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Behobia/San Sebastián 2013, déjà vu

miércoles, 13 de noviembre de 2013

(Antes de escribir chorradas, vaya por delante el pésame a la gente cercana a la corredora que falleció; sin duda deja frío, realmente triste que ocurran accidentes de este tipo; ninguna carrera, ningún deporte, nada, merecen la pena si hay algo como la vida en juego, pero ocurren cosas, a veces desgraciadas; varias personas más fueron hospitalizadas, alguna sigue allí, que se recupere pronto)

 En 1998 un servidor era un medioatleta que intentaba correr rápido, y estaba presto por estas fechas a correr mi tercera (y última) maratón de asfalto. Para prepararla, uno de los mejores test era hacer la ya por entonces mítica Behobia/San Sebastián, prueba que ha seguido creciendo desde entonces para convertirse en una de las fechas más destacadas del calendario español. Quince años después no queda ni rastro de velocidad en mi cuerpo, más o menos desde esas fechas no hago ni una serie, y entre medias he hecho unas cuantas ultras que me han dejado la zancada en una farsa, pero por casualidades de la vida me volvía a reencontrar con la Behobia.

No entrené con especificidad, por tiempo y ganas, un par de entrenos al dente de 1h20'-1h30' para intuir el ritmo; me salieron a 4'30" y 4'25"/km de media, y haciendo la cuenta de la vieja, 10-15" más rápido por la diferencia campo vs asfalto -aunque no es precisamente llana- y 10-15" más por el "factor dorsal". Lo más preocupante era el pulso, demasiado bajo, sencillamente no tenía ritmo, ni fuerza ni zancada, no iba más. No esperaba gran cosa, no podía esperarlo, pero pensar que 15 años antes había hecho sub 1h13', a 3'38" de media, era una pequeña losa moral, no me apasionaba saber cuánto había perdido en estos años. Pero tampoco iba con demasiadas pretensiones.

Puñales en los ojos

Dos días un poco cansado, última noche hasta las 02h00 haciendo el memo y a las 07h00 arriba. "Puñales en los ojos" fue la expresión más repetida la primera hora, tratando de desperezar a dos cuerpos que no querían abandonar el calor de las sábanas. La moral estaba tirando a baja, se anunciaba lluvia, vientos de 40 km/h y ráfagas de 70. Odio la lluvia. Al menos la temperatura se presentaba suave, 14-15ºC. Con salida a las 10h01 permitía un desayuno importante, así que no escatimé, por comer que no quede.

Para el que le resulte práctico, hotel Leku Eder, zona muy bonita (Monte Igeldo), no barato (los alojamientos ese fin de semana son de precios altos, haciendo caja), gente muy amable, desayuno tempranero para corredores, taxi 12 € hasta la estación de tren, y rumbo en el Topo (cercanías) a Behobia. Recordaba perfectamente la sensación del tren, la humedad interior, los cristales empañados, es curioso qué detalles recuerdas; también recordaba el olor a ungüentos, Reflex y bálsamo de tigre, afortunadamente esta vez no era así, algo hemos avanzado en este tiempo. Llegada a Behobia -justo la frontera con Francia-, lanzadera desde la estación, y miles de personas por allí. Tremendo. Llevo casi tres años sin competir, pero sin esta masa de gente ni sé, gente, correteando, meando, estirando, ¡por todos lados! Me sentía extraño, ajeno a todo esto.

Íbamos tres colegas del Raidlight Team (David, Alejandro, yo), más un cuarto (Luis) con el que no conseguimos coincidir, todos con la misma salida (por razones de millardos de personas, ¡30.000!, hay diferentes oleadas). En un alarde de iluminación, alguien dijo que porqué no íbamos a soltar lastre, en unos baños rebosantes de materia marrón. Las arcadas y el sufrimiento extremo por no echar el desayuno fueron lo pero del día, sin duda. A 3' de salir hubo que saltar la valla para una meadilla de última hora... competir es competir, hay cosas que no cambian. No lo recuerdo pero seguro que en el '98 calenté y estiré, cero de ambos en 2013, madre mía qué globerazo.

E.T.

Salen los buenos (500), y un minuto después los siguientes "buenos", y en unos metros un payo está intentando coger un gorro (o algo así) desde la acera, y mete justo la mano cuando paso yo, casi me traba las piernas el amigo. Iba perdidísimo, pendiente de no tropezar, sin saber qué ritmo debía llevar y rodeado de gente por todos lados. Se me van los dos colegas e intento no hacer tonterías y convertir un día de deporte en un infierno, así que pienso en que es 2013, que los tiempos de zancada amplia han pasado y no volverán, y en que debo regular e intentar buscar sensaciones. Empiezo a oír pitidos, ¿kilómetro uno?, miro y 3'54", coñe, aquí la peña va que vuela, y no he perdido nada en la salida, cosa que me gusta, es lo bueno de salir delante, se sale fuerte siempre. Siguientes puntos de globerismo: uno, primera rotonda, la peña pega unos atroches de cuidado y como leí en algún sitio que eso está mal, yo por el asfalto, para lo cual me quedé solo con un tipo al cual tuve que parar porque casi me tira también, cruces de la muerte después, muchos nervios, la peña va tronadísima; y dos, como llevo tres horas sin beber, en el primer avituallamiento pillo agua, ¡vasos!, a toda leche, lo engancho y me echo más de la mitad por el hombro. Madre mía qué desubicado estoy. Eso sí, vaya flipada, cómo pasan los kilómetros, el primero que veo es el 3 y ni me he enterado, ¡mola!


No había mirado el perfil, pero recordaba una subida, como un puerto de montaña; en realidad son dos, y menos mal que lo pregunté antes de salir, porque me hizo ir con el freno un poco echado. El primero, hacia el 6-7, recordaba el Tourmalet de 1998, y ahora lo veo como una suavísima subida que con unas pocas fuerzas subías en un momento (¡no había ni que andar!). ¿Esta era la subida que recordaba como durísima? Quince años, eso, y la historia de entrenamientos y carreras que hay en medio. Que nadie se fíe del perfil, hay multitud de toboganes que como se te atraviesen vas muy jodido. No fue mi caso, iba bien, a lo que podía, con cierta cautela, pero bien vivo. Me sorprendía el silencio, nadie hablaba, un cementerio, todos a por tiempo; iba rodeado de gente muy centrada en lo que hacía, tiempos razonablemente rápidos y peña muy picada, ritmos constantes, gente motivada. Pero en silencio, sólo se oían pisadas, bufidos, y algún que otro estertor, me llamó la atención. Seguían pasando los kilómetros, recuerdo el 10 en 40'40" más o menos, me sorprendía lo rápido que pasaban, no iba sufriendo (evidentemente, si no no se me harían tan cortos), pero empezaba a madurar.

Otra de las globeradas eran los avituallamientos, aparte de peligrosísimos por los cruces que hace la peña (la organización debería de poner a ambos lados), iba como un tonto a por el vaso a toda velocidad (se entiende, la mía), ponía uno en la mira, y zas, a por él; aprendí en el segundo avituallamiento que tenía que vaciar medio vaso, doblaba un extremo y a beber... una mierda es lo que bebía. Qué desperdicio. Dudo que bebiese 15 cl en toda la carrera, menos mal que eran solo 20K.

Entrando en Lezo, otro clásico que también recordaba vívidamente de mi otra participación: unos señores, en silencio y pacíficamente, mostrando carteles de fotos en blanco y negro de gente despreciable. Es el único pero al mejor público del mundo, porque es increíble cómo anima la gente y la cantidad de ella que hay, hacen sentirte mucho más bueno de lo que eres y convierte una simple carrera en algo mucho más especial, es una de las razones por las que este evento es de lo mejor, porque el público, la ciudad, el entorno la han adoptado como suya, esto no tiene precio.

Poco después del grupo antes mencionado, me fijo en un tipo con una sudadera roja, capucha calada, me mira, cruzamos una mirada, y me quedo pensativo, a este tipo le conozco de algo; me giro, veo el logo de Wild Wolf en la espalda, ¡joder, Javier Gómez Noya! Un campeón del mundo de triatlón, como un espectador más, viendo a unos paquetillos, pasando el rato. Por razones de seguridad un Cristiano Ronaldo o un Fernando Alonso no podrían hacer lo mismo nunca, pero dudo que tampoco lo hiciesen. Un curioso souvenir.


Crisis, renacimiento y apreturas varias

Hacia el 14-15 iba en crisis, se me empezaban a acumular los kilómetros a ritmo sostenido y alto (para mí), y aún veía la meta un poco lejos. Para rematar, otro colega, aquel que no conseguimos encontrar en la estación (Luis), me alcanza y deja con suma facilidad. A nadie le mola ser el cuarto de cuatro... pero alguien tiene que serlo. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Iba con cautela porque hacia el 16 llegaba la segunda subida, la encaro bien, voy muy fácil comparado con mi entorno y recupero puestos. Sin hacer una puñetera cuesta en varias decenas de meses se confirma que la gente de asfalto sube bastante mal. Casi le recorto 30" al que me había repasado, con lo que motivo lo mío. Km 16, 17, es el momento. Si no te juegas "medalla", para hacer tiempo debes hacer cambios lejanos y largos, no un esprint. A 3 km de meta aprieto, poco a poco, me siento fácil aunque varias veces dudo de que ese ritmo sea posible mantener. Alcanzo a Luis, le paso con relativa facilidad, pero empiezo a estar cercano a la zona roja, pego auténticas pasadas a gente que va con la sirena encendida, alguno con sirena, intermitentes y algo más, pero por instantes siento que voy pasadísimo. Giro final, llegamos a La Concha, entra el megavendaval que me mueve de lado, literalmente, algo nada deseado a esas alturas y "velocidades terminales", y aunque al final hemos tenido muchísima suerte con el tiempo -cero lluvia, viento pero soportable, nada de frío-, no sienta bien ese hostiazo con las fuerzas tan justas. De repente, atisbando meta por ahí lejos, veo a Alejandro a tres metros de mí, ¡madre!, al cuello. Con dorsal no hay amigos, nunca he corrido controlando, ni como entrenamiento, si me pincho un dorsal voy a lo que puedo, y aunque en esta no morí en ningún momento, di bastante de lo que tenía. Pero si algo tengo claro, es que a los amigos, ni agua, en carrera no, con lo que como un cabrón que tantos años de deporte me han enseñado ser, palmadita en el culo y alguna soplapollez del estilo "venga, que estoy aquí, nos vemos en meta", y hachazo. Ganar a los colegas mola, pero esto era una pequeña humillación, ¡mola más!


Pero como el orgullo de nacimiento no me tocó todo a mí, el susodicho Alejandro, tras la sorpresa inicial sale embalado a por un servidor, me alcanza y empareja. Cuando le pregunto que si acaba ahí donde un cronómetro y me dice que "700 metros", se me cae el mundo al suelo, a este ritmo no hago 700 m ni jarto EPO. Momentos de duda, pero el gancho lo llevábamos los dos. Gancho, ancla, paracaídas, o todo, porque aunque íbamos a tope a veces los segundos parecen minutos. Le abro un pequeño hueco de tres metrillos, me giro varias veces para controlar distancias, me importa un pimiento que me pasen 50 por el otro lado, voy con mirada túnel, sólo me preocupa un tipo, y le consigo mantener a raya hasta el final. Me quedaba un cambio suicida final, que no hizo falta, pero no había más. Descojonado de risa por dentro, por la forma tan mezquina y sorpresiva de ganar a Alejandro, entro a meta. Me lo he pasado pipa, de eso se trata. Un segundo después, Alejandro, instantes después Luis, y un minuto más tarde, David. ¿Pero cuándo le he pasado? Pues a kilómetro y algo de meta. Mira que es difícil que ninguno de los dos nos hubiéramos visto, pero así ocurrió, hubiese sido posiblemente ruin al adelantarle, incluso a pesar de que iba lesionado. Así es uno.

El postre fue divertido, pero el recuerdo general es mejor: saber correr con cierta inteligencia, aceptar limitaciones, no petar, saber adaptarme, correr bastante constante, y al final a 4'00"/km clavado (3'58" por el GPS), las cuentas de la lechera no fueron tan malas. Sin dolores, sin sufrir realmente, manteniendo técnica. Es satisfactorio que las cosas salgan como preveías, incluso cuando la nube de incertidumbre era enorme.

No puedo dejar de recomendar la Behobia (para trailers también), hacerle una vista a la bella Donosti, comer como si lo fueran a prohibir, y pasar unos días amenos de deporte y colegas.

Añado track para quien le puede ser de utilidad, es justo el límite para conseguir dorsal morado, el segundo mejor.
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+: Behobia/San Sebastián
Fotos: Luis Peralta, David Diego
Track: Garmin Connect - 'ser13gio'

Garmin Forerunner 620, el esperado relevo

lunes, 16 de septiembre de 2013

El 405 marcó un antes y un después en los GPS, aunque ya había de muñeca, seguían siendo de tamaño ladrillaco: el 405 es el primer GPS del mundo que pasa por reloj. Aunque ya hubo lavados de cara, versiones muy renovadas (610), más económicas (110, 210), una de triatleta (910XT) que dado que se miniaturizaba casi competía con el 610, hoy se ha presentado en nuevo Forerunner 620, y su versión económica 220.

Estéticamente precioso (Garmin ha dado un salto adelante enorme en esto), la gran novedad es que incorpora un interesante software para analizar entrenamientos, desde que te calcula los tiempos de recuperación, estima el VO2 máxima, predice tiempos de carrera, te aconseja cuándo tomarte días de descanso... y, como algo bastante bueno, te saca la cadencia, para lo cual lleva acelerómetro. Está bastante establecido como 180 el número de pasos a dar por minuto, y esta es una forma de controlarlo. Pero también pocholadas, gracias a dicho acelerómetro, como tiempo de contacto en el suelo u oscilación vertical. Estos tres valores son críticos para tener una técnica de correr fluida. Se habla también de diez horas funcionando, y seis semanas en espera. Bluetooth para enviar los datos al móvil y compartir en redes sociales. Y 43 g de peso (!!!). 400$, lo que al cambio será eso, 400 €. 250 $ el barato.



Y un pantallazo de las diferencias (clic para ampliar):


+: Garmin ForerunnerCoach MicrositeGarmin Forerunner 620, YouTube - 'garminblog'

+s13: Index: Material

Polar RSX800 vs. Garmin Forerunner 405

miércoles, 26 de octubre de 2011

Por casualidades de la vida, cayó en mis manos un Polar RSX800. Polar es sinónimo de pulsímetro, los que lo popularizaron, y eso le debemos todos los deportistas que hemos entrenado alguna vez medianamente en serio, "sacarlo" de la esfera médica, y ponerlo al alcance de cualquiera. En su día (usé un Accurex II) eran caros y de fiabilidad algo inestable, siendo fino, y apoyados por un servicio técnico no del todo diligente, siendo también bastante fino.

Años después compré un Sigma, tercera parte de precio, mismas funcionalidades y más fiable. La llegada de los pulsímetros de bajo precio debió de hacer daño a Polar, que se refugió en exprimir la tecnología que ya tenían y el diseño molón. Más o menos lo mismo que Suunto, que no aportan grandes novedades desde que tengo uso de razón.

Garmin revolucionó el sector incorporando el GPS a un reloj, el 305 se vendió a espuertas pero era aún algo "armatoste", pero el 405 pasa realmente por un reloj deportivo, algo más grueso, pero ¡es que lleva un puto GPS ahí metido! Supuso un cambio de paradigma, y dejó a los rivales atrás por tecnología. A regañadientes, parece que dichos rivales están siguiendo la estela del GPS, principalmente con sensores de GPS externos.

El tamaño importa

Un sensor externo es una cutrez comparado con llevarlo integrado en el reloj, así de sencillo, pero puede ser una solución intermedia aceptable, como cuando comenté sobre el Opel Ampera. Pero claro, debe de tener un tamaño acorde al uso, en este caso deportivo, y más en concreto, correr, para nosotros.

He probado el G3, auténtico mamotreto que me resultó francamente incómodo, pero con la ventaja de que funciona con pila AA, es decir, de duración "infinita" a razón de pila cada x horas (no he medido la autonomía). El nuevo G5, mucho más pequeño, pero de batería (estimada en 20h), parece más acorde con el año en el que vivimos. De precio no hablo mejor. Baste la foto para ver cuál es su tamaño comparado con el 405, con todo integrado. Otro mundo.


Cintas, ¿de verdad que es un avance?

La foto de la cinta "rígida" es de Garmin, la otra, bonita y moderna, de Polar. Sin duda la Garmin se la ve anticuada (ya hay nueva, calcada a Polar y Suunto)... pero aparte de que la mayoría es flexible, ¿el avance es concentrar todo el volumen en la parte central? La cinta de mi Accurex II (hace década y media) era como la antigua Garmin de la foto, pero es que aunque puedan parecer algo más incómodas (apenas diferencia en mi opinión), no sobresale, que queda hasta tosco, se marca en la camiseta (sin ser ajustada) e incluso en un golpe podría hasta clavarse (pelín exagerado, lo sé). Sinceramente, no me parece que las cintas del pecho hayan evolucionado demasiado. Sólo desencajar esa parte central para lavarla, no veo más evolución, honestamente.

Desde hace años, afortunadamente, puedes cambiar la pila (generalmente CR2032) en casa sin mayor problema, ni las cintas son desechables (antiguas Polar) ni te las pilas te las tienen que cambiar en el servicio técnico, ni comprar una junta tórica. Bien.


Precisión de pulsímetro

Supongo que las comparativas para ciertos medios de comunicación son peligrosas porque suele haber un ganador y un perdedor, y si quieres que te pongan publicidad, puedes perderla. Pensemos que es eso, porque que en mi vida haya visto unas gráficas comparativas de pulsos o desniveles y no es nada difícil de hacer, simplemente hay que salir con dos relojes y dos cintas, nada más. Y puedes obtener datos más que curiosos.

En "azul triangulito de norte", el Garmin; en "rojo O", Polar. Las gráficas del pulso se ven casi iguales, uno da 126ppm de media en un entreno de 38km y el otro 127ppm (sin saber cuál es la referencia, no se puede decir que uno marque por encima o por debajo; para eso habría que compararlo con uno médico, mucho más precisos). Aún así la diferencia es ridícula, 0,80% a favor de... no lo sabemos. Esa desviación es ridícula e incluso, a vista, el Garmin reaccionaba ligeramente antes, de ahí que la línea esté algo desplazada a la izquierda (aunque también es por la diferencia de poner uno y otro en marcha). Excepto por los múltiples programas, tests posibles y demás, para quien le guste o le saque partido, no existen diferencias importantes entre Garmin y Polar en cuanto a pulsímetro. (Nota: no te pongas gafas 3D...)


Precisión de GPS, alguna diferencia

Polar es a pulsímetro lo que Garmin a GPS, quienes lo han popularizado, los que tienen la mejor tecnología y los que aún disfrutan de ventaja. Pero al fin y al cabo el sensor seguro que se puede comprar en "chinolandia", y obtener la misma precisión.

El "arranque", lo que tarde en captar satélites te da un idea (sólo eso) de la tecnología que lleva cada uno: el Polar tarda el triple. Es cuestión de mirar al cielo, reajustarte las zapatillas o dudar de si has cerrado el coche o la puerta de casa mientras pasan esos segundos extra. Curiosamente el Polar acumuló retraso de distancia que luego recuperó "milagrosamente". Aparte de la incomodidad de llevar el G3 en el brazo, nada destacable en marcha. Estoy hecho al 405 y los primeros días también me resultó algo incómodo, pero dudo que me adaptase al sensor Polar, la verdad.

Analizando con calma los datos se ven unas cuantas diferencias, especialmente dos. Una, la pobre señal Polar, compárese con la azul de Garmin, como si fuera inestable. En el total no es importante, suavizada, tampoco, pero denota una diferencia de calidad.


La otra, que no tiene la misma precisión, para eso hay que hacer un buen zoom y ver por dónde va cada línea, la Polar pierde el camino bueno de vez en cuando (y no sólo en zonas boscosas), no es especialmente grave, pero de nuevo hay una diferencia, supongo que entre quien domina la técnica y es líder en ella, y quien va a remolque.


Como siempre, Polar en rojo, Garmin en azul.
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© Sergio Fernández - http://ser13gio.blogspot.com

+s13: Index: Material, Index: Pruebas de material

Media maratón Dunas de Fuerteventura

lunes, 1 de noviembre de 2010

O de cómo un ultra se pasa a la velocidad.


Por circunstancias de la vida, "pasaba" por Fuerteventura y "casualmente" había por allí una media maratón; la última que corrí fue en 2000 si no recuerdo mal, y por supuesto sobre asfalto. Esta era distinta, sobre arena y dunas. Pero una media... ¿qué pinto yo aquí? Pues ya que estamos aquí probamos, ¿no?

La semana pasada recaí en una (creo) tendinitis de Aquiles, no sé qué me pasa pero sin entrenar fuerte tengo problemas. Será la edad. Algo desanimado deportivamente hablando por esto, sin demasiadas ganas de empezar una nueva temporada medio cojo, ya es suficientemente duro estando sano. Mi estado de forma es bastante bajo, desde el Camí de Cavalls he mariconeado bastante, y empecé a hacer algo más en septiembre sin evento a la vista y me casqué. Desde entonces ando renqueando. Si tomaba la salida en la media era jurándome y perjurándome que saldría tranquilo, dejaría calentar gemelos y tendones, y luego, sin matarme, ver lo que salía. Mientras tanto, un poco de turismo que nunca viene mal.


Al ir trotando del hotel a la salida, ya calenté relativamente bien; los dos rodajes de días previos habían sido penosos, a casi 5'30"/km con un poco de arena, bloqueado, sudando como un gorrino y con unas sensaciones patéticas. No sé el porqué, si el calor -del que ya estoy desacostumbrado a finales de octubre,-, la humedad, o que mi forma ni valía para nada más, pero el caso es que no invitaba al optimismo. Lo dicho, calenté bien para no salir frío de articulaciones, hice dos rectas (esto sí que no lo hago desde que era cadete), y me coloqué un poco delante llegando cuando quedaba poco para salir (típico truco); tampoco éramos muchos, 250, con lo que en segunda o tercera fila tampoco pensaba que fuera a hacer tapón.

Salida. La gente sale enchufadilla, y yo intento ir tranquilo, pero al ser los primeros metros en asfalto rápidamente coges pulso y ritmo; lo de calentar, ejem, bueno, lo hice antes, se me olvidaron esos diez minutos para el tendón que me había prometido. Entramos en campo, veo que Roger Roca ha puesto el turbo a tope, cuento y voy en 22º, no está mal. Ni idea de pulso, ni idea de ritmo ni de sensaciones; hace una década que no hago series, ni corro rápido, ni me conozco a estos pulsos, voy perdidísimo y por eso miro mucho el GPS-pulsímetro; el ritmo es lo de menos, pero voy continuamente echándole un vistazo a la muñeca derecha. Creo que los churros que me he zampado hace una hora no han sido buena idea, noto la tripa pesada... es lo que tiene ser un ultratonto, que no pasas de 120ppm y te crees que todo es igual. A 155 voy bien, en cuanto sube a 158 o 160ppm noto que voy ligeramente pasado, creo que en buena parte por la pesadez de tripa. Me preocupa el calor, hace lo suyo (y viento a favor, lo que evita refrigerar), sudo bastante, no llevo agua y el primero de los dos avituallamientos está en el kilómetro diez, eso es bastante corriendo rápido. Dejo de escupir (para deshidratarme un pelín menos), controlo ritmo, voy pensando mucho y excepto una pequeña crisis motivacional de unos segundos, estoy empezando a disfrutar. Estoy rodeado de aironmanes, asfalteros y algún bombero; nadie nace aprendido y veo que la mayoría no conoce lo que es correr por la arena, así que empiezo a hacer trucos para ir recortando metros sin esfuerzo; aunque al principio buena parte del terreno era compacto, en, no sé, quizá dos kilómetros, ya es predominantemente arena y así lo será hasta casi el final. Una "pista" tortuosa y con algunos desniveles suaves, nos aleja de la localidad de Corralejos, calentitos por el Lorenzo, a ritmo bastante majo, y con gente que sabe lo que es correr.

Correr en arena tiene su aquel, hay que conocerlo para rendir bien, y si has corrido en ella -aunque sea a ritmos de troteburramanchega-, la experiencia la tienes; empecé a disfrutar adelantando poco a poco a rivales, a muchos no por fuerza ni, por supuesto, velocidad, y recuperaba; sólo dos corredores me adelantaron en toda la prueba, pero no me cebé, a esos pulsos y ritmos esperaba la madre de todos los reventonazos y tampoco quería agonizar. Honestamente, no me encontraba mal físicamente, a veces me acordaba del tendón, pero más del pulso, para no pasarme de rosca. Intuía que tardaría más de 1h30' y menos de 2h, y a esos ritmos no tenía ni la más remota idea de qué pulsos aguantaría, pero bueno, seguía a lo mío. Ni siquiera cambié la pantalla del 405, sólo veía pulso y ritmo, pasé de los kilómetros para no agobiarme, aunque es recomendable echarle un ojo, tanto a ese dato como al del pulso, pero del ritmo olvídate, es muy variable, vas continuamente acelerando y frenando, no existe el ritmo continuo cuando unas veces pisas relativamente firme y otras te quedas clavado, puras sensaciones y ayuda del 'relojito'.


Tras una bajada fugaz -es lo que tiene la arena, que hasta inútiles como yo pueden bajar rápido- veíamos el primer avituallamiento, acababa de adelantar a cuatro personas (iban ellos tan juntitos y llegué yo a joder) y aproveché la bajada para meter un palillo, así como el que no quiere la cosa. Además, pensaba pararme y beber, iba seco, y no sabía si ellos lo harían. Dos vasos, un trozo de fruta y a seguir. Oigo resoplidos detrás de mí, a alguien me he llevado. La segunda mitad, paralelo al mar y a una carretera es más bonita, toda de suaves dunas nada difíciles ni especialmente duras, un entorno francamente agradable para correr rapidillo y que permitía ir con cierta agilidad a pesar de la que ya llevábamos encima. Además, al no haber vegetación, se podía correr todo recto, algo que debería de estar prohibido por reglamento en la primera parte pues es un entorno protegido y hay que respetar las pobres plantas endémicas que a duras penas sobreviven entre tanta arena.


Si habíamos girado 180º suponía viento en contra (unos 20km/h como mucho, que no está mal) pero mucha mejor temperatura, perfecta para mí. Seguía con los soplidos en la nuca, ni un relevo, ni una palabra; no sabía quién era, no miré ni una vez atrás. Viento en contra, chupándomelo yo solito, rivales muy lejos, la carrera estaba bastante asentada. Las dunas yo las corrí todas, ninguna era de arena blanda de verdad, de las que te metes hasta el tobillo, con lo que se trataba de no quemarse mucho, ir a ritmo estable y aguantar hasta el siguiendo refrigerio, km17. Pensaba en que mi compañero, al que vi de refilón un par de veces sólo, porque iba detrás siempre y no decía ni mu, me iba a aguantar hasta el kilómetro final en asfalto y me iba a pegar un hostiazo del copón... y claro, me iba a mosquear. Como sabía que era o asfaltero o triatleta (como se puede ver en las fotos, asfaltero, porque tiene menos brazo que yo; danés, por cierto), dado que hacía lo que yo hacía, le metí alguna vez en piedrecitas para joder un poquillo, o a mitad de subida de duna le daba un palito, o empezaba a bajar tranquilo soltando piernas, le hacía un giro un poco fuerte y apretaba, cosas así, para divertirme, je je. Pasado en entripao de los churros, me notaba más suelto pero algo cansado, no sufría, no lo hice en ningún momento, pero veía que el pulso ya era natural, sin injerencias de una digestión no completada.


Segundo avituallamiento, bebo otro poco y una recta de pista nos llevaba directos al pueblo, alejándonos del mar. Terreno compacto, uf, que me van a mojar la oreja. Morir matando, ya se sabe. Al fondo, la isla de Lobos y Lanzarote. Me pongo a 4'20"/km, para no dejarle ir cómodo, seguía  mi chepa y no le había visto ni una vez la cara, sigo apretando lo que puedo sin pasarme de rosca, y veo que por la sombra responde a mis cambios, pues bueno; hay un poco de arena en la pista y dejo de oir resoplidos y bufidos... coño, ¿se ha quedado?... pues vamos a darle otro meneo al árbol a ver si está maduro. Sigo sin oirle, en 200m a ojo estoy en asfalto (bueno, cemento), y como supongo que lo llevo a 5m, según entro en terreno rápido, otra hostia para que se siga calentando el amigo. A 4'00"/km, rimto de desencajarse las piernas para un servidor, unos segundos después miro por primera vez atrás y hostiaputa, dónde huevos está el payo. Pues como a 30", pues sí que ha reventado el tío. Le va a costar engancharme, pero por si acaso sigo fuerte, enfilo la calle que lleva a la última rotonda antes de meta, veo 3'40"/km, ya puede venir la reencarnación de Haile, que si ha reventado es bastante difícil que me pille ya. Voy pensando que me jode quedar el 12º, quizá 11º si he contado mal, tan cerca del Top10, pero bueno, para un lentorro como yo es muchísimo mejor de lo que me esperaba. Miro un par de veces, ni veo al colega, hala, ahí queda eso. Unos chavales ponen la mano para chocar, y me dicen que soy el séptimo. Amos no jodas. Me descojono por dentro, esto es la caña, no he sufrido prácticamente nada, voy con las piernas intactas, me siento lentísimo y he competido que te cagas, y me meto en el Top10, de coña. Llego muy bien, muy contento con el rendimiento y con cómo he visto la carrera, creo que he exprimido la máquina sin forzarla y he sacado petróleo de donde no lo había, perfecto. Qué más quiero. Roger Roca me ha sacado 12', honestamente me parece poco, seguro que en asfalto me saca más de 20, y joder, que este tío vuela; ni idea de lo que podría hacer yo en buena forma y más agresivo, pero con lo bien que me lo he pasado me doy más que por satisfecho.


Agregamos en el fin de semana buena compañía, cháchara sobre esto del correr, desconectar un poco y dormir una noche del tirón, que se agradece. Pues eso, que muy bien.
s


Distancia - 19,84km
(la organización decía 20,3km, pero entre acortes y demás, está bien medida)
Tiempo - 1h36'53"
Desnivel acumulado - 227m
Ritmo - 4'53"/km
(Nanosegundo más rápido - 3'40"/km)
Pulso medio - 159ppm
(Pulso máximo - ¡171ppm!)
Kilocarías - 1.352

P.D.: alguna recomendación somera: añadir un avituallamiento hacia el kilómetro 5-6; usar polainas, las mejores, las que llevo yo, sin duda, si no unas Raidlight Non-Stop Run pueden servir, porque no son dunas difíciles; casi cualquier zapatilla vale, mejor con un poco de taqueado; se puede ver la segunda mitad desde la carretera, muy accesible para acompañantes; recomendable para todo tipo de corredor que quieran probar algo nuevo; buen trato de la organización, ideal para irse de vacaciones y catar la arena.

P.D.2: como curiosidad, encendí el 405 al despegar el avión (no pasa nada, son receptores, no emiten nada); no paró, arrancó del tirón, a unos 30-40km/h; era un Boeing 737-800; interesante la vuelta que da para evitar núcleos habitados; algunos datos:

· Despegue: en 38", a 254km/h.
· Maratón: en 6'15", a 574km/h, a 3808m de altitud.
· 100km: en 11'12", a 808km/h, a 6793m de altitud.
· 100 miles (160km): en 15'28", a 887km/h, a 8768m de altitud.
(Lo que se aprende en este blog, oiga)


+: Media Maratón Dunas de Fuerteventura
Fotos: Flickr - 'tibiabin' [sin permiso], Facebook - 'corriendovoy.com'
Tracks: Wikiloc - 'ser13gio', Garmin Connect - 'ser13gio'

+s13: Index: Mis otras ultramaratones

Index: Pruebas de material

viernes, 26 de febrero de 2010

Índice de material probado en este blog.

Buff
Camisetas Buff
Pantalón corto Buff

Buff con Polygiene
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Vídeo: Garmin Forerunner 405

miércoles, 28 de octubre de 2009

Tanto currarme posts y había por ahí rulando un buen vídeo que casi lo decía todo...

+: YouTube - canal 'daisiv'

Garmin Forerunner 405: 'tracks'

lunes, 26 de octubre de 2009

Me quedaba un último apartado que apenas he usado pero que recientemente refresqué: cómo meterle 'tracks' y cómo seguirlos. Ya he advertido alguna vez que el 405 no es una máquina de montaña, es de entrenamiento, y aunque tiene esta función, su aplicación es limitada con respecto a otros GPS más montañeros.

Los 'tracks' son los caminos que hemos seguido en nuestro desplazamiento, como en el cuento de Pulgarcito en el que dejamos las miguitas de pan. Cada miguita tiene una posición -latitud y longitud- y dos unidas forman una recta; 'mil' unidas forman '999' segmentos de recta. Ese 'track' es, por tanto, una tabla de datos de puntos que unidos forman un 'camino'.

Sencillos pasos:

1. Primero tenemos que conseguir el 'track'. Hay mil sitios de descarga, y personalmente me gusta Wikiloc por sencillez y volumen de rutas. Buscando das con una que te gusta. La ves tan monina en la pantalla y te dices, vamos a hacerla. Justo en la línea por encima del mapa pone 'Descargar', clic, y te abre una pantalla. Como Wikiloc es la mar de listo, te ofrece tres opciones, descargar en .gpx (GPS Exchange Format), .kml (el de Google Earth) y .crs (Garmin Training Center Course). Este último es el que admite el Forerunner 405, pero como no siempre todo es tan bonito y los 'tracks' están muy diseminados, casi seguro que no lo vas a tener en .crs y tendrás que convertirlo.

2. ¿Y cómo se convierte? Muy fácil. Entra en GPSies.com -link en 'Utilidades...' de este gran blog-, que es el conversor más sencillo que conozco,
Cargar archivo > Examinar... (lo buscas en tu ordenador, te lo acabas de descargar)
Convertir a > Track > Garmin Course CRS
Convertir > Guardar

3. Abrimos Garmin Training Center, el programa gratuito de Garmin para analizar los entrenos, abres la pestaña de Trayectos.
Archivo > Importar > Trayectos...

Y ahí está en tu pantallita, la ruta, en la mitad superior el mapa, en la inferior los perfiles y demás.

4. Para exportarlo al Garmin Forerunner 405 es tan sencillo como darle al icono 'Enviar al dispositivo' y ya está. Ten en cuenta que exporta todos los que tengas en esa carpeta de 'Trayectos', así que si sólo quieres uno, borra el resto (ponte encima, clic y 'Supr.').

Comprueba que lo has enviado correctamente así:
Menu (2 seg.) > Entrenamiento > Trayectos > ¿está?

5. El paso final es ya en tu ruta, seguir el 'track' o camino.
Menu (2 seg.) > Entrenamiento > Trayectos > 'track' > toque > Hacer recorrido

Sigue la flechita y ya está.

La limitación que comentaba es que te aparece una brújula marcándote hacia dónde debes ir; bien, pero si te pasas el camino, casi seguro que te darás cuenta unos metros tarde, no tiene anticipación ni puedes verlo antes de tiempo. Es, al fin y al cabo, una característica accesoria, que no te va a servir para orientarte por la montaña pero que sí te apaña en un momento dado. El siguiente paso en la evolución, es el de ver 'tracks' y orientarte mucho mejor, aún siendo de muñeca y con el que podemos correr sin problema... se llama Garmin Foretrex 401. Pronto una extensa prueba.
s

Garmin Forerunner 405: conectividad ANT...

miércoles, 22 de julio de 2009

Los Garmin de última generación incorporan un sistema de traspaso de datos inalámbrica ANT. Antiguamente había que ponerle un cable, recuerdo que algunos Polar no tan antiguos se pasaba por infrarrojos, y ahora el estándar que se está estableciendo es el ANT.

Internet da para mucho, definitivamente, y si tienes ganas para buscar, más. ANT es el producto estrella de la empresa Dynastream Innovations Inc. ANT es algo así como un Bluetooth, un protocolo de envío de datos, en este caso para una pequeña cantidad pero de una forma continua y consumo muy bajo, mientras que Bluetooth permite enviar muchos datos de una vez. Sirva como ejemplo un dato sobre su consumo energético: una pila plana de botón (CR2032) podría estar enviando datos cada dos segundos 24 horas al día durante cuatro años antes de gastarse. Por eso ANT es ideal para pulsómetros o GPS, aunque también se use para la industria de la automoción, máquinas de gimnasio o sensores de temperatura.

Dynastream Innovations, compañía canadiense con unos 50 empleados, fue comprada por Garmin por 36 milloncejos de dólares, anunciándose el 1 de diciembre de 2006. Hasta aquí todo normal, 'pez grande se come a pez chico': en vez de comprar la tecnología, compras la empresa entera, es lo bueno de tener pasta.

Pero aquí no acaba la cosa. Atento. La tecnología ANT la lleva Nike, Polar y Suunto. ¿Cómo? Pues que los rivales de Garmin le compran la tecnología a Garmin.

Curioso, ¿no?

Nike: entre otros, Triax Elite, Triax CV10, Triax V10
Polar: S1 Speed Pod y S625X
Suunto: t-series

Y en ciclocomputadores, la lista es mucho más abultada: Blackburn, Ciclosport, NiteRider, SRM, Timex, Trek o VDO. Y el famoso y baratísimo Powertap.

Me parece ciertamente cachondo que las cuentas anuales de Garmin se redondeen con los dineros de su competencia (¿cuántas veces pasará sin que lo sepamos?).

+: Wikipedia - ANT, Dynastream Innovations Inc., ANT, Garmin Forerunner 405

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