Aunque cogió buena parte de 2012 en cuanto a entrenamientos, empecé a hacerlo público a partir del tercer día de aventura. Baikal ha copado mi año, por preparación, por ilusión, por inversión, por desgaste. Abrí puertas que no me apasionaba abrir por el tema de que me gustase demasiado, el riesgo, la aventura pueden ser adicciones que generalmente ya sabemos cómo acaban. Pero me llenó todo el proceso y eso me hacen inclinar la balanza hacia lo positivo.
Pongo mucho en juego y luego tengo que saber relajar, lo necesito, pero en parte, qué me puede motivar tras estar en Siberia, sobre un lago helado, tranquilamente solo. No quiero ir a más necesariamente, quiero hacer cosas que me gusten a mí y apenas las encuentro en las competiciones, tan apenas que ni me planteo competir apenas nada. Algo haré, no sé cuándo, no pronto, eso seguro.
Tras la necesaria recuperación y lenta deglución, vino ese tiempo basura que no me gusta, donde no tengo nada en mente pero sigo entrenando. Llevo meses dándole vueltas a una idea, pero queda para materializar, si es que algún día lo hago, y eso ha despertado cierta pasión, por ahora pequeñita, pero que ojalá combustible y comburente se unan en la proporción adecuada.
Buen '14 y que hagáis de vuestros objetivos realidades.
s
2013...
Baikal13 - Media: Oxígeno
La semana pasada un coche pasó por encima de mi pierna; tras cagarme en tos los muertos del conductor, trotar dolorido a casa y darme cuenta de que la cosa podía haber sido francamente grave, pero no lo fue, lo primero que pensé fue en que tanto preocuparme por caerme en el agua del Baikal... y que por una tontería, algo muy serio te puede pasar al lado de casa, y el resultado puede ser la mismo.
No hay muchos medios donde mi Baikal entrase, y menos si no los buscas; tradicionalmente he tratado de rentabilizar -para mí, patrocinadores o colaboradores- cosas que he hecho, pero este no era el caso. Sin embargo surgió la posibilidad de escribir en Oxígeno, donde creo que encajaba perfectamente el relato. En parte por no haber pensado en publicar, en parte por temas presupuestarios, el tema fotográfico ha quedado muy cojo, especialmente en una revista muy visual, por fotos (Mikael Helsing a la cabeza) y maquetación. Afortunadamente es también un lugar donde se pueden leer excelentes relatos (como las excelentes diarreas mentales de Simón Elías), y aunque precisamente de este no quedé especialmente satisfecho, el/los día/s que lo escribí dio/dieron para que lo que dio/dieron.
Empecé a escribirlo en el primer vuelo de vuelta, pero rápidamente me di cuenta de que me estaba quedando demasiado épico, que para un blog puede valer, para una revista, no. Y menos para una en la que lo mismo aparece una entrevista a Borge Ousland como que lees un relato de una aventura de meses en condiciones paupérrimas. Y dejé pasar el tiempo, que la impresión pasase y se asentasen las ideas. Y quizá dejé pasar demasiado tiempo. Aunque recuerdo vívidamente la experiencia, quizá cogí demasiada distancia y algo se me escapó. En fin, que la historia es la que es, quien siga este blog más o menos se la sabe, pero si alguien quiere revivirla, está junto a otros contenidos y excelentes fotos por 3,95 € en tu kiosco. Y no, no puedo colgarlo en mejor calidad ni mandarlo por pdf.
Ningún relato, y menos mío, hará justicia a lo que viví; y ahora, desde la distancia, me parece otra cosa. Afortunadamente no se me olvida tan fácil lo malo y difícil que todo tiene, lo tengo presente; haga lo que haga en el futuro, y desconozco adónde irán mis pasos, y a pesar de que no es la primera vez que hago cosas sin dorsal o puedo coquetar con cierto riesgo, posiblemente el Baikal sea un punto de inflexión, por eso estoy bastante orgulloso de toda la experiencia vivida, porque ha ayudado en lo deportivo, pero más en lo personal. De lo mejor de las experiencias intensas es que algo de ti se queda allí, y algo de allí te traes de vuelta. Cuando, ya en coche, pisaba los últimos metros de tan magnífico mar, le susurré un tímido Gracias, Baikal.
+: Oxígeno
Baikal13 - Track
Casi siempre cuelgo los tracks para quien le sirva de utilidad, igual que yo uso los de otros, que alguien se haya tomado la molestia de colgarlos implica "necesariamente" que yo me la tome por si a alguien le sirve de algo. Aunque este tiene poca chicha realmente, porque es sobre todo un 'todorrecto', no tiene orientación ninguna y no hay obstáculos que salvar. Quizá valga por los dos puntos, entrada y salida al lago, accesibles en coche, y no es tan fácil saber por dónde se puede hacer.
Obviamente nunca llevé el GPS encendido más que a ratos, por razón de pilas, que aparte de que con frío se van con rapidez (no las de litio, estaban a su límite de temperatura), por seguridad, no voy a malgastar pilas en una chorrada de un track cuando no tengo que demostrar nada. El track es fruto de unas cuantas horas de trabajo, empezando por perder el del primer día -desconozco el porqué-, combinar con puntos del Spot -con ellos salvo esa primera jornada-, y cosas raras del propio track. En fin, cierta arqueología informática. No puedo más que agradecer el buen hacer del 401, gran aliado, fantástico aparato de bajísimo consumo (una semana me duraron unas pilas de litio), cómodo de operar, y fiable.
Me ha sorprendido ver que la distancia sale 334 kms, yo decía en torno a 350, pero nunca lo supe realmente hasta que no me puse a trabajar en él. Y contando todos los rectos, superan seguro los 350, así que no andaba desencaminado en mis cálculos a ojo. Que en ocho días (el día final fueron menos de 10 kms por esperar a quien me tenía que ir a buscar), ligeramente más de maratón diaria, que para el terreno, horas de luz y carga, es una buena media.
Como casi siempre, colgado en Wikiloc y Garmin Connect.
+: Wikiloc - 'Baikal13', Garmin Connect - 'Baikal13'
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Temas: Baikal13, Garmin, Garmin Data, Garmin Foretrex 401, Temporada 2013, Yo
Behobia/San Sebastián 2013, déjà vu
(Antes de escribir chorradas, vaya por delante el pésame a la gente cercana a la corredora que falleció; sin duda deja frío, realmente triste que ocurran accidentes de este tipo; ninguna carrera, ningún deporte, nada, merecen la pena si hay algo como la vida en juego, pero ocurren cosas, a veces desgraciadas; varias personas más fueron hospitalizadas, alguna sigue allí, que se recupere pronto)
No entrené con especificidad, por tiempo y ganas, un par de entrenos al dente de 1h20'-1h30' para intuir el ritmo; me salieron a 4'30" y 4'25"/km de media, y haciendo la cuenta de la vieja, 10-15" más rápido por la diferencia campo vs asfalto -aunque no es precisamente llana- y 10-15" más por el "factor dorsal". Lo más preocupante era el pulso, demasiado bajo, sencillamente no tenía ritmo, ni fuerza ni zancada, no iba más. No esperaba gran cosa, no podía esperarlo, pero pensar que 15 años antes había hecho sub 1h13', a 3'38" de media, era una pequeña losa moral, no me apasionaba saber cuánto había perdido en estos años. Pero tampoco iba con demasiadas pretensiones.
Dos días un poco cansado, última noche hasta las 02h00 haciendo el memo y a las 07h00 arriba. "Puñales en los ojos" fue la expresión más repetida la primera hora, tratando de desperezar a dos cuerpos que no querían abandonar el calor de las sábanas. La moral estaba tirando a baja, se anunciaba lluvia, vientos de 40 km/h y ráfagas de 70. Odio la lluvia. Al menos la temperatura se presentaba suave, 14-15ºC. Con salida a las 10h01 permitía un desayuno importante, así que no escatimé, por comer que no quede.
Para el que le resulte práctico, hotel Leku Eder, zona muy bonita (Monte Igeldo), no barato (los alojamientos ese fin de semana son de precios altos, haciendo caja), gente muy amable, desayuno tempranero para corredores, taxi 12 € hasta la estación de tren, y rumbo en el Topo (cercanías) a Behobia. Recordaba perfectamente la sensación del tren, la humedad interior, los cristales empañados, es curioso qué detalles recuerdas; también recordaba el olor a ungüentos, Reflex y bálsamo de tigre, afortunadamente esta vez no era así, algo hemos avanzado en este tiempo. Llegada a Behobia -justo la frontera con Francia-, lanzadera desde la estación, y miles de personas por allí. Tremendo. Llevo casi tres años sin competir, pero sin esta masa de gente ni sé, gente, correteando, meando, estirando, ¡por todos lados! Me sentía extraño, ajeno a todo esto.
Íbamos tres colegas del Raidlight Team (David, Alejandro, yo), más un cuarto (Luis) con el que no conseguimos coincidir, todos con la misma salida (por razones de millardos de personas, ¡30.000!, hay diferentes oleadas). En un alarde de iluminación, alguien dijo que porqué no íbamos a soltar lastre, en unos baños rebosantes de materia marrón. Las arcadas y el sufrimiento extremo por no echar el desayuno fueron lo pero del día, sin duda. A 3' de salir hubo que saltar la valla para una meadilla de última hora... competir es competir, hay cosas que no cambian. No lo recuerdo pero seguro que en el '98 calenté y estiré, cero de ambos en 2013, madre mía qué globerazo.
E.T.
Salen los buenos (500), y un minuto después los siguientes "buenos", y en unos metros un payo está intentando coger un gorro (o algo así) desde la acera, y mete justo la mano cuando paso yo, casi me traba las piernas el amigo. Iba perdidísimo, pendiente de no tropezar, sin saber qué ritmo debía llevar y rodeado de gente por todos lados. Se me van los dos colegas e intento no hacer tonterías y convertir un día de deporte en un infierno, así que pienso en que es 2013, que los tiempos de zancada amplia han pasado y no volverán, y en que debo regular e intentar buscar sensaciones. Empiezo a oír pitidos, ¿kilómetro uno?, miro y 3'54", coñe, aquí la peña va que vuela, y no he perdido nada en la salida, cosa que me gusta, es lo bueno de salir delante, se sale fuerte siempre. Siguientes puntos de globerismo: uno, primera rotonda, la peña pega unos atroches de cuidado y como leí en algún sitio que eso está mal, yo por el asfalto, para lo cual me quedé solo con un tipo al cual tuve que parar porque casi me tira también, cruces de la muerte después, muchos nervios, la peña va tronadísima; y dos, como llevo tres horas sin beber, en el primer avituallamiento pillo agua, ¡vasos!, a toda leche, lo engancho y me echo más de la mitad por el hombro. Madre mía qué desubicado estoy. Eso sí, vaya flipada, cómo pasan los kilómetros, el primero que veo es el 3 y ni me he enterado, ¡mola!
No había mirado el perfil, pero recordaba una subida, como un puerto de montaña; en realidad son dos, y menos mal que lo pregunté antes de salir, porque me hizo ir con el freno un poco echado. El primero, hacia el 6-7, recordaba el Tourmalet de 1998, y ahora lo veo como una suavísima subida que con unas pocas fuerzas subías en un momento (¡no había ni que andar!). ¿Esta era la subida que recordaba como durísima? Quince años, eso, y la historia de entrenamientos y carreras que hay en medio. Que nadie se fíe del perfil, hay multitud de toboganes que como se te atraviesen vas muy jodido. No fue mi caso, iba bien, a lo que podía, con cierta cautela, pero bien vivo. Me sorprendía el silencio, nadie hablaba, un cementerio, todos a por tiempo; iba rodeado de gente muy centrada en lo que hacía, tiempos razonablemente rápidos y peña muy picada, ritmos constantes, gente motivada. Pero en silencio, sólo se oían pisadas, bufidos, y algún que otro estertor, me llamó la atención. Seguían pasando los kilómetros, recuerdo el 10 en 40'40" más o menos, me sorprendía lo rápido que pasaban, no iba sufriendo (evidentemente, si no no se me harían tan cortos), pero empezaba a madurar.
Otra de las globeradas eran los avituallamientos, aparte de peligrosísimos por los cruces que hace la peña (la organización debería de poner a ambos lados), iba como un tonto a por el vaso a toda velocidad (se entiende, la mía), ponía uno en la mira, y zas, a por él; aprendí en el segundo avituallamiento que tenía que vaciar medio vaso, doblaba un extremo y a beber... una mierda es lo que bebía. Qué desperdicio. Dudo que bebiese 15 cl en toda la carrera, menos mal que eran solo 20K.
Entrando en Lezo, otro clásico que también recordaba vívidamente de mi otra participación: unos señores, en silencio y pacíficamente, mostrando carteles de fotos en blanco y negro de gente despreciable. Es el único pero al mejor público del mundo, porque es increíble cómo anima la gente y la cantidad de ella que hay, hacen sentirte mucho más bueno de lo que eres y convierte una simple carrera en algo mucho más especial, es una de las razones por las que este evento es de lo mejor, porque el público, la ciudad, el entorno la han adoptado como suya, esto no tiene precio.
Poco después del grupo antes mencionado, me fijo en un tipo con una sudadera roja, capucha calada, me mira, cruzamos una mirada, y me quedo pensativo, a este tipo le conozco de algo; me giro, veo el logo de Wild Wolf en la espalda, ¡joder, Javier Gómez Noya! Un campeón del mundo de triatlón, como un espectador más, viendo a unos paquetillos, pasando el rato. Por razones de seguridad un Cristiano Ronaldo o un Fernando Alonso no podrían hacer lo mismo nunca, pero dudo que tampoco lo hiciesen. Un curioso souvenir.
Crisis, renacimiento y apreturas varias
Hacia el 14-15 iba en crisis, se me empezaban a acumular los kilómetros a ritmo sostenido y alto (para mí), y aún veía la meta un poco lejos. Para rematar, otro colega, aquel que no conseguimos encontrar en la estación (Luis), me alcanza y deja con suma facilidad. A nadie le mola ser el cuarto de cuatro... pero alguien tiene que serlo. Pero bueno, qué le vamos a hacer. Iba con cautela porque hacia el 16 llegaba la segunda subida, la encaro bien, voy muy fácil comparado con mi entorno y recupero puestos. Sin hacer una puñetera cuesta en varias decenas de meses se confirma que la gente de asfalto sube bastante mal. Casi le recorto 30" al que me había repasado, con lo que motivo lo mío. Km 16, 17, es el momento. Si no te juegas "medalla", para hacer tiempo debes hacer cambios lejanos y largos, no un esprint. A 3 km de meta aprieto, poco a poco, me siento fácil aunque varias veces dudo de que ese ritmo sea posible mantener. Alcanzo a Luis, le paso con relativa facilidad, pero empiezo a estar cercano a la zona roja, pego auténticas pasadas a gente que va con la sirena encendida, alguno con sirena, intermitentes y algo más, pero por instantes siento que voy pasadísimo. Giro final, llegamos a La Concha, entra el megavendaval que me mueve de lado, literalmente, algo nada deseado a esas alturas y "velocidades terminales", y aunque al final hemos tenido muchísima suerte con el tiempo -cero lluvia, viento pero soportable, nada de frío-, no sienta bien ese hostiazo con las fuerzas tan justas. De repente, atisbando meta por ahí lejos, veo a Alejandro a tres metros de mí, ¡madre!, al cuello. Con dorsal no hay amigos, nunca he corrido controlando, ni como entrenamiento, si me pincho un dorsal voy a lo que puedo, y aunque en esta no morí en ningún momento, di bastante de lo que tenía. Pero si algo tengo claro, es que a los amigos, ni agua, en carrera no, con lo que como un cabrón que tantos años de deporte me han enseñado ser, palmadita en el culo y alguna soplapollez del estilo "venga, que estoy aquí, nos vemos en meta", y hachazo. Ganar a los colegas mola, pero esto era una pequeña humillación, ¡mola más!
Pero como el orgullo de nacimiento no me tocó todo a mí, el susodicho Alejandro, tras la sorpresa inicial sale embalado a por un servidor, me alcanza y empareja. Cuando le pregunto que si acaba ahí donde un cronómetro y me dice que "700 metros", se me cae el mundo al suelo, a este ritmo no hago 700 m ni jarto EPO. Momentos de duda, pero el gancho lo llevábamos los dos. Gancho, ancla, paracaídas, o todo, porque aunque íbamos a tope a veces los segundos parecen minutos. Le abro un pequeño hueco de tres metrillos, me giro varias veces para controlar distancias, me importa un pimiento que me pasen 50 por el otro lado, voy con mirada túnel, sólo me preocupa un tipo, y le consigo mantener a raya hasta el final. Me quedaba un cambio suicida final, que no hizo falta, pero no había más. Descojonado de risa por dentro, por la forma tan mezquina y sorpresiva de ganar a Alejandro, entro a meta. Me lo he pasado pipa, de eso se trata. Un segundo después, Alejandro, instantes después Luis, y un minuto más tarde, David. ¿Pero cuándo le he pasado? Pues a kilómetro y algo de meta. Mira que es difícil que ninguno de los dos nos hubiéramos visto, pero así ocurrió, hubiese sido posiblemente ruin al adelantarle, incluso a pesar de que iba lesionado. Así es uno.
El postre fue divertido, pero el recuerdo general es mejor: saber correr con cierta inteligencia, aceptar limitaciones, no petar, saber adaptarme, correr bastante constante, y al final a 4'00"/km clavado (3'58" por el GPS), las cuentas de la lechera no fueron tan malas. Sin dolores, sin sufrir realmente, manteniendo técnica. Es satisfactorio que las cosas salgan como preveías, incluso cuando la nube de incertidumbre era enorme.
No puedo dejar de recomendar la Behobia (para trailers también), hacerle una vista a la bella Donosti, comer como si lo fueran a prohibir, y pasar unos días amenos de deporte y colegas.
+: Behobia/San Sebastián
Fotos: Luis Peralta, David Diego
Track: Garmin Connect - 'ser13gio'
Publicado por ser13gio en 13:13 17 comentarios
Temas: Garmin, Garmin Data, Garmin Forerunner 405, Injinji, Raidlight, Temporada 2013, Yo
Baikal13 - Material: acampada (y 2)
2) Termo de agua, para tener agua para la noche y para desayunar, y poder abrir la botella por la mañana (la rosca se congela y no la vuelves a abrir).
3) Teléfono vía satélite.
4) Cámara de fotos (se descargaba la batería –aparentemente- en pocos segundos con frío).
5) Botella para mear, imprescindible, muy bien cerrada, de boca ancha (ideal las de Nestea o Aquarius).
6) Frontal.
7) Pilas, mecheros, batería de teléfono satelital…
Es decir, un cisco importante, darte la vuelta era que se te clavase el teléfono en las costillas, el hornillo en los huevos y la cámara por donde os imagináis. Y siempre con la intranquilidad de que no se vaciasen los líquidos. Pero no hay demasiadas formas de que no se congelen cosas.
Aunque no lo parezca por la penosa foto, con la ropa, asilantes, sacos, patucos y demás, dormí francamente bien, y si no dormí más o mejor fue por causas personales tan profundas como 'no me duermo, hay que joderse'. Ni que decir tiene que todo esto pende de un finísimo hielo, más frío, más cansancio, más viento, más hambre, menos hidratación, y todo esto se te descabala y pasas frío, duermes mal y vas en barrena. Debes tener algún comodín (mantas térmicas, más ropa), cuidar la transpiración, aguantar ratos de frío hasta entrar en calor, o incluso hacer adaptaciones en cada noche, echarte a dormir con la tripa llena y cierta actividad en la tienda, a seis horas después en las horas más frías y con nula actividad metabólica son diferencias muy importantes.
Patucos
Para el campamento, no llenar la tienda de nieve, salir de la tienda a lo que sea, y dormir calentito, me cayó del cielo (regalo) unos patucos –no sé cómo llamarlos- poco antes de irme The North Face, elaborados en pluma, altura de media bota y suela de EVA, que permite usarse fuera de la tienda sin problema, ni resbalones ni nada, dentro de ella y dormir puestos. Se llaman Nuptse Booties III y le den un premio al que las inventó. Pedazo de invento, ¡mucho mejor que la gaseosa!, que dirían en El milagro de P. Tinto. Lo de siempre, nada baratas, a ver qué uso le das fuera del suyo específico… pero qué maravilla dormir calentito, salir a coger cosas al pulka, dejar que los pies descansen y variar calzado. Gran producto, muy recomendable.
s
+s13: Index: Material, Index: Pruebas de material
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Temas: Baikal13, Material, Pruebas de Material, Temporada 2013, Yo
Baikal13 - Material: acampada (1)
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Temas: Baikal13, Material, Pruebas de Material, Temporada 2013, Yo
Pulka Acapulka Scandic Tour 100
Otra interesante característica son los patines, no apoya todo el cuerpo en el suelo, sino sobre dos “esquíes”, piezas plásticas de poliuretano que pueden cambiarse si las desgastas. Pero sobre todo, aunque en nieve blanda se hundirá, en terreno duro mantiene el cuerpo del pulka al aire y roza menos, deslizando mejor, lo que era mi caso en un terreno como hielo, donde si estaba limpio de nieve iba de maravilla, y de hecho por algo de viento lateral o del propio gesto de correr iba de lado a lado, haciendo drifting que ya quisiera Ken Block.
+: Acapulka
+s13: Index: Material, Index: Pruebas de material
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Baikal13 - Material: seguridad
En español es realmente difícil encontrar buenos consejos sobre material para temas de frío, supongo que quien va desea guardarse esa información porque su dinerito le ha costado. Estos mismos luego querrán que les sigas por Facebook o Twitter en una forma torticera y bastante pobre de entender lo del 2.0, así somos por estos lares. Excepto un producto concreto, que ni se vende ni posiblemente se venda nunca, expongo con moderada concisión qué usé yo en el Baikal y más o menos cómo me fue, pero en un importante descargo de responsabilidades, me fue bien a mí en las condiciones concretas que yo viví, no es extrapolable ni a otros lugares, ni similares temperaturas ni nada parecido, es solo una referencia, nada más. Y como es lógico, empezaré por la seguridad.
'Ice sticks'
En el post de riesgos definí lo que consideraba más peliagudo de la aventurilla y el que más me preocupaba era la caída al agua, que implica dos problemas: uno, salir del agua, y dos, no tener serios problemas de congelación después. Recuerdo, la superficie sobre la que debes agarrar para salirte es hielo, nula adherencia.
Para salir del agua lo mejor son unos "picahielos" llamados 'ice sticks', usados por pescadores de latitudes gélidas. No son más que unas puntas que llevas al cuello en todo momento y si caes deberás cogerlos, clavarlos en el hielo y traccionar con ellos a modo de "piolet de fortuna". Nada fáciles de conseguir... hasta que se inventó Amazon. Realmente es fácil de copiar la idea y pensé en hacérmelos yo, pero luego me lo repensé y, la verdad, si te falla la ñapa te salo muy caro el ahorro de dinero. Los sujeté a las hombreras de la mochila con unos velcros, siempre a mano y no podía olvidarlos nunca, me podía ir la vida en ello.
Pero no quería depender sólo de los 'ice sticks'. Tenía plan B y C. El B era el piolet, que es necesario llevar para picar hielo para beber, lo llevaba encima del pulka atado con un cordino para no perderlo. En caso de necesidad, el pulka siempre hubiese estado cerca, habría que cogerlo y a clavar a la desesperada para salir del agua.
El plan C era dejarme dos tornillos de hielo (imprescindibles para clavar la tienda al hielo) a mano, en el tiro del pulka, también sujetos con unos velcros, y protegidos con una cámara de bici para que no sonasen, y que en caso de necesidad hubiesen servido como 'ice sticks' de fortuna.
(El plan D, y esto ya es supervivencia extrema, es, una vez en el agua y con los brazos mojados, dejarlos fuera del agua apoyados en el hielo, se deberían pegar una vez congelados, y cuando dejases de tener fuerza no te ahogarías... y a esperar. Se ha reanimado a gente por debajo de 30 ºC de temperatura corporal, pero bueno, si tienes que usar esto para sobrevivir, mal vas, no creo que tengas ni un 0,1 % de probabilidades de ver amanecer otra vez.)
En realidad hay un plan CD que aunque había considerado, no tenía demasiada confianza: los bastones. Si los llevas en la mano, obviamente los usarías casi seguro, y casi antes que los 'ice sticks' (si no se te caen cuando te metieras violentamente en el agua), pero claro, nadie dice que los llevases en la mano, y de hecho yo no los usé tanto como esperaba. Los llevaba encima del pulka, a mano, pero para tenerlos a mano si los necesitase para correr-andar, y puestos a necesitar algo para salir del agua, y si ambos están encima del pulka, prefiero el piolet a los bastones, porque el primero está hecho para traccionar y clavarse a lo bestia, y porque es más corto y manejable. Otra razón para no considerarlos a priori una opción es que sacarlos puede ser algo difícil por ser largos y tú estar bastante por debajo del nivel de donde están -tú con la cabeza a la altura del suelo y los bastones, encima del pulka, medio metro por encima, nada fácil de coger-, pero sí, es otra opción desesperada.
Comunicación
Dado que iba solo otra preocupación era enviar mi posición y dar una voz de alarma en caso de necesidad. Aunque puede haber algo de cobertura de móvil en alguna localidad que puedas pasar, sería demasiada buena suerte que algo te fuera te fuera mal justo cerca de una localidad, con lo que un móvil no es una opción razonable. Sólo queda el teléfono satelital. A diferencia con los móviles, los teléfonos satelitales funcionan directamente con los satélites de comunicación, sin usar bases terrestres intermedias, siendo su único pero que debe haber un satélite que tu teléfono pueda "ver", es decir, que también están sujetos a cobertura. Hay diversas empresas pero la única que tiene cobertura mundial se llama Iridium, propiedad en su día de Motorola y que, como curiosidad, se fundó gracias a la mujer del presidente de dicha marca cuando se fueron de vacaciones a una isla caribeña y vieron que no podían usar sus móviles por carecer de cobertura... un par de años después se presentó Iridium con un ingente coste (necesita 30 satélites en activo) que casi hace quebrar Motorola.
Los teléfonos por satélite son caros (500-1000 €), las llamadas muy caras (+2 €/minuto... echad un cálculo de lo que costaron las crónicas diarias)... pero poder llamar a casa desde el medio de la nada sencillamente no tiene precio. Y, afortunadamente, se pueden alquilar, porque si no hubiera tenido que comprar, porque no es una opción ir sin teléfono, no lo es y punto. Soy antipropinas porque entiendo que éstas se deben dar cuando el servicio supera las expectativas, cosa que raramente ocurre. Lo de Erzia lo superó con creces y por eso los menciono, porque el trato fue excelente. Aparte de alquilar el teléfono como cualquier cliente, me mandaron gratuitamente una placa solar y dos baterías extra. Todo fueron facilidades y exquisita atención. Las baterías extra me dieron una enorme tranquilidad, pero a la vez fui cauteloso con la batería original (no llegué a necesitar las otras dos), siempre durmió dentro del saco, y las baterías de repuesto siempre estuvieron cerca de mi cuerpo, preferentemente en los útiles bolsillos de las prendas Wintertrail a los que les he dado un excelente uso para preservar las baterías del intenso frío exterior que las liquida.
El teléfono -Iridium 9555- es volver al pleistoceno de un plumazo, menús sencillos, nada de pantallas táctiles, ni internet ni chorradas, un teléfono de verdad, puro y duro. Los jovenzuelos que no hayan vivido esos tiempos seguro que se hacen la picha un lío como semejante ladrillo del medievo, pero funciona, una gran aparato y un gran tranquilizador. Por cierto, todo venía en un maletín Pelican acojonante, protegido, con su válvula para liberar presión, perfectamente protegido... que se quedó en casa, claro, eso pesaba y ocupaba como la tienda de campaña.
Posición
Pero llamar no lo es todo, tienes que decir dónde estás o suponer dónde se cree que debes estar. Si estás consciente y tienes manos, puedes dar tu posición GPS por teléfono, pero si no... está el Spot, un emisor, también satelital, que puede dar tu posición automáticamente o de un modo manual. Hay que comprar un aparato, tiene una suscripción anual y el servicio de posicionamiento automático tiene un coste adicional. Necesario. Y que deberíamos llevar todos en montaña. Además tiene un botón que emite tu posición a un servicio de emergencia, lo que activaría un rescate porque se entiende que estás en peligro de muerte. Usé el Spot-1, antiguo, pero que emplea pilas AA lo que le da una vida de unas dos semanas a un par de pilas de litio (el nuevo, más pequeño y molón, pero con pilas AAA deben durar unos tres). El Spot-1 ya no se vende y precisamente el otro día lo liquidaban en Erzia.

Y si quieres mandar tu posición de viva voz y para orientarte, el GPS de toda la vida. En mi caso mi amado 401. No hay otro GPS en el mercado que me hubiera hecho una labor mejor, porque es de pila y porque es de muñeca, sencillo, de prestaciones razonables y de bajísimo consumo. Feote como él solo, pero qué cómodo y qué bien va. Incluso, algo con lo que tenía dudas, puedes operar todos sus botones con guantes y manoplas gruesas, no es el sitio para pantallas táctiles, baterías ni mariconadas por el estilo, necesitas buen material para condiciones y situaciones que pueden ser críticas. Por supuesto, llevaba un segundo GPS porque saber dónde estás y hacia dónde te debes dirigir es absolutamente esencial, y pude llevar un Garmin eTrex antiguo, que que hubiese hecho su función perfectamente, pero que ni llegué a encender. Y por supuesto también, todas las pilas de litio no recargables, caras, prolongada duración y límite de temperatura de unos -20 ºC, pero que ligeramente por debajo siguen sin descargarse; aún así, y dado que esto también es crítico, varios juegos pegados al cuerpo siempre.
s
+s13: Index: Material, Index: Pruebas de material
Publicado por ser13gio en 09:13 14 comentarios
Temas: Baikal13, Garmin, Garmin Foretrex 401, Material, Pruebas de Material, Temporada 2013, Yo
Baikal13 - Riesgos
Toda aventura o aventurilla debería tener un trabajo previo de análisis de riesgos. De forma medianamente chapucera eso hice antes de embarcarme rumbo a Rusia, para tratar de discernir, entre la ingente maraña de cosas que podían salir mal, aquello que era realmente peligroso. Concluí que tres temas requerían una más detallada atención.
Frío
Congelaciones, hipotermia, que si me quedo sin algún dedo. Pensar en frío es pensar en eso, y desde la distancia no es fácil saber cuánto aguantas, qué material debes llevar y cómo usarlo. Ni hay que pasarse (peso, coste...) ni quedarse corto (problemas físicos, vuelta a casa antes de tiempo, consecuencias graves...) y la experiencia en esto es un grado. Yo tenía la de Canadá, y en eso me basé, pero un viento fuerte, una mala combinación de capas, mojar el material, una mala gestión de la humedad o cualquier otra causa pueden comprometer mucho esfuerzo y sacrificio.
Pero no solo de frío corporal está hecha Siberia. Y el título de este apartado no se refiere solo al frío que pases o dejes de pasar, es que tiene una influencia dramática en todo: cocinar, calorías consumidas, hacer agua, confort para descansar, duración de pilas y baterías, cremalleras atascadas, tacto con manoplas o guantes, etc. etc. La forma más sencilla de imaginarse el tema es vivir dentro de un congelador, si consigues hacer esa abstracción podrás imaginarte el material que debes llevar, qué te puede dar problemas y qué no. Y, por supuesto, alguna sorpresa te llevarás. La mía y más gorda fue que casi no consigo hacer funcionar el hornillo, lo que hubiera supuesto una retirada rápida. Hay mil cosas (y mil trucos) que pueden fallar debido al frío, con lo que, aparte de que te impida tu objetivo o disfrutar, puede tener consecuencias trágicas. Lo más importante a lo que concluí era que nunca debería llegar al límite, ni al físico (de estar agotado) ni de que llegase a impedir hacer tareas cotidianas, especialmente las manos, porque, por ejemplo, si tras una dura jornada tienes las manos en mal estado y no consigues montar la tienda, prepárate, pero bien preparado porque estás en situación de riesgo vital.
Vodka
La segunda preocupación eran los habitantes locales, dados a llevar más vodka en las venas que sangre. Recuerdo, iba solo, algo determinante en temas de seguridad personal. Especialmente la mitad sur está relativamente habitada, coches circulan de vez en cuando, a veces no te ven, a veces se paran a preguntar, y muy tontos tienen que ser los dimitris para imaginar que no llevas dinero en metálico encima y buen material. Llevas de ambos y todo cristo lleva un hacha o similar para romper hielo en el coche. Así que... Realmente no tuve ni un problema, ni una mala mirada, ni un tonto, y tomé solo las lógicas precauciones de no acampar en la "pista", nunca cerca de núcleos habitados, y tratar de no usar luz visible desde lejos. Pero con que te salga un idiota ya te la ha liado.
Agua
Vas sobre una superficie helada, muy sólida y resistente... pero viva. El riesgo real más importante es la caída al agua por apertura de canal o por congelación en falso de una grieta. Es un riesgo real, tan real que cierto personaje se cayó el año pasado, a pesar de mis sabios consejos de no avanzar por la noche. Primero, no se debería avanzar nunca por la noche porque pierdes mucha capacidad de estimación del riesgo; segundo, debes ser extremadamente cauto, algo imposible en muchos kilómetros, pero sí en pasos críticos, que los habrá; y tercero, proveerte de formas de salir del agua y un protocolo de actuación si ocurre. Desconozco qué probabilidad de supervivencia se le pueden dar a alguien que cae en el agua, arrastrando un pulka, solo, en una zona helada y a temperaturas bajas, pero no creo que mucho más que un cara o cruz, no creo que tengas más de dos minutos para salir del agua, a partir de ahí, entre intentonas fallidas, nervios y congelación, dejarás de tener fuerza y no creo que ya consigas salir por ti mismo. De ahí que hacer una cosa solo sea muchísimo más difícil que en pareja o trío, sea lo que sea, navegar, escalar o hacer expediciones polares. A pesar de todo, yo no vi ningún canal abierto, sí grietas con agua, que requerían tacto y cuidado, y vi y escuché roturas de hielo, las más acojonantes bajo los pies (pero eran las primeras, luego no eran para tanto), una que parado se hundió el suelo un centímetro y oír el agua fluir muy cerca la última noche-amanecer. Y, por supuesto, llevaba medidas que ya explicaré, para tratar de salir en caso de caída, las cuales no usé ni sé si me servían realmente, aunque confío en que sí.
Riesgos no resueltos
Pero no todo va a ser tan sencillo como comprarte las mejores manoplas del mercado y problema solucionado. Dos situaciones me preocupaban especialmente dado que no conseguí resolverlas y eran potencialmente letales.
La primera era que diese la puta casualidad de que se abriese un canal debajo de la tienda. Sería mala suerte de verdad, pero si caes envuelto en la tienda con todo el material... con todos mis respetos, creo que no sales. Puedes tener un cuchillo a mano para rasgar la tienda, pero si te pilla durmiendo lo más posible es que no te diese tiempo a nada. Mal rollo.La segunda era caer en una grieta y que el pulka cayese contigo. Estuve haciendo pruebas a varias velocidades y sobre diferentes superficies para ver cuánto avanzaba el pulka sin tirar de él, 'a vela', y sí, sobre hielo desliza bien y se cae contigo, eso sin contar con que al caer le pegarías un tirón extra. Aunque hay alguna solución -mosquetón para soltarlo- lo más importante sería en cuanto te cayeses evitar que se volcase y tratar de sacar "el bicho" antes de salir tú. Si se vuelca, coge agua, empieza a pesar, y no consigues desengancharlo de ti... ya sabes lo que te espera.
Ambas situaciones me inquietaban, por supuesto, de hecho requieren un cierto control de la ansiedad, y prefiero no haber vivido la experiencia de caer al agua; en realidad tiene que ser muy interesante ver cómo reaccionas tú en una situación absolutamente límite, pero si no lo sé es que también hice las cosas moderadamente bien, y creo que es un punto a mi favor, no necesitaba más aventura de la que tuve, pero hay que estar preparado para casi todo.
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Entrenamiento de fuerza-resistencia mediante arrastre de neumático
Parte de todo entrenamiento es simular las condiciones de la carrera para la que te estás preparando, y en el caso del Baikal implicaba arrastre de bastantes kilos de material con un pulka. La forma de simularlo, a falta de nieve, es arrastrando neumático, un clásico para todo aquel que entrene para condiciones polares.
Tras unas cuantas decenas de horas de arrastre, la neurona ha llegado a la conclusión de que puede ser un entrenamiento interesante para otras situaciones y que puede ser incorporado a la rutina de entrenamiento de cualquiera que quiera hacer retos largos y/o con desnivel. Bienvenido al fantástico y lujurioso mundo del arrastre de neumático, una forma como otra cualquier de sufrir a lo tonto.
Simplificándolo, al final es entrenar con resistencia, nada más, y aunque biomecánicamente no sea exactamente igual que hacer cuestas, sufrir viento en contra, correr con agua hasta los tobillos o llevar "paracaídas", todos estos entrenamientos buscan lo mismo, desarrollar cierta fuerza específica. La ventaja del arrastre de neumático es que es mucho más sencillo de hacer para la mayoría.
La desventaja, es que es un coñazo ir con fricción extra, no permite relajarte casi nada y es tirando a duro (dependiendo de la resistencia, obviamente), pero a ver si los entrenamientos que simula son mucho mejores... Otra desventaja es que quien te vea flipará, mucho, sus pensamientos se alternarán entre 'qué hace este tío' y 'este es gilipollas'.
Dado que es una herramienta más, solo explicaré lo que considero es la base, pero las aplicaciones y la personalización te las tienes que buscar tú o tu entrenador.
Material básico
En este país en el que pagas un impuesto al taller para que reciclen los neumáticos y algunos bastardos no los reciclan y tiran por ahí, es muy sencillo encontrar por el campo neumáticos usados, de muchos tipos y tamaños, con lo que podrás tener una gama de resistencias como desees. Puedes ir desde moto hasta tractor (es un decir), solo tienes que probar y buscar la resistencia que quieras tener para correr o andar. No te recomiendo una gran resistencia para empezar porque cambia el gesto, el centro de gravedad y demás, y como te pases ni podrás correr, pero eso solo te lo dará tu experiencia y probar en tu terreno, porque los resultados de uno no son extrapolables, porque no solo dependen del neumático (diámetro, perfil, peso), sino también del suelo, es muy variable el asfalto, cemento, grava, tierra o la arena suelta, al igual que el desnivel. Así que, no hay regla tipo, cada uno que pruebe y encuentre lo que mejor le va a su entrenamiento.
Lo siguiente es el sistema de arrastre, necesitas una cuerda de escalada (nada especial, y mejor estática, con 8 mm vas sobrado), y aunque puedes hacer un nudo cada vez, si te compras un par de mosquetones (lo más barato que encuentres), mejor. Recomiendo tirar de cadera más que de cintura por ser más estable y porque la tripa (cintura) tiene partes blandas, y la cadera es dura, hueso. Para arrastrar puedes hacerlo con una simple riñonera si la tracción no es excesiva, y no te recomiendo una hiperligera de correr, no están hechas para eso, se pueden romper y no son baratas. Yo usé una antigua, muy resistente, pero una de promoción de esas fiestas patrocinadas por alcoholeras te podrían servir siempre que aguanten (sufren lo suyo) y estén algo acolchadas. Evidentemente, cuidado con posibles rozaduras. La otra posibilidad es una mochila, mejor en el caso de que haya una alta fricción porque tiras también de hombros y arqueas menos el tronco. De nuevo, no uses una buena de correr porque es bastante probable que te la cargues.
Lo siguiente es anclar una cosa a otra. La forma más sencilla y resistente es, una vez localizado el neumático, llevarte una navaja en la riñonera; hacerle un agujero en la mitad de la banda de rodadura; meter, en este orden de fuera adentro, cáncamo, arandela, neumático, arandela, tuerca; apretar con la llave que también te habrás llevado, y listo. Como la cuerda es más barata que el mosquetón, y no me gustan los ruiditos, creo que lo mejor es llevar un trozo de cuerda y hacerle un nudo al cáncamo y no anclar directamente este al mosquetón. Y ya está, no necesitas más. Anclas el mosquetón de la cuerda de arrastre al trozo de cuerda del neumático, y el otro extremo de la cuerda con su mosquetón a la riñonera o mochila, y a tirar.
¿Y qué hago con el neumático? Pues o te lo llevas a casa (si tienes sitio para dejarlo) o lo puedes dejar en algún sitio que te pille a 20' de casa -por aquello del calentamiento y enfriamiento-, escondido y que no moleste a nadie. Y, por supuesto, cuando acabes la temporada, a reciclar, y aportas tu granito de arena.
Terreno
Independientemente del neumático que uses, los desniveles se hacen duros arrastrando neumático porque le añaden varios grados de pendiente al tema. Mi consejo es que busques una zona llana o de suaves ondulaciones a poco que el neumático te frene bien. Otro consejo es que no tengan muchas roderas o mucho bombeo (inclinación transversal) porque si no lo llevas de lado, tú puedes ir por una huella de coche y el neumático en la otra. El mejor terreno en mi opinión son esos caminos de concentración parcelaria arreglados, compactos y con algunas piedrecillas encima, desliza bien y sobre todo uniformemente, porque lo verdaderamente coñazo es que el neumático vaya botando, fruto del doble movimiento alternativo de correr (adelante-atrás, arriba-abajo). Por eso, si es muy molesto, quizá puedas o debas ponerle un plástico duro bajo el neumático, para que deslice mejor y uniformice el desplazamiento pegándote menos tirones. Andando se nota mucho menos porque apenas existe movimiento vertical.
Otros terrenos pueden ser: asfalto, mucha fricción para correr... es que los neumáticos están hecho para eso, pero si está húmedo puede ir muy bien; hormigón, mucha fricción e irregular; arena de playa/río, infierno; nieve, vas haciendo quitanieves, peor que infierno; barro, fricción muy variable; piedras, puede pegar saltos en bajada, que se ponga de canto y te atropelle.
Usos
Aparte del comentado de simular un tipo de terreno y uso muy particular, las clave está en que, como decía, es un entrenamiento de fuerza-resistencia pero que se puede desarrollar en el tiempo, es decir, puede servir para simular condiciones donde necesites fuerza. Como el desnivel positivo. Y ahí es donde le he visto el truco. Carga tríceps sural e isquiotibiales al principio, los músculos que más se usan subiendo, lo que es "buena señal" si pretendes entrenar eso, pero sobre todo, a diferencia del entrenamiento de cuestas normal, puedes hacer segundos, minutos, horas, lo que te apetezca, sin limitación de dónde vivas, porque al final el 99 % de la gente que entrena para carreras de montaña no vive en montaña y por las limitaciones que todos tenemos, no solemos poder escaparnos a la montaña cuando quisiéramos. Lógicamente no es lo mismo que subir, pero no es tan diferente y trabaja grupos musculares análogos, así que puede ser una forma de asimilar un tipo de entrenamiento que es conveniente hacer (cuestas largas) y que quizá no tengas terreno para hacerlo o tiempo para desplazarte donde las hay.
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