de deportes de equipo, está visto. No puedo saber cuánto le dolía, pero que su cabeza estaba fuera de carrera era evidente, era penoso verle así, no era nada agradable, intentaba relajarme mirando el paisaje, iba amaneciendo lentamente mientras sentía que a mí se me estaba escapando la carreras entre los dedos. Él seguía en su mierda, dándole vueltas a qué hacer, y yo sólo le intentaba decir que un abandono no es un fracaso, porque veía que ese podía ser el final de la historia, tenemos eso demasiado interiorizado y hay que quitárselo, sería su primera vez. Fue su primera vez. Hacia el 50, tras mucho sufrir y nada disfrutar, decidió dejarlo, llegamos a un control de paso dos kilómetros después, dijo que lo dejaba, se lo preguntaron varias veces para confirmar, y se quedó. Le prometí que si llegaba con el dorsal 21, le esprintaría y dejaría en el sitio, je je, nos había mosqueado, no he visto nunca un correr tan poco elegante. Me dio rabia, pero a la vez creía y creo que era lo mejor. No puedes penar de esa manera 80 kilómetros más, incluso diría que iba a estar cerca del cierre de control, que está bastante ajustado, sólo 25 horas, pero es que iba a ser sufrir y sólo sufrir, nada más. Tengo experiencia en tener problemas desde alguna salida, y acabar 200 km después, en meta pero muy desgastado y sé que no merece la pena, no eres mejor corredor ni persona por hacerlo; igual que critico los que "no tienen el día" y se van para casa, sufrir desde el principio roza lo inaceptable, aunque yo lo haga y me niegue la opción de la retirada, realmente creo que no nos deberíamos de hacer esto a nosotros mismos. Para mí, comenzaba aquí la segunda parte de la carrera, y no al empezar el desnivel, como pensaba a priori.
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Iznik Ultra: Nicea, la puerta del lago Iznik

miércoles, 29 de abril de 2015

Como conté en el previo, Iznik -o Nicea, en "cristiano", o Nicaea o Nikaea, antiguamente- es una pequeña localidad fundada el 316 antes de Cristo por un general de Alejandro Magno. Tuvo un pasado esplendoroso por dos motivos, uno, porque llegó a ser capital provisional cuando los cruzados ocuparon Constantinopla, antigua Bizancio, actual Estambul, y el gobierno se tuvo que trasladar. Y dos, por su industria de azulejo decorado, que ha engalanado las principales mezquitas del país o los palacios más suntuosos, como el de Topkapi, el de los sultanes. Todas las glorias son de naturaleza efímera por definición, y para Iznik o Nicea, no fue una excepción. Actualmente 23000 almas viven en este pequeño pueblo, en el que sólo unas pocas calles están asfaltadas y hay más tractores que coches. La zona es muy agrícola, especialmente olivos, pero tiene un potencial turístico importante por el lago del mismo nombre, casi un pequeño mar interior, que confiere al pueblo una característica personalidad.


Decía potencial turístico, aunque es cierto que algo se ha desarrollado, pero con pasta y medios se podría convertir en la Riviera turca, cosa que posiblemente no ocurra, pero actualmente tiene suficientes alojamientos para tener unas cuantas opciones, aunque el fin de semana de la carrera se completa, así que es de lo poco que tienes que reservar con antelación.

El pueblo es pequeño -¡ni siquiera ha pasado el coche de Google Street View por allí!- y sin un gran encanto, pero para un paseíto sí da, un par de mezquitas, una muralla bastante (y sorprendentemente) completa, pero sobre todo valen las vistas al lago, que son realmente bonitas, especialmente los atardeceres. Destaco dos cosas: una chorradilla, nunca había visto tantos scooters eléctricos, realmente curioso encontrarlo en casacristo; y dos, qué barato y bien se come. Iznik es el centro neurálgico de la carrera, en el mismo paseo junto al lago, donde empiezas a ver a gente paseando con buenas patas, o muchos colorines en el hotel, y la localidad que ha apostado por la prueba que, entiendo, apoya -ella, o la provincia de Bursa- como una forma de desarrollo. Creo que es un excelente campo base de la prueba, por tamaño, localización, porque la zona expo, recogida de dorsales, salida y meta está en una zona bonita junto al lago, y creo que la población empieza a ser partícipe del evento, siendo una de las razones la internacionalidad que le han intentado dar los organizadores a la prueba y también que al día siguiente, el domingo, se celebra una prueba popular de diez kilómetros, con más de 700 participantes, y hace que el pueblo, los chavales y la gente normal que ni sueña correr una ultra pueda participar también en todo el montaje que se hace en torno a las hermanas mayores.

· Hotel Belekoma: es uno de los que aparece recomendados por la organización, equivalente a un tres estrellas en España, digamos, todo correcto. A unos 500 metros de la salida, a ojo. Unos 60 € la noche, habitación doble con desayuno. Su principal desventaja es que la carrera pasa a 50 metros... para luego alejarte 500. Da rabia.

· Dos sitios recomendados para comer: Seyir Cafe (creo que es este), y Yusuf, una cadena de casi comida rápida pero también bien. En el primero comimos cinco personas por 25 €. Cuando luego llegas a Estambul y pagas 20 € por dos personas te crees que te están atracando, pero no, es lo contrario, en Iznik comimos mucho, bien y barato.


Pero la auténtica atracción es el lago, con unas puestas de sol espectaculares... eso sí, véase la primera foto, como pegue viento, se puede poner cachondo (diferencia de un día entre primera y las otras, alucinante, ¿eh?).


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Iznik Ultra: Turquía, entre dos continentes

lunes, 27 de abril de 2015

No creo que tengamos a priori demasiados clichés de Turquía, nos pilla un tanto lejos y no tenemos apenas lazos culturales, con lo que entiendo que para la mayoría es un tanto terra incognita, aunque es relativamente sencillo pensar que es un país en desarrollo y que la vieja Europa les sacamos unos cuerpos de ventaja. Viajar trata, en parte, sobre esto, sobre tratar de descubrir de primera mano cómo es una pequeña esquina de este planeta en el que el polvo de las estrellas nos situó.


Lo primero, Turquía es bastante grande, con lo que, o vas sobrado de días, o verás una pequeña parte. Ya que vas para allá en plan carreritas, qué menos que echar un vistazo a algo más, sería delito no tratar de rascar un poco más. Lo más conocido es Estambul y la Capadocia, ésta la dejamos para otra ocasión, pero a poco que busques, hay unos cuantos sitios más que merecen mucho la pena. Esto no va de guía turística, pero sí puede ser una aproximación al país y a qué te puedes encontrar, y para empezar, diría que está Estambul (y posiblemente un par de ciudades más como Ankara e Izmir, las más grandes), y está el resto. La primera, cosmopolita, muy europea, con peculiaridades, pero mucho menos diferente de algunas ciudades europeas mediterráneas, y el resto, más rural, algo más "marroquí", más peculiar. Me ha sorprendido gratamente que para nada es un país atrasado, buenas carreteras, flota bastante moderna de coches, o conductas en su gran mayoría respetuosas al volante indican que el progreso no viene de ayer. Gente educada y respetuosa para con el extranjero, algo de agradecer, y, a mi modo de ver, totalmente seguro, lo que da pie a turismo a tu rollo o familiar sin el menor problema. Desgraciadamente esta buena impresión y esta sensación de seguridad se pueden venir abajo de fronteras hacia fuera con un simple atentado, pero no vamos a ir dando lecciones de seguridad cuando en este país tenemos un buen historial al respecto. Así que, si te podía generar alguna duda este tema, y ninguno estamos tan tocados como para ir buscando riesgos innecesarios, no creo equivocarme si te digo que por la seguridad no te preocupes.

Recorrimos una pequeña parte del país, ya digo que es bastante grande y da para varias semanas, pero fue suficiente para una impresión general de diferentes zonas, con contrastes, pero país rico en agricultura, una potente industria, y que a poco que cuide la educación y el futuro, tiene papeletas para crecer mucho. Hace poco se instauró un gobierno de corte islámico, pero es, sin duda, el país menos islámico de los islámicos que he visitado, podría derivar hacia el medievo que en otros sitios practican gracias a su religión, pero me da que no va a ser el caso; aun así, esto le ha frenado en sus aspiraciones de entrar en la Unión Europea, cosa que acabará ocurriendo tarde o temprano, pudiendo tener un papel político importante, como gozne entre Europa y la Asia más próxima, y entre el Islam y el "cristianismo", papel que ha desempeñado ya a lo largo de su vasta historia.

Historia, por cierto, para aburrir. Lógicamente, una región que tuvo un esplendoroso pasado vive un tanto añorándolo, el imperio otomano acabó hace relativamente poco (tras la Primera Guerra Mundial), pero ha tenido varios siglos de esplendor, lo que se ve en su arquitectura, que es lo que mejor suele perdurar en el tiempo. Pero también ha sido frecuentemente invadida por su estratégica posición, lo que, al menos, ha dejado un rico legado. Cualquier guía del país es un buen tomo, lo que es un tanto frustrante porque nunca te dará tiempo a ver ni el 10 %, pero que al menos te aseguras que lo que ves es de calidad. Si vas a la carrera, ya verás la parte rural del país, puede ser el punto de partida de una buena ruta por Anatolia, o de ahí ir a Capadocia y sus maravillas, para lo cual lo mejor es coger el avión dada las distancias. Lo que es inexcusable es saltarse Estambul, personalmente me sorprendió bastante, para bien, ciudad inmensa, nos movimos exclusivamente por la zona más turística, pero es potente e interesante. La parte mala es que los precios son casi europeos, y sobre todo si vienes del "campo", donde todo es mucho más barato. La época de la Iznik Ultra no es especialmente turística, con lo que los precios pueden ser más razonables, aunque Estambul es turística los 365 días del año por su clima suave y riqueza cultural.

Resumiento, país rico, bonito, seguro y con mucho por ver, y que con la excusa de "anda, si hay una ultra" puede acabar en un buen viaje que no creo que defraude.

Unos pocos enlaces:

· Turkish Airlines: una semana antes se podía comprar billete por 199 €, era una promoción, sí, pero es un precio increíble para un vuelo de al menos cuatro horas. ¡Además te dan de comer y hay peli! (buenísima Interstellar, por cierto). Eh, eh, ¡que te dan de comer! ¡En serio! Ni me acuerdo la última vez. Con un precio así, las distancias se acortan, sin duda.

· Cizgi Rent a Car: no sé cómo di con esta compañía, pero es muy posiblemente la más barata. 170 € (+15 € de autopistas) un Fiat Línea -cinco plazas, buen maletero. Muy buen precio. Responden ágilmente al email en inglés, te lo llevan y recoges en el aeropuerto, no pagas por adelantado, pagas en cash (la primera vez que me ocurre, cosa que prefiero por aquello de que no tengan tu tarjeta). Todo bien.

· Ido: para moverse desde o hacia Estambul -y otros destinos, claro-, es muy frecuente el uso de ferries. Uno de los puertos está muy cerca del aeropuerto de Estambul (Yenikapi) y te deja a 40' de Iznik (Yalova). Y no tienes que cruzar una ciudad de 15 millones de habitantes que te puedes imaginar la extensión de la misma y de sus atascos. Eso sí, no tuve huevos de reservar a distancia, no funciona bien el pago para extranjeros, al parecer, pero bueno, sacas el billete en el mismo puerto. Curiosa experiencia, aunque he montado en algún barquichuelo, estos son muy majos, van rápido y

· Hotel Kupeli: llegamos a Estambul sin reserva, fuimos al centro (Sultanahmet) y en 5' teníamos alojamiento. Marcaba habitación doble como 90 €, a unos ingleses delante de nosotros les cobraron 74, a nosotros 40 €. Por qué. Lo desconozco. Pero pelotazo. De ahí que lo ponga aquí. Muy céntrico, sencillo pero más que correcto, bien el desayuno y WiFi. Qué más quieres en la vida.

Y un aleatorio resumen fotográfico.


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