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Index: Trail Trip

viernes, 26 de febrero de 2010

Por 'Trail Trip' agrupo todo aquello ultra que se puede hacer fuera de la competición. Llevo haciéndolo desde hace años, me encanta y es tan o más duro que las carreras en sí. Empecé a hacer cosas de estas en 1999, he hecho desde rutas sin asistencias, rodajes largos y bonitos, hasta pateadas majas.

GR 10-10.1-10 (1999): ruta desde El Pontón de la Oliva a El Escorial, corriendo, solo y sin asistencia.
1010110
1010110 - Data

B'latta (2000): ruta de 500km siguendo la Vía de la Plata, entre Astorga y Mérida, andando, solo y casi sin asistencia.
B'latta
B'latta - Slide

Vía Verde de la Jara (2005): entrenamiento de 50km.
Vía Verde de la Jara
Vía Verde de la Jara - Vídeos
Vía Verde de la Jara - Data

Ruta de Don Quixote (2005): ruta de algo más de 250km, en mountain bike, solo, sin asistencia y en dos días y medio.
Ruta de Don Quixote

Etna 0-3000 (2005): ascenso corriendo hasta la 'cima segura' del Etna desde el nivel del mar.
Etna 0-3000
Etna 0-3000 - Slide
Etna 0-3000 - Data

Canal Imperial de Aragón (2006): ruta en mountain bike junto al canal aragonés, 115km.
Canal Imperial de Aragón
Canal Imperial de Aragón - Data
Canal Imperial de Aragón - Slide

Canal de Castilla (2006): canal castellano que va desde Alar del Rey (Palencia) hasta Medina de Rioseco y/o Valladolid, porque es un canal en 'Y' invertida y comprende tres tramos, norte, Campos (este) y sur; los dos primeros, en mountain bike, el último, corriendo.
Castilla en canal (1: Canal del Norte y Campos)
Castilla en canal (2: Canal del Sur)
Canal de Castilla - Slide
Canal de Castilla - Data

Real Acequia del Jarama (2006): ruta corriendo siguiendo un canal al sur de Madrid, en dos etapas, de 17,6 y 57,3km.
Real Acequia del Jarama
Real Acequia del Jarama - Slide

Flyin' Fogo (2006): subida y ¡bajada! del volcán de la isla de Fogo, Cabo Verde.
Flyin' Fogo

Aranda-Riaza (2007, 2008): ruta en bici de montaña y a pie entre ambas localidades.
Aranda-Riaza-Aranda (I): ruta en bici de montaña Aranda de Duero-Riaza-Aranda de Duero
Aranda-Riaza (II): ruta a pie entre Riaza y Aranda de Duero (tramo oriental)
Aranda-Riaza (III): ruta a pie entre Riaza y Aranda de Duero (tramo occidental)
Aranda-Riaza (III): material: material utilizado en la ruta a pie entre Riaza y Aranda de Duero (tramo occidental)

La Ruta de la Lana (2009): antigua ruta histórica de 400km que une Cuenca con Burgos, realizada corriendo, en ocho etapas.
La Ruta de la Lana
La Ruta de la Lana - Día 1: Cuenca- Villaconejos de Trabaque
La Ruta de la Lana - Día 2: Villaconejos de Trabaque-Trillo
La Ruta de la Lana - Día 3: Trillo-Mandayona
La Ruta de la Lana - Día 4: Mandayona-Alpedroches
La Ruta de la Lana - Día 5: Alpedroches-Ínes
La Ruta de la Lana - Día 6: Ínes-Hinojar del Rey
La Ruta de la Lana - Día 7: Hinojar del Rey-Covarrubias
La Ruta de la Lana - Día 8: Covarrubias-Burgos
La Ruta de la Lana - Material
ElLa Ruta de la Lana - Data
La Ruta de la Lana - Slide
La Ruta de la Lana. Caminos, ovejas y a correr
La Ruta de la Lana - Tracks

Somosierra 42K (2009): ruta de distancia maratón por Somosierra.
Somosierra 42K

El 8 de Somosierra (2009): ruta en forma de ocho por Somosierra, más de 80km y 3000m de desnivel positivo.
El 8 de Somosierra

Canal de Guma (2010): recorrido de distancia maratón paralelo al Canal de Guma, en la provincia de Burgos; nace del Duero en Guma y finaliza cerca de Hoyales de Roa, desaguando en el Riaza.
Canal de Guma

Cañón y Parque del río Lobos (2010): ruta de 58km paralelo al río Lobos en su primera parte, y por el Parque Natural anejo, la segunda; precioso lugar.
Cañón y Parque del río Lobos

Somosierra Oeste 42K (2010): otro ruta de distancia maratón.
Somosierra Oeste 42K

Robregordo 34K (2010): bonita ruta por Somosierra, no muy largo y moderada dureza.
Robregordo 34K

Camí de Cavalls (2010): ruta dando la vuelta completa a Menorca siguiendo un antiguo camino de defensa de la isla. 194km, 35h30'. Muchas piedras, desniveles cortos y duros, paisajes bonitos, desafío importante. Primera vez que se realiza en non-stop, además de solo y autoasistido (8+1 botellas de agua).
Camí de Cavalls - Previo
Camí de Cavalls...
Camí de Cavalls - Tracks (1)
Camí de Cavalls - Tracks (2)
Camí de Cavalls - Tracks (y 3)

La Ruta de la Lana - Tracks

viernes, 29 de enero de 2010

De La Ruta de la Lana me quedó pendiente colgar los tracks. Lo hago aquí enlazando con Wikiloc; primero porque me basé en otro track y quiero que otros se basen en el mío para mejorar la ruta; y segundo porque lo que más me gusta de internet es todo lo que encuentras, y si lo encuentras es porque alguien ha invertido parte de su tiempo en ponerlo al servicio de todos. Alguna horilla de trabajo por mi parte, una ruta, unas explicaciones y alguna foto.

Hago un resumen por etapas y con los links a este blog y Wikiloc.

Wikiloc - La Ruta de la Lana

Día 1: Cuenca- Villaconejos de Trabaque: relato + track
Día 2: Villaconejos de Trabaque-Trillo: relato + track
Día 3: Trillo-Mandayona: relato + track
Día 4: Mandayona-Alpedroches: relato + track
Día 5: Alpedroches-Ínes: relato + track
Día 6: Ínes-Hinojar del Rey: relato + track
Día 7: Hinojar del Rey-Covarrubias: relato + track
Día 8: Covarrubias-Burgos: relato + track
La Ruta de la Lana - Data

La Ruta de la Lana. Caminos, ovejas y a correr

domingo, 1 de noviembre de 2009

Me gusta competir, me siento algo viejo para distancias cortas –no por edad si no por mentalidad-, pero siempre es motivador estar en una línea de salida. Meses de esfuerzo solitario para jugártelo en un “rato”. Pero lo que sientes poniéndote al límite no lo siento con casi nada en esta vida.

Pero ponerte al límite no tiene porqué significar competición. Hace ahora diez años me inicié en las aventuras particulares, seguí el GR10, ese sendero que algún día unirá Valencia con Lisboa, a su paso por Madrid, de El Pontón de la Oliva hasta El Escorial, en tres días, corriendo, solo y sin asistencia. Fue durísimo pero me abrió los ojos. Hacer algo por ti mismo, sin que luches contra nadie, es algo me atrajo. Me descubrió un mundo en el que el límite está en tu imaginación, algo que para un alpinista es obvio pero que en el atletismo es una rareza. Desde entonces todo lo que suena a aventura sin dorsal lo guardo en mi ordenador en la carpeta ‘ultraworld’, ‘mundo ultra’, mundo potente, mundo creativo.

Una década después me situé en otra línea de salida imaginaria para cumplir otro reto. Las circunstancias eran distintas, tengo más achaques, pero sé correr muchísimo mejor. Creo. El hecho desencadenante fue un pequeño problema pulmonar que arrastro desde mediados de mayo, la inseguridad que me ha creado y las dudas de qué haré con mi futuro deportivo. Tenía que probarme, y decidí hacerlo a mi aire para escuchar mejor mi cuerpo, alejado de los resoplidos de otros. Tenía la ruta perfecta en mi cabeza, entrené lo que pude en dos meses y… bastante respeto, porque cuanto más me acercaba al Día D más intuía que en el papel todo es posible, pero que luego hay que hacerlo realidad con más que sudor.

Un año antes había descubierto por casualidad una bonita ruta, con historia y dura: La Ruta de la Lana. Tan sugerente nombre responde a la antigua vía de comunicación entre un lugar productor y uno de comercio, como la mayoría de las rutas del mundo, en este caso entre Cuenca, Guadalajara y Soria que aportaban paños y lana al centro comercial de la época, Burgos, para desde allí revenderlo o exportarlo a las Islas Británicas. Transcurre por ambas Castillas, zonas devastadas por la emigración, que a veces parece una lucha perdida por la supervivencia, pero que me resultaba también atractivo por transitar durante días alejado de ciudades e inmerso en la España rural.

Cómo no, la ruta también es un Camino de Santiago, ese “monstruo” de los trekkings que todo lo absorbe. La historia es curiosa y se remonta a 1624, bueno a unos años antes: un conquense llamado Francisco Patiño, que vivía del comercio, navegaba rumbo a Italia a hacer sus negocios cuando los turcos les abordaron y se llevaron a Francisco de rehén a Argel primero, y a Constantinopla después. Cinco años se pasó el hombre encarcelado esperando un rescate (entiéndase: dinero, no ‘boinas verdes’ de la época), y se prometió peregrinar a la tumba del apóstol Santiago si salía de aquella. Y salió, porque en otro navegar, el barco a punto de zozobrar tuvo que refugiarse en Malta, donde estaban por allí unos galeones cristianos, que recibieron con los brazos abiertos las naves turcas. Liberado el amigo Paco, se fue a vivir a Italia y se casó con María Franchis, olvidándose de las promesas hechas. El apóstol debió de recordárselo un día de finales de julio del 23 porque “le quemó” la casa, y entre el fuego y el miedo se les apareció el mencionado apóstol. Ahora sí, a Santiago, que parece que si no a la próxima le fulmina un rayo. Desde que llegaron a la tumba, el pasado 22 de abril de 1624, la ruta es un Camino a Santiago.

El uno de octubre de dos mil nueve subía las escaleras del precioso casco antiguo de Cuenca para encaramarme a una línea de salida virtual, que me llevaría a una semana de intensidad deportiva y personal. Mejor no pensar, esto es de locos, para qué hago esto, madre-mía-la-que-me-espera, es decir, los mismos pensamientos de una competición, en el buen sentido, concentración y respeto. Venga.

Sé que tengo que ir “parado”, va a ser una semana muy dura, tranquilo macho que luego vienen “las rebajas”. Salida por asfalto, me despido de las grandes poblaciones por unos días, empiezo a disfrutar. Salir de casa es una aventura en el sentido de que sales de lo cotidiano, de tu horario, de lo establecido, de tu vida. Del día a día. La mayoría no vivimos mal, nos quejamos claro, pero no tenemos mala vida, pero al igual que tu cerebro se empequeñece si no lees, tu aprendizaje se estanca si no sales de tu cascarón, que es lo que es la vida cuadriculada que la mayoría llevamos. Ir por una carretera que nunca he visto, no saber lo que hay detrás de esa loma, hacerlo de la manera que me gusta; sigo centrado y con mucho más respeto del que me entra en mi pequeña mochila, pero sé que hago lo que quiero en ese momento, y eso me hace sonreír.

Nohales, Chillarón de Cuenca, Arcos de la Cantera. 17km después de mi salida abandono el asfalto, cruzo un pequeño puerto y ya me imagino qué sería de los rebaños, los carros y los peregrinos por estos lugares. Qué distinto es a como voy yo, corriendo, ligero, avanzando rápido, en buena forma, acompañado de materiales de calidad. Pero también tratando de no perder la esencia de cómo me gusta hacer las cosas: la ligereza supone compromisos, quiero ser lo más autosuficiente posible durante cada etapa y pernoctaré gracias a mi novia en una autocaravana, con lo que algo de trashumancia también tiene. Vivimos al día, un rato antes de salir hemos pensado dónde creo que voy a llegar, y ni me planteo la siguiente etapa, flexibilidad. Me encanta la fuerte subida que me llevará a Torralba, pero me arrastro hasta el final de mi primera jornada, Villaconejos de Trabaque.

Tras el primer aviso de lo duro que iba a ser aquello, “entro” en la ruta, vivo por y para ello durante las horas que estoy corriendo, me relajo el resto, estoy centrado en hacer lo que tengo que hacer, aprendo la lección de que debo ir más despacio, como y bebo lo que me pide el cuerpo, actúo escuchando mis sensaciones, nos marcamos una rutina algo estricta pero que nos permite disfrutar el momento.

El segundo día me metería en Guadalajara, concretamente pude llegar a Trillo, tras duras subidas –Salmerón, Viana de Mondéjar-, caminos arcillosos, agradable arquitectura local y algo de terreno montañero. De nuevo me equivoqué un poco al llegar a los 55km, seis horas corriendo con desniveles decentes, por lo que lo pagué en sucesivos días, pero desgraciadamente sólo con avisos serios aprendemos; realmente no sé dónde estaba mi límite razonable en etapas diarias, y lo empezaba a encontrar en torno a los 45-50km sin tener en cuenta los desniveles, porque ni los miraba, me da lo mismo subir 500 que 1500m en un día, lo voy a hacer igual.

Los excesos hay que compensarlos, y la tercera etapa fue algo más corta, pero tan dura como las anteriores porque me empezaba a encontrar en ese difícil y doloroso punto en el que estás habituándote a distancias largas pero aún no lo estás; donde ves muy lejos tu meta pero los dolores ya son serios. Gárgoles, Cifuentes, Moranchel. Las Inviernas, Mirabueno, Mandayona. Estuve acompañado por un amigo, lo que rompió la soledad general de la ruta, pero que tampoco reblandecieron los 43km del día. Más bien me maduraron para sufrir como un condenado una jornada después, en esa agónica y lentísima llegada a Alpedroches, donde decidí a mi favor toda una ruta de casi 400km. Esos son los momentos decisivos, acercándome, bajo y dejando atrás el castillo de Atienza, donde me debatía entre la apatía y el dolor, en un sentimiento de que se me iba de las manos, de que no había llegado ni a la mitad, de qué me quiero demostrar. Esa carretera me atizó en mi autoestima y moral, me tocó pero no me hundió. Mucho sufrimiento, quiero hacerlo más humano, empiezo a no levantar la vista del suelo. Veremos mañana, etapa superada.

Encima tengo que agradecerle a no sé quién el magnífico tiempo que estoy teniendo, pero me llegan informaciones de que la cosa empeorará, ¿debo hacer más kilómetros diarios en previsión del mal tiempo o reducirlos porque estoy agotándome? Pasar a Soria supone cruzar un precioso puerto de montaña entre Miedes de Atienza y Retortillo de Soria. La elección de hacerlo por la ‘vía recta’ fue del todo acertada, muchas piedras, buenos desniveles, grandes vistas, un antiquísimo camino que a veces se intuye; me encanta esta subida, corono contento a casi 1400m de altitud, estoy en Soria, más o menos a la mitad de camino, me motivo, esto empieza a rodar mejor, ya vendrán bajones, hoy es un buen día. Me imagino cómo Rodrigo Díaz de Vivar ‘Sayyid’ (El Señor, El Cid) y sus compinches cruzarían este desolado lugar el mismo día en que vencía el plazo que le dio su rey para abandonar Castilla. Desterrado. ¿Cómo se sentiría nuestro héroe? ¿Cabreado, decepcionado, triste? Pero para mí es buen día, me lo repito. Lo es, por las conversaciones con un amigo, por el precioso sendero a enmarcar entre Tarancueña y Caracena, porque me invento un pequeño tramo para evitar asfalto, porque incluso alargo el día respecto a lo previsto. Carrascosa de Abajo, Fresno de Caracena. Otra maratón en el saco.

Ínes, San Esteban de Gormaz, Matanza de Soria; paso de atiborrarme de moras a comerme unos fantásticos racimos de uvas Ribera del Duero, Denominación de Origen; antiguamente las cinco primeras hileras contiguas a los caminos eran para soporte y disfrute de los caminantes, y aunque esas costumbres ya se han perdido, espero que cuatro o cinco racimos de fantásticas uvas no diezmen la producción de algunos de nuestros mejores caldos, desde luego hambriento como estaba los disfruté como el que más. Villálvaro, Zayas de Bascones. Alcubilla de Avellaneda, un precioso camino en un bosque solitario, una antigua vía romana, donde yo me hubiese apostado para asaltar a los mercaderes siglos atrás cuando volviesen con los dineros de vender su lana. En algún punto de este bosque he cruzado la línea que separa Soria de Burgos, esas líneas que busco con ahínco y nunca veo; ah, claro, que son estúpidas líneas que ha creado el hombre, por eso no las veo, porque no quiero verlas.

De Hinojar del Rey recordaremos la tranquila tarde que pasamos, hablando con los lugareños, bebiendo una riquísima agua, cenando unos exquisitos tomates que una amable pareja nos dio. Esto no lo buscas, lo encuentras: las buenas maneras, la sociedad tranquila. Del día siguiente recuerdo el infinito bosque que crucé desde Huerta de Rey hasta Covarrubias. No sabía que había tantos árboles en el mundo. Me encantó, para mí no hay ecosistema que me parezca más humano que el bosque. O animal. O lo que sea, me siento a gusto, me relaja. Un coche a lo lejos, es todo lo que vi en horas y horas de árboles. Me sentó mal un chaparrón, pero el arco iris que gracias a él se formó con Santo Domingo de Silos al fondo lo merecieron. Otro buen día, el penúltimo, 46km de buenas sensaciones.

Mecerreyes, Cuevas de San Clemente, Cubillo del Campo, Los Ausines, Modújar de San Cebrián, Carcedo de Burgos, Cardeñadijo. Nunca tengo la moral por las nubes cuando acabo un proyecto, porque me impaciento por llegar, quiero vaguear, ya he luchado mucho, no quiero más. Pero 50 kilómetros yo no sé correrlos sin padecer, un poco al menos. Y así fue, asfalto, lluvia, desorientado una vez, hambriento a ratos. Quiero que esto se acabe. Mi GPS dice que estoy ya, a ver si han cambiado la ciudad de lugar sin avisar. Entro a Burgos por un estrecho valle que me impide ver la ciudad hasta que casi no estoy dentro. Se acaban los males, callejeo a sentimiento buscando el final donde quería (el Castillo de Burgos, ahí arriba), rindo pleitesía a la blanquísima y espectacular Catedral, 380 kilómetros y unas pocas decenas de escalones después estoy en mi meta. No hay pancartas pero sí premios, el de disfrutar con quien quiero una experiencia interesante y el de sentirme satisfecho con lo realizado en ocho duros días.
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© Sergio Fernández/Adventure Life

Artículo Original: Adventure Life

La Ruta de la Lana - Slide


La Ruta de la Lana - Data

sábado, 31 de octubre de 2009


Distancia - 379,81km
Distancia media/día - 47,375km/día
Jornada más larga - 55,54km (día 2)
Jornada más corta - 42,94km (día 3)

Tiempo en movimiento - 40h18'37"
Jornada más larga - 6h02'54" (día 2)
Jornada más corta - 4h22'12" (día 3)

Ritmo medio - 6'22"/km
Jornada más rápida - 5'34"/km (día 1)
Jornada más lenta - 6'45"/km (día 7)

Desnivel positivo acumulado - 4.528m
Desnivel negativo acumulado - 4.566m
subida (>2%) - 11h23'00" - 28,2%
llano (±2%) - 19h15'58" - 47,8%
bajada (>2%) - 9h36'39" - 23,8%
Jornada de mayor desnivel acumulado - 1765,7m (día 2)
Jornada de menor desnivel acumulado - 548,5m (día 6)
Punto más alto - 1.363m (día 5)
Punto más bajo - 732m (día 3)

Kilocalorías consumidas - 25.883
Kilocalorías ingeridas - 2.429
% Kilocarías ingeridas/consumidas: 9,38%
Agua consumida (en movimiento) - 4,9 litros
Agua consumida media (día) - 0,61 litros/día
Agua consumida media (km) - 1,29 mililitros/km
Agua consumida media (maratón) - 0,54 litros/maratón

Peso medio mochila/riñonera - 2,55kp
Temperatura más baja - 10ºC
Temperatura más alta - 26ºC
Peregrinos/'laneros'/'cidianos' encontrados - 0
Culebras - 3 (muertas...)
Mayor pérdida de peso en jornada - 4kp (día 2)
Distancia en autocaravana (sólo ruta) - 698km

Condiciones iniciales/reales
Corriendo/Todo, excepto 200m, como mucho
Solo/Etapa 3 acompañado, mucho mejor...
Autosuficiencia en etapas/No, recarga de track de 8km (Etapa 6)...

La Ruta de la Lana - Material

Material (número de veces usado)

Zapatillas: Mizuno Ascend 3 (1)/Innov Roclite 320 (3)/Brooks Cascadia 4 (4)
Calcetines: Injinji Performance (8)
Pantalón: Buff Team 08 (2)/The North Face (2)/Nike (1)/Raidlight Trailer Short(2)/Malla 3/4 Buff+Calzones Odlo (1)
Camiseta: Buff Team 08 (1)/Raidlight Technik Shirt (2)/Buff Team 09 (2)/Raidlight Desert Shirt (3)
Chubasquero: Raidlight R-Light Top (3)
Gorra: Buff Evo_2 (8)
Transporte: Raidlight Raid Runner (7)/Riñonera Raidlight Front Pack 2004 (1)
GPS: Garmin Foretrex 401
Otros: Manguitos Raidlight (2)/Polainas Raidlight Stop-Run (1), Oakley M-Frame

La Ruta de la Lana - Día 8: Covarrubias-Burgos

jueves, 8 de octubre de 2009

Si no se complicaba nada hoy debía llegar a Burgos; pero a una maratón aún hay que cuidarse de las 'complicaciones'. Antes de salir ya se ha pasado dos horas lloviendo, con el desánimo que ello supone para los que somos de secano. Pero en un momento de despiste del cielo, decido salir, se supone que para acabar mi Ruta de la Lana.

De desayuno, asfalto y subidón. Como siempre, casi nulo tráfico, terreno húmedo, ritmo cansino, vamos a por ello. Se pegan como siempre las subidas, ya tengo un ritmo cansino y bastante lamentable pero que me funciona, me cansa poco, voy bajísimo de pulso (rara vez por encima de 110ppm) y me hace avanzar, lento, pero avanzo. 6km, Mecerreyes. Hace ya muchísimos kilómetros que no encuentro flechas amarillas; el 'track' que a veces sigo es demasiado por carretera y siempre que puedo la evito; así que sigo a tramos el Camino del Cid, bastante mejor marcado, y ya veremos si tengo que improvisar algo.

Dicho y hecho. El gran problema hasta ahora no resuelto es el de las salidas de los pueblos, es siempre lo más problemático. No consigo encontrarla, tiro por una carreterilla a ver si es esa, y me da que no. Pero bueno, sigo. Poco después estoy en Cuevas de San Clemente. Quiero salir del asfalto porque supongo que la llegada a Burgos será por él, así que improviso una forma de cruzarme con el Camino del Cid, voy perpendicular y lo cruzaré. Mientras, iba de cháchara hablando con Jaume (Tolosa); fue colgar y aparecer tras un loma en un pueblo. ¡Un puto pueblo! ¿Dónde cojones estoy? Tengo hambre, estoy cansado, me quedan no menos de 30km por delante y ni puta idea de dónde huevos estoy. Empiezo a cagarme en mi estirpe, me cojo un cabreo espectacular y escupiendo palabrotas cojo lo que espero que sea una pista que me lleve hacia donde intuyo que debo ir. Para esto llevaba el Foretrex 401, aparte de para seguir como un tontito un 'track', para poder ser "creativo" y al menos ir en la buena orientación, que no es tan fácil en bosques o en zonas que desconoces completamente. Ese pueblo que tanto me cabreó ver se llama Cubillo del César, y con más intuición que otra cosa di con una muy buena pista que me llevó casi directo a Cubillo del Campo. El mosqueo no me lo quitó nadie, eso sí; supongo que me enrabieté tanto por dos razones: una, por el cansancio y el estrés acumulado de tantos días; dos, porque sabía que había actuado estúpidamente, cayendo en lo que en Sociología se llama la 'falacia del inversionista', obcecarte en un error pensando que lo vas a resolver mantiéndote en dicho error, y lo sueles empeorar, claro (aplíquese a orientación, sobreentrenamientos, negocios, etc.).

Un poco de pista después me calmé y llegué bien a Cubillo, cogí de nuevo el Camino del Cid y pude seguirlo sin novedad unos buenos kilómetros. Para llegar a Los Ausines tienes que rodear una inmensa finca con alambradas, cámaras, detectores y demás parafernalia; iba tranquilamente pensando en que eso parecía una cárcel más que barreras protectoras, y en lo triste que debe de ser sentirse tan amenazado el mundo. O en lo aislado que alguien puede querer vivir cuando hay tanto bueno por ahí fuera. Supongo que será un terrateniente de antaño que no necesita más que su microcosmos.

De ahí a Modúbar de San Cebrián, pueblo con una potente cantera a su lomo. Veo un cartel del Cid que directamente ya anuncia Burgos, o lo que es lo mismo, búscate la vida para llegar y a chupar asfalto. Es de suponer cerca de urbes. Subidón por carretera, llaneo en una meseta, 'carreteiro' que no saluda ni aunque lo maten (concentración de maleducados entre ciclistas de carretera importante), unas moras, empieza a llover, Carcedo de Burgos. Burgos 13km. Me pongo el chubasquero, Burgos 8km. Coño, pues por lo corto, no te jode. Casi no lo veo.

Carretera estrecha, la gente que va volada a casa a comer y no me gusta una mierda cómo me pasan de cerca, me sobran kilómetros por todos los lados, cansadísimo, dónde cojones está Burgos, me quito en chubasquero que voy cocido, y dale con pasarme raspando, ciclista que saluda, Vía Verde del Mediterráneo (que os jodan coches). Veo las puntitas de la Catedral. Estoy entrando en Burgos, pero hasta que no he estado casi dentro no lo he sabido. Callejeo a sentimiento, buen ritmo, algo menos cansado. Qué bonita me sigue pareciendo esta ciudad.

Si no sabía de donde saldría mi Ruta hasta el día anterior, sí que sabía dónde quería acabarla. Por coherencia sería en el Castillo de Burgos, apenas cuatro pedruscos pero que una acertada museología lo ha convertido en digno de verse. Esos eran los centros de las ciudades, y cuando perdieron su misión defensiva, las poblaciones crecieron a sus faldas. Pasé por la espléndida y blanquita Catedral, callejeé a ojo, subí ¿cien? escalones y llegué al Castillo.

Mil gracias por los comentarios, SMS, intervenciones en el foro, llamadas y demás, le dan humanidad al asunto. Y se aprecian mucho. No pretendo ser el espejo de nadie, pero si a alguno ha inspirado un par de segundos, no sólo yo he ganado con esta vivencia.

Profundas gracias a quien me ha acompañado. Aparte de imposible sin ayuda, ha sido una mucho mejor experiencia personal. Sólo una parte de todo esto es deporte, la gran mayoría es vivir, y creo que en estos días hemos vivido intensamente.

Supongo que lo apreciaré con un poco de distancia, hoy estoy demasiado cansado. Ha sido más duro de lo pensado, he superado problemas, sé que por ahora mis pulmones no me van a limitar, he conocido otro poco más de nuestra geografía, he aprendido mucho.
s


Día 8: Covarrubias-Burgos

Kilómetros - 49,55
Tiempo en movimiento - 5h25'
Media/km - 6'34"
Desnivel positivo - 661
Desnivel negativo - 548
Kcal consumidas - 3.384
Kcal ingeridas - 390
Agua consumida (l) - 0,5

La Ruta de la Lana - Día 7: Hinojar del Rey-Covarrubias

miércoles, 7 de octubre de 2009

He de reconocer que hoy sí he dormido bien, sin embargo me levanto con la garganta molesta, igual que me acosté con lo que otra vez me tengo que echar un rato después de desayunar.

Dejo el hospitalario Hinojar del Rey y en poco más de tres kilómetros de buena pista ya estoy en Quintarraya, pueblo desierto a estas horas. Por otra buena pista, y tras dejar atrás una pestilente granja, llego 7km después a Huerta de Rey (o del Rey). De aquí es la familia de un amigo que se autodefine como “tenemos más cojones que cerebro”, cita grabada a fuego en mi memoria y que se incorporó ‘ipso facto’ a mi ideario.

Supongo que para incorporar semejante sentencia a mi memoria tuve que borrar algunos recuerdos porque no recordaba absolutamente nada de Huerta y eso que estuve el año pasado. Saliendo de Huerta, pronto coges una carreterilla dirección a Pinarejos pero si sigues las marcas del ‘sendero de Pinarejos’ puedes llegar a Santo Domingo de Silos por un infinito bosque. No es fácil la orientación, conviene andarse con cuidado porque es muy solitario pero es una de las zonas más bonitas por las que he corrido nunca. Pinarejos se supone que era una zona de descanso para los caminantes, ahora es una apacible área recreativa. Mucho me he tenido que inventar la ruta, pero sin duda ha merecido la pena, excepto un fuerte bajón de fuerzas seguido de una moderada torcedura de tobillo y un buen chaparrón, que todo junto han enturbiado un poco el final de este tramo, sin duda excelente.

A Peñacoba he llegado bajo un buen aguacero y tras cuatro kilómetros de bonito y pedregoso camino ya veía el soberbio monasterio de Silos con un fantástico arcoiris enmarcándolo. He parado unos minutos y me he armado de valor para el siguiente tramo de más de 12km y con las fuerzas un poco justas. De nuevo potente camino, pedregoso, con serias pendientes, completamente entre bosque, magnífico. También aquí me ha caído una fuerte lluvia, pero al menos ha sido corta. Cerca de Retuerta he leído en un cartel, mientras me mojaba, que decía que este es uno de los pocos lugares de España en los que aún se fabrica carbón vegetal. Un rato después entre lodazales (me he acordado de esos personajillos a los que les gusta la lluvia y el barro), diviso Retuerta y se me empieza a ocurrir que porqué no seguir a Covarrubias, que sólo dista cuatro kilómetros pero que implica una maja subida. Poco más o menos que ni me he enterado, he llegado un rato después a esta histórica localidad con 46km en las piernas y esperando tener un día tranquilo mañana que puede ser el último de mi Ruta de la Lana.
s


Día 7: Hinojar del Rey-Covarrubias

Kilómetros - 46,38
Tiempo en movimiento - 5h13'
Media/km - 6'45"
Desnivel positivo - 731
Desnivel negativo - 815
Kcal consumidas - 3.165
Kcal ingeridas - 334
Agua consumida (l) - 0,6

La Ruta de la Lana - Día 6: Ínes-Hinojar del Rey

07:30h. Despertador, como siempre. Me levanto roto. Si normalmente consigo dormir unas cinco horas, hoy no ha debido de llegar ni a eso porque me encuentro mucho más cansado que ningún día. Después de desayunar me tengo que echar media hora porque no puedo ni con mi alma. A eso de las diez, más tarde que ningún día, salgo de la fuente de Ínes donde ayer me refresqué. A los cinco minutos ya estoy “re-desayunando” unas uvitas, de hecho, no he comido otra cosa en el día, ya sabía yo que cerca del Duero podría hartarme a ellas.

Antes de llegar al primer pueblo ya he cogido una pista de una forma improvisada que me saca del asfalto y me lleva a unos 200-300m del río. En un rato estoy en San Esteban de Gormaz, con su bonito casco antiguo, y pongo rumbo a Matanza de Soria (ojito con el nombre). En 1km puedo de nuevo coger pista, pero poco después una flecha me confunde -pensando bien- y me aleja de la ruta. Poco antes había descubierto que no tenía el ‘track’del día. Así que fuera de ruta y sin ‘track’ al final tuve que hacer una media hora por campos arados (ya cosechados). Al llegar a Matanza, por primera vez me encuentro con mi novia en medio de una etapa, puedo cargar el ‘track’: si lo uso me salgo de mi estricta autosuficiencia; si no lo uso puedo decir que no he recibido asistencia alguna hasta el momento.

Nuevo intento de ir por camino, infructuoso esta vez, para ir a Villálvaro; arriesgo por un bosque y no me sale muy mal para no seguir pisando asfalto, pero al final tanto a Zayas de Bascones como a Alcubilla de Avellaneda tengo que llegar por carretera, con majos desniveles, nulo tráfico, la panza llena de uvas y entre bonitos bosques.

Para llegar a mi destino, Hinojar del Rey, tenía que cruzar unos montes y con la pobre señalización tuve que usar al final el ‘track’, no había remedio. Subida cachonda, altiplano por una antigua vía romana y bajada a Hinojar sin grandes molestias ni sufriendo demasiado. Lo que empezó como el peor día hasta la fecha al final se ha convertido en el que posiblemente mejor he asimilado.

En estos últimos montes he cruzado la línea divisoria imaginaria entre Soria y Burgos, me acerco un poco más a mi meta, si el tiempo y las fuerzas me respetan, quizá la alcance en una par de días.

Por la tarde me he sentido un poco malo, pero espero que no vaya a más. Mañana espera un día con buenos desniveles pero aquí estamos reponiendo fuerzas con unos tomates que nos han regalado unos amables vecinos del pueblo.
s


Día 6: Ínes-Hinojar del Rey

Kilómetros - 43,64
Tiempo en movimiento - 4h40'
Media/km - 6'25"
Desnivel positivo - 299
Desnivel negativo - 249
Kcal consumidas - 2.981
Kcal ingeridas - 300
Agua consumida (l) - 1,0

La Ruta de la Lana - Día 5: Alpedroches-Ínes

martes, 6 de octubre de 2009

Ayer tuvimos “suerte”, conseguimos meternos en un camping y así recargar y descargar diversas cosas (baterías, aguas sucias…), ducharnos bien, etc. Todo ello gracias a quien nos abrió el camping, porque en realidad estaba cerrado a estas alturas de año.

Salía de Alpedroches, pequeña localidad con una bonita iglesia. Estos pueblos con sus construcciones de piedra del lugar y argamasa con árido también de la zona son francamente bonitos si se les respeta la arquitectura –algo nada habitual- y quedan mimetizados con el entorno.

Primeros kilómetros de carretera hasta Miedes de Atienza, tranquilo, sin nada de fresco (¡18ºC a eso de las 0945h, en octubre!). Miedes es el último pueblo de Guadalajara antes de pasar a Soria; hay enfrente una pequeña cordillera a la que se accede por una tortuosa carretera… o un sendero potente, que es el camino original, mucho más duro pero más corto e intenso. Mucha piedra, buen desnivel, por encima de 1300m, me gusta. Evidentemente cojo el sendero, creo que sobra decirlo ¿no? Corono bien de fuerzas y sin molestias serias, sopla un majo viento, los aerogeneradores producen e intento buscar un camino para la bajada, algo que no consigo. Carretera a Retortillo de Soria, donde hemos pasado la noche. Me llama un amigo, chachareta, tranquilo, bien.

Tarancueña, bonito pueblo de nuevo. Empiezo con el ‘ñampa-zampa’ de moras, me he puesto bien a ellas, de hecho, cero barritas y geles de mierda. Por esta localidad pasa el GR86, y lo que he coincidido, espectacular. El sendero de bajada entre Tarancueña y Caracena paralelo a un pequeño río es para enmarcar, lo he disfrutado muchísimo, animado también por ir sin dolores y las buenas sensaciones. Corría a decente ritmo y todas las marquitas de pausa del plano son paradas para cruzar el río o para comer más moras, autosuficiencia al poder.

Al llegar al pueblo, que te recibe con su bonita iglesia, decido seguir paralelo al río, fuera de camino, asumiendo cierto riesgo, pero me apetece ir por ahí. Además hay huellas de ovejas, con lo que es algo más auténtico, ¿no? Me sale bien, recorto algo a la carretera y me divierte. Dos pueblos más y final de etapa. Me había establecido una etapa corta para recuperar… pero estoy demasiado bien. Me encuentro con Raquel y le digo que sigo, ocho kilómetros no son casi nada con las fuerzas que tengo, además de una manzanita en el buche y otra para más adelante.

Al poco de salir de Fresno de Caracena cojo una pista con buena subida… y ya me estoy arrepintiendo. Lo paso un rato mal, pero a cinco kilometrillos de meta eso no es nada. Sufrir un rato al día no hace daño a nadie, pero no dos o tres horas al día. Al final me cargo los ‘quads’ un poco, acabo cansadísimo y se me acaba el agua. Bastante zombi, pero de nuevo con una maratón en la chepa. Temo que llueva mañana y quería avanzar algo más. Me esperan supongo que tres días de lluvias, y por ahí no paso, recortaré si me harto de agua y barro, por eso he aprovechado un poco hoy.

Buenas sensaciones, tocaba.
s



Día 5: Alpedroches-Ínes

Kilómetros - 43,20
Tiempo en movimiento - 4h28'
Media/km - 6'14"
Desnivel positivo - 541
Desnivel negativo - 653
Kcal consumidas - 2.953
Kcal ingeridas - 280
Agua consumida (l) - 1,0

La Ruta de la Lana - Día 4: Mandayona-Alpedroches

lunes, 5 de octubre de 2009

La “etapa” de ayer no acabó con las carreritas y la ‘cuchipanda’ con los colegas que nos visitaron. A eso de las 2130h nos quedamos sin gas en la autocaravana; es decir, sin calefacción, agua caliente ni frigorífico. Así que, un sábado por la noche, a buscar una bombona de propano. Todo esto implicó, claro, acostarnos cerca de la medianoche, descansar menos… y no conseguir el preciado gas.

Todo se sucede con bastante más velocidad de lo que parece, y el poco tiempo entre una etapa y otra da para bastante pero tampoco para milagros. La temporada se ha reducido a 775km, a todas luces insuficiente para cualquiera con dos dedos de frente y lo estoy acusando y mucho. También acuso la segunda etapa con buenos desniveles y el cansancio acumulado. Sin embargo, todas las mañanas salgo relativamente fresco -10ºC aparte- y hoy no ha sido una excepción. Como no voy a ponerle comillas a la mitad de las palabras, el inteligente lector sabe que ‘fresco’ se define como “arrastrado, pero no muerto”. Mandayona nos acogió, no nos dejó colgar la crónica (igual que hoy, aquí no ha llegado el GPRS siquiera), y nos despidió por el agradable Río Dulce. Había dos posibilidades a seguir, el pueblo está bastante pintorreteado de flechas amarillas, y escogí la más cercana. Creo que me equivoqué porque supuso más carretera después. Tras un rato paralelo al río, antes de lo que me hubiera gustado desemboqué en la carretera a Sigüenza, y de ahí a la larga bajada a Baides. Sin novedad en el frente, despacito y conservando fuerzas, pero ya me empiezo a mosquear con lo de siempre, los kilómetros no cuadran ni a leches.

Poco después las flechas contradicen mi ‘track’, que quien lo hizo desde luego que o se cansó de campo o trazó parte desde el ordenador, pero es prácticamente todo por asfalto. Pero de repente aparecen flechas hacia el campo. Casi siempre son más rodeos que otra cosa, y este después de Baides incluía una bonita cárcava de enduro pero que es difícil salir de ahí sin un buen marcaje, y aquí en demasiadas ocasiones brilla por su ausencia. Un rodeo por un sembrado, intuición y lógica y consigo llegar pisando tierra a Viana de Jadraque.

De nuevo más campo cuando esperaba asfalto hasta casi Huérmeces del Cerro, una localidad bastante cuidada en un entorno de farallones y buitreras bonito. Asfalto, subidón majo y a Santiuste. A estas alturas empiezo a encontrar la principal limitación de los últimos días: los cuádriceps. Es puro dolor, no tiene mucha más vuelta, no es articular ni me afecta al rendimiento realmente, pero tantas horas con dolor pasan factura. Se me hace muy pesado el asfalto aunque no haya apenas tráfico, cada vez voy más lento y dolorido y con apenas 30km en las piernas voy mucho más que servido. Hoy quería volver a acercarme a los 50, ahora lo veo una locura, pero la etapa está trazada y tengo que seguir avanzando o se me va a eternizar la ruta.

Largo y lento tramo a Riofrío del Llano, manguitos fuera (tardo muchísimo en quitármelos, aparte de que me cueste generar calor, las temperaturas van bajando), y, sorpresa, 90º a la izquierda si quiero salir del pestoso asfalto. Quiero, pero un largo rodeo con poquísimas marcas y bastante intuición me devuelve a la misma carretera supongo que con algún kilómetro de más. Prefiero el campo, no me gusta el asfalto y supongo que o estoy muy mal o siempre que vea alternativas las iré cogiendo. Tierra rojiza, rastros de pizarra, Alcarria pura.

Dice la guía que de Riofrío a Atienza hay nueve kilómetros. Claro, si no vas haciendo eses porque no levantas la vista de los cordones. Reventado, me quedan casi quince y llegar a la bella Atienza en un suplicio muy serio. Dolor y más dolor, me da lo mismo comer, no llego a 120ppm, me arrastro. Esto es casi sufrir por sufrir. Y qué despacio pasa todo cuando no puedes avanzar a más de 6-8km/h. No había para más. Mirada al suelo, ritmo patético, perfil encorvado. 5km a Tordelloso. 3km a Alpedroches. Meta de hoy, destrozado. Voy a cortar, no tiene sentido esto, no consigo recuperar los cuádriceps, son sólo ellos los responsables de más de la mitad de mis padecimientos. Tampoco los 48km de hoy los recomienda ningún fisioterapeuta para recuperar nada, es cierto. Pero a la vez quiero apretarme y avanzar, porque Burgos está lejísimos aún, y porque cuando cambie el tiempo –que lo hará- se va a añadir otra variable que detesto.

Bien servido, dolido, seguimos en ruta.
s


Día 4: Mandayona-Alpedroches

Kilómetros - 48,06
Tiempo en movimiento - 5h23'
Media/km - 6'44"
Desnivel positivo - 631
Desnivel negativo - 427
Kcal consumidas - 3.280
Kcal ingeridas - 155
Agua consumida (l) - 0,6

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