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Eurafrica Trail (y 3): Belyounech 25

martes, 27 de noviembre de 2018

El traslado a Marruecos fue algo largo pero hay que contar que fueron dos autobuses, un ferry, dos trámites aduaneros, una visita a Tánger, un inesperado paseo y alojamiento en destino. Es bastante tela y además con un grupo grande requiere hacerlo todo con tiempo de sobra para evitar imprevistos. El barco salía de la ventosa Tarifa, arribaba a Tánger y el cruce fue tranquilo y sin mareos, que quieras que no siempre piensas que lo mismo te toca el día tonto y echas el pato por la borda.

La breve visita a Tánger con guía local yo personalmente la agradecí, me gusta ver más que la carrera en sí y siempre que he ido a una carrera he intentado viajar y conocer adónde voy. Estuve meditando si quedarme unos días en el norte de Marruecos pero al final no lo hice, pero tras arañar la superficie de Tánger me quedé con las ganas, Marruecos es muy bonito y tiene mucho que ver, y como he hecho tantas otras veces, correr es una excusa también para viajar, lo ha sido siempre y lo seguirá siendo siempre.

La organización no tuvo en esta edición la mejor de las suertes (eh, que nadie me diga que soy gafe), el viento reinante se llevó una haima por delante pero el alojamiento, en un colegio, se solventó sin problema. Tampoco algún local ayudó, porque a un kilómetro y medio del pueblo los conductores de los autobuses nos descargaron y se dieron el piro, yo me quedé un poco extrañado y fue justo eso, una espantada unilateral: es lo que tiene trabajar en ciertos países, no sabes por dónde te puede venir el problema. Al parecer los autobuseros tenían miedo de quedarse sin frenos en la bajada o sin embrague en la subida, una mierda como una catedral, la carretera no era mala, no eran pendientes tan fuertes pero el caso es que nos dejaron ahí, y ante la incertidumbre, empezamos a bajar como una horda de pijos con miles de euros en material técnico en las maletas por una carretera por la que con quien nos cruzásemos tenía que flipar. Y, de nuevo, no hubo protestas ni malos comentarios, se tiró carretera abajo y listo.

El pueblo de Belyounech es pequeño, protegido en una bahía natural, está justo al lado de Ceuta, y detrás lo flanquean unas buenas moles de piedra. Djebel Musa es el más alto y subiríamos a él al día siguiente, in sha Allah. En la cena nos comunicaron que una de las ascensiones se eliminada y una bajada se neutralizaba. Para mí lo que dice la organización es palabra del Señor, si estoy en una carrera acepto lo que digan y hagan, y si no me gusta, me voy a mi rollo que nadie me obliga.


Desayuné con más moderación que en la etapa anterior por ser más corta y no estar seguro de mi tripa, esperamos más de la cuenta a la salida porque la autoridad local no aparecía y se salió a machete por el pueblo. Nunca entenderé tanta prisa ¡si íbamos a volver al mismo sitio, concha de la madre! (dígase con acento bonaerense). Al kilómetro se acaba la guasa y para arriba. Si algo tengo natural es subir en pendientes entre el límite de andar y correr, me lo tomé con calma al principio, "esquivando" a corredores locales que habían salido un poco optimistas y tratando de llevar un ritmo estable, pero continuamente quien iba delante de mí se ponía a andar, me pegaba carreritas para adelantar y cuando pude ya me puse a correr a mi ritmillo cansino pero que con el mero hecho de hacer el gesto de correr, si no es mucha pendiente, vas claramente más rápido que andando. Así que fui recuperando, adelantando gente y sin esfuerzo, poco antes de coronar alcancé a Beth, la primera mujer, y se vino conmigo. A los 50 m de empezar a bajar, los fantasmas vinieron a hacerme una visita. El pie me dolía muchísimo, me quité la zapatilla, relajé presión, moví los dedos y me calcé de nuevo. No fue un minuto de tiempo real, aunque me quedó en la cabeza unos cuantos más, y tuve una sensación parecida a aquellos dolorosísimos kilómetros de la Maratour de Chartreuse: así no voy a ningún lado, no he encontrado la solución y ya sé dónde tengo el límite del pie. Estoy igual que hace seis meses, y que hace un año y que hace dos. Llevo 26 meses con este puto pie, me han operado dos veces, me falta un nervio, qué más puedo hacer. Aunque Eurafrica iba a ser el test, en realidad la respuesta ya la sabía desde hacía tiempo, quizá me sobre otro nervio, no lo sé, en realidad tenía dos tocados y ahora parece que es el segundo el que quiere independizarse, hijoputa vas a ir al cubo de la basura, que te incineren cabronazo, que tus cenizas las esparzan en la piara más cercana. Desanimado y con estos pensamientos iba en una bajada tirando a tecniquilla, luego que me tuerzo los tobillos y tal por estar pensando en las musarañas. "Estrenaba" zapatillas -las de Francia, unas Altra Olympus, no las usaba desde entonces- y me sentía raro, me iban soplando la nuca (sin chistes) y de vez en cuando obuses locales en zapatillas de asfalto nos pasaban de una forma increíble. Dejé pasar a unos cuantos, no bajé muy allá pero tampoco tan mal, se me hizo algo larga y llegué al primer avituallamiento, el cual me salté. De ahí al segundo -que también me salté- era un sendero que a veces había que intuir, entre arbustos, un subebaja, lento pero donde recuperé algún puesto para mi moral.


Y empezaba el rampón. Casi todo andando, con un descanso intermedio y un avituallamiento que subieron a lomos de burros -en este rellené medio litro, no bebí eso en toda la etapa entre el agua y la comida líquida-, al principio con fuerzas, pero el tramo más duro me costó lo mío, muy pendiente, y notándome algo cansado y flojete: el entrenamiento está sobrevalorado, lo sabemos todos, pero de vez en cuando, ejem, se nota que no estaba fino fino. Toda la etapa son piedras, sendero, empinado, con cierta técnica y con un millón de oportunidades para dejarte los piños, pero moló, fue un gran contraste con las anteriores y esta carrera tiene eso, no son sólo tres países, tres carreras diferentes, dos continentes, además cada etapa es diferente a la otra, con su personalidad y eso no es nada fácil, como decía en la primera parte de la crónica, la caprichosa geografía la tenemos, pero hay que saber exprimirla bien para que salga un cóctel bueno, no vale con mezclar los ingredientes de cualquier manera.


El rampón me acabó hartando un poco porque me noté un poco justo de fuerzas, iba lento y sin buenas sensaciones, pero bueno, se hace, si no te paras es cuestión de tiempo, y en un rato estaba ya bajando, momento en el que viví el único mal momento de la carrera/experiencia. La bajada neutralizada.


Nos lo habían dicho claramente, era neutralizada, había un cartel indicativo y no se podía correr. Al poco de empezar uno me fue cogiendo, corriendo. Era una bajada delicada, para tus dientes y para los de los otros, porque rodaban piedras. No hay que ser muy listo también para suponer que un rescate o un tratamiento médico en Marruecos no es que como en España. Pero sobre todo y por encima de todo nos habían dicho que estaba neutralizada. Cuando me alcanzó el payo en cuestión cruzamos una conversación, que resumida vendría a ser algo algo así como:

Yo: Nos han dicho que esta bajada es neutralizada y que no podemos correr.
El listo: Y qué hago, ¿ando?
Yo: Lo han dicho, son las normas, para todos igual.
El requetelisto: Pues que pongan un avitualliamiento y nos tomamos algo, no he venido a andar.
Yo: No me gusta a mí tampoco pero llevamos un dorsal y tenemos que aceptar el reglamento y lo que nos han dicho.
El espabi: Pues para eso no vengo, esto es una carrera.
Yo: Con un reglamento. Tú mismo.

A regañadientes lo contuve, hasta que llegó un tercero, tan inteligente como éste: un tonto sólo necesita un refuerzo para desplegar toda su tontuna, y claro, pasaron y tiraron adelante. No sé si conseguirías tu ansiado podio veterano para presumir en tu bloque, porque el de la deportividad desde luego que no te lo ganas en la vida, gente con cero valores es precisamente lo que no necesita este deporte, bueno, ni este ni ninguno. Por cierto, hubo unas cuantas caídas y un accidentado de consideración que hubo que evacuar, así que la organización sabía por qué decía las cosas, la bajada era delicada, y si no estás de acuerdo, la haces, respetando lo que te han dicho, y en meta y en tus redes sociales, protestas si te apetece, pero cumple tu parte porque si no quedas como lo que eres: un listillo de medio pelo.

La segunda parte de la bajada (ya no era neutralizada) era la primera del dñia, iba algo cansado con lo que me la tomé con cierta calma tratando de no perder mucho. Me resultó muy curioso cómo menos de tres horas después la bajada parecía otra, entiendo que la luz, la humedad y unos doscientos pares de zapatillas la habían cambiado, y era perfectamente perceptible, se notaba diferente, con el sendero mucho más visible y con otra tracción.

Acabada ésta se ensanchaba, encarábamos el mar y luego nos poníamos en paralelo a él, en un precioso sendero con un azul a nuestra izquierda espectacular, al fondo España y, en medio... España también, porque estaba el islote de Perejil, un pedrusco pegadito a la costa marroquí, sin ninguna chicha ni uso pero que por azares del destino es terreno español y que se hizo famoso hace unos años con aquel asalto marroquí y subsecuente reacción y toma "por la fuerza". Comillas porque si ves el equipamiento de los militares te descojonas, en ese sendero al ser, digamos, frontera, está bastante militarizado, y había que ver en qué condiciones tenían a los pobres chavales, pero bueno, no estábamos a eso nosotros, el sendero era precioso, junto a un precioso mar azul y todo corrible -incluso una corta y empinada subida- si tenías ganas. Un poco hasta las pelotas de piedras empezaba a tener ganas de llegar al pueblo, lo hicimos y me pegué el calentón tonto del día. Quedaba un kilómetro y medio a meta, punta a punta del pueblo, y me puse a correr como si no hubiera mañana, sin más objetivo que porque me apetecía, porque intuyo que no me voy a poner un dorsal en mucho tiempo y porque me lo quería regalar. Con subida el primer mil me salió en 4'17", mola ir así. Subebaja, callejeo y meta. Por poco no alcanzo a un colega, me da lo mismo. Se acabó. Otra vez tengo la sensación de Chartreuse, sí, he llegado, sí, la experiencia es bonita, me ha enriquecido, lo he pasado bien, pero no puedo estar contento del todo, el pie no me deja, no sé qué voy a hacer pero desde luego así no me puedo plantear nada potente. Y aunque no lo eche demasiado de menos que luego se sufre la de dios, quiero al menos sentirme corredor, sin preocuparme de nada y sin sentirme impedido. Sabor agridulce al final, no empaña toda la experiencia y lo vivido, pero que me hace pasar de nuevo a modo lesionado por enésima vez.

El ambiente en meta era relajado, la gente estaba muy contenta con la etapa final, todos estábamos tranquilos, lo suficientemente cansados, las clasificaciones hechas y todos nos conocíamos, el día era soleado, hacía buena temperatura y esto se iba acabando. Pero el ambiente era muy positvo, caras alegres y buen rollo, lo del dorsal estaba hecho, se notaba que había una atmósfera de alegría y creo que más de uno nos dábamos cuenta de todo lo que habíamos vivido en sólo tres días, desde el campamento inundado, el cambio al polideportivo, la etapa veloz de Gibraltar, la de Cádiz con un buen día y un recorrido curioso, los traslados, la experiencia, el hablar con este o el de más allá, lo peculiar que es para nuestros estándares Marruecos, y el buen sabor de boca de la etapa final. Todo condensado a gran velocidad pero con tiempo de paladear. Si por algo me gustan las etapas es por tener este poso y porque las recuerdo mucho más tiempo.


Y poco más, una tarde tranquila, una vuelta larga y ya todo es pasado, pasado con el que nos quedamos unos cuantos. Espero que no surjan ediciones tan problemáticas como esta, nadie se lo merece, pero salvado este match ball creo que ya se puede con todo. Si os llaman la atención las carreras por etapas, esta en concreto tiene ingredientes que la hacen única, dale un tiento, dudo que no vuelvas como volvimos la mayoría, con un buen puñado de recuerdos duraderos.
s

+: Eurafrica Trail
Fotos acción: Jose Miguel Muñoz/Mountain Running Photo, John Ortiz

Eurafrica Trail (2): Alcornocales 50

lunes, 19 de noviembre de 2018

La segunda etapa ya sabíamos que estaba recortada, de 50 a 40 km, suficientes. Las lluvias al parecer habían hecho estragos y, sin embargo, el día amaneció soleado y así se mantuvo hasta el final del viaje, con una temperatura ideal. Lo peor, en el tema meteorológico, había pasado. Y se agradecía, porque meterte 50 (o 40) kilómetros bajo la lluvia me seducen lo justo.

Antes de la salida tuve un encuentro nostálgico un colega de fatigas y foros de antaño, me alegró, este deporte a lo largo de los años me ha puesto en contacto con gente de muy diferentes procedencias, que aunque aparentemente sólo te una lo de poner un pie delante del otro en entornos abiertos al final no es difícil que con algunos de ellos haya surgido algún acercamiento más personal y siempre es agradable encontrarte años después con esta gente, que creías a veces perdida, pero con quien sigues teniendo algo de cercanía mucho tiempo después. Me gusta y fue un agradable momento presalida.

En mayo, en Chartreuse, me sentí bastante desubicado por ritmos y forma espídica de correr. Esta vez, sin llegar a tener esa sensación, volví a sentir en mis carnes los espectaculares ritmos de salida de estas carreras "sprint", manda huevos. Durante unos kilómetros tuve la fortuna de disfrutar del sano pique entre las cuatro primeras mujeres, cómo se iban atizando, siempre a la vista y muy centradas en no perder comba la una de la otra, un auténtico disfrute. Hacia el kilómetro seis un despiste del primero del grupo -y todos detrás como ceporros, claro- nos desviamos un poco y las féminas cambiaron las posiciones, y vuelta al pique. Un kilómetro más adelante entramos en una pista de bajada y en ese kilómetro marqué un 3'55"/km, un misil llamado Beth Pascall, a la postre ganadora de la general (y de las tres etapas), nos lijó pero bien. Haciendo un cálculo rápido, nos pasó de cuarta a primera y algo de ventaja nos cogió, con lo que se cascó un mil en 3'30"/km tranquilamente. Para un tipa que ha hecho cuarta en el UTMB hace dos meses, de larga distancia que se la presupone más trotona, da idea de cómo va la tía y cuán rápidas son las carreras de montaña ahora.

Desde el swimrun básicamente me había puesto malo tres veces, había hecho una maratón y a ritmo torpe pero sin cansarme mucho y había estado dando tripazos aquí y allá sin mucha gana. Llevaba exactamente dos días de montaña desde mayo, me noté bastante torpe bajando, no se le pueden pedir peras al olmo. Operación, recuperación, trabajo, enanas, falta de tiempo crónica, swimrun... todo comprimido en muy poco espacio de tiempo, no di para más y no me solté en montaña, necesito más, y en esa primera bajada se me vio el plumero. Como me lo esperaba, no me sorprendió ni decepcionó, les dije adiós con la manita a mi grupo y a tirar millas.

El recorrido de esta etapa es muy ratonero, la gran mayoría por sendero, con arbustos que te desguazan las piernas (estábamos avisados) y con alguna que otra trampa. Pero bonita y variada, casi todo bosque, un bosque bastante peculiar y nada común para mí -alcornocales-, a veces cerca de ríos, otras veces con amplias vistas, muchas piedras, corrible, dura en su justa medida. Lenta para un tipo torpe como yo, pero aún así, rápida para la mayoría y sin descanso, me gustó, no permitía relajarse, era cambiante y te mantenía siempre con un puntito de tensión, sin grandes subidas ni largas bajadas, un terreno más de monte que de montaña pero agradable y diferente para competir, en este mundo que en ocasiones parece que se quiere reducir a desniveles de decenas de miles de metros, montañas alpinas peladas, subidas de horas y demás, es también bonito otro tipo de terreno, el trail es mucho más que los Alpes, los Pirineos, el skyrunning, el UTMB y la madre que los parió, a mí me parece también algo monótono e insulso meterte kilómetros verticales uno tras otro en terreno de pinar y zona alta desértica, y para abajo, otra vez bosque, y para arriba, bosque-desierto, no lo rechazo, pero hay más mundo y el trail lo debe abarcar todo. Así que contento con este inmenso bosque de alcornocales.

Hacia el kilómetro doce iba alcanzando a Ester Casajuana -campeona nacional de las skyrunners de este año- y justo al llegar al avituallamiento me empezó a doler el pie, es insoportable lo de un nervio, creo que tengo experiencia en unos cuantos tejidos rotos, dañados o inflamados y afirmo con la mano en el vademécum que los dolores nerviosos son lo peor de lo peor, quizá, sólo quizá comparable a parir quintillizos sin epidural y habría que verlo. Total, que al llegar al avituallamiento me descalcé, arramplé con algo, y cuando consideré que los metatarsos ya habían dejado de presionar el nervio -o lo que coño fuera-, me calcé y seguí en carrera.

El problema vino en el dieciocho. Avituallamiento, cojo dos tercios de plátano y dos onzas de chocolate, la salida es en subida, voy a mi ritmo y el estómago dice que le apetece el programa de centrifugado. No sé qué pasa, nunca me había sentido revuelto en carrera, he comido plátano y chocolate infinidad de veces antes o durante pero tengo un revoltijo serio, me quedo sin energía y con un malestar importante. Y ahora qué. Durante un buen rato medito entre meterme los dedos y echar hasta el roscón de Reyes del 97 o dejar de comer y beber hasta que se pase, opto por lo segundo, hacer el vaciado lento, alguna vez lo he probado y como la primera de las soluciones tampoco me garantizaba nada y te puede dejar un ligero mal sabor de boca, creo que hive bien a toro pasaso. Al menos hasta el 30 peno a un ritmo lastimoso, cuando se suaviza el terreno y amago con correr se me pone el estómago en la boca, con lo que a seguir andando, me pasa alguno y ni intento seguirle, para qué. Sólo me anima una espectacular vista del mar, con Marruecos a los lejos, precioso, me paro hasta hacer fotos, total, ya la carrera está cagada. Con un desnivel más duro, con algo mejor de forma, pero terreno con similitudes, en Chartreuse tardé casi 40' menos y era la tercera, no la segunda etapa. Así que échale lo que perdí.


Pero me recuperé, funcionó el vaciado y en el 30, horas y horas después, recuperé el estómago, y volví a beber y a comer con timidez. Primero pista, luego un sendero, volvía a andar en subida con ciertas ganas aunque ya pesaban las horas. Fue agradable esta parte porque nos juntábamos la versión 27k y la 50k, con lo que volvía ver gente y a adelantar, incluso en bajada. Con un cuarteto, en un sitio muy estrecho, me dejé 5' fácil, no puedo entender que tengas que estar pidiendo paso, saben que vienes mucho más rápido, que posiblemente no seas de la misma carrera, que has pasado a uno, a dos, a tres de ese cuarteto y tienes que pedir paso por cuarta vez, no lo entiendo mucho, fue un caso aislado, porque en general todos me dejaban pasar y en otros momentos yo dejo pasar sin perder tiempo ni hacerlo perder.


Tiempo después entramos en una pista y por el perfil olía a que eso nos llevaba a meta. Cuando vi la torre de la cárcel (el campamento original, salida y meta de esta etapa, estaba al lado de una cárcel) supe que sí, que tres, cinco o siete kilómetros pero ya olía a meta. Volví a correr a buenos ritmos, adelanté a alguien más y con cierta pesadumbre llegué. Doce kilómetros lentísimo y penando por algo que nunca me había pasado no son un plato que se digiera tan rápido, pero cuando estaba lamiéndome las heridas era consciente a la vez de que había salvado la situación sin bajar los brazos y actuando bien, a veces no queda otra que pasar el mal trago, si no es algo serio, casi todo es cuestión de tiempo, pero lo que pase por tu cabeza ese tiempo depende sólo de ti, creo que no lo afronté mal, fue básicamente resignación y seguir avanzando, que suena fácil ya al teclado, pero en el momento iba francamente molesto y desconcertado por el problema, ya digo que me como muchas veces un plátano antes de salir a entrenar, el chocolate no le puede sentar mal a nadie ¡por dios! y la intensidad, la meteo, y todo era de lo más normal. En fin, a veces nunca sabrás por qué pasan ciertas cosas, el cuerpo no deja de ser un gran enigma -especialmente cuando lo sometes a presión- y será otra de esas incógnitas con las que me iré a la tumba (deportiva).

Hecho el trabajo, queda ducharse, comer, tumbarse al solete a hacer la fotosíntesis y palique, porque otra cosa no, pero en las etapas se habla por los codos, ya digo que me gusta la parte social de estas carreras, te juntas con gente con la que seguro tienes algo en común -la pasión por este deporte y los arañazos en las piernas- y es fácil entablar conversación, la gente en general es muy cercana y se agradecen conversaciones más o menos banales, olvidarse de trabajos y quehaceres diarios y disfrutar relajadamente del momento. Más o menos todos hemos venido a esto. Ya conocíamos nuestra casita de estos días, la comida, dónde plantar un pino, charlabas, la vida era sencilla y amena, estábamos en casa, casa temporal pero en casa. Home sweet home.


Mañana tenemos día de traslado, nos hemos quitado la larga de encima, hay descanso de correr (bueno, de competir, alguno salimos a rodar por la mañanita) pero creo que todos teníamos la mosca detrás de la oreja con la etapa marroquí que la ponían como dura y técnica.
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+: Eurafrica Trail
Fotos acción: Jose Miguel Muñoz/Mountain Running Photo

Eurafrica Trail (1): Gibraltar Vertical Race

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Desde la edición 0 de la Eurafrica me llamó la atención y la puse como objetivo, para algún día, porque me pareció una carrera con personalidad, lo cual no abunda. También me gustaba la parte del campamento, la del viaje y la cultural. Tenemos miles de carreras en España con lo que hay para todos los gustos, me gustan las etapas por la parte social, este par de últimos años han explotado aquí y las que las conocemos del pasado no nos extraña pues tiene un gran atractivo para un perfil de corredores. Eurafrica tiene además la particularidad de nuestra caprichosa geografía (y política) pues se disputa en dos continentes y tres países.

He ido a elegir la edición más puñetera, que posiblemente sea recordada durante un tiempo, pues días antes estaban por Andalucía con inundaciones, el día previo y el de la primera etapa llovió como si no hubiera mañana. Mal rollo. No me vengo al sur para que me caiga más que en casa, coño, la próxima vez hay que sobornar más y mejor a los hombres del tiempo. Tras un largo viaje -les pilla lejos hasta los andaluces, pero es el pequeño precio a pagar- ya el campamento empezaba a pintar mal, era en un aeródromo, empezaba a acumular barro y la organización empezaba a moverse. Porque pintaba mal para esa noche y el día siguiente. Si en algo tengo experiencia en este deporte es en carreras pequeñas, con organizaciones a veces minimalistas, en países de otra cultura y forma de trabajar de aquella manera, es decir, carreras-experiencias un tanto alejadas de lo convencional. He visto un poco de todo y cuando la cosa se empezaba a poner delicada se vio la estatura de la organización: ante el previsible campamento inutilizable la organización se sacó de la manga un campamento exprés alternativo, un polideportivo. Hay que tener mucha agilidad y cintura para en un rato realojar a todo el mundo, comunicarlo, mandar material de la organización, cocinas y personal a otro sitio, y además compatibilizarlo con el uso normal del polideportivo, porque las horas que no estábamos los niños siguieron entrenando o compitiendo en él. Olé.

La segunda nota buena fue la de los corredores, cuando se comunicaron los cambios, cuando se tuvo que dormir todos juntos en un sitio más ruidoso, cuando la gente se tuvo que adaptar a la nueva situación, cuando se tuvieron que habilitar nuevos transportes para el polideportivo, cuando todo esto pasó, la gente siguió a su rollo, lo aceptó y siguió haciendo su vida de campamento y de carreras, con buen ambiente y sin quejas ni malos modos. La verdad, me sorprendió, viniendo del país de los protestones profesionales. Creo que todos queríamos tener la carrera lo más sana posible, la experiencia deportiva lo más enriquecedora que se pudiera, y también veíamos los esfuerzos de la organización para salvar la situación. Me alegro, denota un punto de madurez, o quizá soy yo demasiado escéptico y crítico con nosotros mismos. Otro ejemplo: la primera noche había un jaleo monumental en el polideportivo, me puse cascos para escuchar música mientras hacía que dormía, a las 23h15 me di cuenta de que las luces estaban apagadas y que todo estaba en perfecto silencio, el toque de queda era a las 23h00 y se respetaba escrupulosamente. Esto en un grupo de 200 personas es extraordinariamente difícil, con que haya uno o dos dando por culo ya destruyen no sólo el silencio sino la experiencia, los nervios de alguno y el ambiente, pero no fue así.

Pero hemos venido a correr, y de aperitivo, una corta y explosiva etapa en Gibraltar. Gibraltar es una de esa peculiaridades geopolíticas de España, un pedrusco prácticamente inoperativo, una miniciudad donde cada centímetro cuadrado es oro y un aeropuerto que cruza la carretera de entrada. El día estaba tontorrón, llegamos allí, bajamos del autobús, cruzamos la frontera a pie y nos subimos a otros microbuses al punto de salida. Viento, lluvia fina, día de perros. Bendita cafetería que nos dejó guarecernos a todos como piojos en costura, algo de gasto se hizo para compensar pero salimos ganando nosotros.

Medio kilómetro vertical en cuatro kilómetros. Un calentamiento breve pero como sé que se sale por asfalto entiendo que voy a poder calentar, para que no me pase el fallo épico de la Chartreuse Trail Festival, carrera con la que guarda bastantes semejanzas, la verdad, y que hice en mayo (las elecciones no son casuales). En aquella ocasión las piernas me reventaron en 100 m y tardaron media hora en reaccionar, sensación ya conocida por un servidor y que me pasa siempre que hago cuestas fuertes, aunque venga de correr media hora o más, tras la primera estoy para hacer salchichón del malo. Salí en pareja, con separación de 30" y no estaba en mi sitio. No lo estaba porque adelanté a mucha gente, lo que está bien a priori porque te puedes crecer, pero tampoco tenía referencias. Lloviznando un poco, salí con chaqueta impermeable a pesar de que el esfuerzo iba a ser corto e intenso pero prefería quedármela para el calentamiento y ya en la subida me la pondría en la cintura. La chaqueta era la RaidLight Hyperlight MP+, algún día hablaré de ella, es sencillamente espectacular, algo sudé, claro, pero es que es el peor de los escenarios para una chaqueta, ambiente muy húmedo, esfuerzo muy intenso y calor generado como para calentar una ciudad de tamaño medio. Primer mil, 3'55"/km, ya en subida, eso puede ser un 3'30" en llano, así que bien, se fue empinando hasta salir del asfalto, y, sorpresa, te metes en una torre con escalera de caracol, coño, qué curioso. En algún momento no veía un pimiento los escalones, y a la salida, a pijo sacado de nuevo. El resto de la subida era una sucesión de escalones y tramos de descanso, lo que me venía bien, porque en los escalones se me cargaban bastante las patas y aunque iba con tacto para no pasarme, iba con pulsómetro para controlar un poco y no vi más de 158, aunque descargardos los datos veo algún 161, media 153 ppm, baja para la inmensa mayoría, seguro, pero suficiente para mí. No sabía el tiempo que se podría hacer, ¿media hora?, alguien me dijo que el tiempo del ganador estaría en torno a 25', no, fue poco más de 21, y yo hice 25'30", razonablemente contento, aunque nunca sabes lo que te queda dentro si de verdad no mueres.


El día fue feo, pero alguna vista buena se pudo ver, Gibraltar es un tajo espectacular y los barcos y el mar en un día plomizo eran un buen marco en el que apretarse las tuercas. Cuando vi el resultado -¿13º?- pensé cuánto podría haber rebajado conociendo el recorrido y con una liebre, porque estaba un poco perdido sin referencias y adelantando a gente, creo que unos dos minutos son posibles, pero bueno, quedé satisfecho con el rendimiento, sé que iba con entrenamiento muy justito, uno de los objetivos era probarme el pie (me operé por segunda vez este año el 20 de julio) y fui ambicioso lo necesario.

Al acabar un rápido refrigerio en unos pasadizos de pasado bélico junto a unos cañonazos, y de ahí, a unos 300 m abajo, a una espectacular cueva donde nos podríamos cambiar y se celebraría la entrega de premios. Madre mía, vaya sitio para hacer una ceremonia de este tipo, copón.


De ahí a unos microbuses hasta la frontera con una importante coña de la gente de la zona (para reírte no hay nada como los andaluces, pero nada de nada), frontera andando y autobús al campamento-polideportivo.

Primer asalto. Hollín desatascado.
s

+: Eurafrica Trail
Fotos acción: Jose Miguel Muñoz/Mountain Running Photo

Chartreuse Trail Festival (y 3): Maratour

jueves, 7 de junio de 2018

Cené forzado, dormí mal y casi no me entra el desayuno. Tres visitas al señor Roca -Monsieur Pierre aquí-, las piernas algo cansadas de ayer (recuerdo, +4h, -2300 m) y malestar general. Bien, oye. Y sin embargo nunca me planteé no correr ni hacer otra distancia que la maratón. Por qué. Porque no tengo pensado volver a correr esta carrera (como ninguna otra, no suelo repetir) y porque me gusta acabar lo que empiezo.

Intuyo que pueden ser bastantes horas en la montaña dadas mis sensaciones y ánimo en general. Así que esta vez sí salgo con mochila (con dos chaquetas impermeables, una de 100 gramos, para qué voy a andarme con cortavientos y gilipolleces), móvil grande para tener música y por si pasa algo, un paquete de kleenex vista cómo va la mañana y auriculares desde el principio. Como sigo estando a 20 m de la salida, aparezco a menos de cinco minutos, con poca moral y peores sensaciones, creo que no va a ser un buen día. Me enchufo la música e intento evadirme de los malos pensamientos. En estos momentos sólo se me ocurre no comer al menos hasta el primer avituallamiento a ver si vaciando se me asienta la tripa y me entra comida. No me apetece una mierda estar en una línea de salida en estas condiciones pero vamos a hacer lo que toca, hay que estar a las duras y las maduras.

A los pocos segundos de correr siento que la tripa va mejor, los tres o cuatro primeros kilómetros son de asfalto, más o menos llanos y me vienen muy bien para asentarme. No creo que pasaran 300 metros cuando ya se me habían olvidado los males, iba cauto, pero me iba centrando en lo que es una carrera, no en males. No tuve ninguna molestia ni tuve que hacer ningún 'pit stop', nada, olvidado: a veces las sorpresas son positivas.


Acabado el asfalto -porque es tal cual, final abrupto, hay un paredón enfrente y acaba la carretera a sus pies-, un poco de pista ya picando para arriba y luego sendero, que pica aún más. Se combinan subidas de andar, de correr justito, un par de cruces de arroyos, y rampón. En los primeros 8 km subes cerca de 1000 m, sin embargo no es demasiado duro, corrible con dificultad a ratos y pensando en lo que queda no se me hizo largo, iba con sensaciones majas, motivado y centrado. Coronado un pequeño collado, una bajada y un llaneo por sendero con algo de técnica. En 9 km, primer avituallamiento y cerca del desnivel mencionado estábamos en 1h10' un grupito como de 25 a cada cual con el culo más pelado. Me impresionó que la gente paraba 10" y tiraba millas, joder, dejadme respirar un poco, que no hice nada, sólo rellené un poco de agua y cogí dos puñaditos de mierdas, pero me pasó gente para aburrir. Voy a llegar a los rescoldos, porque desde luego que esta panda de estresados va a apagar el fuego sin mi ayuda.

El siguiente tramo de aparentes subidas con algún llaneo, falso, como siempre, pero ninguna subida larga. Lo que no sabía es que tenía sorpresa: barro a espuertas. No sé cuántos kilómetros de barro pestoso y coñazo, por senderos con raíces (¡barro y raíces, excelente combinación!) y tirando a coñazo. Y encima la gente, con la guindilla en el culo, apretándome las tuercas. Joder. No sé si alguna vez lo he sentido en mi vida, pero qué puto agobio, coño, a toda castaña, sin respirar un segundo, pegando patinazos y con unas prisas como si fuéramos a las rebajas, no sé, mal. De verdad que hubo un rato de un poco de agobio, que yo no estoy para estas prisas, que me pongo un dorsal de pascuas a ramos, y cuando me lo pongo suele ser para distancias largas, donde la carrera es contra ti, vas con calma porque te queda la de dios, no estás con unos cagaprisas que no te dejan ni levantar la vista del suelo. La verdad es que como muchísimo es bosque no hay tanto que ver, pero cuando clarea o estás por encima de la línea de los árboles las vistas son espectaculares. El trazado es muy bueno, lógico, como me gusta, es una vuelta a un gran circo pasando por las cimas del lugar -en nuestro caso nos saltamos la más importante por nieve-, sin revueltas ni chorradas, sin alargamientos para llegar a la cifra X ni tonterías, de hecho esta son 40 km, que podrían ser 42 si se quisiera, pero no, no tiene ninguna lógica añadir dos kilómetros adicionales que no van a ningún lado y que están basadas en una mentira histórica.


Por supuesto de llano había hostias en vinagre, las rampas no eran largas pero tenían su aquel, nos hartamos de barro, guardaré durante años la llegada a un collado y una increíble vista lateral del Chamechaude, a todo correr como si nos persiguiera una manada de búfalos... y llegaron los fantasmas.

No sé exactamente cuándo empezó ni cuándo acabó, pero aproximadamente entre el 15 y el 20 me vino el dolor del neuroma. He tenido lesiones musculares, tendinosas, me he roto algún hueso por fatiga, se me dislocó un día un peroné por lo mismo: nada es comparable al dolor y la limitación del tejido que transmite el dolor, el puritito nervio. Llevo unos 20 meses lesionado, he probado de todo, me han infiltrado, me han operado y no hay un gran avance. Dolorido y apesadumbrado, y sin necesidad de pensarlo demasiado, supe que no he encontrado la solución y que no quiero seguir así el resto de mi vida de corredor, si hay solución la tengo que encontrar, y pasar por lo que tenga que pasar. Pero no corro más que para disfrutar, de esta forma tan rara que algunos hemos escogido, pero los padecimientos me los busco yo si quiero, no vienen asociados al simple gesto de correr. No quiero esto. Este tramo es el recuerdo y la síntesis de unos 500 días, muchos decepcionantes, el resumen de casi dos años, y lo que me queda, de una lesión que no me ha limitado para muchas cosas pero que no me acaba de dejar ser lo que quiero ser.

Al enganchar una bajada de pista -de la poca pista que hay, un 75 % debe de ser sendero- me lanzo rápido al bajarme el dolor, luego un llano por asfalto hasta un puerto de montaña y me muevo en ritmos de vértigo, para mí. Segundo (de tres, no vamos sobrados de ellos, sin pega, sabemos a lo que hemos venido) y me descalzo para relajar el pie, como un poco, relleno... y hasta el siguiente, que no sé si es en el 30 o en el 36, dos informaciones de la organización dicen las dos cosas y se me ha olvidado preguntar: la verdad, me da lo mismo, voy a llegar igual a uno o a otro, no me preocupa y nunca voy tan justo de comida o agua para ir tan crítico en los kilómetros. De nuevo a subir, algunos tramos duros, y por primera vez siento un poco de hambre, llevo tres horas y es muy raro en mí aguantar tanto sin tener un bajón, que suele ser por hambre, el porqué aún no me lo explico. Es cierto que probé unos brebajes de Tailwind que amablemente me mandaron unos días antes, los estrené el día anterior, pero hoy es cuando me doy cuenta de que nunca he ido tan constante en la energía ni he tenido sensación de hambre atroz ni bajones escandalosos. Me parece a priori excesivo achacarlo a este producto, y me temo que no voy a probar de nuevo en mucho tiempo, pero me dejó sencillamente alucinado, y si es esto, tienen a un cliente por años, porque eso de no ir de lado a lado es una novedad, algún día espero probarlo en ultras y aclararme, pero por ahora, sobresaliente.

Cuando llego en las proximidades del kilómetro 20, el final de una carretera con unas bonitas vistas, a los pies de otra de las cimas locales (Charmant Som), tras un kilometrillo de asfalto picando para arriba, diviso a lo lejos gente y sarao, entiendo que es avituallamiento pero no me confío e hice bien: no había manduca, entonces es en el 36 o así, muy cerca de meta, el tercer y último avituallamiento. Desde lejos se veía también una subida de aúpa pero como es domingo y hay mucha gente pasando el día en el monte no sé si subirá por ahí. ¡Si es la más dura, los treil runers van por ella, dalo por hecho! Coñe, que echo los higadillos. Si lo de la comida ha sido una sorpresa, en las bajadas me he defendido decentemente (para mi inutilidad), no quepo en mi asombro en cómo he subido estos dos días andando. Nunca nunca practico andar conscientemente en montaña, si lo tengo que hacer dejo este deporte, así de claro, e iba como un tiro (o estaba rodeado de patanes, porque si no no se entiende, siempre me han arrollado en subidas pateando), y nada, que iba subiendo de lujo ¡andando!, ¡yo! Pues nada, no voy a pedir perdón. Al coronar, un tramo técnico y lento de sendero pedregoso y con escalones. A la derecha caída, pero no de matarse. Bueno, sí de matarse, pero hay que desearlo. No iba mirando mucho pero de reojillo hay unos metros donde te puedes salvar, entiéndase, si vas pegando 17 tropezones son ganas de matarse como viendo una peli en Antena 3, por entregas, vas a ir con el uy uy uy hasta que ya sí, te acercas al abismo y tienes centros de metros, pero vamos, en condiciones primaverales, sin nieve o hielo, no hay riesgo para la vida ni da yuyu.


Ese tramo con mi torpeza habitual, y con el añadido de empezar a ir cansadillo (unas cuatro horas de carrera), sin embargo nadie me pilló, y había tiempo, que era un tramo larguito. Lo de siempre, ya llegaré abajo, sin mucha prisa y sin pausa, el que me pase le dejo gentilmente adelantar -y otros lo hicieron conmigo, he visto buen rollo al respecto, tenía malas referencias de los vecinos del norte-, pero no, supongo que la gente no iría demasiado católica, porque hasta bien pasada esta zona y ya en bosque y sendero más normal, con algo de barro y justo tras calzarme una dolorosa hostia (segunda del finde), me cogieron dos, que incluso no llegué a perder de vista.

Poco a poco la bajada se fue suavizando, empecé a alargar zancada y entre los árboles veía el pueblo, hay que dar un ligero rodeo, no se entra directo, pero ya iba en modo 'racing' al llegar al último avituallamiento, saludos a gente del avituallamiento que conozco, un trago de agua, cojo algo de comida, y esta vez sí, ni 20" parado y a degüello, huele a mete y voy con fuerzas. Me meriendo fácil a los dos que me habían pasado en la caída, y como pollo sin cabeza, a meta.

Los cuatro o cinco kilómetros finales son épicos, subidas de andar corriendo, bajadas fuertes y llaneo final a lo que quedaba. En una buena subida me creo el rey del mambo por hacerla toda corriendo, giro 180º y un cabrón va y la ha hecho igual, me cago en mi padre, no le dejan a uno disfrutar de su ego, pues nada, a unos pocos metros de distancia te voy a pegar un palo que me podrás ganar pero te voy a hacer echar bilis. No se resistió más, mejor para los dos. Quedar el 88º o el 89º me da lo mismo, ese final tan anormal era por y para mí, porque sabía lo que iba a venir después. El último kilómetro raspaba el 4'/km, con fuerzas y entero. 4h41' para unos 39 km y casi +2100 m. Al cruzar la meta tuve la misma sensación que cuando llegué a aquella plaza de Chalco, México, un año ha. Me tomé unos minutos solo. Porque lo que viene después, supongo, serán unos meses malos, en barbecho, tratando de poner fin a una larguísima lesión y con la incertidumbre de cuándo va acabar esto y cómo, porque nadie garantiza nada. Está claro que una vez quitado el nervio ese seguro que no es el problema nunca más, pero si es que es esa la solución, la cosa va para largo.

He corrido bien, me lo he pasado de lujo, no nos ha llovido, he conocido una nueva carrera que me ha gustado mucho, todo ha merecido la pena. Estoy contento de haber corrido aquí, una gran experiencia. Quizá dentro de unos meses aprecie el empujoncito que también esos cinco kilómetros me han dado, porque intuía desde hace mucho que no tenía solución esto, que la operación de dejar espacio para el nervio quizá para aguerridos atletas no es suficiente, y si vuelvo a ver la luz y poder correr cuando y lo que quiera al final la decisión será la correcta. Nunca estoy feliz en una meta, suelo estar satisfecho si más o menos he hecho lo que debía hacer, pero el regusto amarguillo de esta espero que me dure una temporada, con la parte dulce de los buenos momentos, el sentirme competitivo, esas subidas atizándome, escuchando mi música y haciendo lo que quería, ese final de carrera.

Muy a mi pesar, paso de nuevo a modo paciente.
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+: Chartreuse Trail Festival

Chartreuse Trail Festival (1): KMV

miércoles, 30 de mayo de 2018

"Anda mira, un kilómetro vertical, podíamos correrlo".

Exagerando un poco, pero no demasiado, un rato antes de la salida estaba así. De centrado no tenía ni la c, con la digestión sin hacer y encima me confundo dónde está la salida. Querría haber hecho otra carrera pero no pudo ser, y me planté en este lado de los Alpes con alguna gana pero mucha inseguridad, porque el pie lleva cinco meses dándome la lata desde que me operé y cada vez tengo más claro que no tengo la seguridad para hacer nada potente. Pero bueno, para un kilómetro vertical sí que estoy.

El centro neurálgico del fin de semana es Saint Pierre de Chartreuse, un pequeño pueblo de los Alpes que tiene conexión internacional con Lyon, tercera ciudad de Francia y bastante bien conectada, por ejemplo con Madrid (Iberia Expres, EasyJet) o Barcelona (Vueling, por ejemplo). De ahí, con mucha oferta de coches de alquiler (úsese un comparador tipo Rentalcars), te plantas en 1h15' más o menos en Saint Pierre. El pueblo es pequeñito, un buen campo base para pegarse unas carreras por la zona, pero hay otra oferta turística cerca, con Grenoble, ciudad pequeña y chula, o Lyon, con bastante que ver. También puede haber planes alternativos, como alquiler de bicis eléctricas Rossignol en el propio pueblo, gastarte los dineros en la tienda Raidlight/Vertical y otras actividades outdoor.

Total que llego cinco minutos de la salida, me noto caliente para correr pero no para competir algo intenso... y me da que me he equivocado, pero ya no puedo hacer nada. La salida son cincuenta metros, curva a izquierda con paso en fila india y rampa maja. Me coloco relativamente delante, se sale antes del 'ya', me pilla algo despistado y entre el paso estrecho y los cabrones de los bastones, voy un poco tenso, pego dos acelerones para salvaguardar mis ojos de los inventos del Diablo -putos bastones, repito-, entro al pueblo bien colocado pero presintiendo que me he pasado de rosca. Miro el GPS y veo 165 ppm. Oh yeah. Ese es mi tope tope de cuestas a morir. No pinta bien. En los 30 m de llano intento relajar, pero empiezo a notar las piernas justitas. Cuando hacía mountain bike siempre me ocurría, las salidas eran importantes, siempre salía frío (había que colocarse delante, con tiempo, y te pasabas un buen rato parado) y en 300 metros estaba vacío. Esta era la misma sensación, las piernas entran en anaeróbico, te quedas vacío y empiezas a ver pasar la vida -y los rivales- sin posibilidad de recuperar a corto plazo. Empecé a penar, sensaciones de mierda, ritmo penoso y pasándome la gente por todos lados. A pesar de que el principio lo conocía y era relativamente suave -para ser un kilómetro vertical, se entiende-, sabía que poco después vendrían las rampas buenas, porque 900 m en 3,7 km dan idea de que tiene que haber soberanos rampones.

Sin fuerza, sin ritmo, vacío, algo revuelto. Mi primer kilómetro vertical me estaba encantando, oye. 25' tardé en recuperarme. 25 de 45. Una tontá, vamos. Cuando encontré las buenas rampas no era competitivo, no era corredor ni era nada, joder qué mierda, por qué poquito me he pasado -creo- y madre mía las consecuencias. La madre de todas las rampas, sin embargo, se me dio bien, un paredón espectacular que con un poco de barro no subes, y no exagero, pasé a un par de corredores (creo que los únicos de toda la carrera) y agonicé bastante. Conocía hasta aquí y no sabía lo que quedaba... y quedaba mucho. Una zona de pradera y buena visibilidad me supusieron algo de motivación porque se empezaba a acabar aquello, al fondo se veía un pico -La Scia- pero no sabía si se subía hasta arriba arriba, miraba a ver si veía algún monigote en la distancia, pero no atinaba a distinguir alguna camiseta llamativa. Sí, claro, se subía hasta arriba del todo, nos ha jodido, un tramo vertical, con piedras de las que cada escalón te llega a la cadera, pero siendo el final no tiene más misterio que acabar como sea.


Aparte de algún pensamiento de "qué hago yo aquí" y "soy un puto fraude", las sensaciones de auténtica mierda y el decepcionante rendimiento general, estuvo curioso, no me apasionó y no me veo corriendo muchos kilómetros verticales. Me gusta subir, no se me da mal, pero no me aporta mucho esto del kilómetro vertical, la verdad, qué le vamos a hacer, pero bueno, no está mal haber probado. Pedazo de calentón encima para tener que volver a pie, porque o alguien te va a buscar o te bajas a patita, cosa que me jode porque al día siguiente tenía que hacer 23 km y +1300 m*, ahí más o menos ya estaba seguro de que sí haría la segunda "etapa", son tres días -sin contar juntos en ninguna clasificación- pero yo iría día a día y sin tener molestias en el vertical, iría a por la siguiente. En fin, un poco decepcionado no por el puesto o tiempo, eso me da lo mismo, si no por la forma tan torpe de correr. De charleta, tratando de bajar muy suave para no cargar los 'quads', pero ya está hecho.
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* Durante la cena descubrí que era un poco más, 26 km y +2300 m. ¡Jor!. Cara de gilipollas nivel dios. Claro, yo me preguntaba por qué salía a las 08h00 cuando serían unas tres horas de carrera, pero con esto de cuatro horas no bajo ni loco y más de uno y de dos se irán a cinco o seis, con lo que la hora de salida está más que justificada. Así preparo las carreras, qué caso el mío.



+: Chartreuse Trail Festival

Run the History - Vía Azteca

viernes, 22 de diciembre de 2017

El 21 de abril de 1519, Hernán Cortés y otros 400 españoles arribaron a la costa atlántica de la actual México. Observados los movimientos, los corredores-mensajeros del imperio azteca informó a su emperador Moctezuma en una rápida carrera por relevos que les llevaría a Tenochtitlán. Los painani eran expertos corredores que tejían una tupida red de mensajería por todo el imperio para informar de las noticias más importantes que requerían una respuesta más urgente. Eventualmente servían de correos de productos de lujo como pescado fresco o nieve para el emperador.

Casi 500 años después, siguiendo la ruta original con la mayor fidelidad posible exceptuando que el destino no sería Tenochtitlán, actual Ciudad de México, sino unos kilómetros antes por motivos de seguridad, completé 450 kilómetros en siete etapas, corriendo y en solitario.



Painani, los mensajeros del imperio azteca 

Veracruz-Tenochtitlán, la carrera tras la llegada de los españoles


Vía Azteca: seguimiento

Vía Azteca: ruta

Vía Azteca: material

Paynalton, el corredor veloz de Moctezuma

Vía Azteca: vídeo

Bonus: en México me hicieron una larga entrevista, de las que estás cómodo y se habla fácil. Así da gusto.




+: Run the History@runthehistory

Run the History - Spartatrail

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Fidípides (y no Filípides) posiblemente sea el único de los corredores de la historia "con nombre y apellidos" que hemos conocido como mensajero. Aunque la leyenda dice que corrió de Maratón a Atenas para anunciar la victoria de la batalla de éstos sobre aquéllos en la Primera Guerra Médica, la realidad supera con mucho esta historia. No corrió una maratón, sino que fue de Atenas a Esparta y vuelta, lo que es una distancia de cerca de 500 km en unos cinco días; intentó conseguir la ayuda para su pueblo ante el inminente ataque persa; y encima la ayuda aunque no se denegó, sí fue pospuesta. Atenas se tuvo que defender ella sola (con una pequeña aportación de plateos) y los distintos corredores-mensajeros pusieron su pequeño grano de arena en esta historia, la de una guerra que pudo cambiar el curso de la humanidad.

Fidípides me llevó de Esparta a la capital griega, 243 km non-stop, solo, sin asistencia, sólo ocho puntos de avituallamientos líquido con un par de botellas de agua cada uno. De Lacedemonia a Ática, pasando por la Argólida, por Nemea, Corinto o Megara, pura historia de civilizaciones milenarias. Cuarenta y siete horas siguiendo los pasos del corredor más famoso de todos los tiempos.


Una larga pero -para mí- interesantísima parte histórica; y una extremadamente larga batallita personal.

El Imperio Persa

Atenas, siglo V a.C.

Esparta, siglo V a.C.

Las Guerras Médicas

Fidípides en «Historias» de Heródoto de Halicarnaso 

Hemeródromos, los corredores-mensajeros de la Grecia clásica 

La batalla de Maratón 

La leyenda de Maratón


Spartatrail: ruta

Filípides, el hemeródromo ateniense

Spartatrail: vídeo

Bonus: a la vuelta de Grecia me hicieron una muy buena entrevista. Carles Aguilar, periodista y corredor, me llevó en un breve resumen de mi vida deportiva con la mano experta de alguien con muchas tablas. No es la primera vez que me entrevista alguien, pero sin duda es la mejor, con diferencia.



+: Run the History@runthehistory

€uros: nos meten los aparatejos por los ojos

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una de las noticias directas del sector empresarial del trail es que Raidlight ha entrado a formar parte de Rossignol. Sobre el papel parece buena operación: por una parte, crecer requiere de inversiones cada vez mayores, entrar en nuevos mercados, responder a los nuevos retos, etc. y conseguir esos recursos económicos no es fácil; por otra parte, todo lo relacionado con la nieve lleva décadas tratando de desestacionalizarse, desde Salomon a Dynafit, de las estaciones de esquí a los centros de mountain bike o las Estaciones de Trail, la nieve es cada vez más imprevisible, de crecimiento nulo o negativo, dependiente de la meteo y climatología y con años valle importantes. El Grupo Rossignol es 100 % nieve -Rossignol, Dynastar, Lange y varias más muy técnicas de bastones o patines de hielo-, y aunque con su marca Rossignol ya empezó a explorar nuevos mercados, recuerdo ver ropa de bici (de carretera, el-nuevo-golf) en su tienda de Chamonix hace dos años, o su línea de running/activa también reciente, no ha sido nada serio. Con este movimiento de un plumazo el Grupo Rossignol entra en el trail y en el de trekking-hiking-alpinismo (con Vertical, la marca "lenta" del Grupo Raidlight). A priori ya digo que parece un buen encaje de piezas pero requerirá de varios años para ver si esto es correcto. Según informaciones fidedignas, no hay cambio de sede, ni de dirección, ni va a desaparecer o diluirse la marca Raidlight ni nada por el estilo, pero sí habrá sinergias y se reforzarán mutuamente, como por ejemplo si Raidlight y Vertical son especialistas en mochilas, es fácil imaginar en quién recaerá el desarrollo de las futuras mochilas del resto del grupo, ¿no? O que si Rossignol tiene el departamento de botas en Italia y tienen unas instalaciones muy buenas, ¿no se usarán para zapatillas Raidlight en un futuro? O la posibilidad de que Raidlight y Vertical usen los servicios comerciales y distribución en aquellos mercados donde Rossignol ya está asentada desde hace décadas.

Aunque con un impacto muy limitado en el trail o el running europeo, pero con cierta presencia durante años en Estados Unidos, la marca Pearl Izumi -que recuerdo, fue comprada por Shimano hace poco- dejará de fabricar zapatillas y complementos para correr y se centrarán en la bici. DEP. Empezó a probar lo de correr en 2003, en 2004 ya estaban en España pero nunca consiguieron despegar. A pesar de algún destrozo, corrí con unas Pearl en la Jungle Marathon en 2004 y guardo excelente recuerdo de ellas. Por cierto, Shimano ha comprado Lazer, cascos.

GoPro y Fitbit bajan de escalón, se meten en situaciones embarazosas, aunque sigan vendiendo un montón y sean referentes en su sector se han estancado en beneficio. Ambas no se han quedado de brazos cruzados, por supuesto, no están lamentándose y viendo cómo su negocio se desmorona, GoPro se está aliando con grandes empresas como BMW (y decenas más), desde hace poco patrocina el equipo de Formula 1 Red Bull e incluso sale en películas como Mascotas. Fitbit se convierte en colaborador técnico (o alguna definición de mierda similar) de la Maratón de Nueva York, na más. Por cierto, GoPro presenta su Karma, dron, anteayer. Mu chulo él. Con su estabilizador que puedes desmontar como paloselfi (como ya había hecho Xiaomi, les crecen los enanos).

(Ah, hablando de Nueva York City Marathon, ya hay sentencia. ¿De qué? Por si no lo sabes, un tipo denunció a la maratón más famosa del mundo porque su sistema de lotería de dorsales contraviene la ley federal, y es que había que pagar para obtener o no un dorsal (=premio) pero no tenían autorización para hacer loterías. 2,1 millones de dólares por cinco años haciendo esto. ¿Alguien recuerda alguna carrera de montaña donde se hacían loterías pero había que pagar por el boleto? Pues eso, que dudo que tenga/tuviera autorización de las Loterías del Estado, ¿no?)

Y siguiendo con maratones de asfalto, la de Milán cambia patrocinador técnico por... Armani. Oh yeah. ¿Se pedirá etiqueta? ¿Línea técnica de Armani en el horizonte?

El día antes de la era de la presentación del nuevo Iphone 7, se sacó esta estadística de wearables (por unidades, no facturación ni beneficio), interesante:


Por cierto, que Apple se ha aliado con Nike para hacer frente a la gran competencia, especialmente Garmin, FitBit y Polar según las informaciones. Nike y Apple ya tuvieron su affaire pero personalmente me daba la sensación de que era en ese caso Apple la que no mostraba demasiado interés por la relación, ¿y ahora habrá sido al revés? GPS y resistencia al agua son sus principales novedades. Como les ha pasado en los móviles, Apple ha pasado de cazador a presa, ¿demasiado tarde para la marca de la manzana? ¿O barrerá del mapa? Porque tiene precios competitivos. 

Repito: GPS y resistencia al agua. 2016. G-U-A-U.

Hablando de estancamientos, Asics vende un 5 % menos en el primer semestre. Aun así factura 1800 millonazos en este periodo, casi casi lo que tengo en el banco.

Un movimiento interesante en España de una de las marcas gordas, New Balance, que ha comprado la distribuidora española y no cambiará la gente que hay en ella. Es un movimiento que se ha visto en otros sectores como bici (Specialized) o aparatejos de muñeca (Garmin), lo que es claramente una muestra de legitimidad de estas distribuidoras y les confirman su buen hacer. Under Armour se pone más seria en España y distribuirá ella misma -ya comentado- y la curiosa primera acción es cerrar su outlet. Desconozco la razón de esto, pero me parece un guiño a las tiendas.

Aunque en España no son apenas conocidas, la web de tracks AllTrails ha comprado EveryTrail. Para los que usan Google Earth les sonará esta última, porque si tienes la capa activada, te aparece el icono, lo mismo que ocurre con Wikiloc. EveryTrail era propiedad de TripAdvisor desde 2011. Aunque este movimiento es menos sonoro que MyFitnessPal, Endomondo, Rustatic y Runkeeper, sigue el movimiento apperiano.

Tras el Suunto Spartan, el Garmin Chronos, que no deja de ser un Fénix 3 HR requetepremium. Con todas las pijotadas disponibles en el mercado más acabados en cuero, titanio y no sé qué más. Pocholada para los más pudientes, porque va de 900 a 1500 (dólares, que en euros no cambiará mucho). ¿Recuerdas que una vez hablé de que Garmin había hecho una sección de relojería? Pues ahí lo verás, no en tiendas deportivas. Titanio. No hay más que decir.


De la misma marca, han presentado el 35 -gama media, 'smartwatch-alike'-; la nueva Virb (con control por voz), se admiten tocamientos (¿le hará a GoPro un Ambit?; tras la prueba de DC Rainmaker, ahora mismo está a la par con la GoPro Hero 5, lo que es decir mucho); y anuncia que De Lorme seguirá haciendo mapas de papel y no tienen pensado eliminarlos del mercado por mucho que Garmin sea 100 % digital: buena decisión y valiente, en mi opinión, pero se entiende porque es Garmin, vienen del outdoor de verdad. También han anunciado una fortísima inversión para ampliar instalaciones cuyo fin parece ser fortalecer su presencia en aviónica.

Me alegra saber que Polar está retomando de nuevo el camino del cual se alejó preocupantemente hace años. Han presentado recientemente el M600, no es un tope de gama, no es para trail, pero me ha resultado interesante la apuesta por Android, ¿y si por ahí fuera el futuro y Garmin y Suunto se hayan equivocado? No lo sabemos. Por ahora.

Y como éramos pocos, parió la burra: TomTom, que últimamente están muy activos, ha presentado su modelo Aventurer, que sin ser todavía un Fénix/Ambit, apunta maneras, se pueden seguir tracks y tal. ¿Se acabará el bipartidismo Garmin/Suunto? Porque Polar y TomTom están al acecho. Apasionante cómo está el tema de los aparatejos electrónicos, mucho talento hay por ahí, grandes inversiones y babas para los que nos gustan estos aparatos.

No tiene mala pinta, ¿eh?
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'Soft flasks' EazyFlask Raidlight

viernes, 19 de agosto de 2016

Hace poco más de un año por este blog hice la prueba de la primera experiencia de Raidlight en bidones blandos. Por problemas de calidad, cesó la tarea de producción que realizaba Hydrapak y se buscó un nuevo suministrador, manteniendo características, tratando de mejorar si se podía, e incorporando al benjamín de la familia, un nuevo soft de 150 ml.

En un año varias marcas se han subido al carro de los soft con pipeta, como Scott; otros que vendrán, como Osprey; gente incluso patrocinada por otras marcas usan los soft Raidlight. Creo que el sistema está más que legitimado y como ya he comentado en otras ocasiones, para mí, es el sistema de referencia y el que se debe batir, pero en esto hay muchos gustos y sigue habiendo reparto aunque decantado al soft normal -lo que no significa que sea lo mejor, sino que puede ser lo más económico, lo que está más al alcance, etc., una cosa son los resultados de venta o de visibilidad y otra es interpretarlo, son dos cosas muy distintas- a mi modo de ver: otra cosa que molaría ver en estadísticas de esas tipo Ironman que ojalá florezcan para poder opinar con más base.

Los soft de pipeta no son una invención original Raidlight, pero sí la popularizó y desarrolló un poco más, por ejemplo incorporando el aislante térmico del tubo. De paso le incorporó una boca de gran diámetro (¿la más grande?), algo que increíblemente algunos no habían contemplado. Y para 2016, los nuevo soft de Raidlight -rebautizados EazyFlask- podían mejorar otro poco:

· plástico algo más grueso: hay que reconocer que los soft -todos- son algo delicados, también se usan sin muchos miramientos, se meten en ocasiones a hostias, con lo que un pelín más de grosor creo que ayudará a su durabilidad; hay que tener cuidado con cuánto espesor le das porque el tipo de plástico que lleva es pesado -lo puedes comprobar si tienes una bolsa de hidratación, son bastante pesadas- para que no se dispare el peso; también es un plástico más suave, entrar algo mejor al deslizar algo más, pero esto es afinar bastante; ayuda también que la forma es ligeramente más estrecha, también colabora a que entre algo mejor (como es lógico, si es más estrecho y quieres mantener el volumen, de algún sitio lo tienes que sacar: algo más largo, ver foto);

· se cambia el color, el antiguo, traslúcido-casi-transparente y sin color permitía ver muy bien lo que quedaba, pero es fácil que amarilleen, y aunque no afecte en nada, estéticamente no queda bien; y si le echas isotónicos o guarrerías por el estilo, coge color, como todo, pero en uno transparente se ve más, es una mera cuestión estética, sin más; ahora son de un azulón bastante típico en bolsas de hidratación desde hace más de 20 años;


· la boquilla aparte de salir agua/cerrada apretando, también gira sobre sí misma para bloquearla, por ejemplo para transportar; porque sí, hay algo peor que encontrarte con un charco en el maletero del coche antes de empezar a entrenar y es que encima se te haya mojado la ropa o la mochila;

· la pipeta tiene una parte dentro del soft un poco, lo cual permite a los más altos, sacarla más y que le quede más cómoda; si no lo vas a hacer, puedes cortar, o dejarlo, que es cuarto y mitad de gramo;

· y la más importante, si tu mochila no va bien con pipeta, no te gusta -arderás en el infierno por contradecir mis gustos- o lo que sea, le puedes poner una boquilla estándar, pues la incluye; es decir, sí, tienes los dos sistemas, con y sin pipeta; no es para andar poniendo y quitando a diario, pero sí permite el intercambio.

Resultado: pues muy bien, hace su trabajo perfectamente; es difícil juzgar si el plástico es más resistente -también sería algo más aislante, ¿no?- pero me lo creo; las "costuras" soldadas tienen buena pinta; me sobra el tramo de tubo interior pero no lo he cortado; he probado a quitar y poner la boquilla, correcto, poner la pipeta otra vez requiere habilidad y no es rápido; cuidado con apretar mucho que luego hay que soltar, un poco más de rugosidad no estaría mal; seca muy rápido por ser muy suave por dentro y por fuera; quizá entre un poco mejor por esta suavidad externa. En definitiva, hace su trabajo muy bien y le sigo confiando mi hidratación a los EazyFlask. 54 gramos. 39 mm de diámetro de boca.


El benjamín de la familia

Para esta temporada también se ha añadido un nuevo tamaño, el de 150 ml. Honestamente, no le veía mucho sentido a priori, más que nada por la mentalidad trailer cerrada. Pero hay más mundo. Este verano, de barbecho, lo he usado a diario en entrenamientos cortos, evitándome usar riñoneras y yendo un poco menos seco. Batallita: hace más de quince años en un entrenamiento con mucho calor, de hora y poco sin agua, al poco de llegar a casa me noté que la garganta no estaba bien, me quedó una molestia, como una pequeña herida. Aunque sólo me molestaba en verano, tardó unos cinco años en curarse. Así que hasta yo he aprendido y debo hidratar un poco, no por beber en sí y que el cuerpo lo necesite, sino por tener un tejido, una piel, hidratada. Para una hora a 40 ºC, me perdonen los médicos, pero yo no necesito agua, claro que te deshidratas un poco, pero vamos, que muy levemente, no pasa nada, y me da pereza salir con riñonera. Precisamente para esto es donde le he visto el sentido a esta minibotella blanda, para rodajes cortos en verano en los que con el pequeñín puedo evitar llevar riñonera.

Otros usos podrían ser: llevar una reserva de agua en caso de emergencia en el fondo de la mochila; para completar la hidratación, pues entra en cualquier bolsillo; para salidas en las que haya que esperar un buen rato y no puedas/debas tirar nada, vacío no ocupa ni pesa nada; quizá para completar un volumen mínimo en alguna carrera; o como emergencia, por si se te rompe o pierdes un soft; para que se entretenga un poco la chiquillería, les mola, es de su tamaño.

Es muy ligero, ocupa muy poco vacío... pero siguen siendo 150 gramos, lo que, aproximadamente, un móvil-patata actual, no es poco. Según mis pruebas: en camisetas no voy bien, no he probado en una realmente ajustada, posiblemente ahí sí se puedan llevar; en pantalones normales cuando va lleno y el bolsillo es amplio se nota y es algo molesto, aunque no te los llega a bajar, en cuanto va a la mitad (dos traguitos, y pequeños), ni te acuerdas; perfecto en mallas; perfecto en pantalones con bolsillo trasero, aunque personalmente no me gustan y tiene el problema de que si lo metes con las llaves, tienes que tener mucho cuidado de que no se te caigan al sacar el soft; más que perfecto en pantalones con malla pero sólo en los que ambas piezas van unidas, en alguna marca son dos piezas completamente separadas o no está unido el pantalón y la malla en el exterior -donde van los bolsillos-, entonces estás en el mismo caso que un pantalón normal, no pantalón-malla. 22,6 gramos. 21 mm de diámetro de boca.

En fin, que pensé que no iba a usar algo así en la vida y al final lo he utilizado muchísimo, producto no para uso hard core, pero no todo es para la vida dura y esforzada, hay vida más allá de eso.


+: Raidlight EazyFlask 600 ml, 350 ml, 150 ml

Zapatillas Raidlight Team R-Light 004

jueves, 30 de junio de 2016

Tras las 001, las 002... las 004. Sí, falta una, hubo cierto problemilla. Pero creo que el tiempo extra ha servido para algo y se ha aprovechado a conciencia.

Me lo he tomado con bastante calma, y mucho después de acabar unos cuantos kilómetros (casi 1200) han pasado varios meses hasta que me pongo a redactar esto. De paso he ido recopilando opiniones de usuarios reales, e incluso sé lo que opina la marca para desarrollar la futura evolución. Vamos, que me lo he tomado con tanta calma que casi la liquidan cuando aún no he comentado nada.

Me gustaron mucho las 001 y 002, pero sé que el concepto era progresivamente divergente con la tendencia del mercado, y al final una marca en un 80 % tiene que seguir al mercado y ceñirse a él, eso no limita la innovación, las ideas propias o la idiosincrasia de la marca, pero al final son empresas que deben ser rentables, primero para sobrevivir y luego para hacer dinero, que es el fin último de toda empresa, no nos engañemos. Las zapatillas de trail se han ido haciendo más ligeras, más flexibles... y hasta cierto punto cada vez menos montañeras, muchas sólo mantienen la suela con tacos, pero el resto puede pasar perfectamente por una zapatilla de asfalto, de running o incluso de competición, y diría más ¡casi de triatlón! Luego en los pies -sobre todo en ultras- se ven modelos mucho más convencionales, más reforzados, más pesados y más serios de lo que alguno nos intenta convencer, pero no deja de ser cierto que las zapatillas han ido adelgazando, se han ido simplificando y a la vez el usuario tipo se ha ido adaptando en un proceso de retroalimentación (sustitúyase por feedback para los modelnos) interesante que últimamente ya se ha ralentizado pero que seguirá deparando momentos sugerentes. Como veis, aún no he mencionado la durabilidad, porque en general ha sido el gran sacrificado en este tiempo, asusta un poco ver lo que están durando algunas zapatillas en estos tiempos, pero es que, amigos, ¡no se puede tener todo! Afortunadamente hay gente buena por este mundillo que aún trabaja con seriedad y rigor y mejora las zapatillas en peso sin sacrificar en exceso otras variables, diría más, casi todas las marcas tienen modelos serios pero a la vez tienen alguno que si no es humo, es conato.

Como decía, de la dupla 001-002 al 004 hubo bastante hueco, mal comercialmente porque se dejó tiempo sin relevo, pero se aprovechó para hacer algo más que una evolución. Podría ser otro modelo con otro nombre perfectamente porque es muy diferente, pero se decidió mantener la nomenclatura. Casi habría que buscar con lupa en qué se parecen ambas, quizá más en el concepto, en la idea de lo que debe ser una zapatilla de trail ("filosofía") que en las diferencias y similitudes viendo ambas juntas. Y la idea de Raidlight es una zapatilla de montaña, de verdad, desarrollada por alguien que sabe que una molestia o un fallo no se solucionan levantando la mano y parando un taxi. A veces me sorprende ver algunas zapatillas y pienso cuántos kilómetros ha hecho su diseñador en montaña con ellas para concluir que eso es una zapatilla para la montaña; o cuántos ha hecho el que ha aprobado el diseño, y no me refiero a colorines precisamente. Las 004 siguen siendo zapatillas de montaña, reforzadas en su perímetro, con una suela agresiva, estables y de todo uso.


La quimera del todo uso

Con dos modelos en el mercado cuando se lanzó (este y el peculiar Dual Finger) lo lógico es hacer una zapatilla para todo. ¿Y cómo haces algo "para todo" si el terreno es muy variable, las condiciones climáticas cambiantes, el coeficiente de rozamiento es totalmente heterogéneo y encima quieres que valga para muchos tipos de usuarios? ¿Se puede hacer, existe este producto? No, por supuesto que no existe el producto perfecto para todo. Pero se puede intentar la aproximación, y de hecho es el grueso de las ventas de todas las marcas. Diría más: el trail es eso, un para todo en forma de entrenamiento o carrera, en el mismo día -especialmente en distancias largas-, subes y bajas varias veces, puedes pasar fresco y tostarte, te puede llover, tienes que cruzar ríos o pisar nieve, vas a 2 km/h o a 14, vas con técnica fluida o dando zapatazos, e incluso puedes variar la masa total en tres o cuatro kilos (de salida, lleno de agua, a ir vacío de todo). Así que si no tenemos la posibilidad de cambiar de zapatillas cada kilómetro, igual que adaptamos longitud de zancada, técnica, pisada, atención, pensamientos o incluso motivación a cada situación, la zapatilla dado que no se puede adaptar debe ser la menos mala en cada situación y que en el conjunto sea lo mejor posible. Nada fácil y quebradero de cabeza de ingenieros.

No creo que sea totalmente imprescindible ser corredor y/o trail runner para desarrollar zapas de trail, pero si no es así, se debe contar con buena información para que te ayude a interpretar los datos, que no dejan de ser, en la mayoría de las ocasiones, percepciones y sensaciones, con el peligro que ello tiene. Además de nuestras sensaciones, muy particulares, hay que ver dónde corres, si tu terreno es particular, peso, técnica, etc. Raidlight tiene su equipo de probadores que trata de ser lo más representativo posible de la realidad trail, con cierto sesgo hacia Francia y los Alpes, lo que no está mal estando nosotros donde estamos y con el tipo de montaña que solemos emplear la mayoría. A todo esto le añades las ideas de la propia marca y tratas de conseguir los resultados fijados por el pliego de condiciones, el que dice qué es lo que quieres desarrollar, la guía a seguir.

Manteniendo un 95 % de su estabilidad -pero quitando capas de material y refuerzo-, mejorando mucho el agarre -especialmente respecto a la 002 por tener menos altura del taco-, estando posiblemente tan protegida como aquellas, incrementando la flexibilidad -sin ser supereactiva ni ser un chicle: no estaba en el pliego- y consiguiendo reducir ostensiblemente el peso, en la mano, el objetivo parecía conseguido. En los pies, y tras la pequeña adaptación que requiere la suela que comento más adelante, para mí se ha logrado, sin ser perfecta en nada no tiene grandes lagunas y es una zapatilla fiel y noble, de las que requieren su tiempo pero que va gustando, progresivamente, que dudo que enamore al principio, pero que pasando horas con ellas te das cuenta de que es un producto bien pensado, desarrollado y fabricado.

A nivel corredor, se comporta como se espera, buena transición talón-medio-antepie, buena amortiguación trasera -amigos, sí, la gran mayoría de la gente sigue entrando de talón, y en ultras diría que la totalidad una vez pasadas unas decenas de kilómetros- y estable sin sentirse negativamente la pieza gris que ayuda a ello a la cual yo le atribuyo gran parte de la estabilidad de la zapatilla. Uno de los miedos que un servidor tenía es que al quitarle capas, costuras y refuerzos la estabilidad a nivel tobillo -gran problema que tengo- se resintiese: afortunadamente no es el caso y creo que es una zapatilla también (repito, también) recomendable para gente con problemas de tobillo, y desde las 001 no he sufrido ni un esguince de tobillo, algo que aún no me puedo creer con mi historial pasado.

En mi caso ayuda la plantilla Supinator, genérica pero lógicamente desarrollada para supinadores, que no deja de ser un subtipo de pisada minoritario pero que tiene características comunes. Las plantillas, desarrolladas por el especialista francés Sidas, en mi caso me han hecho olvidar progresivamente las ortopédicas, con lo que me ahorro un buen dinerito, las cambio con más frecuencia y mis pies, musculatura y articulaciones permanecen sanos hasta la fecha. En el caso de las Supinator una protuberancia en la zona de los metatarsos y una amortiguación extra en la misma zona son las principales diferencias. Hay versión pronador (Pronator) y más ligera (Ultralight) -aparte de la neutra incluida en la zapatilla- que además deja más espacio al pie, obviamente cada una con sus diferencias en cuanto a materiales, refuerzos y demás como debe ser al responder a diferentes solicitaciones.

Hablando de espacio, es general el comentario de que agobian en la primera puesta, es cierto, pero aísla la sensación al meterlas del espacio real que tienes. Y te digo el porqué: la lengüeta va cosida y ceden los laterales al ser elásticos mediante un par de triángulos de material similar a neopreno (implica no tener que desabrochármelas en meses, si así lo deseas); el interior también está bastante acolchado, especialmente en el mediopie; y son algo calurosas. Las tres cosas, aparte de que la zapatilla es nueva la primera puesta y las sensaciones de ponerte cualquier zapa nueva son siempre diferentes hacen que se piense que ajustan demasiado, e incluso que no es tu talla. Tómate tu tiempo y piensa en el espacio de los dedos, si te aprieta en el empeine y/o el talón, porque esa es la medida real de tu talla. Tras un par de puestas te olvidas de esa sensación, sobre todo si las usas a diario (yo desde hace muchos años uso las mismas zapatillas en montaña y fuera de ella, con lo que mi adaptación es más rápida) pero si consigues aislar la sensación inicial de apretura-agobio, te das cuenta de que la horma deja espacio a los dedos -excepto pies desparramaos-, ajuste muy bien en la zona del mediopie para que la sientas más unida, no es estrecha en el puente y que si realmente es tu talla y/o la horma no te va mal, en mi opinión me parece excelente, cómoda, amplia donde debe serlo, ceñida para tener buen tacto general y amable con los pies. No me importa algo más ancha de dedos, en general me adapto bien a las hormas porque mis pies no son especiales, pero es la zapatilla estándar -sin mediasuelas sobredimensionadas- que me trata las plantas mejor, cero ampollas y uñas negras, fascias plantares en buen estado y sensaciones buenas. Lógicamente esto es bastante personal pero se tenía ya la base de las 001/002 y era buena, aunque ya digo que a la primera puesta engañan y no enamoran. Honestamente prefiero esto y que luego me vayan muy bien -como es el caso- al engaño tan extendido de blanditas, cómodas, amplias y que luego estés jodido y arrepentido en doce entrenos.

Sigue siendo una zapatilla reforzada, pero ahora se puede contar con mejores materiales, más ligeros, y por qué no, con más conocimientos para conseguir unos refuerzos del pie 360º sin que supongan apenas unos gramos de peso. Personalmente no comprendo cómo gente corre con zapatillas que más parecen de milla urbana que de montaña (suela aparte), no es que yo no pueda, es que los x gramos menos pueden -y tienen- sus contraprestaciones. Hace mucho leí que 100 gramos por pie era un 2 % menos de energía gastada. Es una diferencia importante. Pero seguro que hay unos cuantos estudios más que hablan de cómo un dedo roto, una sobrecarga de sóleo o piramidal o una lesión pueden frenar tu rendimiento. No todo es peso, es importante, pero no lo único. Como siempre digo, el problema del peso son las sensaciones... y que es lo único que podemos medir. El día que alguien mida otras variables -y las sepa interpretar- va a ser interesante.

Michelín en Le Mans

Una de las claves de la zapatilla es la suela. Empiezo con una metáfora automovilística.

Cuando Michelín fue echada a patadas de la Formula 1 porque se querían unos neumáticos iguales para todos y de rendimiento programable y dirigido, Michelin se mosqueó mucho y sacó todo su arsenal tecnológico para las 24 h de Le Mans a modo de escaparate. En este país en el que hay un director de equipo de F1 por español, todos sabemos que se usan dos o tres juegos de neumáticos de media por carrera de Formula 1, la cual tiene una duración de una hora y media aproximadamente; actualmente los coches más potentes de Le Mans rondan los 1000 CV, los neumáticos permiten rodar cuatro horas sin cambiarlos y las frenadas y pasos por curva (velocidad en curva) son similares a F1. Y encima Michelin llegó a hacer unos neumáticos que permitían rodar hasta en lluvias moderadas. Neumáticos slick, sin dibujo, para lluvia, alucinante. Cuatro veces más tiempo en pista, pilotos que pueden atacar en las curvas, que permiten rodar en lluvia, ¿cómo lo hacen? Ni idea, nadie lo sabe excepto ellos, pero desde luego no es con una tecnología estándar, no es seguir el camino de los últimos cien años y seguir exprimiéndola, era otra cosa. (Por supuesto, ni en sueños veréis esos neumáticos en un coche de calle ni en la suela de ninguna zapatilla, que nadie se flipe igual que no verás los neumáticos pata negra de retos de consumo que rozan 1000 veces menos que uno convencional)

Si quieres seguir los pasos de los demás, el camino ya está abierto. Abierto, transitado, asfaltado y hasta con peajes. Las primeras suelas de Raidlight eran las clásicas, caucho, muy buen rendimiento, gustaron bastante; las segundas incorporaron Ice Lock, que sin tener aparentes problemas añadían el plus de agarre en invierno, hielo y demás (hace poco alguna marca lo ha inventado de nuevo cuando es una tecnología con unos cuantos años, pero lanzas comunicados de prensa y que te los publiquen tal cual es taaaan sencillo); para las 004 se ha cambiado el paso y se ha tirado por otro camino. El material ya no es caucho, es poliuretano, presente en algunas zapatillas, pocas, especialmente asfalteras, rápidas, ligeras, pero que yo sepa no en trail. El peso de las suelas es un porcentaje importante de una zapatilla, por eso veréis que algunas empiezan a enseñar mediasuela, se espacian tacos o lucen taqueados de perfil bajo. En ocasiones se hace porque el peso es inferior, porque ya digo que tienen una buena influencia en el conjunto. Dado que Raidlight vende las suelas para resolar, se pueden pesar con facilidad y comparar: 119,9 gramos vs. 75,8 gramos. ¡Un 40 % más ligera!


¿Es el poliuretano tan ligero respecto al caucho? No, es que no lleva una base estándar, sino que es una malla textil -con una cuadrícula de poliuretano para que en cualquier apoyo, por muy raro que sea, siempre tengas con qué agarrarte al suelo- muy ligera y que permite eliminar esos 1-2 mm de toda la suela de caucho que son la base. Con la ganancia de peso puedes aumentar el taco (en las 004 hasta los 6 mm, un soberano taco) y aún sigues casi en la mitad de peso. ¿Ahora comprendes por qué se atacó el problema de la suela como una prioridad? ¡Puede ser entre un tercio y una cuarta parte del peso total de una zapatilla!

¿Y el agarre? Francamente bueno por dos razones: el material sigue teniendo un buen coeficiente de rozamiento, muy similar al caucho y porque se desgastan mucho menos los cantos, quedando vivos (afilados) más tiempo. ¿Y la durabilidad? Con la dureza actual -diría que casi excesiva-, en el momento de las fotos, este par tiene 1167,9 km y conserva un 50-60 % de la altura de los tacos. Por eso digo que casi es excesiva la duración. Todo muy maravilloso, ¿defectos? Dos: uno, se siente dura, hay que acostumbrarse un poco, parece que vas a patinar al principio, sólo necesita un tiempo extra de familiarización en piedra, porque en tierra es brutal, date/daos ese tiempo y listo. Dos, piedra mojada, sin ser mala, lo dejamos en correcta, más o menos la media, no debería ser considerado un defecto si estás en la media, pero sí diría que es lo menos bueno de la suela,porque ya digo que en otros aspectos es excelente.

Como curiosidad, se tardó en conseguir la dureza adecuada porque no había experiencia previa en trail y en esos pares de ensayo-error alguno adolecía de más tracción y menos durabilidad hasta arrancar los tacos. Algo que no os enseñarán en ningún otro lado: foto superior, tacos arrancados de un proto, demasiado blandos y frágiles; foto inferior, suela con casi 1200 km. Para esto valen los protos.


Creo, y pienso que no me equivoco, que se le podría bajar la dureza unos puntos, ganando en tracción y sin perder apenas durabilidad, que ya digo que ahora me parece excesiva porque es raro que una zapatilla dure tanto, ¡y hasta contraproducente para el capitalismo que se basa en vender, atontarnos y vender más!

Más detalles

¡Peso! Por dios, adónde vamos sin el peso. 387 gramos, con plantilla Supinator, amortiguación media y talla (creo) 11 UK/11,5 US/46 EU/30 JP (al no usar plantillas ortopédicas uso ya un par de números menos como poco, esta de hecho me quedaba un pelo grande): en la media de zapatillas reales y tallas reales. Cordaje de sección circular, muy buena durabilidad, y que en mi caso si quiero pisar montaña tengo que cruzarlo normalmente. Bolsillo elástico para cordones, realmente creo que es un inventazo, no tanto por guardar el cordaje, sino porque al reducir las vibraciones se desatan muchísimo menos. Casi toda la zapatilla lleva doble costura. Tirador trasero.

Sigue el concepto Custom Shoes System de plantillas, amortiguación, resolado y otros accesorios. Lógicamente cuando haces una apuesta así de novedosa no todo puede triunfar, nadie tiene éxito en todo, y de una forma natural algún accesorio irá desapareciendo y otros se mantienen. E incluso alguno puede llegar en el futuro.

Y durabilidad...

Después de las fotos nuevecita de una tarde de invierno a una primaveral entre dos épocas de barro por fin las lavé y le hice unos retratos. Tras casi 1200 km puedes ver:

· Suela en excelente estado: aunque es difícil saberlo porque cada taco tiene un desgaste, entre el 0 % de los tacos delanteros exteriores y el 100 % de los traseros, midiendo unas cuantas veces en bastantes puntos, concluyo que debe de ser un 50-60 % respecto a nueva (por ejemplo, en la foto, 4,11 milímetros de profundidad en la zona media del antepie, original 6 mm). Tiene algo de truco: las he probado bastante en invierno, ha habido barro y terreno algo blando -respecto al verano- aunque no corro precisamente por prados y en montaña pillé bastante nieve de ahí que tengan un aspecto bastante nuevo y poco rozadas. La temporada del año en el que la usas -y tu peso, forma de pisar, terreno, etc. etc.- es una variable a tener en cuenta para la duración de la suela, se debería decir cuándo se prueban en el monte, si no es en un laboratorio. Aún así, ¡1200 km, chavales y en este estado!


· Cordaje interior izquierdo dañado: ...pero por mi culpa, me toco y llego a romper calcetines y hacerme heridas. Sólo se ha roto la funda, el alma del cordón sigue intacto. La zona interior de ese lado interior de la izquierda también presenta daños, ya digo, cosa de mi forma recuperar el pie derecho.

· Upper casi perfecto: sólo un pequeño agujero en la zona de dedos de la zapatilla derecha y en la cara interior de la zapatilla izquierda. El primero es por crampones, me pisé y me caí levemente, el segundo roce posiblemente sea también por crampones, pero no puedo tener la certeza. Añado que en estos meses sólo las he lavado una vez para ponerlas más en problemas, la segunda es para las fotos, y que he pillado bastante barro (renuncia de responsabilidad: lávalas periódicamente, que se te rompa algo del upper por no lavarlas no lo cubre ninguna garantía). Sólo entre cinco y siete puntadas del refuerzo de la puntera justo en la zona de flexión se han ido, pero al ser todas dobles han aguantado mucho y bien, sin hacerse agujero, sin sacar el dedo ni nada parecido, se puede ver que el daño es mínimo.

· Mediasuela en excelente estado: he contado muchas veces que piso bastante de metas y las acabo siempre por ahí, he llegado a tener molestias en pies y articulaciones con 200 km, con 400 casi es normal, si pasan en mi caso de 700 las considero excelentes en cuanto a mediasuela, que es, con diferencia, lo más importante de una zapatilla. Con 1200 km seguían sin molestarme en los pies, y de hecho las estoy recuperando porque quiero saber, por curiosidad, hasta dónde llegan. Pesos, formas de correr y otras variables afectan mucho a la durabilidad de una mediasuela, yo doy mis datos para el que le puedan servir, y por eso es algo que no se puede generalizar y ninguna marca puede decir que esta zapatilla dura x o y kilómetros, es imposible esa generalización, o si se hiciese, se tendrían que tomar muchas variables. Algún iluminado, hace veinte o treinta años decía que las "grietas" de las mediasuelas eran síntoma de desgaste, cosa que es absolutamente falsa pero que se ha quedado en la memoria de muchos corredores (y medios, y despachadores de material, y...). Podría ser un síntoma o no, pero como regla ya digo que no tiene base, claro que las "grietas" pueden indicar que la mediasuela esté cediendo, pero no por ello significa que se deban cambiar o que sean un buen testigo de desgaste. Es como si alguien ve una grieta en una casa y te dice que no duermas en ella porque se te va a caer, puede que sí, puede que no, pero lo mismo es la pintura o en enfoscado, para saber de verdad si se te va a caer la casa encima necesitas ojos expertos y hacer catas, romper, mirar, hacer pruebas, meter un endoscopio, pero sin tener ni idea no se sabe tan fácil el origen de una grieta, para eso hay gente que estudia carreras, másters y lleva décadas trabajando en rehabilitación. Pues lo mismo en zapatillas. El caso más llamativo son las Hoka (y similares), parecen en ocasiones acordeones y siguen funcionando perfectamente. Incluso en modelos antiguos el pie se hundía tanto que tenías que cortarla por la zona de los maléolos, y sin embargo seguían funcionando. La resistencia de materiales, donde se incluye este tema, no tiene atajos ni soluciones fáciles, es una ciencia y no es tan obvia.

En resumen, creo que es una durabilidad extraordinariamente buena, es un dato muy variable, lo sé, pero con mi experiencia personal es de las zapatillas que más me han durado en la vida. Y esto es algo a apreciar por el común de los mortales, de los que paga el material religiosamente (es decir, todos menos pros, semipros y medios de comunicación). Y me alegra que se haya conseguido en Raidlight y se parta de una base sólida para futuras evoluciones (que ya os digo que serán leves por un tiempo porque se está muy contento con la percepción de los usuarios, incidencias posventa y demás).


Creo que ha quedado una zapatilla sólida e interesante, una alternativa al sota, caballo y rey y al cada vez más competido mundo de las zapatillas de trail, donde hay actores de gran calidad, solvencia y tradición pero que todavía deja espacio para marcas pequeñas con ideas propias. Sé que las opiniones han sido mayoritariamente positivas y que va a ser un modelo que se mantenga con pocos cambios un tiempo, y eso suele ser sinónimo de que las cosas se han hecho bien, "sólo" queda asentarse, pulir detalles, seguir escuchando al usuario real, y poco a poco seguir construyendo una buena gama de calzado.

+: Zapatillas Raidlight Team R-Light 004 (versión mujer)

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