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Addenda: tiempo después descubro un blog americano que opina casi calcado a mi opinión, me ha parecido interesante.
En un medio francés, escondido entre varias otras cosas, tenemos una clave de cómo serán los Campeonatos del Mundo de Trail del futuro, casi pasa desapercibido, son apenas tres líneas, pero para mí tienen miga: los mundiales volverán a ser bienales y con dos distancias, corta y larga. Francia, Portugal, Italia, España y de nuevo Portugal han sido el experimento de hacer mundiales, primero anuales, y luego alternando la corta y la larga distancia.
Cené forzado, dormí mal y casi no me entra el desayuno. Tres visitas al señor Roca -Monsieur Pierre aquí-, las piernas algo cansadas de ayer (recuerdo, +4h, -2300 m) y malestar general. Bien, oye. Y sin embargo nunca me planteé no correr ni hacer otra distancia que la maratón. Por qué. Porque no tengo pensado volver a correr esta carrera (como ninguna otra, no suelo repetir) y porque me gusta acabar lo que empiezo.
Intuyo que pueden ser bastantes horas en la montaña dadas mis sensaciones y ánimo en general. Así que esta vez sí salgo con mochila (con dos chaquetas impermeables, una de 100 gramos, para qué voy a andarme con cortavientos y gilipolleces), móvil grande para tener música y por si pasa algo, un paquete de kleenex vista cómo va la mañana y auriculares desde el principio. Como sigo estando a 20 m de la salida, aparezco a menos de cinco minutos, con poca moral y peores sensaciones, creo que no va a ser un buen día. Me enchufo la música e intento evadirme de los malos pensamientos. En estos momentos sólo se me ocurre no comer al menos hasta el primer avituallamiento a ver si vaciando se me asienta la tripa y me entra comida. No me apetece una mierda estar en una línea de salida en estas condiciones pero vamos a hacer lo que toca, hay que estar a las duras y las maduras.
A los pocos segundos de correr siento que la tripa va mejor, los tres o cuatro primeros kilómetros son de asfalto, más o menos llanos y me vienen muy bien para asentarme. No creo que pasaran 300 metros cuando ya se me habían olvidado los males, iba cauto, pero me iba centrando en lo que es una carrera, no en males. No tuve ninguna molestia ni tuve que hacer ningún 'pit stop', nada, olvidado: a veces las sorpresas son positivas.
Publicado por ser13gio en 18:13 7 comentarios
Temas: Chartreuse Trail Festival, Raidlight, Temporada 2018, Yo
Me acuesto pronto, desayuno bien y como duermo al lado de la salida no aparezco por ella hasta cinco minutos antes. La verdad, descubrir que eran +2300 m me había trastocado un poco, por las bajadas más que las subidas, pero ya que estábamos allí lo íbamos a hacer, ¿no?
Aproximadamente un kilómetro de asfalto y sendero para calentar (a 4'27" y con alguna subidilla), no somos demasiados y no hay peleas a la entrada del sendero, se sube poquito, y en el kilómetro cuatro giramos a izquierda y encaramos un cauce seco que baja directamente de la montaña, paredón muy serio. Y es que la subida inicial (km 4-8) son 1000 m, es decir, un kilómetro vertical como el de ayer. Hablando de ayer, algo noté en las piernas, pero siendo sólo subida (y bajada muy lenta) no considero que afectase casi en nada -recuerdo, aunque son tres días no es una carrera por etapas, mucha gente hizo las tres pero no toda, y salían frescos, claro-, lo que de verdad afectaba era el soberano rampón en el que estábamos metidos. Mola descubrir nuevos sitios y no saber qué te espera, como suelo hacer, le echo un vistazo rápido al perfil y a la ortofoto y listo.
El subidón acaba en la antecima del Grand Som, a unos 2050 metros de altitud, cerca del final hay algún paso de manos y algún punto concreto donde mejor no caerse pero no más, como vas mirándole el culo al que tienes delante no te distraes con potenciales despeñamientos. Costó como 1h15' la puta subidita, kilómetro nueve, buena pechada, un ligero cuasicresteo y para abajo, porque para sacar los -2300 m en 13 km hay que bajar varias veces y fuerte. No tengo problema en zonas técnicas, no me dan miedo, lo que no soy es rápido. Añádase que hago poca montaña y como siempre voy solo no me suelo complicar demasiado la vida (bueno, esto es matizable, claro, este año precisamente tocaba a achuchón por salida, porque con la puñetera nieve y alguna decisión errónea no recuerdo verme tantas veces cerca del hostiazo fatal en toda mi vida), y que estrenaba zapatillas. Para tratar de buscar soluciones a mi neuroma he hecho todas las probaturas del mundo, de material también, una semana antes me compré unas Altra Olympus y las estrenaba en montaña, con cierta inseguridad al principio. La primera mitad de esta primera bajada fue un desastre, nada nuevo en mí, pero causa frustración ver cómo te pasan sin remedio -y no considero que nadie me abrasase a lo bestia como en otras ocasiones- y perdiendo una minutada, había secciones de nieve en las que iba torpe (dos directamente de culo, segunda vez que lo hago en mi vida, la primera me costó un metatarso roto, Aneto 1999...), piedras con las zapatillas mojadas de las zonas de nieve, y sobre todo torpeza general. Pero como me lo sé era un poco de frustración y listo, es lo que hay. Cuando se iba suavizando y al rato de entrar en bosque me calcé una hostia maja, no veía el suelo por la vegetación y había una raíz con la que tropezar. Me hice daño en un hombro, no del golpe, sino de retener el brazo, dos semanas después aún me molesta nadando. Me descentró. Poco después estaba el avituallamiento, no paré dos minutos y me pasaron unos cuantos pero salí bastante rehecho y fresco. A subir. De aquí a meta era todo sendero, bastante vertical la mayoría y con mucha densidad arbórea, buen rampón para arriba, rampón para abajo. Considero que me fui soltando, alguno recuperé en subida, en bajada dejaba pasar para no ralentizar pero me iba mejor, y tras la bajada inicial, me sentí en carrera, en ocasiones bastante motivado recuperando tiempo en subidas y con ganas. Conocía a un colega que me era buena referencia, me caí justo detrás de él y se me había ido, y cuando le veía era un plus de apretura de culo, lo que me entretenía y motivaba, así pasé buenos ratos, centrado, sacando lo que sólo un dorsal saca de ti y con mirada de tigre a ratos. Vivo perfectamente sin dorsales, se me hace raro carreras "cortas", cuando haces una carrera larga corres contra ti y el desafío, pero lo disfruté porque me sentí competitivo -independientemente del puesto-, apretándome, siendo ambicioso a ratos, con ganas de coger a gente."Anda mira, un kilómetro vertical, podíamos correrlo".
Exagerando un poco, pero no demasiado, un rato antes de la salida estaba así. De centrado no tenía ni la c, con la digestión sin hacer y encima me confundo dónde está la salida. Querría haber hecho otra carrera pero no pudo ser, y me planté en este lado de los Alpes con alguna gana pero mucha inseguridad, porque el pie lleva cinco meses dándome la lata desde que me operé y cada vez tengo más claro que no tengo la seguridad para hacer nada potente. Pero bueno, para un kilómetro vertical sí que estoy.
El centro neurálgico del fin de semana es Saint Pierre de Chartreuse, un pequeño pueblo de los Alpes que tiene conexión internacional con Lyon, tercera ciudad de Francia y bastante bien conectada, por ejemplo con Madrid (Iberia Expres, EasyJet) o Barcelona (Vueling, por ejemplo). De ahí, con mucha oferta de coches de alquiler (úsese un comparador tipo Rentalcars), te plantas en 1h15' más o menos en Saint Pierre. El pueblo es pequeñito, un buen campo base para pegarse unas carreras por la zona, pero hay otra oferta turística cerca, con Grenoble, ciudad pequeña y chula, o Lyon, con bastante que ver. También puede haber planes alternativos, como alquiler de bicis eléctricas Rossignol en el propio pueblo, gastarte los dineros en la tienda Raidlight/Vertical y otras actividades outdoor.
Total que llego cinco minutos de la salida, me noto caliente para correr pero no para competir algo intenso... y me da que me he equivocado, pero ya no puedo hacer nada. La salida son cincuenta metros, curva a izquierda con paso en fila india y rampa maja. Me coloco relativamente delante, se sale antes del 'ya', me pilla algo despistado y entre el paso estrecho y los cabrones de los bastones, voy un poco tenso, pego dos acelerones para salvaguardar mis ojos de los inventos del Diablo -putos bastones, repito-, entro al pueblo bien colocado pero presintiendo que me he pasado de rosca. Miro el GPS y veo 165 ppm. Oh yeah. Ese es mi tope tope de cuestas a morir. No pinta bien. En los 30 m de llano intento relajar, pero empiezo a notar las piernas justitas. Cuando hacía mountain bike siempre me ocurría, las salidas eran importantes, siempre salía frío (había que colocarse delante, con tiempo, y te pasabas un buen rato parado) y en 300 metros estaba vacío. Esta era la misma sensación, las piernas entran en anaeróbico, te quedas vacío y empiezas a ver pasar la vida -y los rivales- sin posibilidad de recuperar a corto plazo. Empecé a penar, sensaciones de mierda, ritmo penoso y pasándome la gente por todos lados. A pesar de que el principio lo conocía y era relativamente suave -para ser un kilómetro vertical, se entiende-, sabía que poco después vendrían las rampas buenas, porque 900 m en 3,7 km dan idea de que tiene que haber soberanos rampones.
Sin fuerza, sin ritmo, vacío, algo revuelto. Mi primer kilómetro vertical me estaba encantando, oye. 25' tardé en recuperarme. 25 de 45. Una tontá, vamos. Cuando encontré las buenas rampas no era competitivo, no era corredor ni era nada, joder qué mierda, por qué poquito me he pasado -creo- y madre mía las consecuencias. La madre de todas las rampas, sin embargo, se me dio bien, un paredón espectacular que con un poco de barro no subes, y no exagero, pasé a un par de corredores (creo que los únicos de toda la carrera) y agonicé bastante. Conocía hasta aquí y no sabía lo que quedaba... y quedaba mucho. Una zona de pradera y buena visibilidad me supusieron algo de motivación porque se empezaba a acabar aquello, al fondo se veía un pico -La Scia- pero no sabía si se subía hasta arriba arriba, miraba a ver si veía algún monigote en la distancia, pero no atinaba a distinguir alguna camiseta llamativa. Sí, claro, se subía hasta arriba del todo, nos ha jodido, un tramo vertical, con piedras de las que cada escalón te llega a la cadera, pero siendo el final no tiene más misterio que acabar como sea.
Publicado por ser13gio en 20:13 2 comentarios
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